EL DÍA D, Anthony Beevor
2 Sep 2009, por Le Baron :: Ensayos y estudios, :: Literatura: Comentarios de libros 4 Comentarios | 1,120 views
Se dice, se murmura, se comenta, que todos aquellos que somos aficionados a la Historia de la Segunda Guerra Mundial estamos de suerte. Que dentro de poquito tiempo la editorial Crítica sacará a la venta en último libro de Antony Beevor, esta vez centrado en el desembarco de Normandía. Naturalmente, y como el libro aún no está disponible, un servidor no ha podido leerlo –salvo el primer capítulo, disponible on-line en la página de la editorial-. Pero imaginar es libre, así que imaginemos qué podremos encontrar en él.
Esto de imaginar el contenido de un libro antes de leerlo no es tan complicado como pueda parecer a primera vista. Partimos de una buena base. Si el lector ha leido ya algo del autor, sin duda puede hacerse una idea aproximada de lo que va a encontrar. Los que no lo hemos hecho –aunque servidor promete comenzar en breve a reparar la falta- quizás lo tengamos un poquito más difícil, pero no tampoco demasiado. Sabemos que es un autor famoso especializado en la Segunda Guerra Mundial. Sabemos que algunas de sus obras anteriores se han vendido como churros. Así que podemos intuir que nos vamos a encontrar con algo bueno entre las manos. Por lo que me han contado algunos pajaritos, las obras de este señor suelen caracterizarse por una investigación exhaustiva del tema; lo cual, si bien debería ser obvio tratándose de un libro de Historia, no lo es tanto como pueda parecer a primera vista. Por otro lado, libros de historia profusamente documentados los hay a patadas –prueben a darle una patada a cualquier estantería de la biblioteca de una Facultad de Histora y verán-, pero no es menos cierto que su número en muchos casos es directamente proporcional a su densidad, a su pesadez. «Ladrillos los justos», podrá pensar alguien. Estese tranquilo, estimado lector, que no es el caso. Hay vida después de Cornelius Ryan y la información veraz y exacta es compatible con la lectura fácil, amena. O al menos eso me han dicho mis pajaritos sobre otras obras del amigo Beevor, así que supongo que en esta podremos esperar otro tanto. Así que hasta ahora tenemos un libro muy bien documentado y de agradable lectura. Si el tema interesa –como es el caso al menos en lo que a un servidor se refiere- ya tenemos mucho ganado. Pero un libro de historia bien documentado y bien escrito puede ser, además, frío en impersonal. Ya saben: la objetividad del historiador, situado allá en su montaña observando la imagen general, el conjunto de los acontecimientos. Así es como se escribe –según algunos- la Historia –fíjense en la h mayúscula, que es importante, y aunque sea letra muda, la pobre, pongan énfasis al no pronunciarla-. Bien, desde luego es una aproximación respetable, y en algunos casos imprescindible, pero no conviene olvidar que la dicha Historia –matrona respetable ella- se compone por y se rodea de historias pequeñitas, personales, cotidianas, humanas en suma. Y resulta que este aspecto también suele ser destacado en sus obras por el autor. Así que temenos un libro de historia bien documentado, bien escrito, y que trata tanto la perspectiva general de los acontecimientos como la particular de aquellas personas –militares y civiles- que, protagonizando la segunda, hicieron posible la primera. Y encima trata sobre un tema que me encanta, y sobre un acontecimiento concreto que me fascina. Poco más –en lo que a literatura militar se refiere- puedo pedir. 
Podrá preguntarse alguien a Santo de qué viene ahora un libro más sobre el día D. Bueno, es una interesante y respetable cuestión, tanto si la abordamos desde el punto de vista de lo mucho que hay ya escrito al respecto, como si lo hacemos sobre el posbile exceso de importancia que se ha dado siempre a los hechos de Normandía. Sobre lo que respecta a este segundo punto, servidor concuerda con que el Ejército Rojo –en su versión hordas eslavas/liberadores antifascistas, dejo esto al gusto del esforzado lector- se podría haber comido con patatas a la Alemania nazi tanto con día D como sin él, si no en 1945 en 1946. Sea. Ahora bien. Puesto que resultó inevitable que el mundo sufriera la tragedia de la Guerra Fría, servidor, desde su eurocentrista y partidista punto de vista, no puede evitar considerar que el muro de Berlín estuvo mejor donde estuvo –es decir, en Berlín-, que no en el Rin. Y sobre el primer aspecto citado arriba –es decir, lo mucho que sobre el tema ya se ha escrito-, qué quieren que les diga. A la Historia le pasa un poco lo que a los buenos vinos, con el tiempo, con la perspectiva, tiende a mejorar. Siempre se encuentra una nueva carta, siempre se abre un nuevo archivo. Así que siempre se podrá escribir algo más sobre un tema, por muy trillado que esté. Cuanto más, mejor.
Visitad el Día D minuto a minuto. Los acontecimientos en directo y a pie de playa.
Tags: Anthony Beevor, Crítica, desembarco de Normandía, El día D, la batalla de Normandía

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2 September 2009 a las 12:25 pm
Ey, la primera reseña imaginaria que leo. ¡Qué bueno, Le_baron!
2 September 2009 a las 5:45 pm
Y tanto. Se te echaba de menos por estos lares, Le_Baron, pero buen regreso: enhorabuena por semejante ejercicio de "artículo de anticipación".
2 September 2009 a las 7:11 pm
Genial. Incluso con tu sana ironía de siempre. Un placer leerte, Le_Ba.
2 September 2009 a las 11:56 pm
¿Estamos locos o qué pasa? Dejen de felicitarle y hacerle la pelota, un artículo así merece toda clase de insultos e improperios a su persona. ¿Hace cuánto que el señor Le Baron no nos manda una reseña? Que haciendo artículos así, como dice Javi con esa ironía suya que es genial, no se prodigue más no es para insultarle, es para darle de…
Qué poca verguenza; y encima le felicitan. Vamos, vamos. Espero que haya desde ahora uno así por quincena mínimo. Y no proteste la culpa es suya, haber nacido menos facultado para reseñar.