EL JOROBADO, Paul Féval; una novela de capa y espada.
28 Jan 2008, por Le Baron :: Literatura: Comentarios de libros, ¬> Aventuras 12 Comentarios | 4,634 views
Como habrán podido notar en alguno de los artículos precedentes, a este servidor de ustedes le pierden los folletines. Son cosas que pasan, pero uno tiene que reconocer que disfruta como un verraco en un maizal ante una novela de capa de espada como Dios manda, con buenos valientes e ingeniosos y malos malísimos. Así que hoy vuelvo con mi –bueno, una de ellas- monomanía y paso a presentarles a un simpático personaje, el pequeño parisino, el caballero Enrique de Lagardère. Curioso personaje, nuestro amigo. Ahora lo veremos. Cíñanse la espada, queridos lectores, y cálense el chambergo, porque de nuevo viajamos. Destino, Francia. Fecha, año del señor de1699.
El jorobado –o el pequeño parisino Lagardère- es, como ya hemos dicho, una novela de capa y espada al más puro y clásico estilo. Tenemos un bueno buenísimo –nuestro amigo Lagardère, como podrán imaginar-, un malo malísimo –Felipe de Mantua, Príncipe de Gonzaga-, bellas mujeres –tres, a falta de una- y toda una pléyade de personajes secundarios de mayor o menor importancia cuyos nombres pasaremos por alto para no fatigar al lector. De nada. El argumento básico no tiene desperdicio: Gonzaga, íntimo amigo del Duque de Nevers –creador de una estocada mortal, fabulosa, la famosa estocada de Nevers- mata a este con el alevoso fin de casarse con su viuda, convertirse en tutor de la hija de ambos, deshacerse de esta última con el tiempo, y hacerse así con los cuantiosos bienes del finado duque. Esta infamia –de las buenas, como puede esperarse de un felón como Dios manda- es impedida por la intervención del caballero Enrique de Lagardère: calavera, duelista, aventurero, no es exactamente lo que entenderíamos por el perfecto caballero. Pero, por azares del destino, se hace amigo in extremis del de Nevers –poco antes quería matarlo, pero eso no viene al caso-, asiste a su asesinato, pone a salvo a la famosa hija llevándosela consigo y jura vengarse del malvado Gonzaga. Lo que viene después es todo un catálogo de peripecias, astucias, persecuciones y situaciones extremas que conducen al inevitable final, feliz final, en el que vencen los buenos y mueren los malos. Vale, reconozco que esto es reventar el final, pero como en una novela de capa y espada siempre vencen los buenos, lo que he hecho no es, en el fondo, tan grave. Y no les he dicho lo que pasa en el medio. Ni porque la novela se titula El jorobado. Eso tendrán que descubrirlo ustedes.
De la novela en sí diré que se lee de un tirón. No es –que también- que me ciegue la devoción, si no que el ritmo narrativo es muy ágil. Como en todo folletín que se precie predomina, y mucho, el diálogo, formado casi siempre por frases cortas y sonoras, muy atractivas, muy rápidas. Descripciones, las justas; pero suficientes para hacernos una idea de los escenarios y las situaciones. Feval nos describe a sus personajes fundamentalmente a través de sus propios pensamientos, aderezados estos con unas poquitas opiniones de terceras personas y con una pizquita de verlos a ellos mismos en acción. Las situaciones son, en algunos casos, realmente inverosímiles, pero sin duda agradables para todo burgués de pro –lector tipo de folletines en la época en la que estos son escritos-: peripecias asombrosas y lances increíbles nos salen cada uno o dos capítulos. Y de estos hay unos cuantos –sesenta y uno, para ser exactos- así que echen cuentas ustedes. Aventuras para dar y tomar, es lo que nos ofrece el amigo Lagardère.
En conclusión, tenemos una obra redonda, muy adictiva y sencilla de leer. Si les apetece descubrir lo que es un hombre de honor, y hasta donde se puede llegar por hacer cumplir la palabra empeñada, les recomiendo sin duda esta novela. Creo que la disfrutarán.Y así sabrán de una vez en qué consiste la estocada de Nevers…

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28 January 2008 a las 1:56 pm
Últimamente me gustan mucho tus artículos Le_baron, en este se nota que te gusta el libro. No he leído nada de este buen hombre y lo que he visto por ahí de su bibliografía parece interesante, eso si, algo monotemático.
Lo mismo me atrevo, aunque como se parezca a Los tres mosqueteros tendremos un problema.
28 January 2008 a las 4:04 pm
Está cada vez más afrancesado, con lo español que era… Menos mal que se lo toma a guasa.
Y me he fijado que en este artículo ha utilizado técnicas publicitarias, a mí al menos me ha provocado un interés bastante curioso por este libro.
28 January 2008 a las 9:37 pm
Es rendida admiración la que vengo conservando, señor Barón, por sus escritos, cada vez mayor. Sepa usted que, ojo avizor, le sigo con frenesí y pasión.
28 January 2008 a las 9:53 pm
Nada se parece a los tres mosqueteros, Aguirre. O todo, porque a fin de cuentas es la obra maestra del género.
Menos mal que vives lejos…
28 January 2008 a las 9:54 pm
No, si encima tendré yo la culpa de que Dumas y Feval fueran gabachos. Hay que fastidiarse. Por cierto, ¿técnicas publicitarias, un honrado muchacho de letras como yo? Melosplique.
28 January 2008 a las 9:57 pm
Me sonroja usted, querido profesor, amigo Big. No creo merecer esa rendida admiración de la que usted habla, pero le agradezco de todo -e incrédulo- corazón sus cálidos elogios.
28 January 2008 a las 10:31 pm
Ey, Le_Ba. Yo también te sigo, ya lo sabes, y te leo… Incluso también me parecen magníficas tus reseñas. A ver si me dices algo parecido a lo de Big, anda.
29 January 2008 a las 12:06 am
A ti qué mas puedo decirte, Luci, corazón. Que cada una de tus amables palabras me obligan a esforzarme más en cada texto con tal de no decepcionarte… Que el saber que te tengo ahí, al otro lado de la pantalla, leyéndome, es el mejor acicate que puedo tener para seguir mandando estas pequeñas colaboraciones. Que me sigo sonrojando cuando me alabas… Qué más puedo decirte, Luci, hormiguita mía, que no te haya dicho ya.
4 May 2008 a las 3:33 pm
Hey amigo Baron:
Sacame de una duda si puedes, Paul Feval hijo continuó esta novela con el hijo de Lagardere, sin embargo, cuando terminas de leer el Jorobado te das cuenta de que falta algo o varias cosas no claras
(el rapto de Aurora, la muerte de Peyrolles, etc) o es que a mi version del Jorobado le faltan dos hojas?
Gracias
4 May 2008 a las 11:16 pm
Más bien creo que te falta un capítulo entero, el décimo de la sexta parte, donde se relatan las dos cosas sobre las que me preguntas. Y el duelo final, por supuesto.
5 May 2008 a las 3:18 pm
Gracias por contestarme Baron
Mi libro llega hasta el momento de que la princesa de Gonzaga solicita al rey le permita hacer uso del apellido de Nevers y que su hija use el de Lagardere, Enrique jura devolverle a su hija por segunda vez y pide, pronto, un caballo!
Hasta aqui llega mi libro, es completo?
Gracias
18 April 2010 a las 8:38 pm
[...] También me lelvo ese gran folletín de capa y espada en el que siempre quisiste sumergirte: El jorobado, de Paul Féval , así como Historia de de una prostituta vienesa, de Josefine Mutzenbacher, [...]