FRANÇOIS RABELAIS, el autor
29 Dec 2010, por Jesus M. Villazon :: Literatura, autores 1 Comentario | 3,191 visitas
El escritor francés François Rabelais hizo una obra fundamental del periodo renacentista y humanista que se extendió desde finales del siglo XV hasta mediados del siglo XVI.
La vida de Rabelais nacido en 1494 y muerto en 1553 coincide prácticamente con el reinado del Rey francés Francisco I, una figura controvertida en su política exterior pero que siempre protegió a humanistas y reformadores.
En consonancia con la época que le tocó vivir Rabelais era ferozmente crítico con la Edad Media y por eso atacó con virulencia a la filosofía escolástica y a las formalidades del catolicismo. Condenó también el ayuno, la abstinencia y el ascetismo abogando por el libre examen, el afán de saber y el disfrute de la vida convirtiéndose en un gran epicúreo.
Los monjes y curas rurales no son atacados por su pluma, no sucedía lo mismo con los que ocupaban escalones superiores en la jerarquía eclesiástica. Además fue monje con los franciscanos primero y después con los benedictinos y más adelante fue sacerdote.
Para arremeter contra las instituciones medievales Rabelais empleó la risa, la que se vino en llamar risa rabelesiana.
Fue un gran erudito y también fue médico. Su labor como médico fue brillante pues intuyó la circulación de la sangre e inventó instrumentos de cirugía.
Rabelais volcó su gran erudición y su dominio del lenguaje en sus libros. La riqueza léxica de sus obras es impresionante convirtiendo a Rabelais en una figura señera de la literatura francesa y de la literatura universal.
Sus opiniones religiosas eran muy libres para la época y por eso sus libros fueron censurados por la Sorbona. Sin embargo la protección del Rey Francisco I y de otras importantes personalidades como Geoffroy D´Estissac, Jean Du Bellay y Guillaume de Languey le permitieron salir airoso de esas censuras y probablemente evitar la cárcel.
Rabelais recoge en sus obras las ideas esenciales del Renacimiento: la pasión por el saber, el gusto por el libre examen y el culto a la naturaleza y a la vida. Le repugnan por el contrario la ignorancia, la escolástica y el ascetismo.
Cree en la bondad natural del hombre legitimando y promoviendo todos los instintos humanos, uno de sus libros lo concluye con la fundación por el gigante Gargantúa de la abadía de Theleme en la que son educados jóvenes de ambos sexos con la más absoluta libertad y cuya única regla es “Haz lo que quieras”.
Su obra es una exposición de las ideas renacentistas y humanistas mostrando siempre un gran dominio del idioma. Rabelais introduce el lenguaje hablado en la narrativa, algo que ya había hecho François Villon unas décadas antes en poesía.
En los libros de Rabelais se pasa de lo más elevado y culto a lo más procaz e incluso a lo escatológico. Rabelais habla sin pudor del sexo y de los órganos sexuales, lo cual era muy atrevido para su época.
Un propósito de Rabelais en sus obras es atacar la jerga escolástica medieval para lo cual emplea la sátira. También se burla de los embrollos de los procedimientos judiciales y de los leguleyos. Para arremeter contra la escolástica y la civilización medieval en su conjunto Rabelais usa el humor, porque entiende que ése es el arma mas mortífera que puede utilizar.
La fuerza de los libros de Rabelais radica en esa introducción de la lengua hablada, en el empleo de neologismos y en la destrucción de la jerga escolástica. La obra de Rabelais consiste básicamente en cinco libros en los que se narran las aventuras de dos gigantes: Gargantúa y su hijo Pantagruel. La grandeza de esos libros no radica en el tema o argumento, que por lo demás no eran originales, sino en el aprovechamiento que hace Rabelais de esas historias para exponer sus ideas humanísticas y Anti-medievales y para demostrar su dominio de la lengua francesa.
La erudición y la medicina fueron las dos grandes pasiones de Rabelais que viajó por toda Francia y que residió algunas temporadas en Italia.
Rabelais se ríe de las necedades que ve a su alrededor y de todo lo que sean trabas a la libertad personal. En su obra todo es parodia grotesca pero también se aprecian intenciones didácticas para promover los nuevos valores del Renacimiento, esa mezcla de lo más culto y elevado con lo más procaz, salpicado todo ello por un humor constante convierten a Rabelais en un escritor muy brillante y original.
François Rabelais nació en Chinon (Turena) en 1494, hijo de un abogado poco se sabe de su adolescencia y juventud. En 1520, a los veintiséis años, se hizo monje franciscano y trabó amistad con Pierre Amy, joven monje interesado en los estudios humanísticos, afición que contagió a Rabelais convirtiéndose ambos en expertos helenistas. A ambos jóvenes les influyó la cultura clásica y también los filósofos renacentistas italianos como Lorenzo Valla, Pico de la Mirandola y Marsilio Ficino.
Se produjo entonces en Francia una especie de persecución y los libros griegos que estudiaban Rabelais y Amy fueron quemados.
En ese momento Rabelais cambió de orden religiosa pasando a integrarse en los benedictinos, que eran mucho más doctos y cultivados que los franciscanos.
Tres años más tarde, en 1527, Rabelais tomó la decisión de abandonar la abadía de Saint Pierre de Maillezais y se fue a París como sacerdote secular. La razón de su marcha a París hay que achacarla al espíritu inquieto y vagabundo que caracterizaba a Rabelais.
En París llevó una vida disipada y tuvo dos hijos con una viuda de los que nunca se ocupó. Más adelante viajó por toda Francia y en Agen conoció al famoso médico humanista Julio César Scaligero que despertó en Rabelais un gran interés por la medicina. En 1530, con treinta y seis años, se inscribió en la facultad de medicina de Montpellier, pero de momento no logró licenciarse.
A principios de 1532 Rabelais se hallaba en Lyon donde fue nombrado médico del hospital público de la ciudad y en esta localidad, que era por entonces la capital editorial de Francia, nació la vocación literaria de Rabelais. Viendo el éxito que tenían los calendarios, los libros de fábulas y los relatos populares nuestro escritor se animó a publicar un calendario para el año 1533 y un libro popular titulado Los horribles y espantosos hechos y proezas del famosísimo Pantagruel, hijo del gran gigante Gargantúa.
El volumen fue puesto a la venta con ocasión de la gran feria anual de Lyon y se vendió muy bien, en 1534 Rabelais publicó otro libro titulado De la inestimable vida del gran Gargantúa, padre de Pantagruel que también fue un rotundo éxito.
En aquella época las luchas religiosas entre católicos y protestantes sacudían Francia y en 1534 se produjo el llamado asunto de los “Placards”, que consistía en que fueron fijados en París carteles contra la misa, el Papa y todo el ordenamiento de la Iglesia Católica. En ese contexto Rabelais se sintió en peligro y partió para Italia, en este viaje estuvo en Roma durante siete meses desarrollando estudios humanísticos y arqueológicos y realizando también ciertas misiones diplomáticas.
En 1537 obtuvo el título de doctor en medicina y se dedicó con vigor al ejercicio de esta profesión alcanzando también un gran éxito.
En 1539 regresó a Italia y permaneció tres años en Turín.
La muerte de sus protectores Guillaume de Languey y el Obispo Geoffroy D´Estissac causó una gran depresión a nuestro autor que empezó a alejarse de la vida mundana y se centró en una existencia orientada al trabajo, la meditación y la austeridad.
En 1543 los dos libros de Rabelais fueron censurados por la Sorbona y el escritor precisó la ayuda del mismo Rey Francisco I para hacer suspender los efectos de la condena.
En 1545 obtuvo del Rey un privilegio para la publicación de su tercer libro que se tituló Tercer libro de los hechos y dichos heroicos del noble Pantagruel. Después Rabelais realizó un corto viaje a Italia, que sería el último, y a su vuelta se estableció en París donde fue nombrado titular de dos parroquias. En esta época residió en Meudon, en los suburbios de París, ganándose el apelativo de “El cura de Meudon”.
En este periodo de tranquilidad y recogimiento Rabelais publicó un cuarto libro titulado El cuarto libro de los hechos y dichos del buen Pantagrue”, que apareció en 1552. Este libro fue también censurado por la Sorbona y Rabelais tuvo que esconderse y en Lyon circuló el rumor de que Rabelais había sido arrestado. Sin embargo todo quedó en un simple rumor pues Rabelais consiguió evitar una vez más la cárcel y murió un año después, en abril de 1553.
En 1562, nueve años después de la muerte de Rabelais, apareció póstumamente un quinto libro titulado El quinto y último libro de Pantagruel.
Tags: FRANÇOIS RABELAIS, Gargantúa, humanismo, Pantaleón, renacimiento

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19 August 2012 a las 10:14 pm
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