¿QUÉ ES ARTE?, León Tolstói

El conde Lev Nicolaievitch Tolstoi (Yasnaia Poliana, 1828-1910) es uno de los más grandes escritores que ha conocido la literatura universal. Huérfano dese muy niño, cuidado y educado por tutores, cursó estudios de leyes en la Universidad de Kazán, estudios que abandonó para ingresar en el ejército, a los 23 años. Tenía adscritos a sus propiedades unos trescientos siervos, ya que en aquella época en Rusia aún imperaba el sistema feudal. Cuando se dejó el Ejército se dedicó a escribir y vivir de sus rentas. Pero antes hizo una serie de viajes por Europa que, lejos de animarle, le asquearon y se encerró en sus propiedades, se casó con Sofía Behrs, tuvo trece hijos y a los cincuenta años sufrió una crisis espiritual que le llevó a una serie de radicalismos y desequilibrios, renunciando a sus privilegios y viviendo como un campesino, hasta su huida de casa y muerte en una estación de tren.

Este ensayo es fruto de esa última etapa. Como teórico del arte es altamente dudoso. De hecho, insiste en que toda su propia obra literaria, menos dos o tres novelitas de su última etapa, es arte-basura. Ante tamaña autocrítica, permítasenos dudar de su capacidad para analizar y teorizar sobre el arte. Pero, en la medida en que algunos de sus planteamientos no van muy descaminados, creemos que es interesante dedicarle nuestra atención.

Consiste este breve ensayo en una serie de reflexiones y razonamientos sobre el concepto de arte, analizando las distintas definiciones dadas hasta el momento, aportando sus propias ideas, altamente discordantes, y dando ejemplos en el arte contemporáneo de lo que él pensaba que era buen o mal arte, y al parecer sus opiniones eran excesivamente radicales en cuanto a sus clasificaciones, sus alabanzas y sus denuestos.

En un primer momento nos hace ver la dificultad de aclarar un concepto, el del arte, aparentemente sencillo, que todo el mundo liga a la belleza. Hacer arte es producir belleza, nos dirá cualquiera. Pero ¿qué es la belleza? Y aquí surgen miles de interpretaciones. Según la lengua que usemos, en general, las europeas, «bello» está ligado a «bueno», y generalmente se usa como calificativo de otros sustantivos: bella apariencia, bella alma, bella respuesta…bellas artes. No es así para la lengua rusa, en la cual la noción de «bello» no implica necesariamente el concepto de «bueno».

Tolstoi cita a Schasler, un filósofo del arte alemán: «En ninguna parte, en el dominio de la filosofía, es tan grande la disparidad de opiniones como en la estética. Tampoco en ninguna parte se halla tanta palabrería hueca, un ejemplo tan constante de tecnicismos vacíos de sentido o mal definidos, una erudición más pedantesca y al propio tiempo más superficial.»

Y nos hace un repaso de los filósofos que han reflexionado sobre la concepción estética, con resultados muy diversos. En resumen, tenemos dos principios opuestos: según el primero, objetivo, la Belleza existe por sí misma, como manifestación de lo Absoluto, lo Perfecto, la Idea, la Voluntad… Dios. Y según el segundo, subjetivo, la Belleza es solamente un placer especial que sentimos en ocasiones, una impresión de gusto personal, al margen de cualquier posible ventaja utilitaria que pudiera producirnos. Así la cuestión de estética es una cuestión de gusto, según este segundo principio.

Por tanto, según Tolstoi, la teoría del arte que funda éste sobre la belleza, incluye a la belleza o a los objetos que nos agradan, dentro de la categoría de las cosas buenas, como decía al principio del razonamiento. Ante este resultado, que no le convence en absoluto, Tolstoi propone una tercera vía; ha de considerarse al arte como una de las condiciones de la vida humana: es uno de los medios de comunicación entre los hombres. Y lo que le distingue de la palabra es que ésta sirve para transmitir pensamientos, mientras que el arte sólo sirve para transmitir sentimientos y emociones. Es un medio de fraternidad entre los hombres a los que une por un mismo sentimiento, y por lo tanto, es indispensable para la vida de la humanidad y para su progreso en el camino de la felicidad. Aquí ya entramos en arenas movedizas.

Toda la existencia humana, según Tolstoi, está llena de obras de arte, desde las canciones que les cantan a los niños, hasta las ceremonias religiosas y públicas. Todo es igualmente arte. Su sentimiento de la religiosidad impregna profundamente su pensamiento, y hace basar el sentimiento moral en la religiosidad, y la verdad del arte en su base religiosa. Claro que su concepto de la religiosidad supera el del culto de una religión en concreto, se refiere a un sentimiento de lo sagrado innato en la humanidad. Y ante la ausencia de reconocimiento de este hecho, se produce el fenómeno de la falsedad del arte, al derivar la belleza del placer. «En todas las épocas, y en toda sociedad humana, hay un sentido religioso de lo que es bueno o malo, común a la humanidad entera; y es este sentido religioso el que decide el valor de los sentimientos expresados por el arte».

Constatemos que es la Edad Media la época que mejor encarna las ideas tolstoianas, y que en Rusia se vivía prácticamente un medioevo feudal, al margen del desarrollo del resto de Occidente. En el Renacimiento, en Europa, hubo una fractura: las clases superiores, papas, reyes, duques y todos los grandes de la tierra permanecieron sin religión, no guardando de ella más que las formas exteriores, en función de sus privilegios. Estos hombres que, teniendo poder y riqueza, pagaban y dirigían a los artistas, creando un arte nuevo, un arte que se estimaba no por la expresión del sentimiento religioso –inexistente- sino en la medida de su belleza: del placer que podía procurar.

Y así se ha llegado a una idea de arte edificada sobre una concepción que no distingue lo bello de lo bueno, que es justo la idea que los griegos tenían de la belleza. Y surge el problema de la verdad en el arte: con la verdad, que es sencillamente la concordancia del concepto con el objeto, el arte no tiene nada que ver. Es, simplemente, otra cosa. Y a veces incluso están en contradicción: la belleza del arte es ficción y el concepto es un correlato racional de la realidad.

Aquí llega Tolstoi a una conclusión: «si el arte es una cosa importante», dice, «si tiene la importancia que se le atribuye, si es tan importante como la religión, debe ser, en tal caso, accesible a todos. Y como el arte actual no lo es, se deduce de ahí que, o no tiene la importancia que se le atribuye o se llama arte a lo que no lo es».

El arte se ha degradado, pues, ha dejado de ser espontáneo y sincero para ser falso y artificioso. Además, el elemento sexual penetra más y más en el arte, y esto parece producir en Tolstoi aprensión y repugnancia. Observa un hecho: el arte contemporáneo de su época -que eran los impresionistas, los simbolistas, el modernismo, los prerrafaelitas…- es incomprensible a una gran mayoría de gente, y por tanto, sólo apreciado por una élite. ¿Por qué? Porque ha perdido su religiosidad, dice nuestro autor. Las élites intelectuales, los grandes coleccionistas, los marchands, son gente frívola, ajena a la religión, que sólo buscan el placer que les produce la obra artística, y crean «arte» para su grupo de elegidos, con lo que el arte se hace hermético, se autorreferencia, surge la figura del crítico, para explicar lo que no debería necesitar explicación, y todo esto le produce a Tolstoi un inmenso pesar y una gran indignación. En sus viajes por Europa ha visto los cuadros de Monet y se ha sentido ofendido porque no los entendía. Ha leído a Baudelaire y a Mallamé y se ha horrorizado porque sus poemas le han parecido palabras vacías de significado. Pero no sólo dirige sus dardos contra poetas y pintores, sino que los lanza incluso contra Beethoven, Brahms, Schumann, Liszt y ¡Wagner! Dedica un largo capítulo a describirnos una sesión de ópera a la que asistió, concretamente a Sigfrido, en la que tuvo que hacer verdaderos esfuerzos para no salir corriendo. Y no por las razones que ofreció Woody Allen, precisamente. Justo lo que considera mejor de Wagner es su libreto, la parte literaria, no la musical, cuando la grandiosidad de este creador es la fusión entre música y texto, entre épica y lírica.

Pero llegado otro momento, Tolstoi plantea que si se critica el arte contemporáneo es porque no se le entiende, y que es injusto por su parte hacer esa crítica, ya que entonces aquellos que, por sus conocimientos y su educación no valoran la obra de los que consideramos clásicos universales, también estarían facultados a criticar a Cervantes, a Shakespeare, a Homero, Mozart, Bach, Miguel Angel, Velázquez, Rembrandt… Condenar el arte contemporáneo fundándonos en que nosotros, hombres de la primera mitad del siglo no lo comprendemos, es algo que nada nos autoriza a hacer. Pero vuelve al ataque diciéndonos que lo que distingue al arte de las demás formas de actividad mental, es que su lenguaje lo comprenden todos, y que todos pueden sentirse por él conmovidos. Si un arte no alcanza a conmover a los hombres, no es porque esos hombres carezcan de gusto o inteligencia: es porque ese arte es malo, o no es arte en absoluto.

La naturaleza del arte bueno y verdadero, universal, es hacer comprender cosas que no serían comprensibles bajo la forma de un razonamiento intelectual. Es justamente mostrar lo que no puede decirse racionalmente. ¿Y qué valor puede decirse que tiene algo que no produce el efecto que se espera de ella?

Y a partir de aquí Tolstoi analiza las razones por las cuales el arte es falso y pervertido. La principal de todas, y con la que concuerdo, se basa en la sinceridad del artista: si éste no siente una emoción, previa a la elaboración de su obra, emoción que quiere transmitir, contagiar a otras personas, si no se da este requisito, el arte es una falsificación. Y nos ofrece un listado de métodos para descubrir estos simulacros de arte. Es decir, que por muy realista, por mucho que haga una pintura, por ejemplo, por acercarse a la realidad, si no brota de un sentimiento vivido por el artista, no le va a comunicar nada al observador, que se retirará, indiferente, de la obra. Y el grado de contagio emotivo es la única medida de la excelencia de una obra de arte. Y entonces nos va mostrando los grandes males que ahogan al arte: el surgimiento del mercado del arte, los críticos, las escuelas de arte, el arte profesional. «…Pues en las academias, colegios, conservatorios, aprenden los medios para falsificar el arte y, conocidos ya, son incapaces de concebir el arte verdadero, y en cambio contribuyen a difundir el falso arte de que está el mundo lleno». Su propuesta es volver a los orígenes, al sentimiento religioso que según él es el fundamento e la emoción artística, cuya finalidad es la fraternidad universal. Y no se verá limitad a los artistas profesionales sino que todo el mundo podrá practicar algún arte y contribuir así a manifestar esa conciencia religiosa y a la unión de la humanidad.

Ariodante
Octubre 2009

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18 Comentarios en “¿QUÉ ES ARTE?, León Tolstói”

  1. Joaquín González Says:

    Muy bueno Ariodante y pienso como usted sobre ensayo de Tolstoi. Coincido con Tolstoi en que el arte “es uno de los medios de comunicación entre los hombres”, y por lo que no gusto del estilo sumamente críptico de Lezama Lima.


  2. ARIODANTE Says:

    Gracias, Don Joaquin, por su comentario. Tampoco yo soy aficionada a Lezama.


  3. Javi_LR Says:

    Tolstói, me vais a permitir, siempre fue un poco charlatán. Por lo que desprende tu artículo (artículo perfecto, Ariodante, enhorabuena), tengo la impresión de que utiliza gran parte de los términos sin un mínimo decoro ni propiedad. Siento no tener tiempo ahora para extenderme, pero es un tema en el cual, amiga, ya me he posicionado muchas veces y sonaría repetitivo. Lo resumiré: qué manía de relacionar el arte con la belleza, hasta el punto de que la última difumine a la primera.

    Estimado Joaquín, ¿el arte es un medio de comunicación? En puridad, no lo creo, pues me parece una metonimia esa afirmación. Todo arte lleva implícito un lenguaje puesto al servicio de una expresión, que es el verdadero medio de comunicación. El lenguaje del arte. Pero el arte es, en su conjunto, otra cosa cuya importancia fundamental es buscar lo óptimo.

    Amenazo con seguir.


  4. Rodrigo Says:

    Yo estoy con Javi en lo de considerar a Tolstói un charlatán, al menos un poco. Creo que los grandes escritores y pensadores rusos solían ser bastante charlatanes cuando se metían a gurúes y profetas (remarco lo de “grandes” porque pienso que, a pesar de todo, merecen ser tenidos por tales). En Guerra y paz, por ejemplo, no veo cómo tomar muy en serio las reflexiones del autor sobre la historia, que más bien parecen un verdadero estorbo y un lastre para una novela que por demás me parece soberbia. Del ensayo aquí reseñado apenas puedo decir que lo leí hace mucho tiempo y no me causó gran impresión, justamente porque lo que menos me interesaba de Tolstói era su faceta de moralista (que es la que predomina en Resurrección, novela tardía y muy ñoña, escrita más o menos por la misma época de este ensayo). De los conceptos de fondo no me atrevo a juzgar gran cosa porque no es esta área mi fuerte y porque no asimilé mucho de aquella lectura juvenil, pero creo que la exposición de Ariodante es estupenda y apunta a las debilidades del planteamiento de Tolstói.

    Gran reseña, contertulia.

    Saludos.


  5. Joaquín González Says:

    Pienso que una obra de arte sin mensaje es como un agujero negro,algo que no emite luz al exterior del mismo.


  6. ARIODANTE Says:

    Gracias, chicos. Yo tambien pienso que Tolstoi cuando se ponía a moralizar era un plasta. En realidad comprendo que su mujer lo mandara a freír espárragos, deseseperada. Es increíble que alguien capaz de escribir Guerra y Paz (que he leído dos veces y la leeré más aún)o Anna Karenina sea capaz de decir tanta tontería…
    En cuanto a si el arte es o no un medio de comunicación, Javi, el arte (y aqui uso el término del modo que a ti no te gusta) implica un lenguaje y un lenguaje implica emisor y receptor: comunicación. Otra cosa es que sea un medio de comunicación de masas. No lo creo. Sólo en contadas ocasiones. Pero si el arte (las BBAA o la literatura o la música) tiene alguna razón de ser es para expresar algo a alguien.


  7. Javi_LR Says:

    Imperdonable, Ariodante: vuelves a no comprenderme, snif. Yo lo único que he dicho que no se puede simplificar el arte como medio de expresión. De ahí que haya señalado que me parece una metonimia. Es como ir al cine y decir “vamos a las palomitas”. Ariodante, lo que me señalas ya lo dije, y perdón por autocitarme: “Todo arte lleva implícito un lenguaje puesto al servicio de una expresión, que es el verdadero medio de comunicación. El lenguaje del arte”. Pero de ahí a decir que el arte es un medio de comunicación dista un mundo, entiendo, si hablamos con propiedad.


  8. ARIODANTE Says:

    uyuyuy, ¡qué picajoso! Vaale, vale. ¡Pero si te comprendo, tontorrón! Lo dijiste, lo reconozco, sí; por supuesto que el arte es mucho más que un medio de comunicación ¿quién ha dicho lo contrario? ¿Contra quién luchas? Aqui sólo hay molinos de viento.


  9. Javi_LR Says:

    Como en la mayoría de debates…

    Por cierto, hum, no me habrás querido llamar Quijote, ¿eh?


  10. ARIODANTE Says:

    jajajajaja! ¡Tooonto!


  11. Joaquín González Says:

    Ffrrr….(onomatopeya del silbato del árbitro).


  12. Derfel Says:

    Tengo en casa un libro de correspondencia de Tolstoi: resulta incluso hasta molesto la forma despectiva en la que se refiere el autor a sus grandes novelas, a excepción de REsurrección, que por cierto, me resultó insufrible.

    Eso para mí sí es un misterio: cómo puedes crear un universo narrativo de tal calibre, cómo puedes esforzarte en poblarlo de personajes y situaciones que alcanzan un grado de verosimilitud que es poco probable que se vuelva a dar y, al mismo tiempo, sentir ese desapego por tu obra.


  13. ARIODANTE Says:

    …xacto, Derfel. A mi tambien me pareció pasmoso su desprecio hacia su propio trabajo. Pero en fin, cada uno es muy dueño.


  14. Derfel Says:

    …lebro, Ariodante, que estemos de acuerdo en este punt…


  15. samaritana Says:

    i permit say to you alls the best wosds , abiut this good books’ tolstoi L.,it’s represented alls ideas of the autentic time, at work, at the space,pherhaps at he somethink time, valours and simbols whith significations, whith can to be undestanding, in thihs epoque,or time’ now, i think that this signification about fo the art , was, is and wil be, very important,because it was writtinng for une public very cult, from the perpective spiritual (someone),bec use only, in this order, they can to undestanding the ideas of art’tolstoi,only the cult people can to anderstanging these, thanks you, thanks, for permit write it.


  16. Ariodante Says:

    Wellcome, Samaritana! I can hardly understand your comment, but one thing I admit: Tolstoi’s words about art only could be directed for a very selected group of people: aristocracy and high bourgesy. The absolute rest of the people had another troubles: eat, for instance.


  17. Zen Says:

    I fliping with your comment, Ario!!!


  18. Ariodante Says:

    Todavía recuerdo algo de inglés…aunque estoy un poco oxidada.


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