¿DETERMINISMO O INDETERMINISMO?

Martín LuteroEl  ver de nuevo  la magnífica película Lutero, hace unos días, me llevó por asociación a reflexiones sobre determinismo e indeterminismo en física pasando por otras disquisiciones que me sugiere la controversia sobre predestinación y libre albedrío, como requisito para alcanzar la salvación con el significado que tal concepto posee  en distintas doctrinas religiosas.

Esa controversia está vigente desde que el hombre, una vez vió aceptablemente resueltos sus más elementales medios de subsistencia, comenzó a preocuparse por problemas como el destino de su alma  si es que tal cosa  era concebible, después de la muerte.

Desde el principio de esas ideas, se planteó la polémica entre quienes sostienen que se nace predestinado a la salvación del alma como una gracia de origen divino, y los que defienden la creencia de que la salvación se gana por  buenas acciones para lo cual los individuos tienen libre albedrío. Ya aquí advertimos la antinomia determinismo-indeterminismo que en la ciencia tiene su análogo en la teoría de la Mecánica Cuántica, específicamente en el Principio de Indeterminación de Heisenberg, según el cual es imposible medir con igual precisión a la vez, la posición y la cantidad de movimiento, o la energía y el tiempo de  una partícula. Es por esa indeterminación que no se debe a imperfección instrumental de la medida, que en el micromundo se ha de razonar a base de probabilidad y no de determinisno. Aunque sólo es observable en el micromundo, la indeterminación es teóricamente universal.

La  controversia acerca de la salvación adquiere fuerza con la Reforma de Martín Lutero y es tomada por otros teólogos como Zwinglio y Calvino entre los sostenedores de la predestinación, tesis que es característica del protestantismo en contraposición a lo sustentado por los católicos quienes defienden el libre albedrío. Acudí al bien estructurado ensayo del escritor José Rojas Bez  publicado en 1980, ganador de premio, «Un Estudio sobre La Vida es Sueño», en el que desarrolla excelentemente el tema Predestinación-Libre Albedrío. Ahí puede verse cómo una lectura acrítica de una epístola de San Pablo puede suscitar el debate. Dice así en una de sus partes la epístola: «…Pues así también en el presente tiempo ha quedado un resto, en virtud de  una elección graciosa. Pero por gracia, ya no es por las obras, que entonces la gracia no sería gracia…».

En la Iglesia Católica, una de las más relevantes figuras de la Patrística,  San Agustín, Obispo de Hipona, aunque con cierta críptica concesión al libre albedrío, en definitiva defendió la Predestinación y su criterio prevaleció hasta avanzada la Edad Media. Es en esta etapa en que el teólogo más importante en el proceso de fundamentación doctrinal de la Iglesia Católica, Santo Tomás de Aquino, establece lo que pudiéramos llamar una conciliación entre ambos enfoques del problema de la salvación, conciliación que ás adelante se adapta más al libre arbitrio con la tesis conocida como molinismo debida al teólogo español Luis de Molina. No es difícil el paralelismo que puede establecerse entre las antinomias predestinación-libre albedrío y  determinismo-indeterminismo que surgió en el desarrollo de la física a principios del pasado siglo xx cuando aparece la Macánica Cuáantica y su Principio de Indeterminación de Werner Heisnberg poniendo final al determinismo laplaciano. El principio de  determinismo laplaciano (por su autor el físico francés del siglo XIX, Marqués Pierre Simon de Laplace) expresa que aplicando la Mecánica Clásica es posible, conociendo los parámetros de un objeto en un momento dado, conocer cuales serán esos parámetros en un momento cualquiera.

Ya  prácticamente en nuestros días el indeterminismo toma más fuerza en algunas ramas de la ciencia con la Teoría del Caos y demás teorías que conforman la Ciencia de la Complejidad. Estos aspectos de la ciencia moderna y hasta posmoderna, debidamente extrapolados, pudieran pertrechar de argumentos a la tesis religiosa del libre albedrío y ampliados algo más, al concepto de libertad individual racionalmente encauzada al igual que en el contexto cuántico.

Por su excepcinal importancia en física, cosmogonía y filosofía, me detendré un tanto en el rol que desempeña el principio cuántico de indeterminación antes mencionado, en los intentos de sustentar teóricamente la teoría del Big Bang como evento iniciador del universo. Como es sabido la citada teoría propone que el universo surgió de la explosión de un punto que «sobrenadaba» en el vacío absoluto, esto es en la nada total, evento que religiones como la católica identifican con la Creación. No obstante mantenerse como apropiada hipótesis de trabajo, los supuestos básicos de la citada teoría de un punto geométrico (dotado de masa por tanto de densidad infinita) en una nada primigenia, indudablemente constituyen un trauma para la mas dócil de las intuiciones. Es por eso que del seno de la comunidad científica y científico-filosófica  han surgido ensayos especulativos de modificación de algunos de los supuestos (también especulativos) menos digeribles de la teoría.  Uno de las más logicamente estructuradas proposiciones se debe al eminente físico norteamericano John Archibald Wheeler recientemente fallecido. Acepta Wheeler  para su razonamiento la existencia el Día Cero de la Creación del principio cuántico de indeterminación aduciendo a su vez que si existiera el supuesto vacío inicial, la cantidad de movimiento y la posición tendrían valores no indeterminados, pues precisamnete serían cero los dos, lo cual prohíbe el principio cuántico en cuestión al postular que las imprecisiones de ambos tienen que ser inversamente propocionales.  Otra conclusión  que extrae Wheeler del principio de indeterminación en nuestro tema, es el llamado Principio Antrópico de Participación, según el cual se evidencia la necesidad de la aparición del hombre en el universo para participar en mediciones como las de las imprecisiones que estipula el principio cuántico.

En mi artículo  en Internet, «En el principio fueron la fluctuaciones cuánticas»,  invito a meditar sobre una violenta especulación (como violentos son los supuestos de la teoría del Big Bang) consistente en suponer en el instante previo a la gran explosión, al tiempo con el valor cero bien determinado con lo cual, por el principio cuántico, la indeterminación de la energía sería infinita, lo que podría ser interpretado como fluctuación infinita del valor de la energía y por la relativista E=mc2, creación infinita de materia, con lo cual  la supuesta nada no sería tal.

Una cuestión creo que queda clara, la opción del indeterminimo como concepto prevaleciente tanto en el contexto religioso como en el científico.         

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2 Comentarios en “¿DETERMINISMO O INDETERMINISMO?”

  1. Ariodante Says:

    Muy interesante el tema que trata en su artículo, Don Joaquín, y daría para mucho, de hecho ha dado para mucho a través de la historia, como bien queda expuesto. Ciertamente el libre albedrío, la libertad que define al hombre frente a la necesidad que domina la naturaleza (aunque pueda ser una necesidad azarosa) prima, en mi opinión, frente a cualquier determinismo pre determinante de los actos humanos. A pesar de todo, desgraciadamente los humanos somos bastante previsibles en nuestros errores, sobre todo. Dejando de lado, claro está, al lado femenino de la humanidad, que suele ser el más imprevisible, jajaja, o eso dice mi marido.


  2. Joaquín González Álvarez Says:

    Me satisface mucho su comentario Ariodante y comparto el criterio de su esposo, aunque esa condición femenina en realidad resulta un atractivo mas.


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