EL TIEMPO Y LA LITERATURA
24 Jun 2009, por Joaquin Gonzalez Alvarez :: Ensayos y estudios, :: Tiempo y Literatura 22 Comentarios | 1,935 visitas
La posibilidad de viajes en el tiempo aviva la imaginación e incentiva la creación literaria. En su ensayo La flor de Coleridge, el escritor argentino Jorge Luis Borges, reproduce este fragmento: «Si un hombre atravesara el paraíso en un sueño, y le dieran una flor como prueba de que había estado allí, y si al despertar encontrara esa flor en su mano… ¿entonces qué?»
En el mismo ensayo y abundando en el tránsito a otro tiempo, Borges cita un pasaje de la novela inconclusa de Henry James, The sense of the past en la cual el protagonista encuentra un retrato de él pintado misteriosamente un siglo antes. Éste, intrigado, consigue trasladarse a la fecha del retrato y logra que el pintor haga su retrato aunque sospechando algo extraño en esas facciones futuras. En este caso se nos muestra además de viaje en el tiempo, una inversión de la secuencia causa efecto.
Otro ejemplo de acertada tergiversación literaria de tiempo y causalidad se nos presenta en la siguiente estrofa de Reginald Buller:
«Hubo una vez una joven que Brillante se llamaba
Y mucho más veloz que la luz viajaba. / Un día partió
En los caminos de la relatividad se adentró
Y la noche anterior a su partida regresó.»
En los ejemplos anteriores se advierte la fantasía y en el último además lo humorístico, no obstante se pueden ensayar en obras de buena ciencia-ficción transgresiones de la insuperabilidad de la velocidad de 300 mil kilómetros por segundo de la luz para mostrar algunas situaciones interesantes que se presentarían si pudieran lograrse velocidades superiores a la de la luz.
En una obra de ciencia-ficción se podría presentar el caso de un buque que emite una señal luminosa roja cuando parte y otra verde cuando regresa. Alguien que parte de la tierra en una nave a velocidad mayor que la de la luz, percibirá primero por alcanzarla primero la señal verde que es la más rezagada y después alcanzará la roja, por lo cual, como conoce el código, pensará que el buque regresó antes de partir.
El astrónomo y novelista francés Camile Flanmarión creó una ficción en la que el protagonista Lumen abandona la Tierra a mayor velocidad que la luz por lo cual en su veloz alejamiento verá primero la escena iluminada de la Revolución Francesa y luego la del descubrimiento de América; para él el tiempo transcurre a la inversa.
En este contexto veamos otra situación curiosa. Dos personas situadas a cien metros una de otra están lanzándose una pelota. En un momento dado uno lanza al otro la pelota a una velocidad mayor que la de la luz. El otro la recibe y luego va viendo la pelota cuando estaba, digamos a setenta y cinco metros del lanzador, después cuando estaba a cincuenta metros del lanzador, después a veinticinco metros, a diez, a cinco, hasta que por último ve a su compañero lanzando la pelota. El efecto recepción de la pelota, se producirá, según el receptor, antes que la causa: el lanzamiento.
Si bien se analiza sólo percibimos el pasado. Cuando de noche miramos el cielo y localizamos la estrella Alfa del Centauro, la vemos no como es en ese momento sino como era cuatro años atrás, pues ese es el tiempo que demora la luz en cubrir la distancia de la estrella a la Tierra. Como la traslación de la luz no es instantánea, aún la proveniente de objetos cercanos demorará un tiempo que aunque sumamente corto, no nos permitirá nunca observar lo que nos circunda en el presente sino en el pasado. Un pasado nada remoto, pero pasado.
De la no instantaneidad de la propagación de la luz tenemos evidencia cuando en medio de una tempestad, al producirse una descarga eléctrica, vemos pronto la luz del relámpago pero algo mas tarde el ruido del trueno. Tal cosa se produce porque aunque la propagación del sonido tampoco es instantánea su velocidad es tan solo de 340 metros por segundo,
El extraordinario valor de la velocidad de la luz tuvo confirmación teórica a partir de las ecuaciones de la electrodinámica formuladas en el siglo XIX por Claerk Maxuell, monumental cración de la mente humana de cuya belleza matemática se han hecho eco la literatura y el arte.
Basada en la percepción del pasado debida a la velocidad de la luz, el escritor inglés Bob Shaw, publico un cuento de lo que podemos llamar ciencia-ficción seria, titulado Luz de otros dias, en el cual habla de unos vidrios de ventana que la luz demora años en atravesar. En la sentimental historia que se narra una ventana con ese tipo de vidrio permite a una familia ver a su través escenas de seres queridos que ya no están, en momentos felices imágenes de otros tiempos. Quizás el título de la naración y posiblemente su tema, inspiraron los versos del también inglés Thomas Moore que dicen:
«A veces en el silencio de la noche cuando el cielo me encadena,
traen los recueros la luz de otros días a mi memoria.»
Pero no sólo en cuentos de ciencia-ficción es posible ver luz de otros días. La luz que una clara noche vemos procedentee de la estrella Pólux de Gemnis, demora 35 años en alcanzar nuestros ojos, por lo que aquellos y sobre todo aquellas que en plena y creadora adultez deseen ver sin necesidad de ilusorias evocaciones, señales de los tiempos de sus añorados quince, solamente tienen que mirar hacia Polux y a sus pupilas llegarán luces de otros días, imágenes de otros tiempos.













24 June 2009 a las 1:57 pm
Artículo muy interesante, amigo Joaquín. La relatividad de Einstein depara casi tantas sorpresas como la física cuántica.
24 June 2009 a las 2:16 pm
Me alegran comentarios de conocedores como stikut sobre Relatividad y análogos.
24 June 2009 a las 4:28 pm
Qué fuerza poética tiene ese vidrio a través del cual trada tanto tiempo la luz. Es conmovedor.
Siempre me imaginé dando una vuelta al mundo, a lo Willy Fog, a una velocidad mayor que la luz, o cuanto menos, superior a la velocidad de rotación. ¿Sería fundamental el sentido que tomara o no tendría nada que ver? Quiero decir, dirección este-oeste o viceversa, a favor de los husos horarios o en contra. En el caso de que la alcanzase (esa velocidad), ¿mi sentido temporal variaría? Porque el que dejo atrás, sin duda lo haría, ¿no? ¿Eins?
Soy un auténtico lego en la física, y me encantaría haceros mil preguntas, tanto a Stikud como a Joaquín. Y disculpad si parecen torpes e inocentes.
24 June 2009 a las 5:06 pm
Se dice y lo creo que para preguntar se necesita tanto talento o mas, para preguntar que para contestar, y Javi desmuestra ese talento. La Relatividad de Einstein niega poder adquirir velcidad hayot que la luz, pero teóricamente puede haber una partícula, el takión. no detectada todavía que puede tener desde el principio de su existencia una velocidad mayor que la de la luz y no importa el sentido de su movimiento.
24 June 2009 a las 6:18 pm
Javi DEMUESTRA talento para preguntar.
24 June 2009 a las 8:11 pm
Con sólo quedarte quieto, Javi, ya llevarías la “velocidad de rotación” (porque todos viajamos “montados” en la Tierra), que en realidad sería wRsen@, con w la velocidad angular de la Tierra en torno a su eje, R el radio terrestre y @ el ángulo del vector posición con el eje vertical.
Por otro lado, está claro que no es lo mismo viajar en avión hacia el oeste o hacia el este, porque en un caso el destino se “acerca” y en el otro se “aleja”.
24 June 2009 a las 8:31 pm
Por cierto, Javi. Ahí va un explicación de la vuelta al mundo en 80 días que es bastante fácil de entender (no es mía, pero creo que esta será más accesible). Julio Verne era un genio.
Phileas Fogg, acordó con los socios de Reform club, llegar 80 días después de su partida de Londres el miércoles 2 de Octubre de 1872, y su llegada estaba prevista para el día 21 de diciembre de 1872, sábado. Phileas Fogg creyó llegar a Londres el día 21 de diciembre, cuando el playo ya se había agotado, pero en realidad llegó el día 20. Por eso estuvieron un día lamentándose en su casa hasta que se enteraron de que sí que habían ganado la apuesta. La explicación es:
Phileas Fogg, “sin darse cuenta de ello”, había ganado un día sobre su itinerario, y ello solamente por haber dado la vuelta al mundo yendo hacia el Este; de haberlo hecho en sentido inverso, es decir, hacia el Oeste, hubiese perdido ese día. En efecto, andando en dirección al este, Phileas Fogg iba al encuentro del sol, y por consiguiente, los días disminuían para él en cuatro minutos por cada grado que recorría en dicha dirección. La circunferencia terrestre consta de trescientos sesenta grados y esos trescientos sesenta grados, multiplicados por cuatro minutos, equivalen precisamente a veinticuatro horas, o sea, ese día inconscientemente ganado.
En otros términos, mientras Phileas Fogg, yendo hacia el Este, veía el sol pasar ochenta veces, mientras que sus colegas en Londres solamente lo vieron setenta y nueve veces.
24 June 2009 a las 8:50 pm
Pues tienes toda la razón con lo del destino, Stikud. Lo que no sé es si no se referían más bien a si importaría el sentido de su movimiento cuando trataran de alcanzar esa velocidad que le gustaría experimentar a Javi, no un objetivo en sí, al menos eso he entendido yo.
De todas formas, ahora que lo pienso, tal vez sí influiría de todas maneras la dirección a tomar en el supuesto concreto que planteaba Javi, el de tratar de aumentar la velocidad rodeando un planeta y no en el vacío espacial, por ejemplo, a causa de las consecuencias sobre todo del movimiento de rotación terrestre, ya que la gravedad y sus efectos algo tendrían que decir al tratar de acelerar según hacia qué dirección se intentara, imagino.
Dicho esto, añado al momento que yo también soy de formación mucho más literaria que científica, aunque mi interés y mi curiosidad abarquen ambos campos. Así que, por favor, contadme si queréis, Joaquín y Stikud, porque no sé si me estaré equivocando en esas suposiciones de medio a medio.
24 June 2009 a las 8:53 pm
Vaya, no había visto tu último mensaje, Stikud, esto de escribir por momentos…
Y remedio un olvido: felicidades y gracias por el artículo, Joaquín. Muy interesante.
24 June 2009 a las 9:02 pm
Encantado por haber logrado tan interesante debate entre entendidos en Física. Mi propósito es hacer notar la poesía que hay en la ciencia, y hacer que la ciencia ficción se ba diistorsiones poéticas donde sea evidente donde está la transgresión y en que consiste la trangrasión.No trato de dar clases de física mediante literarura. Para eso tengo mis libros de textopublicados.
25 June 2009 a las 12:58 pm
Los curiosos (y poéticos)hechos debidos a velocidades (v)mayores que de la luz(c)se deben a que tiempo, longitudes y masas, están afectadas por la operación 1-(v/c)2 que si v mayor que c, se hace negativa y el tiempo¡imaginario!. Esa explicación le restaría poesía a un artículo como el que le ha interesado para mi satisfacción a mi amigos Javi,stikud y Neruialwen.
25 June 2009 a las 1:45 pm
Un placer igualmente, Joaquín. Sólo un apunte para que nuestros amigos puedan comprender tu último post. La operación a la que haces mención es, como tú bien sabes (pero si no lo pones vas a liar al personal), la raíz cuadrada de 1-(v/c)^2. Por ello, para una v mayor que c el radicando se hace negativo, y de ahí que el resultado no sea real sino un número complejo imaginario puro. Saludos.
25 June 2009 a las 2:13 pm
La expresión matemática en si, o sea, sin necesidad de la raíz cuadrada, ya es la clave de todo el curioso”lío” y no quise complicar la mecanografía del comentario.
25 June 2009 a las 3:27 pm
Ahhhh… Ahora me ha quedado todo más claro. Por desgracia, para poder leer fórmulas matemáticas hay que estar familiarizado con ellas. ¿No podríais traducirlo al cristiano?
25 June 2009 a las 3:35 pm
La matemática es un dialecto del cristiano.
25 June 2009 a las 5:14 pm
Je,je,je… Pues tendré que aplicarme en dialectología.
25 June 2009 a las 5:59 pm
Con permiso de Joaquín te haré, amigo Logo, un breve y sencillo resumen. Un observador que está “quieto” (aunque el único lugar completamente estático es el centro del universo, y aun eso no está tan claro) medirá tiempos más largos para un mismo fenómeno que otro que se mueve respecto a él con una velocidad cercana a la de la luz; de hecho la disparidad de tiempos entre ambos observadores será tanto mayor cuanto más próximo se halle el segundo observador al umbral lumínico.
Si la velocidad fuera mayor que la de la luz, según las fórmulas de Lorentz el tiempo se haría imaginario, lo que a efectos prácticos puede traducirse en la inversión de causa y efecto.
25 June 2009 a las 6:22 pm
Estupendo, Stikud, muchas gracias. Creo que lo he comprendido.
25 June 2009 a las 6:46 pm
Bueeeno…Enhorabuena por ese artículo tan interesante, Don Joaquín. Me ha hecho acordarme de la película “001, Odisea en el espacio”. Como sabéis, yo me pierdo cuando se empieza a hablar de ciencia, y el resto de los comentarios no sé si los he entendido exactamente….Pero el otro día estaba leyendo un cuento japonés en el que el protagonista baja a las profundidades del mar, a un palacio submarino donde vive una princesa maravillosa que le retiene, enamorado, hasta que llegado un momento le apura la nostalgia y quiere volver a la tierra, sólo para ver a su madre…y cuando vuelve han pasado centenares de años, ya no existe su casa y nadie sabe nada de su familia. Quizás no sea precisamente científico, pero lo que viene a decir es que el tiempo es una dimensión no sólo física sino también emocional,y en ese aspecto es en el arte donde se puede reflejar mejor, probablemente.
25 June 2009 a las 10:04 pm
Interesante la narración Ariodante, hay narradores de ciencia ficción que no se basan logicamnnte en la ciencia, pero éste quizás se base en el efecto mucho mas fuerte de la grravedad en las profundidadss que pudiera lentificar el paso del tiempo para el personaje, pero en la superficie ha seguido transcurriendo el tiempo normalmente. Es una especulación.
26 June 2009 a las 5:10 pm
Ampliando el comentario a cuento de Ariodante, el autor trnsgrede (ya me referí a trangresión en ciencia-ficción)la verdadera disminución de gravedad en las profundidades ponéndola como aumento para sus fines narrativos.
26 January 2011 a las 3:20 pm
[...] de conceptos como los de Eternidad y Tiempo, a la manera que lo lleva a cabo brillantemente Jorge Luis Borges en su ensayo «Historia de la Eternidad», podemos encontrar entes a los que puede asignársele el [...]