DE LA TIERRA A LA LUNA y VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA. Ni Julio Verne ni leches.

Viajo al centro de la tierra, cojo un cohete y vuelo a la Luna, ¿dónde te dejo?

Hoy me he levantado con un dolor de cuello terrible y la almohada no es la culpable, entre otras cosas porque es dura y alta como yo. Así que he llegado a la rápida conclusión que el daño me lo produce mirar tanto a las estrellas, por lo que voy a dejar el tema durante unos cuantos miles de artículos; o casi, ya veremos.

Así que anoche me decidí y miré al suelo, y para mi sorpresa lo primero que vi fue una miguilla de pan (creo, porque puede ser también de polvorón) y un agujerillo minúsculo. Descartando la miguilla por su tamaño y porque apenas sería perceptible su sabor si me la introducía en la boca, centré todos mis sentidos en el agujerillo. Pegué el ojo todo lo que pude, incluso me quite las gafas… Aún así, no pude ver nada. Recordé a Alicia ( la del país de las maravillas) y fui rápidamente a mi nevera a ver si de casualidad había algo que me encogiera al beberlo. Pues nada tampoco, ni siquiera una porquería que parecía yogurt ( Activamel o algo así). Recordé entonces al hombre menguante de Matheson y busqué un rayo láser o una fuente nuclear que me encogiera, pero, por increíble que parezca, no encontré ninguna en toda la casa, incluso llamé a la Casa Blanca a ver si ellos habían detectado algún foco de armamento nuclear o algo así por el salón y nada; estaba apunto de caer en una fuerte depresión, no os imagináis la curiosidad que sentía.

Así, en mi desesperación,opté por una solución radical: decidí hacer el salto del ángel desde la mesa del comedor y que fuera lo que Dios quisiera…

Pues funcionó, y no os imagináis de qué manera. Lo primero que vi fue una isla a lo lejos, toda de nieve, algo espectacular; de vez en cuando se producían explosiones y saltaban géiseres de lava. Ya os digo, impresionante.

En la lejanía se veía un grupito que se introducía por entre las rocas, y por supuesto decidí unirme a ellos. Se presentaron como el profesor y geólogo Otto Linderbrock, que, inspirado según él por la obra de el escritor Arne Sasknussenn, se disponía a buscar el centro de la tierra, como el sobrino del doctor, Axel, y como un guía nativo Islandés, Hans ( por cierto, primo de Hansel y Gretel).

Bueno, fliparías en colorines con lo que vimos, sólo os diré que paseamos entre dinosaurios, surcamos enormes mares, vimos setas como árboles altos y hermosos, y lo más asombroso, descubrimos una tribu primitiva, lo que se supone fue el hombre en su camino evolutivo. Ah, se me olvidaba, lo que no vi por ningún lado fueron petisos carambanales, y mira que busqué.

Mucho más tarde me enteré de que un tal Julio Verne había escrito un libro que plagiaba la historia que viví… Bueno, hace un buen resumen en realidad, creo que el lo llamaba “viaje al centro de la tierra”. Lo que sí me sentó muy mal fue que omitiera mi figura durante toda la historia ¡con todo lo que colaboré al éxito de la misión! Pero bueno, así somos los héroes, anónimos en la mayoría de las ocasiones.

El colmo fue cuando me enteré que había escrito otro libro distinto plagiando nuestra segunda parte del viaje, porque no acabó ahí, ni como dice el señor Verne; nosotros en realidad seguimos. Me sentó tan mal que incluso me planteé denunciar, pero no tenia pruebas, así que voy a aclararlo desde aquí y que me denuncien a mí sus herederos.

Cuando salimos por el Estromboli, ya sabéis, el volcán de Italia, nos encontramos con los miembros del Gun Club, la asociación de cañoneros de la guerra de secesión americana (del norte).

Estos señores habían decidido enviar un cohete a la Luna desde el Cabo de Gata (aquí Verne falta a la verdad diciendo que es en Florida). Tras la resolución de unos cuantos problemillas mediante algún duelo, decidimos que el señor Ardan ( francés y aventurero), Barbicane, presidente de la asociación e impulsor del proyecto,Nicholl, el grandísimo constructor de corazas y escudos, y yo mismo queríamos viajar en el cohete hacia la Luna.

Por supuesto, en el libro “de la tierra a la Luna” el señor Verne vuelve a omitir mi presencia, aunque en este caso lo perdonaré, porque cuando ascendíamos casi verticalmente decidí lanzarme en paracaídas, ya que no tenia muy claro como íbamos a volver de la Luna,aparte de que ya me había yo comprometido a hacer un artículo para hoy, y desde la luna no sé como iba a mandarlo.

Ahora alguno diréis que al saltar me di un buen golpe en la cabeza y que esto lo he soñado o algo así. Pues no, si bien he leído “De la tierra a la Luna” y “ Viaje al centro de la tierra”, a mí estas cosas me pasaron de verdad y el que va de imaginativo es el señor Verne.

Anda, no me había dado cuenta de que acabo el artículo mirando otra vez para arriba… Como debe de ser, por otra parte.

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (7 votes, average: 4.43 out of 5)
>
Loading ... Loading ...

10 Comentarios en “DE LA TIERRA A LA LUNA y VIAJE AL CENTRO DE LA TIERRA. Ni Julio Verne ni leches.”

  1. logopita Says:

    Ja, ja, ja…

    ¡Ja, ja, ja…!

    Ay, ay… Je, je, je…

    Cuando pare de reirme, algo te pondré. Pero me meo, me meo contigo.


  2. Zen Says:

    Jajajaja que bueno Aguirre. Te diré que hasta me lo creo jajajaja. Cuanto impostor suelto y cargado de injusta fama jajajaja.
    Grandísimo comentario!!!


  3. Le_Baron Says:

    Impresionante, Aguirre, realmente impresionante. Qué cosas te pasan. Nos tienes que contar más aventuras de esas tuyas. Y yo que pensaba que te aburrías en el Principado…

    Por cierto, claro que no vistes a los Petisos. Imagino que os estarían siguiendo ellos a vosotros de forma muy disimulada. Ya sabes que se camuflan en cualquier parte. Y otra curiosidad. ¿Lemmings no vistes?


  4. sito Says:

    Vamos a ver Aguirre. Conozco gente que te puede ayudar, la droga es mala, muy mala y sobre todo las drogas sintéticas. Míratelo, de verdad te lo digo.

    PD. Un artículo excelente.


  5. Nuruialwen Says:

    Je, je…

    “Viaje al centro de la Tierra” es una de mis novelas favoritas de Julio Verne. Y la cosa es que tengo que reconocer que a veces se me hace un poco pesada su forma de escribir (no sé si os pasará a vosotros), pero en absoluto en este caso: qué aventura…

    Aunque, demonios, Aguirre, menuda faena que te hizo. Es de agradecer que hayas querido compartir la verdadera historia con nosotros.

    Por cierto, así que Petisos Carambanales, je, je… Qué tiempos.

    En fin, que enhorabuena por el artículo. Lo he disfrutado mucho.


  6. big44 Says:

    Dios, qué pedazo de friqui que estás tú hecho. ¡Petisos carambanales! Qué figura eres, Aguirre.


  7. Lucia215 Says:

    Ayyyyyyyyyssss… Jajajajaja!!! Qué bueno. Plas, plas, plas (palmas con las orejas).
    Así que… llevas gafas, Aguirre, ¿o eran de sol?


  8. SuperAguirreDueñoYSeñorDelCastilloDelColmillo Says:

    Mas bien las gafas me llevan a mi, sin ellas deambulo en un mundo de mil colores lleno de seres incomprensibles.
    Es lo que tienen las gafas, que te alejan de la magia.


  9. EL ARCHIPIÉLAGO DE FUEGO, Julio Verne | La2Revelación, reseñas, articulos y opinión Says:

    [...] El archipiélago de fuego, a nada que desplegemos velas, se lee en tres horas. No hay más complicación de personajes que la que la historia necesita. Los malos son malos de verdad, los buenos sólo albergan buenos sentimientos. El valiente francés Henry D’Albaret, comprometido con la causa griega. La bella Hadjine Elizundo, presa de los pecados de ambición de su padre, banquero para más señas. El oscuro Sacratif, en el que conviven armoniosamente la ambición y la falta de escrúpulos… Pero dando cuatro pinceladas históricas y geográficas, el escritor francés ya nos ha obligado de nuevo a levantarnos, buscar el mapa, hacer a un lado la ginebra de media tarde y desplegar sobre el escritorio el azul del Mediterráneo salpicado por islas griegas. Hay que seguir las rutas de los protagonistas. Nos vemos tomados por la ilusión de ser nosotros los que estamos lanzando derrotas, dirigiendo las proas. ¿Un juego, algo irreal, mera fantasía? No es tan simple. Realmente, trazas las rutas, llegas a sentir la sal, notas el vaivén y la lámpara de la biblioteca comienza a oscilar perceptiblemente ante el oleaje. Ya nos había ocurrido, ¿recordáis?, con El desierto de hielo, La vuelta al mundo en ochenta días, Viaje al centro de la Tierra, 20.000 leguas de viaje submarino… ¿Cómo es posible que a Verne ni siquiera le gustara viajar, que vendiera la embarcación de recreo que adquirió porque no le convencía? [...]


  10. nathalia Says:

    hola soy nathalia del colejio alejo lascsno bahamonde le queria decir q como llego asta aya


Deja un comentario

XHTML: Puedes usar los siguientes tags: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>