05 Nov

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LOS SIETE LIBROS DEL MEDITERRÁNEO, DE FERNANDO DE VILLENA. Un comentario de una reseña

Anteayer se publicó una reseña de Los siete libros del Mediterráneo en Hislibris. Normalmente, aquí solemos hablar de libros, no de reseñas, pero hoy me permitiré una excepción. No comentaré sino de pasada la obra de Fernando de Villena, como si fuera el decorado (un escenario magnífico ciertamente). Me quiero centrar en el texto que los versos del granadino hicieron brotar, de los sentimientos que la buena poesía levanta, de gustos y de opiniones, de evocadoras palabras y elevados sentimientos. Pero, sobre todo, de convicciones.

Porque existen diferencias, claro. De gustos, digo. Y de opiniones. Hay personas que defienden a capa y espada la validez de toda opinión, ya sea esta dañina o estúpida. Hay gente que relativiza todo, como si en realidad tuviésemos unas gafas, cada uno de nosotros de un color distinto, de lentes variadas, y no pudiéramos quitárnoslas. Nadie dice que no quepa la humildad ni el reconocimiento de la propia ignorancia, pero el camino a ser mejor existe y se ha de intentar transitar por él. Y si no existiera, se habría de inventar. Quizá fuera de nosotros todo carezca de importancia, reine el relativismo y las leyes universales sean el papel higiénico con el que los astros se limpien de helio, pero, a fin de cuentas, nosotros somos los protagonistas de nuestras vidas y, en muchos casos, de las vidas de quienes nos rodean, asunto este último que debería ser de vital importancia. Sin esas leyes, pues, el mundo se haría aún más incomprensible e intransitable, tanto por nuestras acciones para con nosotros mismos como la repercusión de las acciones ajenas. Una de estas leyes dice que todo aquel que haga feliz a otro se hace mejor persona. Otra ley proclama que es de justicia agradecerlo. Y otra señala que existe lo bueno y lo bello, que no es subjetivo pues no hay nada más egoísta que el pensar «esto es bueno porque a mí me lo parece, y respeta lo que opino»; ni mayor necedad que aseverar que «ya sé lo que es bueno», pero también el no reconocer o intuir lo que es mejor. Y todo esto, aclarando conceptos, no es opinión sino pura convicción, un credo que recuerdo a diario como una letanía.

Uno de los gustos inigualables es la comunión de sentimientos puros y loables. En un mundo cada vez más descreído y cínico, rancio y antipático, estas letras pueden resultar trasnochadas, fruto de una personalidad pánfila y cretina. Pero esa es una sensación errónea que no merece mayor atención.

Cuando leí en profundidad el texto de Arauxo en Hislibris, lloré. No me pude contener la emoción y cautivado abdiqué al placer de las lágrimas y al poder de las letras. La belleza conmueve, pero turba aún más la simpatía que produce el compartir determinadas impresiones y la admiración de poder expresarlas de tal forma. Porque el enternecimiento que ocasionan las certeras palabras que transmiten ciertos sentimientos, inteligencia y pasión sincera es inigualable. Como singular y admirable es la humanidad que desprenden frases que sólo son debidas a una inmensa y sensible alma, a una mente viva y despierta, a unas entrañas llenas de amor hacia las cosas bellas y buenas que nos rodean; como particular es la necesidad de compartir tales sentimientos y no guardarlos, como suelen hacer los avaros o, peor, los que se avergüenzan por un raro sentido estético de tales emociones. Arauxo, desde aquí, mil gracias. Mil gracias porque me volviste a recordar los maravillosos versos de Fernando, porque me sentí acompañado en el camino, porque admiro tu humanidad e inteligencia; por ser como eres, por cómo te das y cómo lo expresas. Y a Fernando, por trasladarme a través de la historia como sólo un padre puede hacer con un hijo, con una inigualable belleza surgida del amor y de una concepción de la vida envidiable y digna de la mayor de las loas.

No voy a negar que la mayoría de la poesía que hoy en día se escribe no me agrada. Realista, pretenciosa, hermética… Tiene todos los ingredientes para que se convierta en pasto de las llamas. Pero hay otra poesía que todavía se niega a claudicar, con valentía y talento. Versos hijos del tiempo que no reniegan de lo aprendido, que no se inflan de manera artificial, que no necesitan apegarse al día a día ni a sentimientos que sólo interesan al propio poeta. No puedo añadir nada más acerca de los versos de Villena que Arauxo no haya expuesto en su texto, y tampoco podría decirlo de manera tan bella como la que él ha firmado.

***

En la tienda de la esquina, y en la de más allá y en la otra, venden vistosos tomates que no saben a tomates, espléndidas naranjas faltas de toda esencia, como si la forma hubiese copado todo el mercado de abastos. Es tan habitual que lo aceptamos sin apenas chistar. Comemos alimentos que hace unas décadas serían sinónimo de supervivencia en unos casos, de basura en otros, ¡y parecen encantarnos! Consumimos literatura prefabricada, con las mismas motivaciones simples y argumentos facilones, llenos de efectividad y sin un ápice de ingenio que no sea puesto al servicio del comercio. Como si la cotidianeidad nos agotara mentalmente, nos impidiera tener tiempo para la contemplación y nos robara el ánimo para protestar ante esos tomates que no son más que engaños: «los no-tomates». Como alguno pasa por esta vida, como un «no-muerto».

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15 Responses para “LOS SIETE LIBROS DEL MEDITERRÁNEO, DE FERNANDO DE VILLENA. Un comentario de una reseña”

  1. Ascanio Says:

    Es posible, Javi, que ignores que las marcianas podemos llegar a ser muy poéticas, así que, para sacarte de tu error te lo demostraré:

    ¡¡Ole, ole y ole!! ¡¡Viva la mare que te parió!!

    ¿Ves? ¿A que te has quedado con las patas colgando?

    Y ahora en serio, tú también me has provocado unas lagrimitas, que lo sepas. Qué bonita reseña de una reseña, jomío.
    Es un honor ser tu amiga, querido barbitas.

  2. Javi_LR Says:

    Eso de la barba viene y va, poetisa marciana. Depende del jersey que me ponga.

    Gracias por tus palabras, pero el honor es mío. Sevilla ha ganado muchos puntos desde que os conozco.

  3. ARIODANTE Says:

    Javi, hijo, con barba o sin barba, cuando abres tu alma con tanta sinceridad, nos llegas a nuestra ídem profundamente. Y no sé que decir, salvo lo que dice Ascanio: ¡olé, olé y ooooleeé!

  4. Ascanio Says:

    La vida está llena de coincidencias, y tu alusión a los “no-muertos”, a aquellos que viven la vida sin vivirla, sin sentirla, como autómatas, me ha hecho recordar un librito que he leído hace muy poco, “Asesinato en la catedral”, de T.S.Eliot, un drama lírico sobre las últimas horas de Tomás Becket.
    En él, el coro, que representa al pueblo de Inglaterra, le pide a Tomás que no vuelva de su exilio, y que les deje vivir en paz, alejados de todo enfrentamiento, de toda preocupación, de todo aquello, en fin, que hace humano al ser humano. Reproduzco un fragmento:

    No queremos que suceda nada
    Hemos vivido en paz siete años
    Conseguimos no ser advertidas
    viviendo y semiviviendo

    Pues sí, hay gente “no-muerta” que semi-vive en vez de vivir.

  5. Javi_LR Says:

    Pues sí, Ascanio, así es. Y lo peor es que se tiende a malinterpretar ese sentimiento. Vivir en paz y en armonía es una aspiración loable que no debería ser confundida con vivir en paz y en armonía como un vegetal. El propio libro de Villena es un canto a la vida sencilla, sin prisas, contemplativa, pero reflexionada y sentida. Es complicado llegar a apreciar lo que te rodea sin el esfuerzo que lleva implícito el acto de reflexionar y aprender. Hasta el acto más sencillo y pequeño como puede ser disfrutar del olor del mar requiere de ciertas premisas.

    Ariodante, gracias. Ciertamente me son dadas pocas ocasiones para sincerarme.

  6. ARIODANTE Says:

    Ascanio, guapa, ese comentario es acertadísimo. Y tu respuesta también, Javi. Hay, por desgracia, una cantidad desmesurada de muertos vivientes o de mediovivos. Roguemos a los dioses que nunca nos convirtamos en esa especie. Y que sigamos tratando de vivir felices, pero sin que por eso haya de estar nmachacando a otros o dejándonos pisotear por otros.

  7. ARIODANTE Says:

    grrr…esto de que no se puede editar…quería decir “machacando a unos o dejándonos pisotear por otros”

  8. Valeria Says:

    No me dejan usar el ordenador mucho rato. Pero no quería dejar de pasar la ocasión: Gracias, Javi, señor de las letras. Por elegir el camino difícil y plagado de retos, socavones, curvas imposibles y pasajes inolvidables, en vez de las autopistas de la comunicación que atraviesan yermos campos de paisajes que nos dejan indiferentes.

  9. Javi_LR Says:

    Lo bueno de esos caminos, Valeria, no son solo sus bellos paisajes, sino los pueblitos y zonas en las que se encuentran gentes como tú. Eso es lo mejor de todo al final, y es lo que queda.

    Y lo de señor de las letras… no me lo dices a la cara.

  10. ARIODANTE Says:

    Cielos, ¡cuántas flores!(merecidas, of course)Lo de Señor de las Letras te ha quedado de cine, Valeria.

  11. Arauxo Says:

    En verdad, en verdad os digo que me estoy acordando mucho de la frase aquella del Sr. Lobo en Pulp Fiction…

  12. Javi_LR Says:

    Happyflowers-powerpink.

    ¿Montamos una comuna?

  13. ARIODANTE Says:

    ¡ejem!Esto está empezando a derivar…

  14. Clío Says:

    Pero si ya somos una “comunidad de ideas”! pero podemos ponernos flowers en la cabeza o laurel y recitar poesias en Florencia…

  15. jerufa Says:

    Hislibris toma LR.
    ¡Qué buen texto, Javi!

    MAQUINAAAAAAAAAA!!!!

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