EL CÁNTICO CÓSMICO, LA ENTROPÍA Y EL TIEMPO, Ernesto Cardenal

EL CÁNTICO CÓSMICO, Ernesto CardenalCuando se hace referencia al conjunto de la producción literaria de Ernesto Cardenal se evidencia, como sabemos, la generalizada opinión que señala como su más relevante creación al cántico cósmico. No sólo por su valor estético, sino porque en el extenso poema se conjugan, de manera excepcional, lo artístico-literario y un genial tratamiento lírico de lo científico y lo filosófico.

En el aspecto científico centraremos nuestra atención.

Se pondera, y con razón, la erudición que se advierte en el Cántico Cósmico.

Erudición que principalmente utiliza el autor, y esto es lo que deseo destacar, no para enunciar conceptos y ofrecer descripciones, sino para exponer sus reflexiones, sus inquietudes cognoscitivas, sus dudas, plantea problemas no resueltos, hace preguntas, o más bien se hace preguntas. Se ha dicho, acertadamente, que tan importante como dar respuestas es plantear interrogantes inteligentemente concebidas, en aras de incentivar la indagación.

Cardenal sugiere reflexiones, plantea preguntas, no ofrece respuestas definitivas. No oculta sus dudas y al hacerlo, algunos nos consolamos cuando vemos que son también dudas nuestras.

Puede decirse que el tema general de Cántico Cósmico es el Universo. El Universo y las ciencias que tratan de explicarlo.

Así se acude a lo largo del poema, detallada y profundamente, a distintas disciplinas: la astrofísica, la física atómica, la mecánica cuántica, la termodinámica y otras.

Tal como se indica en el título de nuestro trabajo, encauzamos el interés hacia el quizás más importante concepto de la termodinámica: el de entropía. En la entropía y en las más sobresalientes derivaciones de este fundamental concepto.

En éste, es uno de los cuales más profundamente incursiona el poeta. Se adentra en el concepto de entropía, el cual también es tratado en los textos como Segunda Ley de la Termodinámica, mediante una estrofa de emotivo lirismo que más tarde reproducimos y cuyo significado histórico adelantamos a continuación.

En un cementerio de Viena, inscrito en una tumba, en apariencia no muy distinta a las demás, aparece un epitafio al cual se refiere Ernesto Cardenal en la cantiga 35 con estos bellos versos:

«Por la Segunda Ley

ay, la Segunda Ley

Cuya ecuación está grabada como epitafio

en un cementerio de Viena

en mármol blanco:


en la tumba de Ludwig Boltzmann (1844-1906)»

No es común que aparezca en un epitafio una fórmula matemática, pero sí ocurre con alguna frecuencia cuando se trata de monumentos funerarios destinados a matemáticos o físicos insignes. Este es el caso plasmado en los versos del Cántico Cósmico.

Ludwig Boltzmann, eminente físico austriaco, fue uno de los fundadores de la física molecular y de la termodinámica clásica y quien estableció la fórmula matemática que aparece en el aludido epitafio, la cual define el importante concepto de entropía.

¿Qué pudo inducir a un poeta, ya motivado para dirigir su inspiración hacia la maravillosa ciencia del Universo, a dedicar especial atención, con tan acertado alcance, de homenaje a alguien como Boltzmann?

Pensamos que fue lo atrayente de la historia personal del físico, no por lo íntimo o doméstico, sino por el hálito poético que trasmitió a la actitud ante la oposición obstinada a su proposición teórica de la existencia de las moléculas. Oposición por parte de quien, en esos momentos, ostentaba una autoridad científica por nadie discutida: el físico positivista Ernst Mach.

La autoridad concedida a una personalidad por seguidores fanatizados, hecho que históricamente tanto daño ha ocasionado al libre desarrollo del conocimiento científico, como es el caso del respaldo incondicional de Mach, logró afectar la debilitada psiquis de Boltzmann quien optó por el suicidio antes de renunciar a sus convicciones.

Muy poco tiempo después de la muerte de Boltzmann, a los 62 años de edad, el mundo científico comprobó la certeza de su teoría. A quien no pudo conocer su triunfo, se dedica en Cántico Cósmico la bella estrofa que leímos.

En el fundamental concepto de entropía, al cual tanto aportó Boltzmann, centraliza Ernesto Cardenal parte considerable de su Cántico Cósmico.

El concepto de entropía es uno de los más importantes, no sólo de la física sino también de las ciencias en general, y las consecuencias que derivan del mismo son innumerables y tan disímiles con sus consecuencias en diversos campos del quehacer científico, que cuando apareció por primera vez su definición como relación entre la variación de la cantidad de calor respecto a la temperatura, no podía nadie imaginar la trascendencia que alcanzaría en la propia física, la biología, la filosofía, la teología y recientemente en la informática donde se le define como pérdida de información.

Una de las formas de expresar la entropía es la que reproduce Cardenal en su Cántico Cósmico en la estrofa ya referida al citado epitafio.

Como Cardenal expone en dicha estrofa, y aunque aparezca extraño a los no especializados, el concepto de entropía está implícito en la Segunda Ley de la Termodinámica, la cual afirma que: el calor no puede pasar de una fuente fría a una caliente.

Una consecuencia que corrientes filosóficas idealistas pretenden derivar de la Segunda Ley y por ende del concepto de entropía, es la que lleva a postular que en un momento dado todas las temperaturas del Universo se habrán igualado, con lo que cesará todo movimiento, circunstancia ésta a la cual se ha llamado Muerte Térmica del Universo.

Argumentos de gran peso niegan la posibilidad de la Muerte Térmica pero aún hoy no faltan quienes sostengan esa hipótesis.

En el Cántico Cósmico, Cardenal hace la primera referencia poética a la Segunda Ley y a la muerte térmica de esta forma:

«La Segunda Ley de la Termodinámica

que nadie puede negar

un agotamiento final

Una muerte calórica del Cosmos.»

Una de las propiedades más citadas de la entropía es la de ser una magnitud que sólo puede crecer, lo cual ha conducido a que se le designe como la Flecha del Tiempo pues como a éste, sólo le es posible variar en una sola dirección.

Al crecimiento de la entropía y a la marcha del tiempo dedica Cardenal en su Cántico Cósmico múltiples referencias con el estilo que ya mencionamos de plantear interrogantes y evidenciar inquietudes cognoscitivas.Ernesto Cardenal

Es así que en la cantiga 6 nos convoca a reflexiones sobre el tiempo y el espacio como estas:

«Por otra parte

¿Será el espacio la materia y el tiempo la conciencia?

¿Y el espacio y el tiempo serán uno como cuerpo y alma?»

Y más adelante:

«¿Hacia dónde corre el espacio-tiempo?»

En este verso maneja Cardenal la categoría espacio-tiempo de la Relatividad einsteniana.

Y de nuevo el tiempo y la Segunda Ley ahora en la cantiga 9:

«Pasado presente y futuro, es lingüística

¿Pero lo último que prevalecerá será

la Segunda Ley de la Termodinámica?»

No obstante, la aceptación del crecimiento de la entropía con el tiempo, mucho se ha especulado sobre la posibilidad de que esto ocurra sólo en la zona que conocemos del Universo. El creador de la Cibernética, Norbert Wiener, admitía que en algunas partes del Universo sería posible que la entropía estuviera disminuyendo en vez de creciendo. En esa región del tiempo tendría un sentido contrario al del crecimiento de la entropía, sería un tiempo negativo, un tiempo que transcurre a la inversa.

Según Wiener, si en esas regiones de tiempo negativo, hubiera habitantes, no podríamos comunicarnos con ellos, pues al tratar de enviarles información le iríamos borrando la que ya tenían, pues la relación entropía-información sería para ellos contraria a la nuestra.

En la cantiga 35, vuelve Cardenal a darnos cuenta de sus meditaciones sobre el tiempo y la entropía:

«El tiempo es flecha en una sola dirección,

del pasado al futuro, del calor al frío,

del pasado caliente al futuro frío.»

Y luego en la misma cantiga:

«La irreversibilidad del tiempo. Esto es entropía.»

Y unos versos más adelante:

«La vida ese orden surgido del desorden.

El movimiento del automóvil es igual a la energía que…

Igual que decir que la entropía crece y crece al reposo total.

Al estado de equilibrio que es sinónimo de muerte.

¡La termodinámica de no equilibrio es la que queremos!»

¡Cuánto encierra la última estrofa para movernos a la reflexión!

Habla del «orden seguido del desorden» y de «la termodinámica de no equilibrio».

Los dos entrecomillados por nosotros corresponden a temas que en los albores del siglo XXI constituyen focos principales de atención en las investigaciones del complejo interdisciplinario que han venido a conformar las distintas vertientes de la ciencia del movimiento. El complejo interdisciplinario que fundamentan los estudios de la moderna bioquímica mediante los procedimientos de la dinámica-no lineal, la teoría de las estructuras disipativas, la geometría fractal, la teoría del caos y los aportes teóricos de Ilya Prigogine, entre otros.

En una estrofa de la cantiga 36, Cardenal maneja términos que son comunes en tratados científicos modernos y que son fundamentales para procedimientos que citamos en el párrafo anterior, tan esenciales para la biofísico-química como estabilidad e inestabilidad:

«Saber como se volvió inestable el universo estable.

Si el equilibrio fue una realidad un día

¿Cómo pudo llegarse al divino equilibrio?»

Cuando en 1989 Cardenal plasma en el Cántico Cósmico sus reflexiones sobre «el orden surgido del desorden», no habían alcanzado la actual relevancia unas teorías que hoy son temas, no sólo de obras científicas sino también literarias y que llevan como nombre teorías del caos y del fractal. Algo así como el desorden y el orden que nos menciona Cardenal. Y también «la termodinámica del equilibrio» citada en el cántico, acapara, junto con los tópicos citados, espacios en la literatura científica del milenio que comienza.

En 1989, fecha del Cántico Cósmico, no habían alcanzado esos temas y otros relacionados con la Termodinámica de no equilibrio, la relevancia que hoy tienen, pero ya los denominaban algunos especialistas y estudiosos, y sin dudas, Ernesto Cardenal intuyó su futura importancia y esbozó su premonición en la citada estrofa.

Entropía y tiempo son conceptos, que junto a otras de similar trascendencia, conforman el Cántico Cósmico el que además de obra literaria, de excepcionales características poéticas, científicas y filosóficas, constituye un verdadero documento en el cual se refleja algo de lo que cada vez somos más los convencidos: que debe quedar borrada la artificial línea divisoria que algunos trazan entre cultura artístico-literaria y cultura científica, ya que la cultura es una sola y que sus creaciones han de ser para el disfrute y enriquecimiento espiritual de receptores con diversos intereses estéticos e intelectuales.

Prof. Lic. Joaquín González Álvarez

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6 Comentarios en “EL CÁNTICO CÓSMICO, LA ENTROPÍA Y EL TIEMPO, Ernesto Cardenal”

  1. stikud Says:

    Física y poesía… vaya, esto no lo había visto nunca.


  2. Durmiente Says:

    Cosas veredes, amigo Stikud. Me ha parecido interesantísimo el artículo. Sorprendente y muy atractivo.


  3. Zen Says:

    Se bienvenido Joaquín. Interesante, elaborado y curioso artículo. Felicidades.


  4. POESÍA, REALIDAD Y FÍSICA | La2Revelación, reseñas, articulos y opinión Says:

    [...] El poema en catalán L´Holograma, cuya traducción libre y parcial hemos intentado presentar, se incorpora con acierto a un movimiento existente entre poetas y prosistas animados de la vocación de evidenciar la poesía que subyace en la ciencia, entre los que se han destacado Borges, Alberti, y sobre todo Ernesto Cardenal con sus magistrales Cántico Cósmico y Versos del Pluriverso. [...]


  5. La2Revelación, reseñas, articulos y opinión » Blog Archive » LA CULTURA ARTÍSTICO-LITERARIA Y LA CIENCIA Says:

    [...] se nos presentan en el poema en catalán L´Holograma de Iván Tubau y en el monumental poema de Ernesto Cardenal, Cántico Cósmico, el cual puede considerarse sin exageraciones, como texto de Física Moderna en verso. Así mismo el [...]


  6. La2revelación, reseñas, artículos y opinión » Blog Archive » LUDWIG BOLTZMANN, ROMÁNTICO DE LA CIENCIA Says:

    [...] su excepcional talento. Inspirado en este dramático capítulo de la historia de la ciencia, el poeta Ernesto Cardenal en su Cántico Cósmico, incluye esta bella [...]


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