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ANTÍGONA, por Sófocles. ¿Alguien puede criticar un poco de relativismo?
A modo de introducción, diremos que la protagonista de la tragedia es Antígona, hija de Edipo, antiguo regente de Tebas. Sus hermanos habían heredado la dirección de la ciudad de la siguiente manera: reinaban cada temporada uno de ellos. Pero… ¿qué es lo que tendrá el poder que en el turno de gobierno de Eteocles -así se llamaba uno de ellos- mandó a Polinices -que así, efectivamente, se llamaba el segundo- al destierro? Este último, clamando ante tal injusticia, reclutó a unos cuantos héroes ávidos de notoriedad y se presentó ante la ciudad de las siete puertas reclamando lo que en justicia le parecía suyo. La confrontación no se hizo esperar y, en el fragor de la batalla, se encontraron frente a frente los “ dos infortunados que, de un solo padre y de una sola madre nacidos, disponiendo uno contra el otro de lanzas de doble victoria, tienen ambos común muerte ”.
Ante este mutuo fratricidio la ciudad queda sin regente. Mas, en breve tiempo -y así suele suceder-, apareció un familiar que obtuvo el tan ansiado como fatídico trono. Respondía al nombre de Creonte, el cual, teniendo gran estima al suelo patrio y a su ley, no dudó en dar honores al defensor y castigar y deshonrar al agresor dejándole “privado de lamentos, de sepultura; como dulce tesoro para las aves de rapiña ”.
El corazón de Antígona entonces arde y se rebela ante las leyes de la ciudad, anteponiendo lo que ella considera el deber de cualquier hermano: dar honores y sepultura a los familiares y decantantarse por las leyes naturales, muchas veces tan alejadas de las normas sociales.
Pero… ¿cómo, querido lector, se podría hacer para explicar toda la fuerza que esta obra tiene?, ¿cómo explicar el poderosísimo debate moral que arde entre sus personajes, cómo sus intensísimas emociones?, ¿cómo describir su belleza formal, su riqueza de matices o su profunda sabiduría?
Como no somos ni tan capaces ni tan atrevidos, dejaremos que el propio Sófocles hable por nosotros.
Hemos dejado ya dicho cómo en la obra hay unas enconadas luchas entre posiciones antagónicas, y es curioso contemplar como en muchas ocasiones nos es imposible decantarnos por la razón de uno de los personajes, pues Sófocles, y el tema en sí, hace que aparezcan razonables unas veces, faltos de entendimiento otras y, sin embargo, casi siempre en posiciones comprensibles. Uno de los pleitos es el debate sostenido entre Hemón (hijo de Creonte y prometido de Antígona) y su padre acerca de la mejor manera de gobierno; la democracia contra la tiranía, comprensión contra dogmatismo:
“HEMÓN. (…) No lleves, pues, dentro de ti una sola manera de pensar, la de que lo que tú dices, y ninguna otra cosa, eso es lo correcto. Pues el que piensa que él es el único que es sensato o que tiene una lengua o un alma que no tiene ningún otro, ésos al descubrirse se muestran vacíos. (…) Ves que en las riberas las corrientes torrenciales del invierno a los árboles que ceden, ésos salvan sus ramas, mientras que los que resisten de raíz perecen(…)
CREONTE. ¿Acaso la ciudad nos va a decir lo que hay que ordenar?”
Las posiciones entre la propia Antígona, de pasionales arrebatos, y su hermana, la pasiva y fría Ismene:
“ISMENE. ¿qué sucede? Dejas ver que estás al rojo vivo (…) ¿y qué más podría conseguir yo, desdichada, desatando o atando, si estas cosas están así? (….)
ANTÍGONA. (…) Sin embargo resuelve como te parezca, que a aquel yo enterraré. Es hermoso para mí terminar mi vida haciendo estas cosas. Con él iré a morir querida, con un ser querido, tras llevar a cumplimiento un sagrado delito, (…)
ISMENE. Caliente tienes el corazón en cosas que hielan”
La fuerte oposición entre Antígona y Creonte acerca de las leyes es el principal hilo conductor:
“ANTÍGONA. (…) Y no pensaba yo que tanta fuerza tuvieran tus proclamas como para que siendo mortal se pudiera pasar por encima de las leyes no escritas y firmes de los dioses. (…) Y si te parece que ahora estoy llevando a cabo una empresa loca, quizá de alguna manera para un loco es para quien estoy siendo culpable de locura. (…)
CREONTE. (…) Mayor mal que la anarquía no hay ninguno. Ésta es la que destruye las ciudades, ésta es la que pone los hogares en rebeldía, ésta es la que da lugar a la huida de la lanza aliada mientras que es la disciplina quien salva la mayor parte de las vidas de los vencedores. Por ello hay que proteger las disposiciones dadas, (…) ¿Es obligación respetar a los que actúan sin ningún sentido del orden?”
Del desenlace nada diremos, sólo recordad que estáis ante una de las mejores y más influyentes tragedias de todos los tiempos.



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Friday, August 17th, 2007 at 2:14 pm en


Hola!
Me parece un texto bien elegido para el debate. Pero creo que es importante saber el final para ver un poco más de luz.
Sobre el hilo conductor que mencionabas, creo que cada uno sigue un tipo de ley: Creonte la humana, ella las leyes “divinas” no escritas. Antígona tiene que enterrar a su hermano como sea, porque no hacerlo es el mayor de los deshonores y desprecios en aquella sociedad. Pero Creonte está ahora en el poder, y él ordena que no se haga bajo pena de muerte. ¿Sigues a tu cabeza, o a tu corazón? Ese es el tema de fondo.
El final es muy “revelador”, pero trágico, claro. Es una decisión difícil…
August 18th, 2007 at 11:04 pmAunque ya conocía la historia, no había leído aún la obra; tu artículo, Javi, me ha servido como empujón definitivo para que lo hiciera, y acabo de terminarla hace apenas un rato.
Evidentemente, nada ha tenido que ver el experimentar el texto desarrollado con tener una idea general del mismo: aún conociendo, como decía, el argumento, los debates que plantea, e incluso el desenlace, ha merecido realmente la pena descubrir por fin esa intensidad particular de cada página, la fuerza y la vehemencia de los personajes en sus diálogos, todas las emociones tan bien (d) escritas que ilustran sus conflictos y, además, así, con toda esa belleza de la que hablabas y que, indudablemente, se da.
También he comprobado lo que comentabas acerca de que aparecen a menudo como simultáneamente comprensibles argumentaciones antagónicas, aunque, a pesar de eso, el lector, y quizá desde la comodidad y ligereza inevitables de quien no se enfrenta realmente a la situación, pueda fácilmente sentir cierta inclinación clara, aún siendo consciente de lo que implica.
En fin, no es, desde luego, una historia que se desarrolle en blancos y negros, sino más bien en poderosos e infinitos grises.
Bueno, y aunque casi se sobreentiende, no quiero dejar de darte la enhorabuena por el artículo: como ya te he comentado en alguna ocación, sabes bien cómo contagiar el entusiasmo por las cosas que te apasionan a través de tus escritos.
Lo dicho, Javi: enhorabuena.
August 19th, 2007 at 2:20 am¡Cuánto me alegro de que te hayas leído la obra, Nuru! La tragedia griega es apasionante, bellísima, profunda y llena de inquieto alimento para la mente. “Las bacantes”, “Edipo rey”, “Antígona”, “Medea”, “Los Persas”… Merecen ser leídas sin excepción, con deleite y sin prejuicios. Los reacios a este tipo de literatura se sorprenderían de lo actual, atrayente y entretenida que resulta.
Lang, tienes razón, debí incluir el final o alguna referencia a él, ya que, en definitiva, poco importa no saber el argumento. Es más, para disfrutar la tragedia se debe de conocer la historia que cuenta; con eso jugaban los trágicos, con que todos conocían el final. Por cierto, Lang, gran blog el tuyo, enhorabuena; qué poquitos hay tan serios de esa temática. Cuando quieras hablamos largo y tendido del mundo micénico.
¡Ah!, estuve el viernes en el Festival de Teatro de Mérida, como espectador de la adaptación de Antígona que se ha representado a lo largo de este fin de semana en la Alcazaba, llevada a cabo por Esteve Ferrer bajo el texto de Miguel Murillo. Más tarde comentaré unas cuantas cosas de esta… adaptación tan… Bueno, luego cuento algo.
August 19th, 2007 at 7:32 pmTan… ¿mala?, ¿buena? Cuenta, cuenta…
La Antígona de Sófocles es increíble, una oda bellísima a una confrontación tan antigua como el hombre. Sófocles era un tipo tradicional, a él le iban mucho las tradiciones no escritas. Distinta hubiera sido esta obra en manos de Eurípides.
August 19th, 2007 at 9:58 pmODIO ESTAS CLASES DE CUENTOS QE ME HACEN LEER EN EL COLEGIO SON THE WORST! ¬¬
August 20th, 2007 at 1:53 am¿Son de qué…? ¿Te hacen leer esto en el cole? ¿Qué manicomio es ese?
August 20th, 2007 at 2:41 amJavi, tienes toda la razón en todo lo que dices sobre la tragedia, incluido que muchos se sorprenderían si decidieran dar una oportunidad a este tipo de literatura; yo, por mi parte, oído cocina con tus sugerencias: en ello estoy.
Lang, es verdad que tu blog merece la pena; sé de una que va a darse alguna que otra vuelta por allí.
Aliquid, sí que es todo eso Antígona, sí. Al menos, a mí también me lo ha parecido.
Ivi, es una pena que pienses eso, aunque puedo entenderlo; espero que con el tiempo decidas dar otra oportunidad a “esta clase de cuentos”. Quizá te sorprendas.
Y suerte con los exámenes o similares, si es que es eso lo que te ha traído por aquí.
Bloodypepy, me parece que de manicomio, nada; con las tendencias que hay últimamente en educación, y a pesar de que quizá no se esté haciendo de la mejor manera, creo que más bien habría que dar las gracias…
August 20th, 2007 at 1:55 pmBueno, pues allá va mi opinión de lo que vi en Mérida:
La cosa parecía pintar bien: lo primero que me saludó al entrar en el recinto de La Alcazaba fue una barra con numerosas botellas y vasos. La ginebra parecía decirme “ven, ven…”, y yo, claro, fui, proclive como soy a las tentaciones. También logré ver entre los refrescos a una tónica muy simpática que me decía “tómame”; eso ya fue demasiado, así que me las mezclaron bien en un vaso portable y me introduje en las gradas del portable teatro. Aquello parecía la hostia, la ostia… ¡ostras!: yo y mi gin tonic frente a una de mis obras favoritas.
El escenario me sedujo, una pantalla lisa como fondo y de colores cambiantes, el esqueleto inv(f)ernal de un árbol y un pedregal de piezas grises y pequeñas como piso; alrededor, tantas sillas como actores en el “pulpitum”. Cuando aparecieron los actores, tampoco me disgustó el vestuario, muy logrado y enteramente fusionado con el escenario. Ropa de principios del siglo XX, ambientación situada en la I Guerra Mundial. Bien, hasta ahí todo perfecto…
La primera aparición del coro, formado por todos los actores principales en un efecto más que sobresaliente, no me gustó tanto; resumían a modo de “parte de guerra” gran parte del ciclo troyano. Que digo yo… ¿para qué?: para los que lo conocemos, sobraba; para los que no…, pues dudo mucho que se enteraran de algo tan resumido, con tanto nombre y declamado tan rápido.
El primer “agón” –uno de mis favoritos- entre Ismene y Antígona me resulto inaudible; hablaban la una para la otra omitiendo al público, rasgo imperdonable tratándose de tragedia (luego me enteré que el “adaptador” quiso huir de la tragedia, centrándose en el drama de los personajes… Aún así, imperdonable). Bien, no es que las actrices me parecieran malas, es solo que Ismene parecía tener más fuerza que Antígona (hecho que se repetiría a lo largo de toda la obra).
La aparición de Creonte sí que me dejó de una pieza. El “tyrannos” griego se convierte aquí en puro cacique de república bananera: imperdonabilísimo. Da patadas al guardia, pone pistolas en la cabeza tanto a aquel como al corifeo, maltrata, empuja… ¿Me puede alguien explicar qué debate moral puede abrir este personaje? Se supone que es el garante de la razón, del estado, de la importancia de lo colectivo y de la ausencia del EGOísmo e individualismo del que hace gala –hasta hartarse- Antígona. Difícilmente, pues, logra uno identificarse con este seudo Creonte, pues el hombre sabio, prudente (cuando quiere mostrarlo así, claro) y siempre sufrido de Sófocles se transforma en rudeza, violencia y una vehemencia que son, precisamente, rasgos de Antígona, rasgos que en esta adaptación apenas se le entreven. Mientras, Antígona es dibujada como dueña de una calma y una razón muy alejada de la irracionalidad que muestra en el original.
Porque la heroína en este caso… digamos que pierde toda la grandeza de la obra sofoclea, pierde su hybris, pierde su individualismo egocéntrico que es, una y otra vez, justificado en este texto y suavizado de una manera que hace que Antígona pierda todo el protagonismo. El único héroe que tienen a bien mostrarnos, y de rebote, es precisamente Creonte, el único desmedido de toda la obra. Esta adaptación, en puridad –y sin ver el final, que tiene su miga-, se debería haber llamado “Creonte”.
Hemón es el único que parece fiel al original; cosa nada difícil, claro, es una marioneta. Esperaba este humilde espectador alegremente que, al menos, su “agón” político con Creonte se dejara ver de alguna manera en la adaptación. Procelosas aguas son esas, afirmo, procelosas y políticamente incorrectas. Así que… nada, Creonte a seguir con el gobierno de su república bananera.
Opinión aparte merece la continua y recalcintrante mención de la relación sexual-paternal-filial que mantuvieron Creonte con su sobrina antaño.
Como merece ser salvado el papel del corifeo, un auténtico acierto junto con la utilización del coro.
Cuando se precipita el final, cuando todo está en marcha y no hay vuelta atrás, aparece Eurídice, la madre del infortunado Hemón (no, caballero de la primera fila; no es Eurídice la… famosa), víctima de las leyes de su padre. Así acaba la obra, con la mujer postrada en la tierra llorando y…
Del fondo del escenario, desde la pantalla, surgen lacrimosas madres en tiempos de guerra, auténticas y dolientes, desgarradoras y plañideras.
No sé lo que hubiera hecho el director si hubiese dado con las troyanas, con Yocasta, con Casandra…
Pese a este truco efectivista, folletinesco y dramático, la gente aplaudió largo pero no tendido, con una cadencia insoportablemente lenta. ¿Sería fruto de la catarsis? Si es así, a mí me inmovilizó, desde luego, porque más catártico que nadie no fui capaz de ser ni plausiblemente lento.
Es curioso, según Murillo esta adaptación tiene la intención no de acercarnos a la tragedia, sino de dar pistas para hacer ver que es perfectamente actual. Me gustaría saber lo que él entiende por “tragedia griega”, ¿una dramatización de personajes? Algo que, en boca del director, tenga el objetivo de “agradar, entretener y conmover”.
Se supone que a Murillo Sófocles le hizo reflexionar…
August 20th, 2007 at 6:18 pmVaya, ya veo entonces que Creonte realmente muy mal…
Y todas esas otras cosas, dioses. Entre ellas, la concesión al folletín con esa antigua relación entre Antígona y Creonte, y la “sorpresa final”, tienen delito.
Curiosa manera la de Murillo de intentar señalar que la tragedia griega tiene vigencia: por lo que cuentas, claro que la obra muestra determinados signos de modernidad, sí, pero no porque ya los tuviera, sino porque se le han añadido ahora, a la vez que se le han arrebatado otros que determinaban su identidad original. Y con esos cambios ha dejado, paradójicamente, de ser tragedia.
Una crítica bien hecha, Javi, con conocimiento y coherencia.
Y una lástima que la obra no resultara lo que esperabas.
August 20th, 2007 at 11:27 pmBueno, Javi, quizá el autor ha querido darle otro significado a la obra, aunque claro, a la vista está que no te ha gustado.
August 21st, 2007 at 1:06 pmTampoco yo entiendo mucho de esto, pero sí que se echa de menos algún tipo de matiz en los “malos” y los “buenos” como en este caso. Parecemos abocados a que se nos presenten ya juzgados, ahorrándonos ese dilema.
Sobre la obra, no puedo opinar. Me hubiera gustado verla, sea como fuere.
Sobre lo de leer “cuentos” como estos en el colegio… no me parece mal. Entiendo que cansen a los chavales, así que debería hacerse con imaginación y sabiendo los niveles a los que se puede trabajar…
Y sobre lo que dices, Lucia215estival, de que echas de menos los matices entre buenos y malos no sé si te refieres a la obra teatral que ha comentado Javi, o a la de Sófocles. Yo creo que en ambas está bastante claro el partido que toma el autor.
Por cierto, me alegro de que os guste el blog. Estais invitados cuando querais, y acepto sugerencias de temas. Javi, hablamos de lo que quieras, pero si es de micénicos prepárate un par de cubatas bien cargados, que me pongo muy pesada XD
Saludos!
August 27th, 2007 at 7:44 pmBueno, si me dices que es peor que leer a García Calvo a palo seco, me armo de gin tonics. Aunque tratándose de micénicos, creo que lo soportaría. Por cierto, te invito yo también a un hilo en el foro que por más que lo retomamos no hay forma de hacerlo avanzar: “las invasiones de los pueblos del mar”
En cuanto a Antígona, quiero decir que si bien Sófocles, conservador como era y tomando claro partido por la tradición religiosa y familiar que representa la heroina, sí que da matices a los dos polos opuestos, al menos ese es mi parecer. Una cosa es tomar partido y otra ser totalmente maniqueo. A ojos de un ateniense (o a los nuestros mismos) Antígona representaba ciertos valores positivos, pero también Creonte poseía otros. Te aseguro, Lang, que en la obra que yo visualicé los autores de la adaptación hacen todo lo posible por presentar a Creonte como un ser despreciable de principio a fin, potenciando además un elemento como es el bélico, tan negativo a los ojos del espectador moderno y tan normal en época clásica. De verdad, el Creonte de Sófocles (y sigo en el terreno de la opinión) no es ni por asomo similar al de esta adaptación.
Pero bueno, opiniones para todos los gustos. Aún recuerdo que Antígona, allá por la década de los 60 y 70, era un paradigma de liberación femenina y un símbolo de izquierdas, cuando, a mi juicio, representa todo lo contrario: el apego a la tradición familiar y a la religión ancestral e irracional. Más cercano está Creonte, con su sentido colectivo y estatal, a la izquierda que la hija de Edipo.
A mí, sinceramente y volviendo a lo dicho con anterioridad, me cuesta posicionarme en la obra de Sófocles con uno de los dos extremos. Quizá, y gracias a la labor del autor, me incline a Antígona. Pero luego me vienen muchas dudas, y empiezo a pensar en mi propia sociedad, en las madres de los asesinos y en las madres de los asesinados… Hay una ley antiquísima que exige el ojo por el ojo y el diente por el diente, algo muy irracionalmente humano. Cavilo, además, acerca de las supersticiones religiosas, de la validez de lo individual sobre lo colectivo… Pero, uf, tierras movedizas son esas.
August 27th, 2007 at 10:07 pmEs un tema muy complicado, sí. Quizá no me he expicado bien. Por lo que cuentas en la obra representada querían dejar de malo malote a Creonte.
En la de Sófocles, una vez leído el final, parece que éste nos posiciona en cierta manera a favor de Antígona. Creonte vive, sí. Pero hay formas de vida que no merecen la pena ser vividas.
Y por supuesto lo que hace muy grande a esta obra es el nivel dramático, el tema tan universal (al fin y al cabo se puede extender más o menos a todas las épocas y lugares) y la fuerte personalidad, valga la redundancia, de los personajes. Ninguno da su brazo a torcer, no hay apenas grises, aunque el lector pueda entender ambas posturas “con matices”. Los personajes no, que si no, no habría tragedia.
Sobre la vigencia en nuestros días que tanto te planteas, recuerdo haber oído hace un tiempo la denuncia de una señora en el País Vasco cuyo marido había asesinado por un vecino etarra. Ese vecino tenía una tienda debajo de la casa de la señora. Una vez salió de la carcel, volvió a abrir la tienda, y esta mujer tenía que verle todos los días. Trágico, ¿no?. Historias así, miles, con sus miles de matices.
La vida es muy dura a veces, pero hay que intentar buscar críricamente una posición en todos los conflictos e intentar mantenerse, hasta que alguien nos muestre que no es la correcta.
Bueno, que tengo el día filosófico.
August 29th, 2007 at 11:23 amPor cierto, me pasaré por el foro, pero vaya temitas que elegís…
Sí, vaya temitas… Así está el hilo como está. Por cierto, yo también te felicito por el blog, de verdad que me parece extraordinario.
En cuanto a Antígona, la cuestión radica, creo, en la lucha entre el bien común y el individual y entre las leyes cívicas y las naturales, debate algo complicado, por cierto. Tiene razón Lang al decir que se ha de posicionar uno en un punto, ya que de otro modo nadaríamos a la deriva, y observar eso tan difícil de reconocer si estamos equivocados, posicionandonos en una postura siempre crítica. Ese, sin duda, es el camino que se ha de tomar.
September 4th, 2007 at 5:56 pmTexto inédito de la trancripción de la defensa hecha por Zen, LETRADO DE POLINICIES y titulado “EN DEFENSA DE SU DIGNIDAD”.
September 12th, 2007 at 5:37 pm“CON LA VENIA, SEÑORIA:
Si bien la discusión puede centrarse en la lucha entre las leyes cívicas y las naturales, creo que puede centrarse también en la idea de JUSTICIA. Tanto Antígona como Creonte pueden ser considerados orgullosos u obstinados, pero en ningún caso egoístas (Antígona defiende el honor de su hermano y Creonte el cumplimiento de las leyes como medio para proteger a toda la sociedad, con lo que ninguno mira por sus interes particulares). Ahora bien, si analizamos la raiz del conflicto, éste surge por un incumplimiento por parte de Eteocles del pacto alcanzado con su hermano Polinicies, mi cliente. Surge ahí una primera injusticia hacia mi defendido. Éste, en su afán por hacer justicia y en defensa de la dignidad, junta un ejercito de liberación que conduce contra el absolutista Eteocles. En la batalla se produce la muerte de ambos asumiendo el poder su tío Creonte, quien comete una segunda injusticia contra mi cliente declarándolo traidor a la patria. Consideramos que en ningún caso es un traidor, sino todo lo contrario, un liberador, ya que quien traiciona a su patria es Eteocles no cumpliendo su acuerdo, conocido por todos, por su apego al poder. ¿Acaso está segura Tebas con un dirigente de un egoísmo tal para con su propio hermano? ¿Cómo puede ser bueno para la sociedad si es él mismo quien traiciona a Tebas que tendría que haberse levantado en armas ante tal injusticia?
Antígona, Hemón, y Eurídice encuentran la muerte como consecuencia de la segunda injusticia cometida por Creonte, esta vez contra Antígona, hermana de mi defendido, quien clamaba al cielo justicia ante tal atropello.
Concluyo las alegaciones, y no me extiendo más señoria, solicitando:
1.- Que Polinicies sea declarado inocente de traición, libertador y mártir del pueblo de Tebas y de esta manera conste en la historia de forma inmortal.
2.- Que Antígona sea declarada inocente de traición, martir y defensora de la dignidad de Polinicies y el pueblo de Tebas y de esta manera conste en la historia de forma inmortal.
3.- Que Eteocles sea declarado culpable de traición al pueblo de Tebas y su nombre sea borrado para siempre de los archivos generales pero no de la historia, que deberá aprender lo que el afán de poder conlleva.
4.- Que Creonte sea declarado traidor al pueblo de Tebas, autor del asesinato de Antígona, e inductor al suicidio ante la injusticia cometida de su hijo Hemón y su esposa Eurídice, pero ya que muestra sintomas de arrepentimiento sincero sea enterrado con honores, de forma que aprenda la lección del sinsentido de su acción.
Por último, solicitamos al alto tribunal que dicha sentencia sea redactada por Sófocles y repartida por toda Grecia y pueda extenderse por todo el mundo, por toda la eternidad, para conocimiento de esta tragedia. Por la JUSTICIA y la DIGNIDAD!!!”
Muchos aplausos y vitores de los reunidos en el juzgado nº22 de Tebas. Último día de la vista.
El transcriptor.”
Chapó, Zen, chapó. Lo siguiente: una apología de Sócrates en condiciones.
September 12th, 2007 at 8:22 pmVaya, pequeño saltamontes; sobresaliente, de veras. Pero una cosa: como decía Capayespada en el foro, ¿el fin justifica los medios? ¿Es lícito provocar la ruptura de la paz trayendo la guerra a tu propia ciudad?
September 12th, 2007 at 10:51 pmVaya profesor, con su pregunta me ha hecho anticipar la creación del hilo en el foro del DEBATE ÉTICO II.
Acerca de sus preguntas, y en relación al caso, me puede decir ¿quién provoca la ruptura de la Paz?, ¿el que trata de cumplir un acuerdo o el que lo incumple?
September 13th, 2007 at 4:05 pmNo, no compares. Tienes que preveer las consecuencias de lo que inicias, Zen. No es lo mismo cometer una injusticia ante uno, por muy grande que sea, que iniciar una guerra entre muchos. Y no sé que hago defendiendo la postura contraria y a Eteocles, porque en realidad es muy comprensible la respuesta de Polinices; nobleza obliga…
Y ya veo el hilo, ya. Pero eso con tiempo, amigo mío, que te las traes.
September 13th, 2007 at 11:23 pm¿Nadie prende un poquito más de mecha?
Una pena, ¿eh? Gran hilo es este.
October 16th, 2007 at 9:40 pmme re cago en antigona y todo esa mierdaaaa..
October 16th, 2007 at 11:20 pmtengo qee hacer un puto trabajo practico y no me sale!!!!
la re concha d ela loraaaaa… no entiendo una mierraa.
los odio a todos!!
Mi querido Ailin. ¡Pero si lo tienes chupado! Copias todo lo que te hemos puesto aquí hasta ahora, haciendo ver que son todo pensamientos propios, y te ponen un sobresaliente como que dos y dos son cuatro.
Y luego nos invitas a todos a unas cervezas, claro…
October 16th, 2007 at 11:43 pmAilin, hombre, ya lo comprenderás. Y si no, tampoco vas a ser mucho más raro que la mayoría. Yo tampoco lo comprendo muy bien, y aquí estoy, hablando de ello.
October 16th, 2007 at 11:53 pmPara que luego me digas,Zen. ¿Ves lo que te digo de los alumnos?
Por lo menos los míos -la mayoría al menos- tienen más educación.
October 17th, 2007 at 9:36 pmQueridos míos, interrupciones maleducadas a parte, ¿volvemos al tema?
October 19th, 2007 at 7:20 pmUf, ¡Claro!
Yo me hago una pregunta, ¿qué edades tienen estos chicos a los que se les mandan trabajos sobre tragedia griega? Si es que son hasta normales estas reacciones tan negativas. Desconozco el caso, pero por lo que veo son en su mayoría argentinos. Aquí en España teorizar con Sófocles en bachillerato está al alcance de muy poquitos alumnos, y menos ahora, cuando las humanidades parecen estorbar al pensamiento único y a la especialización social y profesional de los chavales. Al menos yo, con quince años, en lo que menos pensaba era en relativismos, culpas, leyes cívicas y naturales y confrontaciones entre racionalidades e irracionalidades. Bueno, a no ser que me sirviera para ligar; si al género masculino se le prometiera y asegurara una cita con alguna chica mona, estudiaría incluso a Doods.
La formación hace unas décadas era mucho más profunda, menos especializada, pero más general y formativa. Al menos como persona y no como trabajador exclusivo, carente de casi cualquier conocimiento ajeno a su rama profesional. Cada vez más, no se forman personas, se instruyen elementos válidos para el estado o para las multinacionales, que para el caso… ¿Qué importancia puede tener una confrontación tan fundamental y humana como es la de la irracionalidad y la razón para un ejecutivo de ventas, para un periodista al que el titular vale su salario a fin de mes, para un comercial dispuesto a engañar al que sea, para un banquero dispuesto a dejarte sin casa o a exprimirte sin consideración? Si tuviese importancia para ellos estas cosas (u otras similares, ¡ojo!), seguramente no serían ni vampiros ni chupópteros ni imbéciles (los que lo sean, ¡claro!), y no se venderían por un plato de lentejas.
October 19th, 2007 at 10:14 pmMira, en la actualidad hay un buen caso de alarma social en España con la patada del tipo ese a la muchacha en la Renfe. La justicia popular, la mediática y la escrita tienen a veces difícil convergencia. Y más difícil solución.
October 27th, 2007 at 9:09 pmUn asunto muy feo ese, logopita. Yo pienso que está bien que a la gente le quede la rebeldía (la misma o parecida a la de Antígona) ante la justicia ordinaria que es puro convencionalismo en muchas ocasiones mera burocracia.
October 29th, 2007 at 12:04 amCuando vives en una sociedad debes de observar las leyes escritas. Por muy injusta que parezca a algunos, la ley tiene unos cauces para lo bueno y para lo malo. Otra cosa sería el caos. ¿Os imagináis una ley impuesta por un patriarca gitano y otra por un mormón, una por un espectador del “tomate” y otra por un filósofo? Un auténtico caos. Y más hoy en día, en el que el marketin y los medios harían su ley y los borreguitos la seguirían.
October 29th, 2007 at 10:16 am¿Y que pasa cuando esas leyes escritas que observamos no se cumplen? ¿De que sirve verlas y saber que están ahí? ¿Acaso no son personas las que las crean? Las leyes persiguen ofrecer al ciudadano y al profesional una seguridad jurídica, cierta certeza sobre cuales son las consecuencias de la comisión de un acto punible concreto. ¿Pero que pasa cuando esa certeza no se da y vemos un doble rasero? Las leyes y el poder judicial no pueden estar subordinados a ningún ámbito político como ocurre en la mayoría de países. La Justicia debe estar muy por encima de las cuestiones políticas. Mientras esto no suceda, y sean verdaderos profesionales, gente formada en valores, sin egoísmo, sin posibilidad de corromperse, no habrá verdadera justicia, sino leyes partidarias. Del mismo modo que los políticos deberían aprender de una p… vez que solo podemos hacer avanzar una sociedad realizando críticas construcitvas y no como lo que sucede aquí que solo se leen reproches y críticas de unos y otros que no conducen a nada, donde no hay propuestas y donde solo se persigue el voto y en definitiva el asqueroso poder ilusorio.
October 29th, 2007 at 1:14 pmZen dixit.
October 29th, 2007 at 1:24 pm¡Venga! Por mí encantada.
October 31st, 2007 at 1:10 pmHola! Bueno gente, cada edad tiene sus cosas y si los que protestan por la obligatoriedad de meterse en las tragedias griegas son argentinos los comprendo, porque ya bastante tragedia de la nuestra tenemos todos los días, con el agravante de que no nos dejan ninguna enseñanza, entendiendo como tal un conocimiento que pueda modificar una acción futura. La glolbalización nos permite ver que el mapa de miserias y traiciones incluye todos los nombres que el mundo tiene, y la historia nos dice que esto viene de lejos, que no hay nada nuevo bajo el sol desde que el primer cavernícola le dió un mazaso a su compañero/a de cueva. No obstante un “cacho de cultura” viene bien y en algún momento hace que la gentre piense y reclame, cosa que por acá y allá debe molestar a muchos Creontes, que por más que alguno haya dicho que pensaba en el bien de Tebas, era un ciego recaliente y gorilón, odioso del pueblo que le dió la espalda al apoyar a Edipo. Ya me lo imagino en caso de haber prosperado haciendo como los gobernantes de hoy día “circos romanos” o “cultura birra” para que pase el tiempo y la gente también. Pero antes de seguir yendome por las ramas, va mi apoyo a Zen y mi rechifla al pícaro de Etéocles que me recuerda a un argentino que dijo “el sillón presidencial es mío, mío…” y Javi te felicito por lo que has provocado en nosotros, pero, Creonte a la izquierda, colectivo y estatal; como dicen uds.: joder!
November 4th, 2007 at 2:21 pmNada, nada. A Javi ninguna felicitación. Imaginaos si a ciertos políticos les da por leer que hace 2500 años existían cuestiones y problemas similares a los de hoy. Aquí en España desde luego. Qué pereza, retrotraer la Ley de la Memoria Histórica dos milenios más y pensar que hubo vida antes de la II República.
November 4th, 2007 at 11:24 pmHola, Mario. Respecto a tu intervención: que sea colectivo y estatal no le quita al monje su hábito de tirano, incluso en su aspecto negativo. Precisamente, el que coarta la libertad individual en loor de la comunidad está próximo a serlo, atando o desatando esa proximidad a una hipotética ecuación entre lo justo de las normas y la capacidad de raciocinio del individuo. Y eso se da en la derecha, en la izquierda y en el cetro, arriba y abajo. De todas formas, utilicé el término “más a la izquierda” con la referencia de Antígona, no con la de Trosky -o con más propiedad, con la de los jacobinos-, y sólo como una convención en la que no creo. Esos términos de “izquierda” y “derecha” se me antojan terriblemente vagos y maniqueos.
Además, hay otra visión, y me repito, con la que tomar las proposiciones de Creonte, y es la racionalización de la ley, despojándolas de todo atavismo y superchería.
November 5th, 2007 at 12:32 pm“la racionalización de la ley, despojándolas de todo atavismo y superchería”
Eh… El mismo Creonte dice que prohíbe el entierro, los ritos y lo lloros por Polinices porque los dioses no honran a los malvados, lo cual no parece mucho más racional que lo que dice Antígona.
Cuanto más leo esta tragedia más me parece que la diferenciación entre “ley divina” y “ley humana” no es así, o no está bien definida. Creo que es ley “natural” o no sé cómo decirlo, que los cadáveres sean siempre enterrados con un mínimo de dignidad. Eso no es ni humano ni divino, le pongamos la máscara de la religión que sea.
La ley “humana” que vemos en Creonte no se opone a la de los dioses, no es humana por eso. Es humana sólo porque un humano ORDENA que no se entierre a Polinices. No es más racional esto, ya que Creonte, según yo lo veo, es en cierta manera muy soberbio al imponer un castigo así por venganza, por rencor y por ser tirano.
Dejemos lo de “de derechas” o “de izquierdas” que quizá para esa etapa es una forma de hablar anacrónica.
November 6th, 2007 at 12:14 amEstoy de acuerdo en casi todo contigo, Lang, sobre todo en cuanto a los términos que nombras al final.
También encuentro muy acertado e interesante tu comentario acerca de “lo humano” de los dictados de Creonte. Pero hay que comprender que era un tirano y, como tal, su palabra era la ley. Era el sistema. A veces esas leyes eran promovidas por un pueblo más o menos libre y responsable de sus actos (las menos, y creo que sólo en Atenas, ni siquiera eso pasa en nuestros días, a no ser que pensemos en la instalación o no del CDT en nuestra comunidad de vecinos) y otras por una oligarquía, llámese aristocracia o plutocracia según el caso. Bueno, a lo que iba: Sófocles, como buen demócrata, insertaba unas pullas terribles al sistema tiránico, pullas que están colocadas en el logos de Antígona; también, como buen conservador, introducía agrias críticas a los sofistas, las cuales se dejan ver incluso en los discursos de Creonte. Por eso, a veces, es tan inconsistente su racionamiento. Al menos es lo que creo. Lo que me parece indudable es que su logos es más racional que el de Antígona, ya que intenta utilizar leyes (y digo intenta, no que lo consiga) basadas en la causa y el efecto, en el orden (supuesto) y universalidad, etc.
Por ejemplo, el caso que tú pones pienso que puede ser ilustrativo. Dices: “El mismo Creonte dice que prohíbe el entierro, los ritos y lo lloros por Polinices porque los dioses no honran a los malvados, lo cual no parece mucho más racional que lo que dice Antígona”.
Bueno, pues el caso es que ya lo está intentando racionalizar: no entiende como pueden ser de igual trato ante los dioses el malvado y el que ha demostrado no serlo, mientras que Antígona dice, y hablo de memoria, ante una pregunta de Ismene al respecto algo así como: “en las puertas del Hades todos somos iguales”. Creonte trata de juzgar lo terrenal y lo que ve con sus sentidos y su intelecto (más o menos pobre, más o menos equivocado), mientras que Antígona no, ella piensa en el más allá.
November 6th, 2007 at 3:38 pmEtiam Javi dixit, mon die.
November 6th, 2007 at 11:13 pmEn cierta medida Creonte si es defensor de lo colectivo y estatal, y en eso estoy de acuerdo con Javi. El Estado, se supone, es el ente que otorga razón a la masa. La superación de los instintos primarios irracionales requieren de la actuación de un ente estatal para el buen funcionamiento de la sociedad conformada. Es el Estado quien debe dar y garantizar a todos una educación, una cultura y una racionalidad basada en el respeto que permita dotar a la masa de razón para poder dejar de ser necesario un ente paternal que nos diga continuamente lo que está bien y lo que está mal, lo que podemos hacer y lo que no. El sujeto, salvo escepciones, es complicado que reflexione con profundidad por si solo y es el estado quien debe poner al menos un mínimo para hacer surgir en nosotros preguntas que queramos responder. La educación y enseñanza desde el respeto es lo único que permite una evolución de la conciencia de la masa en su conjunto. Y el Estado no es otra cosa que hombres con poder de decisión sobre la masa. Y es aquí donde surgen los problemas pues la motivaciones y deseos individuales generan un gran abanico que puede ir desde el guiado por las mayores virtudes y valores (creo que se extinguieron) hasta el inmerso en odios, egoísmos y ansias de poder y que pueden estar dotados de una gran astucia que utilizan para sus propios intereses (de estos todavía quedan unos cuantos). Si bien como ya dije ni Antígona ni Creonte pueden ser tachados de egoístas pues defienden intereses ajenos, no ocurre lo mismo con Polinicies y Eteocles pues ambos constituyen la cara de una misma moneda y ambos representan el egoísmo y el apego al poder (aunque también piense que uno goza de la razón en su reclamación y no se hasta que punto ese egoísmo pueda considerarse injusto o insano). Creonte puede considerar que ningún fin, y menos si el objetivo es conseguir el poder, puede justificar entablar una guerra pues sin duda el único que pierde es el pueblo, su pueblo. Por lo que su actitud si entraría en estatal y colectivo pues sanciona a aquel que ha llevado a la guerra y a sus consecuencias posteriores (muertes, tristeza por los seres queridos,…) es un traidor a ese pueblo, su pueblo. Quizás se preguntase, y no comprendiese, si tan necesario es estar en el poder como para iniciar una guerra.
November 7th, 2007 at 10:34 amPero no comparto la idea de que quien coarta la libertad individual en loor de la comunidad sea por ello un tirano. Puede serlo pero no necesariamente. Y menos viendo comportamientos de determinados sujetos. Además todos los gobiernos las coartan ¿Son por ello tiranos todos los gobiernos?
Igualmente no veo que los términos “izquierda” y “derecha” sean vagos. Se pueden definir perfectamente características de uno y otro que los describan y permitan diferenciarlos perfectamente. Otra cosa es si ayudan o son necesarios, o si solo generan discordia y enfrentamientos. Es decir si los vemos como algo descriptivo o si los interiorizamos sin más, sin reflexionar sobre ellos.
Respecto a la afirmación de Lang: ”Creo que es ley “natural” o no sé cómo decirlo, que los cadáveres sean siempre enterrados con un mínimo de dignidad”. También discrepo. No creo que esté dentro del concepto Ley Natural. Lo veo más dentro de las creencias o supercherias que se puedan tener acerca de la muerte y ritos alrededor de la misma, es decir de la ley divina o incluso de la ley humana. Tanto Ántígona como Creonte defienden consideraciones que entrarían dentro de la ley divina, en ningún caso de la Ley Natural. La Ley Natural responde a criterios universales por encima de creencias o subjetividades.
Bueno, Zen. Tenemos mucha costumbre de pensar en la tiranía de la manera peyorativa con la que se usa en la actualidad. Creo que Javi se refería a un término más amplio, más, digamos, griego: el tyrannos clásico.
November 7th, 2007 at 10:52 amQue no decaiga esto. Estoy aprendiendo muchísimo.
November 9th, 2007 at 11:32 pm“Bueno, pues el caso es que ya lo está intentando racionalizar: no entiende como pueden ser de igual trato ante los dioses el malvado y el que ha demostrado no serlo”
Eso de que ha demostrado Eteocles no ser malvado…Lo que le demuestra a Creonte es ser muy majo, ya que le nombra sucesor “a dedo” (cosa muy de la época, sí, lo sé). Sigo sin ver que lo racionalice, lo siento.
“La superación de los instintos primarios irracionales requieren de la actuación de un ente estatal para el buen funcionamiento de la sociedad conformada”
Yo creo que requieren más bien de unas ganas generales de llegar a acuerdos. Si tuvieras una turba convencida de que el ojo por ojo es la mejor solución para todo: ¿quién sería el más racional para ponerlo a gobernar a la masa?
“Es el Estado quien debe dar y garantizar a todos una educación, una cultura y una racionalidad basada en el respeto que permita dotar a la masa de razón para poder dejar de ser necesario un ente paternal que nos diga continuamente lo que está bien y lo que está mal, lo que podemos hacer y lo que no”
Discrepo totalmente. El Estado no debe garantizar ninguna educación. Es más, al Estado y más concretamente a quienes trabajan en él, no les interesa que tú seas una persona con pensamiento crítico, que tenga suspicacias y se pregunte por el mundo que le rodea. Si escribes las reflexiones que escribes tan razonadas no es porque ningún Estado te haya obligado a hacerlo. Tú mismo has puesto interés y esfuerzo en mirarlo todo, aprender y poner en funcionamiento tu cabeza. Otra cosa es que porque económicamente nos va bien tenemos tiempo para hacer otras cosas que no sean trabajar. Y el ente que nos dice constantemente lo que está bien y lo que está mal son las leyes. No nos podemos quedar sin ellas, porque vovleríamos a la “ley natural”, poco civilizada.
Volviendo al tema, que al final siempre me voy por los cerros.
Creonte no es que piense que Polinices es más o menos culpable, es que hay que recordar que para que la ciudad se salvara, hubo que sacrificar a uno de sus hijos. Eso concuerda más con lo que ha dicho Javi de que los gebernantes a veces se mueven más por su interés propio o por venganza.
Hoy no estoy muy imaginativa, ya veis.
November 12th, 2007 at 11:57 pmLang, no he dicho que lo racionalice, digo que hace el intento. Si falla alguna premisa en un racionamiento, será erróneo, pero el intento está ahí y sólo en comparación a la postura de Antígona que ya indiqué.
En lo demás, bueno, va con Zen, pero te advierto que sigue anclado en el materialismo histórico y en la educación del “deber ser”.
November 13th, 2007 at 12:39 am“Yo creo que requieren más bien de unas ganas generales de llegar a acuerdos. Si tuvieras una turba convencida de que el ojo por ojo es la mejor solución para todo: ¿quién sería el más racional para ponerlo a gobernar a la masa? ”
Precisamente por ese motivo es necesario un ente estatal.
November 13th, 2007 at 2:42 pmLo de las ganas generales de llegar a acuerdos es muy bonito pero bastante irreal de momento(ojalá llegase a verlo), pues partimos de instintos naturales egoístas. Sin una base garantizada e “impuesta” (puede sonar fatal pero no deja de ser necesaria) de educación es imposible superar la necesidad y dependencia de un ente suprahumano rector y paternal.
Las leyes no son un ente, sino el instrumento del ente. La ley fija una enseñanza obligatoria y una obligación a los padres para hacerla cumplir en los medios que el estado te ofrece. Y si el Estado no debe garantizar la educación apaga y vámonos. ¿Qué pasa con esos chico que aún hoy no van a la escuela, a veces con la indiferencia de los padres? ¿Crees que se ponen a reflexionar sobre lo que les rodea?
Para reflexionar y tener inquietudes es necesaria una base que no surge por si sola.
Y creo, perdoname Lang si me equivoco, que confundes dos cuestiones. Una cosa es el Estado, y otra el sistema económico del que se sirva. Yo pienso que es el sistema económico capitalista el que trata de frenar el pensamiento crítico por el simple hecho de que lo único que persigue es generarte miedos y meterte en la vorágine del consumismo generándote necesidades no tan necesarias, pero que finalmente las encuentras imprescindibles. El Estado puede servirse o no de ese sistema. Yo soy más partidario de un Estado que cultive la educación de la masa, que eleve la conciencia global para dejar paso al fruto pues su función se abría cumplido se volvería innecesario ya que su razón de ser estaría ya cumplida.
Me pareció fantástica esta tragedia. Lo leí en el colegio este año. Me interesa mucho el conflicto ético que se plantea entre Creonte y Antigona. Pero necesito saber, si alguien me puede ayudar por qué la obra se llama Antígona, cuando el que realiza la catarsis es Creonte. Si alguien me puede responder, lo agradecería.
Saludos.
November 18th, 2007 at 8:28 pmHola, Julieta. Mujer, no creo que la catarsis que sufre el público sea provocada por Creonte, que al fin y al cabo no es el que muere ni el que está sentenciado. Por mucha pena que te pueda dar Creonte, la heroina es Antígona, que es la que se conduce hacia la muerte.
November 18th, 2007 at 9:35 pm[...] Artículos más comentados ANTÍGONA, por Sófocles. ¿Alguien puede criticar un poco de relativismo? (46)EL MAGO DE OZ II, Lyman Frank Baum (32)ARDE TROYA, un epítome contaminado y muy personal. (29)Las servilletas de la barra del Savoy. (28)El Regreso… (27)EL CAMINO DE LOS MITOS: ¡Que sea de largo tránsito! (24)LOS OJOS DEL DRAGÓN. Stephen King. (21)La Llama Vital: relatos de sorpresa y vida. (15)LA DESHUMANIZACIÓN DEL ARTE. José Ortega y Gasset. (15)LAS BACANTES DE EURÍPIDES, La tragedia en esencia. (14) [...]
November 27th, 2007 at 1:11 pm“Precisamente por ese motivo es necesario un ente estatal”
No dije que no hiciera falta. Ni que no hagan falta las leyes, ni alguien que las “imponga”.
“El Estado no debe garantizar ninguna educación” Esta frase es mía. Lleva totalmente a confusión y no me di cuenta, lo siento. Lo que quería decir cuando la escribí es que se puede saber toda la gramática del mundo, leer todas las tragedias que quieras, por decir dos cosas que se me ocurren, pero a mirar el mundo de forma crítica, a no creer en topicazos, a no dejarse engañar etc. no se enseña. Y no sólo no se enseña, sino que no interesa enseñarlo: ni a un tirano en la Antigüedad ni a nadie que gobierne.
“Y creo, perdoname Lang si me equivoco, que confundes dos cuestiones. Una cosa es el Estado, y otra el sistema económico del que se sirva”
Creo que yo no he mencionado ningún sistema político ni mucho menos económico; si acaso la tiranía, que es la que está directamente relacionada con la tragedia sobre la que debatimos. Lo que digo de la educación es aplicable, según mi punto de vista, a la tiranía y lo que yo deseaba era conducir el debate político hacia esta tragedia, y no meterme en mis ideas o en las de los demás.
Así que por mi parte el intercambio de opiniones sobre estado-educación queda cerrado, porque creo que nos salimos del tema. ¡No quiero parecer borde! Más bien al contrario: es una suerte tener gente con la que se puede hablar de todo, bien razonado, con educación y sin acritud, Zen.
Pero como a mí a cabezona me ganan pocos, dado que Javi y yo no llegamos a un acuerdo sobre la racionalización de las leyes y los demás no os pronunciais, y si nadie plantea un tema antes, me temo que voy a intentar reconducir el tema político preguntando si creeis que esta tragedia es una crítica a la tiranía.
“cuando el que realiza la catarsis es Creonte”
¿Eso te han dicho al comentar la obra en el colegio? Porque creo que hay un concepto mal usado ahí. La “catarsis” debe darse en el público que asiste a la representación, no en los personajes. Creonte no sufre ninguna catarsis, creo yo.
Saludos!
December 12th, 2007 at 8:50 pmLang, en cuanto a esto último que señalas, me parece, y de ello también habla Asia un poco más arriba, que Julieta quería decir que la catarsis la provocaba Creonte, no que la sufriera.
Saludos.
December 12th, 2007 at 10:28 pm¡Uy, Lang, Nuru! Qué absurdo más bonito (de esta nos corren a gorrazos).
Julieta dice que “el que realiza la catarsis es Creonte”. Obviamente, ni es él quien la sufre ni quien la realiza, pues la expiación y el choque lo produce Antígona (aunque el arrepentimiento de Creonte también lleve a la catarsis). Pero a lo que iba:
“Realizar catarsis” es anfibológico, puede significar ser el objeto de la catarsis o el sujeto. Está claro que cuando se habla de catarsis en tragedia es la dirigida al público, la que él experimenta al contemplar el rito que a fin de cuentas es el teatro. Pero bien mirado, Creonte, ante la ejecución de la condena, siente una purificación que le lleva al arrepentimiento y a la piedad. Así que tenemos la paradoja (por reducción a lo absurdo) por la cual Creonte es objeto y sujeto de la catarsis. Eso sí, si ha sido un profesor el que ha comentado eso, no sé si felicitarle por crear polémica e interés o por explicar “tan claramente” la obra…
En cuanto a que si es una crítica a la tiranía, dudo que ese sea el objetivo de Sófocles; ya dije que lo que creo que critica es la pérdida de la tradición. Aunque en el agón con su hijo la discursión de la tiranía es protagonista, esta parece más una lucha generacional que de firmes principios. Además, el poeta dramatiza bastante y crea conflictos que debe de compensar en loor de la acción, quizá no tanto como Eurípides, y eso hace perder fuerza a una crítica. Es más, Esquilo hubiera sido más radical en ésta (era un hooligan de la democracia), pero los conflictos se hubieran tornado en dilemas irresolubles y estáticos. Al fin y al cabo, parece claro que Creonte se equivoca y por eso se arrepiente.
December 13th, 2007 at 7:28 pmq ura q son mira lo q me hacen leer
March 27th, 2008 at 7:11 pmBueno el trabajo esta bueno y bieb sintetizado.
May 10th, 2008 at 6:26 amlo que pediria es agregues algo mas,como por ejenplo
los planteamientos de problemas ,tesis,y una monografia de la obra.bueno es mi opinion para que asi tengamos los usuarios un mayor axeso a esta pagina.
ps de todos modos gracias…….
Gracias a ti, angelo, y bienvenido. Me alegro de que te haya gustado.
En cuanto a la monografía, pues de siempre en estas páginas hemos huído de ellas. Aquí no se pretende realizar estudios, sino simples comentarios que, primero, plasmen nuestra opinión y que inciten de alguna manera a la lectura del libro comentado.
Un saludo.
May 15th, 2008 at 10:51 pm[...] Artículos más comentados ANTÍGONA, por Sófocles. ¿Alguien puede criticar un poco de relativismo? (53)ARDE TROYA, un epítome contaminado y muy personal. (35)EL MAGO DE OZ II, Lyman Frank Baum (33)Las servilletas de la barra del Savoy. (32)EL CAMINO DE LOS MITOS: ¡Que sea de largo tránsito! (31)EL VELLOCINO DE ORO: Robert Graves en esencia. (28)El Regreso… (27)LA DESHUMANIZACIÓN DEL ARTE. José Ortega y Gasset. (27)JULIANO EL APÓSTATA. Gore Vidal. (27)DRAGONES Y MAZMORRAS. Y primero fue la “DragonLance”. (25) [...]
May 27th, 2008 at 9:55 amesta algo fome el cuento
June 23rd, 2008 at 1:15 amInteresantísima argumentación. Es más largo tu nombre que el comentario.
June 23rd, 2008 at 1:37 pmnecesito que me hagan un favor, no podria alguien redactarme la ley divina y la lay humana? necesito saberlas exactamente para el colegio y no se de donde sacarlas
POR FAVOR!!!
April 11th, 2009 at 9:11 pmamigo si queres saber ponete las pilas y estudia asi como estudiamos todos los profesores de literatura yo si fuera tu profe y me entero de quien soy te mando derecho no a febrero a juliembe
May 19th, 2009 at 3:06 amjuliembre
May 19th, 2009 at 3:06 amperdon
sumandome también a este comentario, les digo que antígona es una de mis obras favoritas de sófocles. me encanta la tarea que ella tiene entre sus manos. tanto la boligación de enterrar al hermano muerto (daba igual cual fuera, era su deber) como de oponerse ante una ley injusta que le impedía actuar acorde a sus enseñanzas. no me gusta citar autores, me parece pedante, pero ante el intéres, creo que es debido que les comente sobre lacan y su estudio sobre antígona. él subrayó la oposición de antígona a la injusticia de los gobiernos y, además, su deber de continuar el legado divino de su padre edipo. es genial!!! saludos!
June 2nd, 2009 at 11:20 pmhola si alguien me podria hacer una comparacion de antigona con la apologia de socratessobre las ideas que existen unas leyes universales divinas q estan por ensima de las leyes particulares(poli-ciudad) gracis por favor lo mas antes posible si me la pueden emviar por meil tauriana_990@hotmail.com
August 29th, 2009 at 6:08 pmme parecio buenisimo el texto javi,,, de este tema se podrian escribir hojas y hojas,, tiene muchisima profundidad
October 28th, 2009 at 12:24 ama mi me lo hicieron leer para el cole y me costo bastante x el lennguaje pero al final, me encanto (:
me meti justamente xq mañana tengo examen y queria ver opiniones de los demas cmo para enriqecer la mia
me sirvio mucho!!!!
Sí que lo tiene, Mery, pues aborda cuestiones universales del ser humano, preguntas latentes en cualquier periodo histórico y de nuestras vidas. Muchas gracias por tus palabras. Ojalá te sirva entonces.
Un abrazo
October 28th, 2009 at 1:09 amla verdad a mi la obra me gusto mucho pero fuí a verla junto con unos amigos a un teatro de mi ciudad que estaba de estreno y me decepcionó bastante ya que los personajes no sabían darle la interpretación que se merece y además el sonido no acompañaba, puesto que no se entendía nada de lo que los actores decían.
April 29th, 2010 at 4:50 pmhola
April 29th, 2010 at 9:12 pmme parese a le falta el prologo porque yo la bi a aca el prologo no esta pero esta buena le doy un 6 porque le falta cosas jajaj
bueno chauuuuuuu
aguante alegandro san
hola, tengo un trabajo sobre Antígona y queria saber si alguien podría criticar a Creonte, como se comporta frente a Antígona y su obseción por el poder y como se interesa por el y no la familia ni nada más
May 3rd, 2010 at 2:45 amEstamos por tener con mis compañeros un parcial de Antígona, y queremos saber como podemos reflexionar el tema de la justicia, osea la justicia en general, lo que exige la protagonista o cual es en verdad la justicia!!! Gracias desde Uruguay
May 31st, 2010 at 11:25 pmHola,me parecen muy interesantes todas las opiniones en esta página que me gustan mucho porque todos pueden intervenir: los que saben y los que no. Yo estoy haciendo un estudio sobre la Antígona, sobre todo la primera parte de ella, que tiene que ver con lo mítico y lo teológico (y una sugerencia para la epistemología de la religión y la metodología de la investigación religiosa). Parece complicado y pesado, pero no lo es tanto: espero cuando lo tenga listo poder explicarlo en pocas páginas y que lo entienda todo el mundo, es decir, todo el mundo que puede entender bien un periódico, y si quieren se los envío para que lo corten en pedazos. La verdad es que Antígona parece que da para todo y todas las reflexiones, desde las variantes del lesbianismo combinado con el incesto hasta la sacralización del tabú y otras cosas bien saladas. Pasando, claro esta y como corresponde, por estupendas interpretaciones de “izquierda” y “derecha” (A los conservadores, sobre todo los romanticos o simplemente tontos, siempre nos gustó mucho esta historia). Una recomendación, bien fastidiosa lo sé, y pedante quizá, pero bueno: traten de conseguir el texto en griego y leer la versión en castellano al lado. Saber el alfabeto griego se aprende en una hora, y da emoción ver que se descubren algunas palabras paralelas en uno y otro texto. Estoy preparando también una versión paralela (no traducción, OJO, apenas sé griego) en dos columnas, que hace que este fastidio sea más sencillo. Es estupendo para una tarde de masoquismo. No, en serio, vale la pena sentir la prosodia griega en sus propias palabras. Es como si dos mil trescientos años no fueran esa cosa tan pesada. Aquí en Venezuela la Antígona puede servir de mucho, para una crítica de fondo a la cosa extraña socialista que se nos quiere imponer en serio y a trancazo desde hace tres años. Una “crítica de fondo” y no esa pantalla que critica porque lo que hay no es “lo de verdad”, porque eso es caer en el mismo jueguito de los cristianos que cuando uno les hace una crítica de fondo, acusan el golpe diciendo: “Eso que critican no es verdadero cristianismo” y el presunto verdadero cristianismo (o leninismo o nazismo) siempre queda en un “más allá” ontológico que nunca se ve, pero en el cual creen los incautos mucho, y por esa creencia son capaces de escupir a Bush o al Ahmadineyad o al Dalai Lama, a quien sea que esté de moda escupir, con tal de no pensar por su cuenta.Una de las cosa que enseña la Antígona (y enseña muchas) es que, así se meta la pata, vale la pena seguir sus instintos. Excepto, digo yo, que nos lleven por el camino equivocado, y choquemos con un camión. Chao y gracias.
June 24th, 2010 at 9:39 pmALguien me podria deciir :
. ¿Podríamos afirmar que Tiresias y Queronte son personajes opuestos en cuando sus capacidades físicas y complementarias en cuando que ambos tienen poder? Explicar.
. ¿Porqué Antígona siendo la protagonista tiene menor presencia que Queronte?
RESPONDAN A MI MAIL POR FAVOR,GRACIAS
July 29th, 2010 at 8:46 pm