18 Feb

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Aníbal, Gisbert Haefs.

Aníbal, Gisbert HaefsHay nombres que dejan un indeleble recuerdo en la memoria colectiva. Nombres que siempre nos suenan de algo, que siempre asociamos a algo pese a no saber muy bien, quizás, quienes los hicieron imborrables. Nombres como Alejandro, César o Constantino. Nombres como Aníbal. A él nos dedicaremos hoy. De la mano de Gisbert Haefs viajaremos con Aníbal Barca de un extremo al otro del Mediterráneo, desde su Cartago natal a Bitinia, último puerto para un púnico que, como todos los de su raza, no supo renunciar a su mar, nuestro mar. Es un viaje largo, aviso, y dilatado en el tiempo. Veremos muchas cosas en muchos países distintos, desde el Golfo de Guinea hasta el lejano Mar del Norte. Y más allá. Así que pónganse cómodos en esta nuestra común nave, relájense y déjense llevar. Y abríguense, que se empieza a hacer relente y esta noche va a ser fría.

Si yo quisiera hacerles un comentario rápido y simple sobre la novela les diría lo siguiente: Aníbal es una novela histórica basada en las andanzas del famoso caudillo púnico, hijo del no menos famoso Amílcar Barca. El narrador es Antígono, un meteco griego que vive en Cartago, banquero y comerciante, amigo de Amílcar primero y de sus hijos después. A través de sus palabras sabremos del desenlace de la Primera Guerra Púnica y no comeremos entera la Segunda, pues el mismo Antígono acompaña a Aníbal durante su desarrollo, desde la victoria de Sagunto y la marcha hacia los Alpes a la derrota en la llanura de Zama. Él nos hablará de las reformas emprendidas por Aníbal en Cartago, de su exilio huyendo de la persecución romana y de su muerte en Bitinia.

Aníbal, Gisbert HaefsSi yo quisiera hacer un comentario histórico y formal, alabaría el buen hacer de Hafes, la magnífica preparación de la novela, lo acertado de respetar la terminología clásica allí donde ha sido posible sin que esto represente en absoluto un escollo para la lectura del libro. Criticaría dos o tres detalles como más o menos escandalosas –excursión a los Andes incluida-, pero haría una valoración sin duda muy positiva, tanto por la acertadísima ambientación como por la prosa, la presentación y el desarrollo de los personajes. No nos encontraremos con la relativa pesadez de algunos de los pasajes de Troya -la novela se lee de un tirón-. Además, la decisión de poner al final de cada capítulo una carta entre alguno de los protagonistas me parece acertadísima, pues no solo complementa lo que acabamos de leer, si no que además desarrolla ciertos aspectos cotidianos, humanos, dándonos la sensación de estar leyendo algo vivo, algo inmediato.

Todo esto es lo que yo podría haber dicho de haberme querido limitar a hacer un comentario formal. Pero no quiero. Aníbal es más que una biografía novelada, más incluso que una novela histórica. La obra que nos ofrece Haefs es un monumento al mundo mediterráneo del siglo III aC. A su historia, claro, pero también a sus gentes y a sus relaciones. Es un cuadro magnífico que nos cuenta una historia fantástica dentro de un marco maravilloso. Todo lo que podemos mentalmente, sentimentalmente, asociar con el mediterráneo de las Guerras Púnicas lo vamos a encontrar aquí: las miserias de los gobernantes helenísticos, la orgullosa rapacidad romana, la estupidez congénita y vergonzante de los gobernantes púnicos, la avidez de los comerciantes de una u otra de las orillas del mar; y la presencia cotidiana, normal, de los simples artesanos, pescadores o taberneros de cualquiera de las ciudades de sus costas. No soy capaz de ver esta obra como una simple novela histórica. Representa algo más. La veo como una compleja sinfonía compuesta por y para un mar, por y para unas gentes concretas, con sus odios, sus afinidades y sus pequeñas –o enormes- miserias y grandezas, todos diferentes entre sí pero igualados, hermanados, por ese mar en torno al cual viven. Nos hablan ahora de la globalización, de la aldea global y de no sé cuantas otras zarandajas. Y un cuerno. No creo que nunca en la historia del mundo se haya alcanzado un sentimiento de comunidad, una sinergia cultural tan completa, una sintonía tan absoluta de gentes increíblemente distintas como se alcanzó en el Mediterráneo entre la muerte de Alejandro y la caída del imperio de occidente. Ni Antigono ni Aníbal son capaces, en la novela, de renunciar a ese mar, a su mar. Yo tampoco. Quizás porque nos muestra lo que fue, lo que en el fondo siempre ha sido, y lo que podría volver a ser. Si le dejaran.

 

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11 Responses para “Aníbal, Gisbert Haefs.”

  1. Logopita Says:

    Gran libro, sí señor Le_Baron. De los que he leído de Haefs, es el que me ha dejado con el tiempo mejor sabor de boca. De largo, además. Lo tiene casi todo, entretenimiento, aventura, historia, buena mano escritora. Quizá el hecho de que siempre te hayas imaginado esa época de esa manera, de la forma como la describe Haefs, o quizá, simplemente, porque está muy bien trenzada y narrada, el caso es que me pareció una gran novela.

  2. Caesar Says:

    Genial, absolutamente genial esta novela, que tengo el honor de haber leído. El gran Aníbal, y no me sonrojo al decirlo, :-) el hombre que puso de rodillas a Roma. Mis respetos para el mejor general de todos los tiempos. De hecho, mi voto en la encuesta homónima fue para él.

  3. Javi Says:

    Vaya, Caesar, qué efusividad. Que no te gustó, ¿eh?
    Bueno, los condicionantes históricos cuentan a la hora de hacer esos juicios absolutos. Un buen estratega era, sin duda, pero no sabría decir si fue el mejor. hablando de homónimos, a mí, ya lo sabes, el que me parece más genial es tu tocayo.

    Le_Baron, me quedo con tu reflexión del Mediterráneo. Te imagino pensando de estas cosas en tu viaje a Túnez, pesadamente, desde alguna colinita con alguna que otra ruina, al sol en ese cielo sin nubes, contemplando el mar que nos hemos cansado de leer, más incluso que de ver, y añorando esa koiné, la cual deberíamos tener todos presentes. Nos la suelen recordar europeos que tienen más de atlánticos, más de cielos encapotados. Y con más pasión. Quizá porque a fuerza de no sentir nuestro calor lo perciban con una intuición aún mayor que la vivida. Deberíamos valorar, no obstante, nuestras cosas. Sobre todo si tienen esa riqueza. Pero sin vanos orgullos, obvio.

  4. Bell Says:

    Que a nadie le quepa la menor duda de que el cielo desde el mediterráneo tiene un color especial, de una tonalidad que parece tocarse con la mano y casi imposible de retratar…, a ver donosura si te tiras el rollito de una vez y vienes a pescarlo desde estas latitudes.

    Pd- prometo que algún día seguiré todos vuestros consejos de lectura. Tengo tanto libro aparcado para cuando sea mayor que ya no me caben en la lista.

    saluditos y besos (los guiris lo escriben asi: xoxo

  5. SuperAguiirreCampeondelMundoEnNatacionSincronizada Says:

    Me has dejado sin palabras Le_baron, entre eso y la imagen de la nadadora en el foro ( cortesía de Mist) me habéis dado un gran día.
    Tengo Anibal y Alejandro Magno ( ambos de este señor ) en la mesilla esperándome, pero reconozco que me dan pereza, aunque con tu articulo y la efusividad de Caesar quizás me anime

  6. Zen Says:

    Pero qué bien escribe este zagal, qué lástima que se prodigue tan poquito. ¿Es que no piensas en tu club de fans, que sé que lo tienes?

  7. Federico Says:

    El mejor libro que haya leído en mi vida. Es como si Gisbert Haesf hubiese vivido esa época y particular momento de la historia.
    Desde chico soy un apasionado de Aníbal a quien considero, por lejos, el más grande. El libro de Haefs es más que excelente. Le hace justicia al gran estratega 2200 años después de los acontecimientos.
    Un imperio bárcida en Iberia, Italia y Galia hubiese sido algo de otro planeta. Iberia Bárcida, de la mano de Aníbal, Asdrúbal y Magón, hubiera sido algo maravilloso.

  8. Le_Baron Says:

    Me imaginas pensando estas cosas en alguna colinita con alguna que otra ruina…

    Efectivamente, lo hice. En la colina de Byrsa, en el centro de Cartago…

  9. TROYA, Gisbert Haefs. Una histórica novela. | La2Revelación, reseñas, articulos y opinión Says:

    [...] Del propio Egipto, incluso en época helenística, ¿qué decir? La querida Alejandría comienza a ser descubierta ahora, con el gran puerto hundido. Ni siquiera sabemos ciertamente por qué se vinieron abajo todos los palacios. Existen distintas teorías: el peso de las edificaciones, en terreno poco propicio, un maremoto, una mezcla de ambos… Los mapas antiguos siguen ahí, y los franceses llevan algo más de diez años sacando piezas del Mediterráneo. ¿Esperamos a que las investigaciones hayan concluido y, una vez en posesión de todos los datos, comenzamos a escribir novelas? O eso, o deberíamos contemplar la tarea de actualizar las llamadas novelas históricas, a medida que historiadores, arqueólogos, lingüistas… nos van sirviendo nuevas certezas. El muchacho persa.2, Troya (la edición de 2010), Aníbal (más allá del WindowsXP). Ímprobo trabajo, cuando menos. [...]

  10. Nancy Says:

    pero q libro señores…!! a mis 19 años de edad nunca había leído algo tan maravilloso, tan exacto, tan bueno la verdad, esa manera de contar una historia…. felicidades caray!!! besos

  11. EL VIAJE DEL ELEFANTE, José Saramago | La2Revelación, reseñas, articulos y opinión Says:

    [...] El viaje se prolongará desde Valladolid hasta Viena, en una marcha que atraviesa el norte de Italia y los Alpes, emulando a Aníbal. Desde Lisboa hasta Viena, como si Saramago hiciese el paso de la Eurocopa de Portugal, que su país perdió, hasta la Eurocopa de 2008, que el nuestro ganó. La caravana pasa por Innsbruck y por Amstetten, y entra triunfal en las calles vienesas, donde Salomón, el elefante protagonista de esta historia, obrará maravillas. El animal no dice nada en todo el relato, y si sabemos de sus humores y sus preferencias es a través del cornaca —cornaca, qué palabra, qué oficio, qué destino feliz—. [...]

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