LOS OJOS DEL HERMANO ETERNO, Stefan Zweig

LOS OJOS DEL HERMANO ETERNO, Stefan ZweigPor fin cayó el librito en mis manos y conseguí la lectura anhelada que paso a comentaros a continuación. Empezaré hablando del libro físico, porque del contenido creo me extenderé y divagaré un poco más. Nos encontramos con una fábula del escritor austríaco Stefan Zweig de apenas setenta páginas. Se pueden imaginar lo que se tarda en leerlo, ahora bien, entender su esencia o reflexionar sobre su contenido puede resultar algo más «trabajoso»; como todas las fábulas, requiere de cierta meditación tras la lectura para llegar a entender lo que nos quiere transmitir, o al menos para intentarlo. Y no necesariamente tiene que querer transmitirnos algo, pero sí, seguramente, hará que nos preguntemos cosas.

Los ojos del hermano eterno bien podría pasar por una historia Zen (no mía, ojo, sino budista), lo que sin duda dice mucho de que surgiese a principios del siglo XX de la mano de un austriaco, porque si llego a leerlo sin saber el autor, pondría mi mano en el fuego a que es chino, indio o japonés. Lo que son las cosas.

La edición de la editorial Acantilado, que es la que conseguí, deja un poco que desear en cuanto a la traducción se refiere, aunque juega a su favor que, a pesar de ello, la profundidad de lo planteado se capta a la perfección.

Pero vayamos al contenido.

La historia se centra en un hombre llamado Virata. Por la simbología de dioses, tradiciones y divisiones sociales diría que de la Indía, pero podemos dejarlo como «algún lugar de oriente». La novela nos presenta un hombre que bien podía haber sido el origen de una religión, el Viratismo tal vez. No contaré mucho de la trama porque, como he comentado anteriormente, es breve y podría quedar contada toda la historia de forma resumida, siendo, sin duda, un libro que merece la pena ser leído y sobre todo reflexionado.

Pues bien, Virata representa el hombre leal a su rey, buen guerrero a la par que virtuoso y respetuoso para con el prójimo y cuya conciencia se rige por lo conocido y aún no por la autocomprensión. Si bien nos es presentado como un fenomenal guerrero, el hecho de que mate a su hermano sin saberlo (único suceso que contaré por ser quizás el punto de partida del despertar y del cambio de Virata) en la oscuridad de la noche, por haberse juntado aquel con los conspiradores que pretenden echar a su rey, constituirá el punto de partida por el cual Virata escogerá el camino que le permita ser un hombre justo y estar libre de culpa. Y es que el título de la obra será el estigma de Virata, la mirada de su hermano que le acompañará siempre, dándose cuenta que quien mata al hombre, mata al hermano.

Constituye ésta una historia humanista, cargada de espiritualidad, en la que un hombre honesto y humilde reconoce la verdad en las palabras de los otros, aquellas que le van mostrando sus errores y le permiten aprender. Por supuesto estos momentos los achaca a la divinidad. Nos muestra la valentía de predicar con el ejemplo aunque esto suponga enfrentarse a la ley humana y/o las tradiciones fuertemente implantadas y que van cargadas de injusticia como la esclavitud.Stefan Zweig

Pero uno de los enfoques principales es el hecho de la justicia: si un hombre puede ser justo objetivamente. Tema complejo éste. A medida que vamos leyendo se nos transmite la sensación de que el hombre no puede alcanzar esa virtud por su condición misma, ya que tanto la acción como la no acción (que también es acción) resultan en algún punto cargadas de culpa o responsable sobre el destino de otros.

Se nos muestra cómo el hecho de convertirse en asceta puede originar daño o sufrimiento a otras personas (ahora bien, discrepo aquí con la responsabilidad de Virata en el ejemplo que se nos detalla en el libro y en lo relativo al ámbito familiar), vemos cómo para dictar sentencias la figura del «juez» necesitaría conocer de primera mano el castigo impuesto y poder entender «que solo aquel que ha sufrido puede medir el sufrimiento». Porque resulta cierto que las horas del día en libertad no son iguales a las horas en una celda. Sobre este aspecto en uno de los pasajes puedo comprender la actitud de Virata, pero lo que predica resulta inviable para la supervivencia social. Dejaré claro que avanzada la fábula Virata piensa que solo su Dios puede juzgar.

El baremo que podría permitir determinar la justicia de los actos es algo en extremo complejo. ¿Podemos circunscribir el grado de justicia de algo? ¿Quién determina qué es justo y qué no? Son preguntas ampliamente debatidas por estos lares y me mojaré diciendo que, de momento, pienso que algunas acciones u omisiones pueden ser más justas que otras y que, por tanto, existe un camino que permite determinar lo que es más justo y lo que es más injusto.

Por supuesto entran en juego temas propios de filosofía oriental como los anhelos, los placeres, los deseos, el egoísmo, la codicia, el orgullo, la soberbia… y demás sentimientos que nos pueden hacer disfrutar o hacernos sentir seguridad (¡ilusos!), pero que realmente tienen el lado amargo propio de aquello que genera dependencia y, por tanto, constituyen un freno a la Felicidad Verdadera y, sobre todo, al Amor Verdadero.

Su lectura me ha planteado ciertos interrogantes y una más que clara conclusión:

La ayuda al prójimo (humano u animal) es la acción que más paz de espíritu y mayor sentimiento de libertad verdadera nos podrá generar en la vida, por muchos reyes, presidentes, jefes o cualesquiera órganos o sujetos que atesoren un poder ilusorio de control.

Esta verdad, el rey, no se la tomó muy bien. ¡Uys! Lo siento.

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27 Comentarios en “LOS OJOS DEL HERMANO ETERNO, Stefan Zweig”

  1. Ivan_Ilitch Says:

    Pues lo leeré. Tras los excelentes “Carta de una desconocida”, “Novela de ajedrez” y “Mendel el de los libros”, precisamente me andaba preguntando por qué novela/relato de Zweig continuar.

    Será el que usted recomienda, pues.


  2. Le_Baron Says:

    Muy buena reseña, amigo Zen. No va a quedar más remedio que ponerlo en la lista de lecturas pendientes. Y, desde luego, el tema podría dar pie a un interesante debate. ¿Tal vez en el Foro? Piense en ello, joven. Y, como siempre, enhorabuena.


  3. Aleceia Says:

    Dadas las horas que son y el día que es, algunos descubriréis qué he hecho en estas últimas horas. Pero bueno, puesto que no podía dormir dado el estado aún permanente en el que me encuentro, he decidido pasarme por aquí para ver que decís últimamente.
    Amigo Zen, me ha gustado mucho tu reseña, la verdad que creo cada vez más que yo no sería capaz de hacer una decentemente, pero bueno.
    Ya que creo que he demostrado que me gusta este tipo de debates, allá voy: yo creo que la línea entre justo e injusto lo decide la sociedad. Está inscrito dentro del marco de la humanidad y la civlización, pero que depende mucho de la cultura y la educación que se nos inculca. Incluso dentro de un mismo ámbito, las personas difieren, llegando a complicados debates o incluso a las manos (dios sabe que estoy en contra, la palabra siempre va primero). Pero a aparte de todo aquello que los factores externos expresan y nos influyen, el factor más decisivo es la moral y la convicción de cada uno. Si uno nace podrido, da igual lo que quieras enseñarle, será una manzana amarga y putrefacta toda su vida.
    Ahí lo dejo.
    PS: si he dicho algo incoherente no me hagáis caso, en el estado en el que estoy no se cordina mucho, jajaaa.
    Besitos a todos.
    PS.II: Zen, espero que continues el debate, hace tiempo que no tenemos uno de estos. jajaja.


  4. Ariodante Says:

    Vaya, Zen: te has decidido justo por el libro de Zweig que más se ajusta a tu mirada. Te viene como anillo al dedo, jaja! En cambio, es uno de los que aún no le he leído, fíjate. Y mira que le he leído unos cuantos…A mi me suena mucho como si Zweig hubiera querido emular a Hesse con su Siddarta. ¿no lo crees así? Lo digo sólo por lo que he leido de tu reseña, que por otra parte he de felicitarte, porque te ha salido muy bien.
    Sí que daría pie a una larga charla,Le_Baron, aunque yo no estoy por la labor, hace demasiado calor para mis neuronas, ¡jajaja!Pero podéis empezarla y si aun dura para octubre, ya me inmiscuyo…
    Un abrazo,


  5. Capayespada Says:

    Bueno, Zen, aunque eso de la justicia/injusticia es algo verdaderamente dificil de medir, al no ser que no salgas de tu “barrio”, pues como ha dicho Aleceia, depende mucho del tipo de sociedad en la que se viva y la cultura que inculque, pienso que existen ciertos puntos en los que todos podríamos encontrarnos… Tú has mencionado alguno: la ayuda a los demás, a los más necesitados. La consecución de un equilibrio que eliminase las excesivas diferencias, el no buscar continuamente el propio interés y sí uno más general que a todos incluya (hablando de personas y hasta de Estados)… o a casi todos, porque siempre hay alguno que no merece ni los buenos días…
    En fin, que con estas cosas y coloquios uno tiende a enrollarse… Que, buena reseña, amigo Zen.
    (Espero que se pueda leer este mensaje aunque a mí me desaparezca).


  6. Ariodante Says:

    Se lee, se lee, Capa (¡hola,Capa!)


  7. Ariodante Says:

    Una pequeña acotación: las sociedades deciden lo legal y lo ilegal, no lo justo y lo injusto, creo yo, que no es lo mismo. El concepto de justicia, como el de bien o mal, en mi opinión, es universal. A menos, claro, que se sea partidario del relativismo moral…ahi ya no entro. El relativismo moral, para el que no lo sepa, es el “todo vale” y el según y cómo”.


  8. Capayespada Says:

    Hola, Ario. Anda que, últimamente estás un poco “desaparesía”; “disparu”, que dicen en París. Espero que todo te vaya muy bien, pero echamos de menos alguna reseña tuya.
    … Respecto a la discusión que nos ocupa, no estoy yo tan seguro de que las sociedades se limiten sólo a decir lo que es legal o ilegal, o si es así, llegan a hacer de tal decisión una moral definitiva que todo el mundo, en su entorno, acaba aceptando como lo normal o lo bien visto.
    Hubo en el pasado muchos grupos sociales, con conocimientos incluso superiores a los que en Occidente (para entendernos) se tenían en aquellas épocas, y en ciertas meterias, que adoraban a dioses mágicos y les ofrecían sacrificios humanos en desagravio… Y para ellos estaba muy bien, no era ilegal y, además, era justo y no atentaba contra moral alguna.
    Cuestión cultural me parece a mí todo esto.


  9. Ariodante Says:

    No estoy desaparecida del todo, Capa, si echas un vistazo por Hislibris lo comprobarás…es que una no es ubicua, aunque lo parezca, jajaaja, pero es cierto que últimamente tengo más faena de la que quizás pueda digerir…Y sin cobrar, que es lo peor. Por lo demás, como digo, no estoy por entrar en discusión por ahora.No tengo ánimos ni tiempo. Estoy segura de que aqui habrá muchos encantados de hacerlo.


  10. Zen Says:

    Iván, desde ya le digo que no tiene ninguna trama gay por lo que no sé si le gustará. Aún así, si lo lee espero su opinión.

    Gracias, LeBaroncete. En el foro o aquí sabes que tus ideas son siempre a tener en cuenta.

    Aleceia, no he podido pasarme antes y sabes que yo para debatir de estos temas estoy el primero. Por mucho que digas seguiré esperando ese estreno tuyo en reseñas.
    No comparto la idea de que lo justo y lo injusto lo decide la sociedad. Creo que es algo superior a ella que podrá apreciar o no, acercarse más o menos, pero no es el origen precisamente por la complejidad humana (razón y emoción). Comprendo la diversidad de morales pero creo que solo existe una ética que podrá englobar postulados de las más diversas morales. Igualmente si uno nace podrido, como dices, sí creo que pueda cambiar y volverse jugosa, otra cosa es lo que cueste, pero como poder yo creo que si se puede. Como siempre es un placer debatir contigo, así que te espero en las condiciones que sean jajaja

    Ario, muchas gracias por tu felicitación. El libro de Hesse lo tengo pendiente, es una espinita. Estoy totalmente de acuerdo en tu acotación y solo añadiré que aunque lo legal se pretende englobar en la categoría de justicia, no va indisolublemente unido por partir lo legal de personas y sociedades no preparadas para aproximarlas.

    Capa, muchas gracias también a ti por tu comentario, que se lee perfectamente. Y sobre tu ejemplo sobre los rituales y sacrificios: que pensasen que era lo correcto, no quiere decir que efectivamente fuese justo, no?

    Pero quiero plantear una pregunta ¿es justo ayudar al necesitado?¿Por qué? Espero sus respuestas.


  11. Ariodante Says:

    Respuesta: no, no es justo. Es piadoso, es caritativo, es amable, es loable, es meritorio…Pero no es justo.
    El necesitado puede pertenecer a muchas categorias, y sólamente si perteneciera a la categoría de “aquel al que le corresponde tal ayuda ” en ese caso sería justo. Supongo que se me entiende.
    Y no sabes, Zen, cómo me alegro que digas lo que dices del concepto de justicia. Porque lo comparto totalmente.
    Saludetes!


  12. Capayespada Says:

    Zen, Ario, ¿lo correcto no es justo?, si realmente no lo fuera, ¿no sería incorrecto al mismo tiempo?
    ¿Lo correcto no es algo que está bien?… ¿si algo está bien, puede ser injusto? ¿Puede haber, en definitiva, justicia incorrecta o que no esté bien?

    Por el amor de Dios… ¡Ea!, que vengan aquí Sócrates, Platón y Aristóteles a aclararnos esta encerrona semántico-filosófica.


  13. Javi_LR Says:

    Capa, muy herodotiano te veo yo a ti.

    Los griegos decían que el hombre es la medida de todas las cosas, y temo que exagerasen un tanto. Eso lo aprovecharon los sofistas a “su manera”. Aquello de “todo depende del cristal con que lo mires”, etc.

    Ciertos musulmanes creen que la ablación es lo correcto. ¿Eso es justo, Capa?

    Yo creo, al igual que Ariodante y Zen, en una justicia más… absoluta, digamos, menos cultural. O dicho de otro modo, a lo que nos solemos referir cuando diferenciamos moral y ética. Pero más por convicción o por fe que por seguridad plena. Porque yo soy muuu griego y dudo. Siempre he dudado de las categorías universales -dudo incluso de la existencia de la materia; ¿quién me dice a mí que no sois solamente formas a las que mis sentidos dan aspecto de materia? (a Zen se lo da mis pesadillas)-. Dicha la estupidez de la una de la mañana, solo quiero señalar que los avances científicos harán que una y mil veces nos replanteemos la ética y cualquier otro aspecto de nuestra relación con los demás y con nosotros mismos. Por eso, ante mi ignorancia, lo único que me queda son los principios que creo correctos y…., a poder ser, justos. E intentar actuar acorde a aquella máxima kantiana, aunque a veces dude de ella, porque es la que menos daño hace a los demás y a mí mismo. Creo que en todo esto soy bastante aristotélico y eudemónico.


  14. Malandro Says:

    En primer lugar, gracias por reseñar este mini-tratado sobre la justicia universal, Zen.

    Estoy de acuerdo con Zen y Ario, creo que lo justo está por encima de las cuestiones culturales, pero dado que nuestro punto de vista dista mucho de ser neutro y universal (al menos el mio), nos resulta dificil diferenciar entre justo, correcto, generalmente aceptado, etc.

    Tratando de responder a tu pregunta Zen, si la sociedad fuese universalmente justa no habría necesitados a quienes ayudar. Hoy, que no lo es, hay necesitados a los que puede ser justo y correcto ayudar y otros a los que no… sin justicia universal no puede haber respuesta universal, ¿no?


  15. Capayespada Says:

    … Pues yo insisto en que la justicia, además de un íntimo sentimiento personal, es un concepto, y los conceptos nos los explica a cada cual la cultura que nos han inculcado… Pero todo es más o menos discutible, porque como ha apuntado Malandro, la “universalidad” en muchas cosas (o en todas), es poco menos que imposible. Ahí está la gracia de la discusión y los pareceres.
    Javi, “amigo-editor”, la ablación desde mi concepto de justicia no es justa… Otros parece ser que opinan diferente por más que a ti, a mí, y a muchos otros nos parezca absolutamente abominable.
    Por último se me ocurre apuntar que en Occidente, naturalmente, el concepto de justicia que se maneja es el que procede de algún modo del cristianismo, aunque no sólo de él, y no parece ser el único que por ahí circula.
    En cualquier caso, claro, yo soy cristiano y occidental, para bien y/o para mal. ¿Quién sabe si cabría decir también: para lo justo y/o… para lo injusto.


  16. Javi_LR Says:

    Capa, amigo, íntimo sentimiento personal es el miedo, la soledad, la melancolía, el terror, la congoja, pero… ¿la justicia es íntima? Creo que eso todo lo contrario. Lo que pasa es que, a mi juicio, no nos debemos de mover en el terreno de la verdad, pues como dije y mejor explica Malandro, es muy difícil llegar a ella (si la hubiere). Más bien, pienso que nos tenemos que desenvolver en otros campos, comportándonos como si cada acto pudiera ser universal. Además, hablas de conceptos como si fueran algo ilusorio que cada uno pudiera explicar según le viene en gana y refrendado por la costumbre. Me explico:

    A) La ablación. ¿Es legal, es correcta, es buena, es justa?

    En determinados países, sí es legal, por lo cual es correcta (el término “correcto” siempre tiene que tener una relación con algo: “correcto respecto a… nuestras leyes”). Pero no, no es buena, pues atenta contra alguien, y eso es algo meridianamente claro en lo cual todos convendremos, y si no, se lo preguntamos a las mujeres que la han sufrido y han tomado conciencia de ello (por supuesto, las inconscientes no cuentan). Por lo tanto, no se puede considerar justa. Este pensamiento es totalmente ajeno al tema cultural y siempre se puede llegar a él. A ti te puede haber inculcado desde pequeñito que has de ser el mejor caiga quien caiga, pero puedes emprender un camino que en cierta manera te lleve hacia la virtud al despojarte de ese elemento injusto a todas luces y llegar a la conclusión de que no, no vale ser el mejor caiga quien caiga, por mucho que te hayan dicho eso.
    Pensar en que la justicia, como dices, es un término relativo, un “concepto” que depende del legado cultural, de una moral adquirida, es parar los pies a un intento de mejora personal. ¿Cómo vamos a intentar ser mejores si “lo mejor” es un concepto indefinible o subjetivo? Y si así fuera, si todo fuera mentira, ¿no valdría la pena intentar fijarlo de la mejor manera posible y conseguirlo?


  17. Capayespada Says:

    Vaya, esto se anima, Javi, pero veo que es darle vueltas al asunto en círculos concéntricos… En cualquier caso vaya por delante que yo de muy pocas cosas estoy seguro (soy un verdadero mar de dudas, incapaz, además, de resolverlas mínimamente en su mayoría), y por ello, no soy nada etnocéntrico en ningún aspecto, aunque sí me repelan ciertos comportamientos que juzgo terribles, por mucho que otros “diferentes” puedan defenderlos.
    Por ello opino que la justicia, como todo o casi todo lo demás, seguramente, es algo que, en última instancia, se me escapa, y sólo la puedo entrever desde mi propio razonamiento, siendo que seguro existen muchos más.
    No obstante, apuntaré que tu concepto de justicia y el mío son muy parecidos si no idénticos, porque vivimos y nos hemos educado en la misma parcelita del mundo, y por muy libres y crecidos de pensamiento que nos creamos, nos condicionan tantas cosas… A mí al menos.
    … Y ahora daré paso a cuantas otras variadas opiniones quepan en este foro, que seguro las hay.
    Un abrazo, amigo.


  18. Ariodante Says:

    No puedo evitarlo…¿Justicia, un sentimiento íntimo? ¡¡¡Capa, por favooor!!!Piensalo un pelín antes de hablar. Si la justicia fuera un sentimiento, ¡cielos, estabamos más vendidos aún de lo que lo estamos!Javi, la racionalidad habla por tu boca; no me quiero repetir, asi que suscribo a Javi totalmente.
    Si, estamos dentro de una cultura (la judeocristiana) de la cual han ido destilándose conceptos, que se han ido entroncando en nuestra concepción del mundo. Pero los conceptos son universales, y quienes han dicho lo contrario a lo largo de la historia de la filosofía, lo han tenido bastante crudo. Otra cosa es que a uno no le guste aceptarlo, o uno crea que se rige por sentimientos (véase David Hume)o como decía el obispo Berkeley: sólo existe lo que puedo ver, oir, y tocar…con lo que su filosofía le llevó directamente al absurdo y ha sido el hazmerreir de la comunidad filosófica a lo largo de los siglos. Pero supongo que tu no quieres decir eso.
    Otra idea que considero equivocada es la equiparación de lo justo y lo bueno. Digamos que lo Bueno (o lo correcto, que dices tú) es un concepto aún más general que lo justo.Con lo que vamos más vendidos todavía.
    La ablación, sea legal o ilegal, la hagan donde la hagan, ES INJUSTA porque atenta contra la libertad de las personas. Que en otros paises se pasen por el forro la libertad no implica que olvidemos nuestro concepto de libertad, que es universal,y aplicable a Mauritania, a Arabia Saudí …o a Torrelodones.
    ¿Todos los países tienen derecho a hacer lo que se les ocurra ignorando conceptos universales? A ver, la cultura judeocristiana, con la herencia clásica griega, germen de la cultura occidental, es la única que ha desarrollado una filosofía racional, separada de mitologías y religiones. Le ha llevado siglos, milenios, pero lo ha conseguido. Otras culturas, no. por tanto, ¿discutiremos en plano de igualdad? No.¿Son mejores o peores? No entro en ese asunto. Va en gustos. Pero no iguales, porque una filosofía se rebate con otra filosofía, no con ideologías ni con teologias ni mitologías. Creo que esto debería quedar claro. Creo que me estoy subiendo a la parra, lo siento…el verano, el calor, en fin, Capa, querido, espero que no te enfades conmigo. De vez en cuando me salen los viejos estudios por los poros.


  19. Capayespada Says:

    Ario, ya lo veo, ya… Lo de los viejos estudios, digo; esas son las cosas que acaban condicionando nuestros sentimientos y nuestro pensamiento, pero muy bien puede ser que para nuestro beneficio. Es más, yo así lo creo. Pertenecemos, en el fondo, a una cultura de las más fiables en los tiempos que corren… Claro, que en los tiempos que corren eso tampoco tiene gran mérito.
    Por otro lado, ¡cómo me voy a enfadar!, ni lo pienses. Sólo tenemos un enfoque diferente del asunto que aquí se trata, pero no creo que eso sea malo para nada, seguramente todo lo contrario. Ojalá yo pudiera estar tan seguro de ciertas cosas como tú…
    Un abrazo.


  20. Aretes Says:

    Lo justo, lo correcto, lo legal, lo bueno… Uff

    Mucha tarta para pocos platos.
    Una vez oí que el hombre justo, muy usado en la Biblia, significaba aquél que responde al código que Dios dictaba en su corazón, pero no añadamos la religión al menú. Podemos pensar que Dios no tiene nada que ver, para variar, y sustituirlo por eso que llamamos conciencia.

    Si asumimos ese concepto, ser justo se limita al ámbito individual y sí, es un sentimiento, como dice Capa, que estará sujeto a la honestidad de cada uno, que una cosa es saber lo que es justo y otra muy distinta practicarlo.
    También dependerá de la formación de cada cual porque a lo largo de la Historia, por muy asentadas que estuvieran en la sociedad tradiciones, ideologías o culturas, ante barbaridades como la ablación, la esclavitud, los malos tratos, la impiedad, la opresión, la tortura, la lapidación… ejemplos hay para aburrir, ante ellas, repito, se han ido levantando voces disconformes. Quizá porque venían de justos que a pesar del legado cultural o de la educación recibida, sentían que esos actos no casaban con lo que dictaba ese código y además, lucharon por cambiarlo. Otra vez: no basta con serlo, hay que obrar como tal.

    Cuando lo justo pasa a ser Justicia, se convierte en legal, se somete a un consenso de normas. Vaya por delante mi profunda desconfianza en ellas. Primero porque por necesidad se adecua a lo aceptado por la generalidad de la sociedad con lo que pasa a depender de ella (me remito al párrafo anterior) y segundo por el propio sistema con multitud de fallos, desde la lentitud, los defectos de forma, el coste… Sirve como mecanismo para la convivencia, quizá el menos malo, pero nada tiene que ver ser un ciudadano legal con ser un hombre justo.

    Cuando lo justo es correcto, porque es aceptado por la mayoría, no desentona, se admira, se ajusta a los cánones. Se confunden los dos conceptos, porque ser justo es admirable de la misma manera. Pero y ¿si serlo lleva a desafiar lo aceptado como correcto? Entonces ya se separan. El justo es el inconformista, el cabezota, el trasgresor… Lo correcto está demasiado encasillado en el marco del tiempo y el lugar. Otra vez: al justo se le admira con el tiempo pero no se le suele acompañar.

    Cuando lo justo es bueno, es para mí el más difícil de distinguir. Quizá, porque tal y como entiendo el término, para mí ser bueno va más allá de ser justo. Cuando Zen plantea la ayuda al necesitado, Ario contesta que no, que es caridad, loable, amable, piadoso… y creo que todos esas cualidades son las de un hombre bueno, al que se suele tildar de ingenuo, santurrón, mojigato, incluso bueno por ignorancia o aburrimiento, también sería otro tema. Pero es que no se puede ser justo sin ser bueno, uno lleva lo otro implícito.

    A lo mejor es una simple cuestión de semántica y cada opinión no es tan distinta de las demás.
    Y tampoco son horas…


  21. Ariodante Says:

    No voy a entrar el la cuestión global porque nos vamos a liar, y doy por sentado que lo Bueno va más allá de lo Justo. Dejando de lado mi opinión sobre lo que hoy en dia se entiende por la Justicia (es decir, la Magistratura, los jueces)de lo cual mejor no meneallo o lloraré,voy a hacer un inciso a propósito de lo de la ayuda al necesitado que comenta Aretes. Cierto, es en parte una cuestión semántica, en estos tiempos en los que los términos han perdido su valor y se mezclan conceptos sin aclarar contenidos. Efectivamente, dar al necesitado es una cuestión de bondad. Pero no de justicia, propiamente. También habría que aclarar de quien hablamos cuando decimos “necesitado”, porque según lo que yo entiendo, “necesitados” hay muchos hoy en día,demasiados, para mi gusto. Y sin embargo sólo reciben ayudas los bancos,(que aseguran necesitarlo muchisimo) y con el dinero de los “necesitados”, es decir, de los apenados contribuyentes a los que maldito el caso que les hacen y que no se les ocurra protestar…El mundo al revés.


  22. Aleceia Says:

    uyyy, sé que llego tarde al debate, pero moralmente me siento obligada a dejar un poquito de mí misma en todo este enredo de teminologías y opiniones. Lo hago por ti Zen, para que luego digas. Ojalá existiera un “Justicia universal” a la cual toda la humanidad está sujeta. Pero la verdad es que no es así, y la justicia -sigo erre que erre, en mis trece- tiene mucho que ver con la sociedad en la que vivimos y con la educación que recibimos. Por supuesto que luego cada personalidad y moralidad pone su granito de arena, y no todo el mundo está de acuerdo con la justicia generalizada que le ha tocado vivir. Sólo hay que mirar a través de la historia y la geografía y veremos que la Justicia en todas sus vertientes varia y evoluciona, se adapta y enmascara, según la necesidades y mentalidades de cada época y lugar. Soy como en la política, tengo mi propia definición de justicia y mi propia forma de plasmarla. ¡qué le voy a hacer! Soy única en mi especie.


  23. Ariodante Says:

    Entiendo, Aleceia, que no diferencias entre justicia como concepto político y como concepto moral. Como moral, la definición del concepto debería ser universal. Como político, efectivamente, varía, en sus aplicaciones, de unas sociedades a otras.
    Cada uno podemos tener nuestras propias definiciones de todo, pero si queremos entendernos con el resto del personal, (ya que no vivimos en una isla desierta)hemos de llegar a acuerdos, ¿no crees?.


  24. Blanca Says:

    Acabo de leer esta obra y como bien dices me ocupo algunas horas y una buena taza de café
    No había leído antes a este autor aunque por mi madre siempre lo tenía presente,
    En la búsqueda de más información encontré tu comentario que hace algunos años hicieras de esta obra, son muy acertados y me ayudo a asentar algunas ideas
    Gracias


  25. Zen Says:

    Gracias a ti, Blanca, por comentar. Y genial eso de que luego te parases a reflexionar un poco sobre ella, es el valor añadido de la obra ;-)


  26. Mariela Says:

    Un simple error cambio la vida de Virata la cual fue de pesadez, sufrimiento y desperdicio, perdió la vida su hermano pero también la perdió él en vida por no saberse perdonar, “Los ojos del hermano eterno” es un libro que terminas en unas horas pero que jamas olvidaras.


  27. lantáquet (con tilde) Says:

    Yo he leído el texto desde la superficialidad que me da mi ignorancia filosófica, y siendo Virata un tipo con un par, también es un poco zoquete. Tiene que matar a un hermano para horrorizarse con la sangre, pasar un mes en el pero (talego) para hacerlo del castigo… Y la muerte de tres niños finalmente para hacerlo de la desidia autoimpuesta.
    Pero como yo soy así, como Virata, no deja de ser mas un presajio sobre mi vida que un relato…. En cierto modo claro.


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