16 Jul

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Comments 18 Comments »angelcaído

HACIA ÍTACA: Konstandinos Kavafis

KavafisÍtaca, Troya, Atenas… la misma Alejandría. Mientras Ellos y Ellas, ya sabéis, discuten estatutos y leyes orgánicas, mientras se afanan las señorías y los señoríos, nosotros vamos a poner proa a esas ciudades a las que fue el héroe Odiseo y de las que vino el poeta Kavafis.

 

 De un tipo que muere el día que cumple setenta años se puede decir lo que queráis menos que no exhibe puntualidad inglesa. Konstandinos Kavafis nació, vivió y murió en Alejandría. La frase, así dicha, completa el círculo de una biografía plena; es más, adquiere la categoría de verso, casi, y de versos es de lo que venimos a hablar hoy.

Venimos a irnos. A irnos de vuelta a Ítaca, donde Odiseo, o Ulises, como prefiráis, se empeñó en regresar después de lo de Troya. Ya lo cantó Homero, ya lo contó Krahe. Ya lo sabemos. Pero queremos saber más. ¿Qué nos dice ahora el poeta Kavafis al respecto de este regreso a Ítaca? ¿Cómo va a ser este regreso de un alejandrino a la patria del más fecundo en ardides de los héroes homéricos? ¿Qué consejos nos da?

Cuando salgas en el viaje, hacia Ítaca
desea que el camino sea largo,
pleno de aventuras, pleno de conocimientos.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
al irritado Poseidón no temas,
tales cosas en tu ruta nunca hallarás,
si elevado se mantiene tu pensamiento, si una selecta
emoción tu espíritu y tu cuerpo embarga.
A los Lestrigones y a los Cíclopes,
y al feroz Poseidón no encontrarás,
si dentro de tu alma no los llevas,
si tu alma no los yergue delante de ti.

Que se hinchen las velas, que mujan las maderas de las naos, que las naves estrujen sus ligamentos, sus articulaciones, que estiren los remeros el ánimo, que vamos hacia Ítaca, que estamos volviendo, ¿de dónde?, ¿y para qué?, me pregunto. Pero para Kavafis esto no parece más importante que lo otro, lo de dentro. Porque Kavafis se nos muestra, no como un héroe micénico que cruza el camino del destino con gesto imperturbable, sino como un héroe de paseo de barrio, un héroe que disfruta más con los fluidos taberneros que con la sangre derramada de Héctor. Kavafis no clamaría ante las murallas de Troya para que saliera Héctor, pero sí ante la taberna que demora unos minutos la hora de su apertura. Todo está en su interior, no le teme a Poseidones ningunos, pues éstos, él lo sabe, ya no habitan el Olimpo, sino el interior de los corazones humanos. Y a mí, en la última analítica, me han visto de todo menos Poseidones. Puedo seguir con el poema-viaje, pues.

Desea que el camino sea largo.
Que sean muchas las mañanas estivales
en que con cuánta dicha, con cuánta alegría
entres a puertos nunca vistos:
detente en mercados fenicios,
y adquiere las bellas mercancías,
ámbares y ébanos, marfiles y corales,
y perfumes voluptuosos de toda clase,
cuanto más abundantes puedas perfumes voluptuosos;
anda a muchas ciudades egipcias
a aprender y aprender de los sabios.

Mercados fenicios, perfumes voluptuosos, ciudades egipcias cuajadas de sabios… Este tipo de viajes no aparece en las guías, pero es el elegido por Kavafis, al que imagino escribiendo estos versos entre las mismas bellas mercancías, ámbares y ébanos que él mismo cita. Probablemente no fuera así, o sí, pero qué otra imagen puede acudir a las mentes si sabemos que el poema fue escrito en Alejandría. Alejandría, Alexandria, posada a medio camino entre el futuro e Ítaca, hostal de la carretera de la Historia: ciudad egipcia, precisamente, donde aprender de sabios. ¿Se estaba reclamando Kavafis a sí mismo en ese verso? ¿Nos estaba animando a ir a visitarlo, aunque para ello tuviéramos que postergar nuestro regreso a Ítaca? ¿Tan solo estaba? ¿Tanta soledad cabe en la escritura?

Siempre en tu pensamiento ten a Ítaca.
Llegar hasta allí es tu destino.
Pero no apures tu viaje en absoluto.
Mejor que muchos años dure:
y viejo ya ancles en la isla,
rico con cuanto ganaste en el camino,
sin esperar que riquezas te dé Ítaca.
Ítaca te dio el bello viaje.
Sin ella no hubieras salido al camino.
Otras cosas no tiene ya que darte.
Y si pobre la encuentras, Ítaca no te ha engañado.
Sabio así como llegaste a ser, con experiencia tanta,
ya habrás comprendido las Ítacas qué es lo que significan.

De acuerdo, pero, por mucho que alarguemos la vuelta, por mucho que seamos precisos memorialistas en diarios y cuadernos de bitácoras, por mucho que nos demoremos con Circe, por mucho que nos dejemos enredar por las promesas y los calditos de puchero de Calipso o por las sábanas recién limpias de Nausica… algún día, digo yo, alguna mañana se abrirá el horizonte y aparecerá ante nuestros ojos el puerto de Ítaca. ¿Y si no somos tan viejos y venerables, Kavafis? ¿Qué haremos entonces, cuando volvamos a lo cotidiano, cuando hayamos constatado que las geometrías de Penélope siguen en su lugar? ¿Y si nos topamos con un Telémaco caprichoso, contestón, maleducado? ¿Y si no tenemos más entretenimiento que rehacer lo destejido por Penélope? ¿Qué haremos ese día, cuando lleguemos a Ítaca? Según me dijo Krahe con una copa en la mano: cuando lleguemos a Ítaca… nos volvemos a marchar. Quizá vivir consista en eso: en andar en un trasiego de ida y vuelta… a ninguna parte.

 

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18 Responses para “HACIA ÍTACA: Konstandinos Kavafis”

  1. Javi Says:

    Pero mira que me gusta este artículo, mira que me gusta Kavafis. No podía faltar en la I actualización de la web.

    “Siempre en tu pensamiento ten a LR”

    Pues eso…

  2. SuperAguirreRacingTeamVacacionTour Says:

    Pues mira que a mi también me gusta tu artículo, Angelcaído (como todos los tuyos en realidad); ahora bien, que quede claro que a algunos no nos engañas y no te vamos a cambiar poesía o poetas por vacaciones y cruceros a estas alturas.

  3. Lucia215 de vacaciones Says:

    Mira que eres… La Literatura no se puede cambiar por nada…

    Hmmmmmm…

    Y… ¿dónde dices que sería el crucero?

  4. Estefania Says:

    me gustaria saber k tipo de viaje representa este poema

  5. Estefania Says:

    porfii alguien k me responda

  6. Luis Says:

    Pues para eso está el artículo, para explicarlo y desmigajarlo.

    Representa, ni más ni menos, que un viaje, el viaje de la propia vida y de tus vivencias y tus búsquedas. Ítaca es el final, es la respuesta y el hallazgo así como la quietud y el estancamiento.

  7. angelcaido Says:

    No es un tipo de viaje. Es el Viaje de un tipo. El tipo somos todos.

  8. SuperAguirreAgenciaDeViajesYCruceros Says:

    Lucia, ya lo explico mejor.
    El viaje es a los Fiordos, con escalas en toda la costa noruega (que no es CE pero es Europa mal que les pese). Visitaremos Flaam, Hellesylt, Geiranger y Bergen. Luego iremos a Trondheim y nos subiremos en una cuádriga dorada conducida por Walkyrias que nos llevarán ante la presencia de Odín, ante el que tendremos que rendir cuentas mientras eunucos asiáticos con cuatro brazos danzan enloquecidos.
    Un consejo, no pedir Coca-Cola durante las escalas, creo que son carísimas.

  9. Moira Says:

    Sí, Luis, es eso, claro, y tan bellamente dicho. Y es verdad que llevamos a Poseidón y a los cíclopes dentro nuestro.
    Y también es verdad, pero es triste, que cuando la búsqueda llega a su fin, cuando arribamos, es tarde ya, somos viejos.
    Moira

  10. asia Says:

    Hola, Moira, bienvenida. Tienes mucha razón en lo que dices, y la imagen es muy buena. Es así, tal y como señala Kavafis. El gran Kavafis.

  11. quim Says:

    Itaca es la vida. Esta se compone de múltiples salidas y llegadas; cada una una aventura, sensación y experiéncia. Al final si tenemos esa actitud humilde de recoger el fruto de cada paso, entenderemos el sentido de las Itacas. A saborear sin miedo el camino. Es preferible que dure muchos años. Amigos que tengais un largo y buen viaje y no traicioneis nunca vuestra pátria interior¡¡

  12. logopita Says:

    Bienvenido, quim. Deseo para ti lo mismo. Me ha encantado tu comentario.

  13. Zen Says:

    Lo mismo te deseo, quim. Bonito comentario, si señor.

  14. mercedes ford Says:

    No Moira, no es tarde, has vivido, y de eso se trata el viaje, que sin hacerlo, lo mismo se llega a viejo, pero inutilmente

  15. María Says:

    Kavafis nos pide que nuestra vida sea plena y aquí incluye viajes y todo lo que nos haga felices.

  16. PENÉLOPE, Joan Manuel Serrat | La Revelación, ocio, cultura y opinión Says:

    [...] Decía Kavafis que no hay aventura corta, que cuanto mayor el camino más grandes son los avatares. Un caminante [...]

  17. julio nissen Says:

    emocionante la lectura del poeta la interpretacion de cda uno
    es el viaje de vuelta de la vida
    hay q saber hacerlo hay que ir lentamente y llegaremos a itaca

  18. Wilberth Rosasmonge Says:

    Que hermoso artículo engarzado al poema de Kavafis, Las Ítacas son los caminos de la vida que hay que conocer y visitar, lástima que cuando uno llega a las ítacas ya ha pasado el tiempo y la carga de los años pesan, sin embargo, al final uno se da cuenta que vale la pena enfrentarse al fiero Poseidon y Los Cíclopes si los llevas contigo…

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