EL MAESTRO DE ALMAS, Irène Némirovsky

EL MAESTRO DE ALMAS, Irene Nemirovsky¿Qué está haciendo este país, Dios mío? 

I.N., 1941

Novelista de trágica y corta vida, Irène Némirovsky, (Kiev, 1903-Auschwiz,1942) emigra con sus padres, huyendo de la revolución rusa, y se asientan en Francia, donde realiza sus estudios y toda su obra literaria, en francés. Publica esta novela por entregas en la revista Gringoire en el año 39, bajo el título de Las escalas de Levante; pero la editorial nos explica, en una nota a pie de página que, al existir publicada ya en España una obra de A. Maaluf con ese nombre, se inclinó por el título El Maestro de Almas, que alude más directamente al personaje central del libro. En mi opinión, hubiera sido mejor traducirlo como el Médico de Almas, que hubiera sido más exacto.

Se trata de la ascensión -escala, escalera, subida- de Darío Asfar, un inmigrante levantino, de Crimea, que recala, que hace escala, en Occidente, y su familia; de la miseria, el hambre y la desesperación de ver morir a su primer hijo, que en los primeros años le lleva a cometer acciones moralmente reprobables y a vender su conciencia por su supervivencia y la de su familia. Cómo consigue llegar a las altas esferas de una sociedad que mantiene una doble moral y unos usos corruptos, y cómo a pesar de todo, sigue siempre en la cuerda floja, siempre al borde del abismo, siempre siendo el Otro, el que no es como nosotros, el oscuro, odiado y necesitado; apoyado ciegamente por su esposa, pero despreciado por el hijo, que nunca ha pasado hambre ni necesidad, pero que se horroriza ante los infames actos del padre, ante su moral corrupta, ante su ansiedad por el dinero.

Dario Asfar, el médico que trepa por la escala social, usando métodos bastante dudosos moralmente y francamente corruptos, como dedicarse a «tranquilizar» las torturadas almas de los miembros de la alta sociedad, sobre todo mujeres, utilizando una falsa terapia psicoanalítica que asegura ser de su creación, embaucando a quienes en el fondo desean ser embaucados para borrar la culpa de sus conciencias. En sus primeros pasos, aprovecha la ayuda de otros personajes del submundo, unos descaradamente interesados y otros más o menos apiadados de sus sufrimientos. Pasa sobre ellos y consigue llegar a otros niveles cada vez más altos. Una vez situado el una posición importante, siempre al borde del desastre, de la bancarrota, del caos, constantemente necesita recurrir a pactos diabólicos para mantenerse a flote. Personaje faústico y shylockiano, apela y requiere sin piedad, llama a las puertas necesarias para continuar, y su vida es un continuo tira y afloja. Los otros personajes, aquellos con los que Darío pacta para conseguir el dinero que le permite mantener su ritmo de vida, son mujeres ambiciosas e inteligentes cuya influenza en el gran mundo han de mantener como sea, y hombres a los que domina con sus terapias fraudulentas tratando de usurpar su posición, conseguir su dinero o su fama.

En suma, se nos muestra un mundo de intrigas, corrupciones, vanidad y deseos; una sociedad que odia y desprecia al recién llegado, sobre todo si es diferente, feo y oscuro, aunque a la vez le necesita para que libre sus almas de su angustia culpable.

En el muy interesante Epílogo, los biógrafos de Némirovsky nos aclaran el modo en que fue publicada esta novela, y el título que recibió en aquella primera publicación, Las escalas de Levante. Y nos dan unas interpretaciones que pueden ser bastante instructivas: el concepto de «escalas de Levante» como flujo migratorio, origen también de la xenofobia occidental, mutando el viejo antisemitismo en el rechazo al «meteco», término usado como sinónimo de extranjero, apátrida…o judío. El protagonista de la historia es un meteco. Su apellido significa en árabe «viajero», aunque los biógrafos sugieren también una cierta alusión al Judío Errante (Ahasverus). También las Escalas de Levante son las pasarelas de abordaje al barco de Occidente. La escala social por la que el protagonista trata de subir, temiendo siempre su fracaso y su caída.

En esta obra hay un cierto eco de la propia Némirovsky que se enfrenta con una sociedad altamente reaccionaria y xenófoba, que no le planteará demasiados problemas a los alemanes cuando se vea invadida. Irène misma, dice al respecto: «El mundo que lo rodea es un mundo de locos, el que yo he conocido, el mundo de los ricos, pero los ricos conformistas».Irene Nemirowsky

La narración que se nos presenta evoca asimismo el tema de Fausto, adaptado al animal acosado que representa Asfar: nacido como «lobo hambriento» y destinado a morir como un «animal salvaje». Su deseo de progresar adecuadamente se ve truncado con el trato con las clases altas francesas. Y Asfar reproduce lo que ve: rapacidad, engaño, codicia, corrupción. El hombre a la caza del hombre. Si nos ofendéis, ¿no habremos de vengarnos?, dice Shylock. Asfar se venga haciendo una réplica de sus ofensores.

Al parecer, Némirovsky se inspiró para el personaje de Wardes en su propio editor, Bernard Grasset, que sufría trastornos nerviosos y que se sometió a una de las primeras curas psicoanalíticas, que luego repudió, y cayó en manos de otro doctor que lo intentó desculpabilizar, mientras la familia trataba por todos los medios de apartarlo del negocio e incapacitarlo. También es posible que fusionase sus rasgos con los de un jugador compulsivo conocido en las altas esferas en aquella época. Y para Asfar, también mezcló rasgos de varios médicos conflictivos por sus métodos, y que se aprovechaban de los pacientes. El personaje de Elinor representaría al verdadero Occidente, mientras que la virginal Sylvie Wardes, también representativa de un Occidente consolador y fantasmal, no consigue salvar al protagonista de su diabólico pacto con el mal. Pero Asfar no es despreciable: es despreciado. Tiene hambre, primero física, pero luego de honor, de respeto, de comprensión.

La autora se movía en aguas procelosas: los que por un lado la admiraban, a la vez eran antibolcheviques y antisemitas. Irène, siempre tratando de mantenerse libre, de no encasillarse en el modelo de escritora - rusa-judía-emigrada evitó beatificar a los judíos, y su estilo corrosivo abarcaba todo el espectro social, lo que le generó malentendidos; ella siempre trató en sus novelas el tema judío, pero no escribe en ruso ni en yiddish, sino en francés. En este punto, los biógrafos lo expresan muy acertadamente: ¿Acaso Shylock, el prototipo del tópico antisemita, es culpable de ser un usurero judío? ¿No sangra como cualquiera? Los personajes de Némirovsky se levantan con la esperanza puesta en Occidente, pero se acuestan siempre en Oriente.

Godella, abril 2009

 

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9 Comentarios en “EL MAESTRO DE ALMAS, Irène Némirovsky”

  1. Zen Says:

    Es un lujo poder leer tus artículos, Ariodante. Análisis completos de libros realmente interesantes. Desde luego éste tiene muy buena pinta.
    Felicidades


  2. Le_Baron Says:

    Enhorabuena por la reseña, Ariodante. Como bien dice Zen, completa hasta más no poder. Y, encima, nos descubres una autora nueva que tiene muy buena pinta. Gracias por partida doble.


  3. Ariodante Says:

    Gracias, guapos; ¡cuánto tiempo sin leeros! Me alegro que os guste. A mi me encanta la Nemirovsky. Tengo en la estantería David Golder, esperando ser devorada…Dicen que es de las mejorcitas de ella. Ya os enteraréis a su debido momento, jajaa!


  4. Rodrigo Says:

    Excelente, Ario. Noto que en esta novela hay el mismo telón de fondo moral y social que en otras de Némirovsky –las que conozco-, aderezado con el problema del estatus del judío y del “extraño” en la sociedad francesa. Interesantísimo. La frase que has puesto a modo de epígrafe es muy decidora. Puesto que la Irène era una estupenda narradora, seguro que esta obra debe resultar también una gozada.

    Gracias por la reseña. Saludos.


  5. Ariodante Says:

    Me alegro, Rodri. Al menos ya sois tres personas que se han interesado por el tema…


  6. Capayespada Says:

    Ario, tu pluma crítica no es sólo una simple pluma bien manejada para explicar con claridad lo que pretendes; es, además, un perfecto bisturí capaz de diseccionar cualquier libro de cualquier temática que caiga en tus manos.

    En fin, ya lo sabes, da gusto leer tus reseñas. Y cada vez me parecen mejores.

    Ole tú. Un abrazo.


  7. Ariodante Says:

    Gracias Capa; viniendo de tu pluma, me honra tu elogio…
    Un abrazo!


  8. Gww Says:

    ¡Estupenda reseña Ariodante! Me gusta cómo incides en el tema de la inmigración ya que pone en actualidad esta novela y le da un sentido especial para quienes vivimos en este mundo que pretendemos cerrado a quienes quieren inmiscuirse en él. ¿Quién es más inmoral?¿Asfar, que pretende medrar en una sociedad jugando con las mismas reglas que aquellos que le desprecian?

    Una novela realmente interesante que plantea muchos otros temas como muy bien señalas, elantisemitimos, la moralidad de nuestras acciones, la manipulación en el nombre de terapias no contrastadas….¡parece una visionaria!

    Un abrazo .


  9. ARIODANTE Says:

    Pues echale un ojo a "David Golder", que es aún más terrible yplantea cosas muy semejantes.¡ La de cosas que debió de ver o enterarse, la Nemirovsky, pobreta!


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