HAMLET, de Shakespeare; todo un poeta.
4 Jan 2008, por Asia :: Literatura: "los 50 libros elegidos por LR", ¬> Barroco, ¬> Teatro 8 Comentarios | 4,077 views
Hamlet, el príncipe danés, un Edipito con tendencias suicidas que le dan valentía y arrojo en vida, pero que ante la muerte se descubre un cobarde; un personaje que en lo único que destaca es en la ironía gruesa y en sus pusilánimes dudas. Los críticos siempre han querido buscar tres pies al gato, y allí donde ven a Calderón feminista, ven a Hamlet profundo y parecido a Segismundo. A mi juicio, este es un craso error, hijo de los excesos del subjetivismo, que cree ver cosas donde no las hay. La riqueza de Shakespeare es otra. Es la creación poética de comportamientos y caracteres independientes al propio autor: un lirismo inventado y ajeno, el cual no puedo sino aplaudir y alabar.
Siempre pensé que lo que más falla en el poeta es el propio “YO”, así, con mayúsculas y agigantado. Los líricos que consiguen sustraerse a las dulzuras propias de los sentimientos más evidentes y quedarse en y con la palabra, en el signo per se, son los auténticos poetas. Si encima novelan y dramatizan con buenos resultados…, tenemos a Shakespeare. Al inglés le importaba el signo, la palabra, y además hacía contenido con ella. Ni le importaba la posteridad ni dar a conocer su propio pensamiento. Formaba un mundo de personajes tan independientes que parecen varios autores los que intervienen en la escritura, y los registros son tan variados que no hacen sino acentuar esta impresión. Además, la fama de su teatro y su origen no hace sino ahondar en este elemento.
La historia de esta tragedia es la que sigue:
Hamlet es hijo de Hamlet, rey de Dinamarca, y de la reina Gertrudis. Recientemente ha perdido a su padre y ha visto, un mes después de la muerte del rey, como su tío paterno Claudio se casaba con la reina, su madre. Esto duele en el corazón del príncipe, que ve en este casorio una traición a la memoria del rey, descubriéndosele su madre como liviana e infiel. En estas que el fantasma del padre se le aparece y le cuenta que ha sido asesinado por manos fraticidas, comunicándole a su vez que debe vengar este crimen y matar a su hermano. Entonces aparece la primera duda de las muchas que nos vamos a encontrar en Hamlet, ¿será o no será su padre el aparecido? Y si lo es, ¿será cierto lo que cuenta?
Apenas con tiempo de reacción (Hamlet los necesita muy largos), Ofelia, su prometida, viene a romper su compromiso con él, obligada por el actual rey Claudio, por su padre, el consejero Polonio, y por su hermano, el presto Laertes.
Tras comprobar la autoría culpable de Claudio, Hamlet mantiene una acalorada discursión con su madre, en cuyo desarrollo mata a Polonio, escondido tras unas cortinas, en la confianza de que éste fuese el rey.
Después se suceden los acontecimientos: Claudio, temeroso de ser descubierto y muerto, decide enviar a Hamlet –que al parecer ha caído en una especie de locura, la cual no es otra cosa que un disfraz– a Inglaterra para que allí sea muerto. Ofelia, ante la muerte de su padre, se suicida y Laertes jura cumplir venganza y matar al culpable, a Hamlet.
El príncipe sobrevive de su viaje y regresa. Es entonces cuando Claudio y Laertes planean otra tentativa de muerte: idean un combate a espada entre el príncipe y el hijo de Polonio, quien llevará una espada envenenada.
El duelo es el colofón del auto y en él la muerte aparece y se toma la vida de todos: los contendientes se hieren el uno al otro con el veneno y la reina bebe de una copa, así mismo envenenada, destinada, por si algo fallaba, a Hamlet. Laertes hace culpable al fin de todo a Claudio, el cual es herido por Hamlet, disfrutando del mismo veneno que había gozado poniéndo en los demás.
Ese, en resumidas cuentas, es el resumen de la obra. La fuerza de la misma estriba, ante todo, en lo que ya antes señalé. Los continuos cambios de registro, desde el culto al más soez, y en los soliloquios de los protagonistas, cargados de un lirismo propio e individual, ajeno al del propio autor. Famosas son las palabras de Machado a este respecto: Shakespeare es “un poeta de poetas”. Esta no es la mejor de las obras del dramaturgo inglés, pero sí la que más resume su creación y la que mejor le representa. Pareciera como si las propias dudas de Hamlet se extendieran por toda su obra.
Ser o no ser: esa la duda. Ah, pero ¿qué sería
Más digno par el hombre, o soportar los golpes
De la afrentosa suerte, o levantar las armas
Contra su mar de oprobio y oponerse y vencerla?
Es el morir un sueño; no más, eso tan sólo;
Y con dormir tal sueño terminarán las penas
del corazón y toda la herencia de conflictos
de la carne. ¡Qué sacra consunción deseable!
¿Morir, dormir y luego dormir…? ¡Soñar acaso!
¡He allí el impedimento…!
Las diferencias con el sueño de Calderón o la filosofía cartesiana son múltiples. Es tan obvio que esas frases de Hamlet no son profundas como es evidente que son bellísimas.

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4 January 2008 a las 12:45 pm
Buen articulo Asia, que buen recuerdo me traes, además, estoy casi de acuerdo contigo, el casi de Calderón, ya sabes.
Polemicemos, mucho Cervantes, mucho Cervantes…pero como este señor nadie. Shakespeare es para mí la Biblia de la literatura.
4 January 2008 a las 1:05 pm
Totalmente de acuerdo. Le cambias el “Ser” por el “vivir” y listo. Le cambias el “sueño” por “sentido en la otra vida”, y más arreglado. Calderón habla de sueño en vida y en vida como sueño, un concepto mucho más complicado.
A lo que Descartes respondería:
“Queriendo yo pensar, de esa suerte, que todo es falso, era necesario que yo, que lo pensaba, fuese alguna cosa; y observando que esta verdad: «yo pienso, luego soy», era tan firme y segura que las más extravagantes suposiciones de los escépticos no son capaces de conmoverla, juzgué que podía recibirla sin escrúpulo, como el primer principio de la filosofía que andaba buscando”.
Aguirre, comparar a Shakespeare con Cervantes es como hacerlo con una sartén y una cacerola; ¿no pretenderás hacer huevos fritos con bacon en la última, verdad? Además, tú no cuentas, que eres de los Beatles.
5 January 2008 a las 11:50 am
YO estoy con Aguirre. Me sale mi vena anglófila. Shakespeare me gusta un montón y esta obra también. No sé la de veces que me la habré leído, pero más de cinco seguro. Aunque me quedo con “Macbeth”, “El rey Lear” o “El sueño de una noche de verano”, esta es a la que más cariño tengo.
Leídas en inglés mejoran mucho. Si podéis, hacedlo, que en las traducciones se pierde mucho. Pero eso ya lo sabéis.
7 January 2008 a las 10:38 am
A ver si ahora nadie lo va a comparar mas que yo, Don Javier.
Pero insisto, es el más grande escritor de todos los tiempos. Como los Beatles, el más mejor grupo de la historia.
Y cómo me haces ese símil culinario, precisamente tú, con lo que sabes de cocina. Bien sabes que en una buena cacerola se pueden hacer hasta solomillos a la mostaza.
Pd. El mundo ha nacido para ser Británico, asumirlo.
7 January 2008 a las 4:04 pm
Los griegos no llegaron a esas islas, Aguirre. No puede ser lo que tú dices por una cuestión estética.
Y a mí no me gusta Shakespeare. Bajo su pluma se conoce alguna historia histórica y por él se modificó un género elevado que bajó a lo terreno. Por desgracia, su influencia no es muy positiva en esos campos, precisamente.
11 April 2008 a las 8:22 am
Of course, it’s always true…!!! there are no need in comments.
15 November 2009 a las 7:07 pm
queridos burritos: calderón nació en 1600 y william en 1564, decir que william shakespeare no es profundo, o hamlet, su personaje, es… tal vez producto de fanatismos nacionalistas o una confusión grosera. 1º. w.s. incursionó en varios géneros literarios y sobresalió en todos. no así los demás mentados autores que también son auténticos maestros.
2- la duda de hamlet es absolutamente humana en un ser puramente noble como lo es hamlet (como persona además de sus títulos nobiliarios)también lear, o pericles(obra no tan reconocida pero imprescindible de shakespeare, pericles príncipe de tiro). hamlet vive algo que viven muchas personas: vivir un hecho tan grave, tan violento, que no se puede digerir. la mente queda dividida en dos. una parte desea no terminar de entenderlo y fantasea, la otra razona de acuerdo a la personalidad y lo resuelve de alguna manera.
3- no es freud sino WILLIAM SHAKESPEARE, el verdadero padre de la psicología (digo yo). casi todos los cuadros y personalidades descritos en los personajes de teatro de w.s. con minusiosidad y excelencia, han sido clasificados por la psicología posteriormente a partir de sigmund freud (1856) y demás escuelas que prosiguieron.
4- william shakespeare ha sido un preclaro, no solo un literato. las personalidades de los seres que rondanen las obras de shakespeare, y su manera de interactuar con las circunstancias, conviven con nosotros diariamente. los de cervantes también, pero coincidamos que son muchos menos.
5. hamlet no es para nada cobarde. hamlet es la exaltación de la verdad. y la verdad de la duda del hombre. el Cristo en la cruz agonizante, sabiéndose Hijo de Dios, y dudando:”Padre, Tú también me abandonas?”. eso es la mente humana, eso es el hombre, la etena duda y a partir de ahí surge todo lo que creamos y destruimos.
6. alguien que sepa un poquitín de psicología duda que ofelia sufre una depresión severa por shock emocional, es anoréxica y culmina en un suicidio que aparece en primera plana?
7- alguien duda que debido al shock una excelente persona como hamlet sufre una psicosis exógena? es decir, no propia, sino inducida por una situación? a que todos conocen algún divorciad@, oprimido en un trabajo, con el que conviven en vuestras relaciones que le pasa algo así?
ESA, CREO, ES LA VIRTUD PRECLARA DE SHAKESPEARE, TODOS SOMOS ALGÚN PERSONAJE DE SHAKESPEARE. NOS PNTÓ MUY CLARAMENTE, MUY EXACTAMENTE JUSTAMENTE EN LO PROFUNDO. de la mente. de lo que somos y hacemos los humanos y cómo funcionamos y manejando qué códigos. son muchos personajes que pintan la escencia de una personalidad (othello, romeo y julieta, julio cesar (aunque lo brillante está en bruto),henrique iv, la parejita macbeth… y sus personajes secundarios). william shakespeare es como miguel ángel o da vinci o gandhi… todo lo demás viene después.
16 November 2009 a las 1:39 am
Querido Gus. Qué destreza. Será que tengo mal día, pero a eso se le llama desacreditarse nada más empezar. Lástima. Salud.