JUEGOS DE LA EDAD TARDÍA, Luis Landero

JUEGOS DE LA EDAD TARDÍA, Luis LanderoRecuerdo que la primera vez que vi este libro en la estantería de un familiar pensé que se trataba de alguna de esas recopilaciones de juegos infantiles que de vez en cuando aparecen en las librerías, fruto del romántico trabajo de algún apasionado costumbrista. Ni siquiera me molesté en sacarlo de su celda encajada entre un sinfín de otros libros, a los cuales dirigí mi búsqueda, pasando de largo de aquél que yo creía colección de diversiones. Así se repitió la historia en multitud de ocasiones, pues acudía con frecuencia a este cercano e informal prestamista literario. Hasta que un día, no sé por qué, tomé esta obra y leí la sinopsis. Lógicamente, fui consciente al instante del error en que había estado sumido durante todo aquel tiempo.

Quizás fuera ésta una de las razones que me llevaron a leerlo. Era una especie de deuda que tenía con esta obra por haberla prejuzgado, y haberlo hecho mal. No fue hasta más tarde, una vez ya sumido en su lectura, cuando me enteré de que se trataba de la ópera prima de un paisano mío (ambos somos extremeños), galardonada con el Premio de la Crítica en 1989 y el Premio Nacional de Narrativa un año más tarde. Para entonces yo ya había otorgado mi premio personal a Luis Landero por Juegos de la edad tardía.

La historia gira en torno a Gregorio Olías, romántico y al mismo tiempo mediocre oficinista, protagonista de la novela. Gregorio siempre había soñado con ser una persona culta, locuaz, un hombre de mundo. Sin embargo, el destino parece tener preparado otro papel para él. Lejos de la vida que se había imaginado, desempeñando su oficio de arquitecto en la selva amazónica junto a su bella y cautivadora mujer, Gregorio termina trabajando en una solitaria y gris oficina de una empresa de aceitunas y vinos. Hasta que un día recibe una llamada de Gil, representante de la empresa en una perdida localidad de provincias. Pasan las semanas y ambos interlocutores comienzan a entablar amistad. Gregorio anima y entretiene a Gil, que no hace más que lamentarse de lo anodina que es la vida en provincias e interroga a Gregorio en busca de grandezas y progresos de la urbe. De esta forma, Gil comienza a hacerse su propia visión de la figura de Gregorio, el cual se ve ahora reflejado en la mente de Gil como el hombre que siempre hubiera querido ser. Empieza entonces un peligroso juego de mentiras y de medias verdades, hasta que la situación se hace insostenible.Luis Landero

El argumento desde luego no carece de originalidad. Éste es uno de sus puntos fuertes. No deja de resultar curiosa la forma en que el protagonista crea una vida nueva y completamente a medida, sustentada únicamente en el fino hilo telefónico, pero que no llega a ser mentira, pues su espíritu se acomoda a la perfección con el retrato del nuevo Gregorio Olías (que incluso se cambia el nombre por Augusto Faroni, mucho más bohemio, dónde va a parar).

La novela puede carecer en cierta medida de ritmo. No encontrarán en Juegos de la edad tardía pasajes intrigantes que enganchen al lector a seguir pasando de página arrebatadoramente, o al menos yo no los encontré. Exceptuando la tercera parte de la novela, donde las situaciones se suceden a mayor velocidad y la acción sí que cobra algo de fuerza (cosa que se agradece, pues deja un buen regustillo final), este libro pide una lectura reposada e intensa. Absténganse también los enemigos acérrimos de lo romántico y lo bohemio, pues entre poesía, sueños, cafés, tertulias, amores y desamores acabarán extenuados al leer esta obra. Merecen especial atención los personajes secundarios, de los cuales habrá pocos que le pasen desapercibidos. Desde el «particular» tío de Gregorio, Félix Olías, hasta su novia, Angelina, la cual me provocaba más cavilaciones mientras leía la novela que el propio protagonista. Todo ello sin olvidar, faltaría más, al misterioso personaje que aparece al final de la historia.

En suma, una lectura recomendable, plagada de sentimiento y de buen manejo del lenguaje. Quizás un poco enrevesada y lenta en su lectura, con muchos vaivenes. Pero al fin y al cabo, como la vida misma.

 

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5 Comentarios en “JUEGOS DE LA EDAD TARDÍA, Luis Landero”

  1. Medeana Says:

    “Juegos de la edad tardía”, qué bueno, lo leí cuando estaba en la uni pero aún recuerdo que me gustó muchísimo…


  2. Javi Says:

    Sé bienvenido, Jaasan. Interesante punto de vista de partida e interesante obra. Siempre me ha atraído esos dobles o triples juegos de identidades, o cómo una persona plena, u otra vacía, pueden cambiar su imagen, su seguridad, etc. por diversos condicionantes externos, hueros y falsos.

    Un saludo.


  3. Jaasán Says:

    Gracias Javi por la bienvenida. La verdad es que es cierto el curioso juego de dobles identidades que se narra en el libro y cómo una persona puede ser varias a la vez. Si no lo has leído, te lo recomiendo.


  4. Zen Says:

    Bienvenido Jaasán. Acabo de leer tu artículo y parece muy interesante la novela, al menos para mí. Tengo una lista interminable pendiente pero está bien haber conocido otra obra que anotar en el listado. Gracias.


  5. Jaasán Says:

    Muchas gracias a ti Zen por la bienvenida y por tus palabras. Espero que de leerte la novela no te decepcione, aunque dudo que lo haga. Un saludo.


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