SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ

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Buscando el otro día tópicos por libros de literatura y páginas de internet, di con una poetisa que desconocía, ¡bendita ignorancia!, ¡cuánto bien depara y cómo guarda sorpresas! No debe de existir mayor placer que éste, tan simple y tan barato, ajeno a cualquier tipo de crisis.


Cogióme sin prevención
Amor, astuto y tirano:
con capa de cortesano
se me entró en el corazón.
Descuidada la razón
y sin armas los sentidos,
dieron puerta inadvertidos;
y él, por lograr sus enojos,
mientras suspendió los ojos
me salteó los oídos. [...]

De esta manera y no de otra me entraron los versos. De esta forma, violenta y sorpresiva; aún más, pues ni tan siquiera Amor, o Euterpe, Láquesis o a quien corresponda tal dicha, me suspendió los oídos. De la misma que entraron los engañosos dánaos en Troya.

[...] Disfrazado entró y mañoso;
mas ya que dentro se vio
del Paladión, salió
de aquel disfraz engañoso;
y, con ánimo furioso,
tomando las armas luego,
se descubrió astuto Griego
que, iras brotando y furores,
matando los defensores,
puso a toda el Alma fuego. [...]

El interés, el amor, la querencia…, suele venir así. Entonces, presta y engañada por todos estos regalos, viniesen de donde viniesen, abrí las puertas de mi ciudadela y acogí al Caballo. Seguí la pista de esta religiosa mejicana de la segunda mitad del Siglo XVII, El Fénix de América, hija ilegítima de una criolla y de un militar español que, gracias a una biblioteca de su abuelo, se cultivó en esto de las letras. Pero se le quedó pequeña: “Yo no estudio para saber más, si no para ignorar menos”. En su época, y para las de su rango, sólo existían dos opciones: o se hacía pasar por algún galán o se metía a monja, ambos ejemplos de travestismo en su caso (a fin de cuentas, cogía un hábito que, en puridad, no era para ella), pero con implicaciones distintas. Sus poemas filosóficos fueron un primor, encendida su lucha teológica en cuanto a la labor de la mujer, que más tenían de derecho natural que de estudio de las formas y normas divinas: “Si Aristóteles hubiera guisado, mucho más hubiera escrito”.

Hombres necios que acusáis
a la mujer, sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis; [...]

En fin. Acercaos a ella, a su poesía. No os defraudará. Si yerro, me acojo a sus versos; si acierto, con más razón.

Estos versos, lector mío,
que a tu deleite consagro,
y sólo tienen de buenos
conocer yo que son malos,
ni disputártelos quiero,
ni quiero recomendarlos,
porque eso fuera querer
hacer de ellos mucho caso.

No agradecido te busco:
pues no debes, bien mirado,
estimar lo que yo nunca
juzgué que fuera a tus manos.
En tu libertad te pongo,
si quisieres censurarlos;
pues de que, al cabo, te estás
en ella, estoy muy al cabo.

No hay cosa más libre que
el entendimiento humano;
pues lo que Dios no violenta,
por qué yo he de violentarlo?

Di cuanto quisieres de ellos,
que, cuanto más inhumano
me los mordieres, entonces
me quedas más obligado,
pues le debes a mi musa
el más sazonado plato
(que es el murmurar), según
un adagio cortesano.
Y siempre te sirvo, pues,
o te agrado, o no te agrado:
si te agrado, te diviertes;
murmuras, si no te cuadro.

Bien pudiera yo decirte
por disculpa, que no ha dado
lugar para corregirlos
la priesa de los traslados;
que van de diversas letras,
y que algunos, de muchachos,
matan de suerte el sentido
que es cadáver el vocablo;
y que, cuando los he hecho,
ha sido en el corto espacio
que ferian al ocio las
precisiones de mi estado;
que tengo poca salud
y continuos embarazos,
tales, que aun diciendo esto,
llevo la pluma trotando.

Pero todo eso no sirve,
pues pensarás que me jacto
de que quizá fueran buenos
a haberlos hecho despacio;
y no quiero que tal creas,
sino sólo que es el darlos
a la luz, tan sólo por
obedecer un mandato.

Esto es, si gustas creerlo,
que sobre eso no me mato,
pues al cabo harás lo que
se te pusiere en los cascos.
Y adiós, que esto no es más de
darte la muestra del paño:
si no te agrada la pieza,
no desenvuelvas el fardo.

 

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3 Comentarios en “SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ”

  1. viviana Says:

    Nunca es tarde. conocer a Sor juana puede ser , sobre todo para las mujeres una experiencia que no tiene retorno. Una intelectual consumada, a la cual ninguna de las actuales le llega a ruedo del hábito que en este caso más que en otros “no hace al monje”


  2. Capayespada Says:

    No había leído a Sor Juana Inés de la Cruz hasta tropezarme con tu reseña, pero algo sabía de su existencia. A veces nos parece que estos o similares versos de épocas pasadas se nos han quedado antiguos, pero en ellos se encierran, sin duda alguna, las sólidas bases de nuestra poesía moderna en lengua castellana.

    Por cierto, existe una estatua de Sor Juana Inés de la Cruz en Madrid, en un parquecito anterior al Templo de Debot, cruzando la calle Ferraz, nada más salir de la Plaza de España.

    Y también por cierto, buena reseña, Asia.


  3. NURI MUÑOZ Says:

    Sor Juana una mujer que no es solo una poetisa genial y grande entre las grandes tambien comparada tan solo con “Safo” y llamada como aquella la septima Musa…. tambien estudiosa de Botanica, Ciencias, Filosofa, musica y gran precursora de el feminismo es dificil imaginar a Mexico si ella y en mi sacudio desde niña una curiosidad y un hambre de su poesia …lean mas de ella. disfritenlo. hay un libro llamado ” yo la peor” excelente!


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