EL SEGUNDO QUIJOTE DE CERVANTES.

Camino a Zaragoza, donde don Quijote se dirige para participar en unas justas, y estando alojados él y su escudero Sancho Panza en una venta, se abre uno de esos agujeros de gusano en la literatura en los que el espacio-tiempo literario se distorsiona, permitiendo que varios libros comuniquen entre sí, dejando que personajes de distintas obras, escritos por manos diferentes, se miren y se reconozcan, al menos desde lejos. 

El Quijote espera la cena, y escucha cómo, en otra de las habitaciones, dos señores comentan la Segunda Parte del don Quijote de la Mancha.
(Viene de: EL QUIJOTE DE CERVANTES)

Nosotros tenemos en la mano, en efecto, la segunda parte de El Quijote, escrita por Cervantes y publicada en 1615, es en ella donde estamos leyendo este pasaje. El Quijote se extraña tanto como nosotros, pega el oído, arruga el entrecejo. ¿La segunda parte de sus aventuras?

Si le admira que se lea la segunda entrega de sus andanzas, es porque tiene asumido que la primera parte anda por ahí, de boca en boca, de lector en lector. O sea, que sí: Quijote, al menos, sí que es consciente de que existe el tal Cervantes, Cide Hamete, los anales de la Mancha o quien quiera que sea al que atribuya la narración de todo lo suyo.

Aquí, el caballero andante, extrañado como Neo el de Matrix cuando Morfeo le da a elegir entre la pastilla roja o la azul, tiene de nuevo la oportunidad de darse la vuelta, marcharse a cenar con Sancho y olvidarse de ese jaleo que se traen con la narración de sus cosas. Sin embargo, ay, al igual que Neo, elige la pastilla que le otorga el conocimiento. Escoge saber qué está ocurriendo.

Y lo que está ocurriendo deja mareada a la más racional de las criaturas. Resulta que alguien, intuyen que un aragonés, pues acostumbra a eliminar artículos, ha escrito una segunda parte de su vida, apócrifa y en la que se distorsiona la personalidad de Alonso Quijano, de Sancho Panza, de la mujer de este, a la que incluso le cambian la identidad… ¡un escrito en el que se asegura que el Quijote ha dejado de amar a Dulcinea!

¿Loco el Quijote, decíais? ¿Y no es para estarlo? ¿Alguien se imagina…

 

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NOTA DE LA REVELACIÓN:

Hasta aquí el primer archivo word que adjunta en el mensaje angelcaido, que interrumpe su discurso cuando presumiblemente iba a referirse al modo en que el Quijote charla con los caballeros acerca del Quijote de Avellaneda.

El asunto del mensaje, que nunca publicamos por considerarlo privado, quizá arroje algo de luz acerca de las intenciones del articulista. Lo hacemos público en esta ocasión, considerando que puede servir para aclarar por qué el escrito no ha llegado completo. Dice así:

“ Os envió el artículo de la segunda parte del Quijote de Cervantes. Notaréis que se encuentra cortado, y de hecho os lo adjunto en dos archivos separados que no concuerdan exactamente. Lo siento, tendréis que publicarlos así o completarlos como podáis: no he podido acabarlos.

He bajado a un cíber, donde pensaba acabar de escribir el artículo, que ya tenía empezado. Estaba uniendo el principio con el final (que ya tenía escrito de antemano, como es mi costumbre) cuando he visto que un tipo, en el puesto de al lado, estaba leyendo el primer artículo que se publicó, el de El Quijote de Cervantes.

No me ha importado, claro está, e incluso me ha hecho algo de gracia. Sin embargo, el tipo, cuando ha acabado de leerlo, ha pinchado un vínculo y ha aparecido en otro enlace de LR y en el que se publica un segundo artículo sobre otro Quijote. No he podido evitar leer de reojo lo que dice ese artículo, en el que se habla, sí, de El Quijote, pero con otro tono , con otro estilo, ¡como si se refirieran a otro libro, incluso! No sé qué dice de unas cartas, de un segundo autor, ¡de un Quijote y de un Sancho distintos!

Me he dado la vuelta, para tomar algo de aire y procurar entender lo que está ocurriendo… y la visión ha sido terrible: ¡todos los puestos del cíber están ocupados por gente que escribe artículos sobre El Quijote!

Unos hablan -y hablan, porque están escribiendo mientras leen en voz alta lo que escriben- de la Cueva de Montesinos, de las Cortes de la Muerte, del Caballero de los Espejos, de las Bodas de Camacho, de Clavileño, de la ínsula Barataria, del Caballero de la Blanca Luna…

No sé en qué va a quedar todo esto. Os envío este material, y me voy a otro sitio a terminar el artículo, a tomar aire, a despejarme, a… yo qué sé, a un parque a escribir poemas, donde no se hable ya de caballeros andantes ni de novelas que hablan de otras novelas.

Os escribo en breve. Un abrazo,
Angelcaido.

El archivo en el que angelcaido envió este artículo es doble, como hemos dicho al principio; a la espera de saber qué ha ocurrido y si vamos a recibir noticias o más escritos suyos, ofrecemos ese texto, con el que concluye el comentario a la segunda parte de El Quijote, la de Cervantes:

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Dignísimo, al enterarse de que ese usurpador y postizo Quijote ha estado en Zaragoza, el Quijote cervantino decide no pisar esa ciudad, y continuar hasta Barcelona, para que la posteridad conozca la diferencia entre ambos, y sepa distinguir al verdadero del falso.

Son significativas las palabras que le dirigen al Quijote en la entrada de Barcelona:

“Bien sea venido a nuestra ciudad el espejo, el farol, la estrella y el norte de toda la caballería andante, donde más largamente te contiene. Bien sea venido, digo, el valeroso don Quijote de la Mancha, no el falso, no el ficticio, no el apócrifo, que en falsas historias estos días nos han mostrado, sino el verdadero, el legal y el fiel que nos describió Cide Hamete Benengeli, flor de los historiadores”.

En Barcelona el Quijote contemplará en efecto El Quijote de Avellaneda, en la misma imprenta en que lo están confeccionando, y saldrá de ella mohíno y con desprecio. “Ya le llegará su San Martín”, vaticina el de la triste figura.

El mismo personaje pasando de libro a libro, descolgándose por distintas partes y saltando de autor en autor, como teletransportándose a través de las bibliotecas y los siglos. O sea, que 400 años antes, además de todo lo dicho, Miguel de Cervantes ya inventó los vínculos, esos pasillos que se abren en la web y que nos permiten saltar de página a página. Y todo, desde un lugar de la Mancha de nombre desconocido.

 

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3 Comentarios en “EL SEGUNDO QUIJOTE DE CERVANTES.”

  1. Javi Says:

    Pues qué decir de este texto, angelcaído. Es canela en rama. Por cierto, esos personajes del cíber, ¿cómo eran, de cara afilada y puntiagudo bigotón? Habría algunos que a la vez que escribían su Quijote, criticaban al manco. Como este soneto, de Li- a Ce-:

    Yo que no se de la-, de li-, ni le-
    ni sé si eres, Cervantes, co- ni cu-,
    sólo digo que es Lope Apolo, y tú
    frisón de su carroza y puerco en pie.
    Para que no escribieses orden fue
    del Cielo que mancases en Corfú.
    Hablaste, buey, pero dijiste mu;
    ¡oh, mala quijotada que te dé!
    Honra a Lope, potrilla, o ¡guay de ti!,
    que es sol, y si se enoja, lloverá.
    Y ese tu Don Quijote baladí
    de culo en culo por el mundo va,
    vendiendo especias y azafrán romí
    y, al fín, en muladares parará.

    Esto se explicará en detalle en el Fragmento Nº 1055, carta 75. Valladolid, 7 de abril de 1605. De Liñan de Riaza a Lope de Vega, según archivos de Zanja Vierbao.

    Y me voy, que luego me dice Le_baron que publicito mis artículos.


  2. Le_Baron Says:

    No lo digo, lo haces.


  3. logopita Says:

    Mírale… -Sin un pacharán en la mano eres como un chinche.


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