LA MUJER JUSTA, Sándor Márai
26 May 2009, por Ariodante :: Literatura: Comentarios de libros, ¬> Narrativa en otros idiomas 29 Comentarios | 1,657 views
Sándor Márai, escritor húngaro (Kassa, hoy Eslovaquia, 1900-San Diego, California, 1989), del que ya hemos hablado en éstas y en otras páginas amigas, publicó esta novela en dos épocas fuertemente diferenciadas: la primera, que comprende los dos primeros monólogos, escrita antes de la guerra y publicada en el 41, en Hungría, cuando la guerra aún no le había tocado de lleno. La segunda, que compone el tercer monólogo, la escribió en su exilio italiano en el 48, cuando la guerra y la postguerra habían hecho sus estragos en Budapest y en su gente. Y en el mismo Márai, que fue enormemente impactado en su ánimo por las terribles situaciones que hubo de vivir y presenciar. Es decir, que tras la guerra, modificó la novela ya publicada, que constaba del monólogo de Marika y el de Péter, añadiéndole un tercer monólogo, el de Judit.
Como todas las novelas que han sufrido alguna modificación, queda algo coja. Es decir, que el resultado, en mi opinión, no es redondo. Hay demasiada diferencia entre los dos primeros monólogos y el tercero. No sólo en lo que se cuenta, sino en el modo de contarlo.
Márai es recurrente en sus temas. Dicen que los artistas siempre pintan el mismo cuadro y los escritores siempre escriben el mismo libro. Pues bien, cuando lees esta novela oyes ecos que te recuerdan a otras suyas.
¿Qué se nos cuenta aquí? Si nos quedamos en la superficie, se podría resumir el tema diciendo que se trata de un triángulo amoroso; todos sabemos en qué consiste. Pero este triángulo es muy especial: no hay adulterio aquí, es más bien una idea la que se interpone entre ambos, una idea de culpa, de algo no resuelto, una cuestión de honor.
Marika comienza su primer monólogo, contándole a una amiga cómo conoce y se casa y vive durante años con su marido Péter, tienen un hijo, que fallece, y cómo acaba por divorciarse de él. Sin embargo, ella le ama, y le ama profundamente. Pero descubre que su marido, que en ningún momento le ha sido infiel, que es un marido modelo, que es un señor, es incapaz de soportar ese amor, y siente sobre sí una culpa de algo que Marika trata de descubrir.
Péter, ingeniero y empresario, hombre elegante, educado y correctísimo, cuenta a otro amigo en su monólogo la misma historia, desde su punto de vista; como algo, durante toda su vida, algo que no hizo en su momento, se interpone entre los dos. Y cómo hace esfuerzos sobrehumanos para sobreponerse, pero es inútil. Sabemos que ese algo es Judit, de la que no hablaré demasiado para no impedir la emoción de la lectura. Hay en las historias de ambos otros personajes, pero sobre todo, un misterioso amigo de Péter, un escritor, Lázár, que juega un papel importante en su vida, en la vida de ambos, finalmente: es como un catalizador, otro algo que empuja a los personajes a decisiones que de otro modo quizás no fueran capaces de tomar.
Hasta aquí, la novela es emocionante, se lee de un tirón y a pesar de que aparentemente podría parecer algo lenta por la forma del monólogo, no lo es. De hecho, el que el personaje se dirija a un interlocutor, hace muy fácil identificarse con éste y de hecho, nos convertimos en el oyente del autor, escuchamos sus confidencias.
Hemos dicho que, aparentemente, es la historia de un triángulo amoroso; pero, ¿qué hay tras esa primera capa de barniz? Porque Márai no es un autor superficial, entre líneas nos está contando varias historias más. Márai nos habla de la burguesía, de la clase social a la que pertenecen el protagonista y su esposa, en una época en que ser tildado de burgués podría considerarse un insulto. Los años de entreguerras son años del triunfo de las ideas marxistas en Rusia, y su popularización en toda Europa; los intelectuales hacen de ellas su caballo de batalla. Pero Márai, que es un intelectual, ve también el otro lado de la moneda. Él, que pertenece por nacimiento y por educación a la burguesía, ve a la burguesía por dentro y su crítica llega a ser terrible, a pesar de que es a sí mismo al que está criticando. Según expresa por boca del amigo escritor, Lázár, los artistas, aunque surgen de la burguesía, son críticos respecto a ella, y respecto a cualquier otra clase social.
Aquí Márai lanza sus cargas de profundidad, que hacen tambalearse todo el universo, como se tambaleó la sociedad centroeuropea con el estallido de la guerra. Analiza, disecciona la sociedad desde los distintos puntos de vista, pero sobre todo la sociedad que le ha visto nacer y a la que, por otra parte, él se siente honrado de pertenecer. Es una crítica que a la vez lame la herida, una crítica terrible pero noble. Porque Péter siente como un honor su posición, a la vez que se siente culpable. No puede evitarlo, está en su naturaleza.
Realmente, con estos dos monólogos, la novela estaba completa. No hubiera necesitado una tercera parte. Pero quizá Márai, tras haber sufrido todo lo que sufrió en Budapest, se sintió necesitado de expresar ese sufrimiento, de exorcizar sus demonios y lanzar fuera de sí aquellos terribles días de caos y horror. Y eligió al personaje de Judit para protagonizar el tercer monólogo: Judit, que no pertenece a la burguesía sino a la clase más baja, y que pasa parte de su vida de sirviente. El error, en mi opinión, está en el brusco cambio, difícil de asimilar por el lector, de la posición social de Judit. De sirvienta pasa a señora y de la noche a la mañana, poco más o menos, aprende a comportarse, aprende todo el bagaje cultural, y casi acaba por pensar como una señora. Digo casi porque realmente ella no entiende nada, repite como un lorito lo que ha aprendido, pero no sabe realmente el calado de la nueva posición que ha de adoptar por su matrimonio. Sigue siendo, en el fondo, la campesina que vino de la tierra, oliendo a heno y a patatas. Una nueva rica que se ríe de los ricos, pero a la que le gusta la riqueza.
Pero lo que este tercer monólogo nos retrata, y de un modo, a mi entender, un tanto desequilibrado, porque por una parte (parte que resulta aburrida, francamente), es la mirada radical de la sirvienta sobre sus señores, una larga relación de datos, rarezas y exageraciones que ella ve en sus amos, lo que a ella le parecen estupideces y cosas incompresibles.
Y por otra, casi sin mediar relación, pasa a hablarnos del asedio de la ciudad, de los bombardeos, de la suciedad, el hambre, la supervivencia en una ciudad sitiada, donde los puentes ya no existen y han de cruzar el Danubio en barcas, como sus ancestros, y donde la rapiña y el despojo se ha convertido en lo cotidiano, es visto como algo natural entro los habitantes de una ciudad que fue grande, que fue la segunda del imperio austrohúngaro, y que ahora es un montón de ruinas humeantes.
Esta parte es francamente interesante; lo que la estropea un tanto es la voz de Judit. Porque es Márai el que quiere hablar pero con esa voz le salen gallos, estridencias. Aquí surge de nuevo el personaje del amigo escritor, Lázár, que convive, o mejor, comparte casa con Judit una temporada, antes de huir a Roma, visto que su mundo ya había desaparecido. La descripción del estado en que Judit encuentra la biblioteca de Lázár, tras un bombardeo, recuerda a las descripciones de su casa bombardeada que Márai hace en ¡Tierra, tierra!, segunda parte de su autobiografía. El encuentro con su primer marido, entre el gentío, creo que está un poco metido con calzador; en realidad si hubiera prescindido de esa parte, no la echaríamos en falta.
En fin, esta es una novela que los seguidores de Márai deberían leer, con ciertos reparos, pero mi sugerencia es que los que no han leído nada de este autor sería recomendable que empezasen por otra obra, por ejemplo, El último encuentro, o quizás por la propia autobiografía (y aquí también).
Javea, mayo 2009

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26 May 2009 a las 6:26 pm
Esperaba con interés esta reseña, Ariodante, y no me ha defraudado en absoluto.
Dos cuestiones:¿Cuál de los personajes te ha resultado más interesante? Mira que no te estoy preguntando cuál está mejor trazado; y ¿Qué opinas del encuentro entre Peter y Judith en una Budapest en ruinas?
26 May 2009 a las 6:34 pm
Vaya, gracias, Derfel; ya creía que no me leía nadie…Pero me pones en un aprieto, porque no sé si sabría responderte adecuadamente. Creo que a pesar de ser peor tratado, el personaje de Lázár es el más interesante e inquietante. Quizás me atraiga porque sienta una cierta afinidad con su mundo artístico…
En cuanto al encuentro de Peter y Judit, creo que se lo podía haber ahorrado. Aunque el detalle del olor me resultó muy curioso. El encuentro queda muy forzado. De hecho, y ya lo digo en mi reseña, toda esa tercera parte se la ve deslavazada y poco trabada.
¿Satisfecho?
26 May 2009 a las 7:03 pm
Pues si que Ariodante enaltece a la critica como género literario.
26 May 2009 a las 7:49 pm
¡Muchas gracias, Don Joaquín!
26 May 2009 a las 10:38 pm
¿Nadie te lee? Anda, anda, que en unas horitas ya tienes casi cien lecturas. Otra cosa es que nos dejes patidifusos con tus reseñas. Ya hace mucho tiempo que dejé de decirte que cada día las haces mejor, pero eso no significa que no lo siga creyendo. Yo me acerqué a este autor hace relativamente poco tiempo, hará un año, con La extraña; me pareció sublime. Lástima de tiempo que no encuentro.
26 May 2009 a las 10:43 pm
Jajaja, lo que no sabes es que yo me lo he leído unas cincuenta y tantas…(es broma). Lo que pasa es que me gusta que me lo digan. Últimamente le voy cogiendo el tranquillo a esto de reseñar. Pero ocupa también su tiempo, no creas. Claro que con vuestros ánimos, ¡seguiré dándole al teclado una temporadita más!
27 May 2009 a las 8:54 am
Felicidades, Ariodante. Nos hablas de una novela un tanto coja y deslavazada, creo que esos dos adjetivos le das, y sin embargo haces una reseña llena de fuerza y que incita a leer el libro. Vaya con la cojera…
27 May 2009 a las 11:08 am
Cuando he visto el título he pensado “¿Un libro de Ciencia Ficción de Marai? Que raro”. Ya leyendo el artículo veo que la historia tira más al realismo y se antojan contradictorios título y obra en sí. Ario, ¿tiene algún sentido ese título de fantasía?
Como siempre una gran reseña.
27 May 2009 a las 2:08 pm
No hay sino refrendar lo que los compañeros han señalado: completa y apetitosa reseña, Ario. Excelente.
Todo escritor tiene sus altos y bajos, claro. Es de imaginar lo zarandeado que estaría Márai como para casi arruinar una novela que en su primera versión estaría redonda. De todos modos, espero leerla alguna vez.
Creo que hubo en España una primera edición de la novela bajo el título de “La otra” (versión original, sin el añadido posterior). La cuestión es que “La mujer justa”… sí, también el título me despierta curiosidad. Aunque no en el sentido picarón de Zen (je).
27 May 2009 a las 5:31 pm
No veo qué te puede sugerir el título que tenga que ver con la ciencia ficción, ¡jajaja! Me parece que estás muy ficticio tú, querido Zen. ¿Intrigante, el título? Bien, quizás se me haya pasado hablar del título en el desarrollo de la reseña, o sea que muy caballerosamente me estáis indicando un imperdonable fallo.
Pues vamos a tratar de subsanarlo: la idea de “justedad” de la mujer que Peter busca, en este caso, se entiende por “la mujer adecuada” la “ideal, “perfecta” ; es decir, nada que ver con el concepto de justicia, sino con el de adecuación a un papel. Marika es la mujer que se ajusta/ al papel que se espera de ella. Hasta tal punto que se ajusta demasiado. Y Peter quizás se ve agobiado con tanta perfección, por eso finalmente acaba con Judit que no se ajusta en absoluto y hay que ajustarla con calzador…con lo que el calzador se rompe.
¿Me he explicado adecuadamente?
29 May 2009 a las 9:02 am
Perfectamente. Es que el título es un poco engañoso. Mi creencia era un título inimaginable; lo que explicas, con lo que el título sería más acorde si fuese “La mujer adecuada”,… uf, no sé si también existe, vaya por delante que Zena lo es, faltaría más, y justa también (vaya a leer el comentario y me haga dormir en el descansillo esta noche).
29 May 2009 a las 9:51 am
El título, por otra parte, es cosa de la editorial..porque el título original es Az Igazi y Judith, es decir, el primero para las dos primeras partes y Judith para la tercera, ya que, como dje al principio, se publicó de esa manera, por separado (lo cual es lo más lógico, por otra parte).
No tengo ni pajolera idea de qué puede significar “Az Igazi” en húngaro, asi que…pero es cierto que la expresión “la mujer justa” e incluso “el hombre justo” los encontramos a lo largo de toda la obra; y con el sentido que he explicado antes.Quizás por eso el editor se haya decidido a elegir ese título.
30 May 2009 a las 11:51 pm
Hola Ariodante, me ha interesado mucho tu reseña porque éste es un autor que siempre he querido leer pero al que otros parecen tomarle la delantera cada vez que tengo que elegir la próxima lectura. Gracias a tu reseña tengo claro que no comenzaré por este libro cuando al final lea a Márai (siempre me ha parecido muy atrayente Confesiones de un burgués – ahora vcoy a ver tu reseña).
Un abrazo y, aunque el último, no por ello el menos sincero, felicidades por la reseña, su ritmo es envidiable.
1 June 2009 a las 5:57 pm
¿Qué opinas de Marika? ¿Te parece una mujer interesante, superflua, vacía, fuerte, etc.? ¿Qué juicio te merece?
1 June 2009 a las 6:02 pm
Jolín, Derfel…! Pues opino que es una mujer fuerte, que ha llegado a comprender y a aceptar su posición. En absoluto superficial. Si no fuera fuerte, ni hubiera hablado con Lázár, ni se hubiera enfrentado a Judit.Es una mujer que ama pero que no es correspondida, y por tanto, no desea el mal a su marido, e incluso acepta la separación sin dejar de amarle, y para eso se necesita ser muy fuerte.
3 June 2009 a las 11:53 am
¿¿¿¿Jolín????
3 June 2009 a las 1:51 pm
Sii, jolín; ¿te he contestado o no?
3 June 2009 a las 3:50 pm
Jolín, sí, me has contestado, jolín…
3 June 2009 a las 5:19 pm
Comprendo que es una expresión ridícula, pero las otras expresiones que se me ocurren serían poco adecuadas. ¿o no?
4 June 2009 a las 5:05 pm
No me imagino a Ariodante soltando palabras malsonantes, ¿o sí?
4 June 2009 a las 5:31 pm
Uyuyuy….!No me conoces, Derfel…Cuando me enfado (suele ser de tarde en tarde) soy implacable y parezco un camionero.Pero nunca por escrito: estéticamente no resulta adecuado.
21 April 2010 a las 9:10 am
Hola,
Hola a todos,
No he podido evitar aclarar una cosa respecto al titulo de esta novela, aunque no soy húngaro si que he vivido 23 años de mi vida allá en Budapest (ahora vivo en Barcelona) y el húngaro es como mi segunda lengua materna. Lo que quiero explicar que el titulo original de esta novela en húngaro es “Az igazi” , que significa literalmente “la verdadera” o “la única” refiriéndose a lo que en España llaman “la media naranja” , el autor quiere con ese titulo darnos a entender los sufrimientos del personaje masculino de la trama por encontrar a la verdadera mujer de su vida.
21 April 2010 a las 12:32 pm
Gracias, Fernando, por tu aclaración. Era lo que yo intentaba explicar unos comentarios más arriba, al tratar del significado de la palabra “justa” en el título.
21 April 2010 a las 1:34 pm
Gracias a ti por estas reseñas tan buenas que haces Ariodante. El titulo en Español es algo confuso pues la palabra “justa” tiene varias acepciones y se podría interpretar como que tiene sentido de la justicia. Pero en este caso sería el sinónimo de “apropiada” o “verdadera”.
22 April 2010 a las 10:49 am
Creo recordar que Marai explica ese extremo en algún punto de la novela.
22 April 2010 a las 11:06 am
Pero si ya hemos hablado de eso…¡Hola, Derfel!, tus apariciones siempre son repentinas u sorprendentes
29 April 2010 a las 5:17 pm
¿Por qué “u”, Ario?
Quizá me manifieste poco, pero siempre estoy ahí, como los buenos fantasmas…
29 April 2010 a las 6:16 pm
Porque la letra “u” está al lado de la “y”, simplemente, y cuando voy muy rápida escribiendo a veces me equivoco. ¿a ti no te pasa?
30 April 2010 a las 9:53 am
A veces, sí.
Es que pensaba que era un cultismo…