NARCISO Y GOLDMUNDO: racionalidad, irracionalidad; la Voluntad del ser humano.
2 Aug 2007, por javi :: Literatura: Comentarios de libros, ¬> Narrativa en otros idiomas, ¬> Novela histórica 7 Comentarios | 2,577 views
Hay libros de gran formato, en donde la imagen se adueña del texto, y los hay de bolsillo, existen opúsculos, pequeñas obras cargadas de contenido, y ediciones a todo lujo de detalles y de adjetivos. Ahora también hay formatos electrónicos, chispazos y descargas de literatura virtual. Luego hay obras enormes, obras con tanta densidad como se le quiera dar, obras que pueden encontrarse en cualquiera de las anteriores categorías, centenares de páginas deprosa poética y de profundidad filosófica. Este es el caso que nos ocupa.
De esta magistral manera comienza la novela:
“Ante la puerta de entrada del convento de Mariabronn —un arco de medio punto sustentado en pequeñas columnas geminadas— alzábase, en el mismo borde del camino, un castaño, solitario hijo del mediodía que un romero había traído en otro tiempo, árbol gallardo de robusto tronco. […] Varias generaciones de alumnos del convento habían ya pasado bajo aquel árbol forastero: las pizarras bajo el brazo, parloteando, riendo, jugando, riñendo, según la estación descalzos o calzados y con una flor en la boca, una nuez entre los dientes o una bola de nieve en la mano.”
Goldmundo es un guapo mancebo inocente que ingresa en el convento de Mariabronn según designio paterno. Allí conoce a Narciso, un monje con una inteligencia fuera de lo común que analiza lo que le rodea y lo categoriza, es pura deducción. Goldmundo, a medida que aprende de él y del mundo que lo envuelve, empieza a ser consciente de su persona; él es intuición. Ambos personajes, inseparables en su amistad, se escinden, han de recorrer diferentes caminos para su realización. Narciso se ha de preparar en su condición de monje y de futuro prior, busca la meditación, el aislamiento, la soledad, la paz y el recogimiento ordenado, mientras que la llamada de la libertad, del errabundo caminar, del mundo caótico y sensible se hace patente en Goldmundo.
Y se separan, cada uno buscará su vida y el sentido de ésta por vías opuestas: un camino ontológico. Y tan contrarios son estos caminos como diferentes son ellos mismos y su manera de percibir lo que les rodea. La reflexión analítica del monje contrasta con la pasión vital del novicio; Apolo y Dioniso uno y otro, singulares ambos.
Herman Hesse, a lo largo de gran parte del libro, dedica su mirada al devenir de Goldmundo. Su contacto continuo con el exterior hace que en él se precipiten más experiencias, más luchas internas. Goldmundo se bebe la vida, la ama. Pero la Vida, así, con mayúscula, conlleva también muerte, maldad y hambre. Todo este amor lo exterioriza primero con su contacto con el mundo femenino, después en arte; aprendiendo la técnica de la modelación de figuras, se hará patente en sus esculturas todo ese sentimiento.
Ahora bien, esta búsqueda de lo inherente al hombre, de su misterio, no conduce en ninguno de los dos caminos a una respuesta, muy al contrario; en la búsqueda del fin se alejan de sus orígenes, que son, en definitiva, el objetivo perseguido. Vano esfuerzo, pues, el de la razón lógica, aun siendo tan preclara como la de Narciso, e ímprobo trabajo el de la intuición mística, aun mostrándose tan pura como la de Goldmundo. Verdadero existencialismo, el hombre es sólo yecto, cuando no proyecto: un ser incompleto y no realizado arrojado al mundo. La Voluntad, esta vez de conocimiento y comprensión, es la que lo mantiene alerta en esta vida.
El libro, en lo superficial, también es magnífico; su prosa, sus pausas y su estilo son conmovedores. Las traducciones al castellano están, en general, muy bien realizadas y conservan la belleza del texto en la medida de lo posible.
En resumen, los que no hayáis tenido la oportunidad de acercaros a Herman Hesse intentad haceros con este libro. Es una joya de la Literatura. Luego podréis hacer lo propio con sus otros títulos, ante todos: “el lobo estepario”; otra inmersión en las profundidades del alma humana escrita por una soberbia pluma.

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20 September 2007 a las 7:21 pm
Qué gran libro. La forma que tiene de narrar el proceso creativo y los distintos caminos de la mente es fantástica.
12 October 2007 a las 8:47 pm
hola, bueno yo em lei la novela de Hesse, la cual me parecio bastante buena debo decir. Me la tuve que leer por el colegio y hacer un trabajo.
Hay una pregunta la cual no entiendo muy bien.
En el contexto de la obra: ¿que significa que “el sentido de la vida no es nunca la mitad del infinito”?. Fundamente
esa es la pregunta, de verdad no se me ocurre que debo poner ahi, si alguien puede ayudarme, bienvenida sea su opinion respecto a eso
gracias
13 October 2007 a las 1:48 am
Bueno, Vannia, no sé si te podré ayudar, pero piensa que “la mitad del infinito” es nada. No existe, no hay mitad del infinito.
Aunque “la mitad del infinito” se usa también para expresar todo aquello que piensas que tienes y que alcanzas, y crees no necesitar más hasta que te das cuenta que hay aún más. Crees haber alcanzado el infinito pero, en realidad, estás en la mitad. Por eso sigues buscando a la vez que eres consciente de otro dato: cuando alcances la otra mitad verás que, siendo infinito, te quedarán más mitades y comprenderás que la mitad, tratándose de infinitos, no existe.
Uf, ni sé si me he explicado ni estoy seguro de que tenga razón, pero vergüenza contengo más bien poca. Una vergüenza que no es ni la “mitad del infinito”.
16 October 2007 a las 9:02 pm
A veces pareces hasta convincente, Javi.
2 December 2007 a las 10:23 pm
Arghg, encontré la reseña. Sabía que estaba por aquí, pero no daba con ella. ¡Alguien podía avisar del buscador! (Que funciona muy bien, por cierto)
El caso es que acabo de poner un mensaje en el hilo al respecto. Estoy con “Gertrudis”, obra de este autor, y me está pareciendo genial. Enhorabuena por la reseña, Javi, creo que será el siguiente libro que lea.
9 January 2008 a las 1:00 pm
[...] Es Herman Hesse uno de estos escritores que te agita, te ves reflejado en sus páginas o lees con devoción; o todo lo contrario, un autor al que no coges la onda. Sea como fuere, las indagaciones que hace de lo más profundo del ser humano bien merecen una consideración. Mucho más un acercamiento. [...]
6 November 2008 a las 2:39 am
“¿Cómo podrás morirte un día, Narciso, si no tienes madre? Sin Madre no es posible amar.Sin Madre no es posible morir”.
Final, sin lugar a dudas, inquietante.