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10 Comments »Le Baron
SCARAMOUCHE, de Rafael Sabatini (parte I).
“Nació con el don de la risa, y la intuición de que el mundo estaba loco. Y ese fue todo su patrimonio.” Así comienza Scaramouche, quizás la más conocida novela –junto con El capitán Blood- de Rafael Sabatini. Intrigas políticas, romances y duelos. Estos son los principales ingredientes que, aderezados por el desbordante ingenio del protagonista, dan como resultado una gran novelas de aventuras, un clásico de la literatura de capa y espada. Abróchense los cinturones, estimados pasajeros, porque nos disponemos a viajar. Lugar, Francia. Época, finales del siglo XVIII, cuando comienza a dar sus primeros pasos una Revolución que cambiará para siempre la faz de Europa y del mundo.
“Nació con el don de la risa, y la intuición de que el mundo estaba loco”. El autor del presente artículo, que reconoce que es muy suyo para sus gustos y disgustos literarios, afirma públicamente que una de las cosas a las que más importancia da en la elección de una novela es la seducción que sobre él puedan ejercer las primeras frases de esta. Y sin rubor ninguno asegura que este comienzo, apenas línea y media, le enamoró absolutamente cuando lo leyó citado en otra obra, hace ya varios años. Nació con el don de la risa… Y ya tenemos una perfecta idea del carácter del protagonista, de qué nos vamos a encontrar. Y no nos veremos defraudados, pues todo su desarrollo, sus aventuras y sus desventuras, girarán una y otra vez en torno a esta maravillosa, luminosa descripción inicial. Pero todo eso le veremos dentro de un instante; ahora hagamos un poco de historia.
Para comenzar, hablemos un poco del autor. Rafael Sabatini (1875 – 1950), hijo de cantantes de ópera- padre italiano y madre inglesa-, tuvo lo que podríamos llamar una infancia movida. Nació en Italia; de allí le mandaron a Inglaterra, luego se reunió con sus padres en Portugal –donde habían fundado una academia de canto- para, finalmente, ir a un colegio en Suiza antes de volver de nuevo a Gran Bretaña. Si al inglés y el italiano que heredó de sus progenitores le unimos el portugués que aprendió en su estancia en el país vecino, y el alemán y el francés que estudió en Suiza, tenemos a un chaval que antes de cumplir veinte años hablaba cinco idiomas y había devorado libros como un poseso desde su más tierna infancia. Fue a su vuelta a Inglaterra cuando, a la vez que comenzaba a trabajar en el mundo del comercio, empezó su carrera literaria. De los cinco idiomas que dominaba eligió el inglés como lengua literaria, pensando que era la mejor lengua que existía para contar historias. Aceptando que sobre gustos no hay nada escrito, no se lo tendremos en cuenta. Su primera novela vio la luz en 1901, y la segunda en 1905, y ya no paró de escribir. El título que le consagró como escritor de fama mundial fue Scaramouche -1921-, seguido por El capitán Blood -1922-, con el que logró un éxito aún mayor. De su vida familiar no hablaremos mucho, pues es bastante tristona, y no publicaremos su bibliografía –interneses tiene la Santa Madre Iglesia para poderla consultar- porque es más larga que un día sin pan. Solo diremos, para concluir esta breve reseña biográfica, que murió en 1950. De nuevo en Suiza.
Pasemos a la novela. Scaramouche es, junto al ciclo de Los tres mosqueteros, uno de los títulos más emblemáticos de la novela de capa y espada. Buenos ingeniosísimos, guapas guapísimas, malos malísimos, mil y un lances, intrigas y aventuras… Tenemos todos y cada uno de los clichés del género. Pero tratados de una forma magnífica, con una prosa ágil y animada, con unos diálogos increíbles cargados de ingenio e intención. La descripción de los personajes no es excesivamente compleja, apenas algunos apuntes físicos, centrándose algo más en su psicología. O, mejor dicho, abunda en las relaciones entre fisonomía y psicología. Más adelante veremos por qué. Y lo mismo podemos decir de los escenarios; apenas unos trazos, unos apuntes, como si de decorados teatrales se tratara. Lo importante es el fondo, la trama, y el escenario no es más que eso, el trasfondo en el que se desarrolla la acción.
El argumento es en sí bastante simple: tenemos a André-Louis Moreau, bretón, ahijado de un noble local –en pocas palabras, el protagonista-, mozo ingenioso, ilustrado y algo cínico que, pecando de original –pecado nefando en todas las sociedades que en el mundo han sido-, no participa de los ideales reformistas y revolucionarios de sus amigos del Casino Literario de Rennes, a los que no duda en ridiculizar un día sí y otro también. Eso no quita que cuando un noble local –el “malo”- mata en un duelo al mejor amigo de André-Louis –tenía el peligroso don de la elocuencia-jure vengarse. Y lo hará precisamente a través de aquello que más temen sus enemigos, esos sediciosos ideales en los que nuestro protagonista no cree, pero que usará magistralmente para hacer pagar a su rival, y a la clase a la que pertenece, este asesinado disfrazado de asunto de honor. En los capítulos siguientes, anticipándonos a los primeros sucesos de la Revolución, viajaremos con una compañía de cómicos por las principales ciudades del norte de Francia para acabar, una vez abandonada esta, en París, el París del Campo de Marte, del Juramento del Juego de Pelota, de la Bastilla, de Danton y Marat, de una ilusionada Asamblea Nacional que da paso a una Convención Nacional que acabará enterrando a un rey y dando a luz a un Robespierre. Pero eso es otra historia. Y sobre el argumento no contaremos nada más, para no desvelar ninguno de sus secretos.
Ahora bien. ¿Por qué Scaramouche? Por que ya sabemos que el protagonista se llama André-Louis. ¿Por qué, entonces, este nombre de comediante? Eso, queridos amigos –y ahora el autor de la presente reseña aprovecha para usar uno de los trucos clásicos del folletín canónico-, eso, como decía, lo veremos, queridos amigos, en el próximo capítulo.

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Entrada
del
Wednesday, August 22nd, 2007 at 1:40 pm en


Vaya, vaya, vaya… Leba, ¿será para antes de navidades esa segunda parte?
Emmm… Bueno, vale, enhorabuena por la reseña.
August 22nd, 2007 at 4:43 pmSí, dos años después y tenemos por fin a Le Baron estrenandose en una reseña de Literatura.
¡Descorchemos botellas! ¡¡Evohé!!
Gran comentario.
August 23rd, 2007 at 8:29 amEsta novela de capa y espada debería atraer a Capayespada.
August 23rd, 2007 at 1:59 pmY a Caesar, que se la acababa de leer. A ver si coinciden…
August 23rd, 2007 at 2:15 pmMuchas gracias por vuestros comentarios. Espero el de Caesar como agua de Mayo, a ver qué dice de ella.
August 24th, 2007 at 1:25 pmHormiguita mía, Luci, mujer de poca fe… Pero qué requetemal me tratas. Vete contando los días.
Pues nada, excelente descripción la de nuestro aristocrático miembro, sólo querría agregar a las novelas de Sabatini “El halcón del mar”, que también me gustó bastante.
Mis saludos y respetos,
Caesar
August 27th, 2007 at 3:34 pmPues aquí me tenéis, amigos todos, por alusión directa del profesor ´Stikud`.
August 27th, 2007 at 6:30 pmNo he leído el libro que muy acertadamente en su composición ha comentado ´Le Barón`, de Rafael Sabatini, aunque sí, hace ya bastantes años, aquel otro de ´El capitán Blood`, que me entusiasmó en su momento.
Pero algo puedo decir sobre ´Scaramouche`. Es una fantástica película, una de mis predilectas, con ese Stewart Granger magnífico en su pelea a espada contra un Mel Ferrer malo malísimo en la ficción.
Tengo esa ´peli` desde hace muchos años, grabada de la ´tele` en un vídeo VHF de esos que ya no se estilan, y cada vez que la veo me divierte casi más que la anterior. Es un verdadero peliculón como ya no se hacen.
Teniendo en cuenta que las películas siempre son peores que los libros de los que surgen, no me cabe duda que la novela debe ser extraordinaria.
Mel Ferrer es tan odioso en la peli como lo fue en la vida real. Ay, mi Audrey.
August 27th, 2007 at 6:44 pmSí, Luis. Coincido contigo en que Mel Ferrer no se mereció nunca aquella maravillosa criatura bajada del mismo cielo que fue su mujer. Lo confieso, yo también estuve locamente enamorado de Audrey, de tu Audrey, de mi Audrey, de nuestra Audrey, locamente… Sí, yo tamién.
August 28th, 2007 at 9:29 pm¡Ay!, si ella hubiese protagonizado Scaramouche en lugar de Janet Leigh (que no estaba mal, pero…)…
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September 12th, 2009 at 11:21 am