20 Nov

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LA DESHUMANIZACIÓN DEL ARTE. José Ortega y Gasset.

Decía Mallarmé que la poesía está hecha con palabras, no con ideas ni con pensamientos. A finales del siglo XIX y, sobre todo, a principios del siglo XX jóvenes artistas reaccionan en contra de la realidad, empiezan a crear algo nuevo, sin ninguna conexión con el pasado. Ortega, como buen filósofo, reflexionó acerca de ello y acuñó este término tan adecuado (para el movimiento y para su propia filosofía), “la deshumanización del arte”. Y lo hizo bajo el punto de vista de su particular dicotomía.

Vamos a ver cómo lo explicamos, y disculpad si caigo en obviedades:

Ortega, como buen filósofo, ya lo dije, siempre fue bastante curioso y se hacía frecuentes preguntas acerca de lo que le rodeaba, preguntas a las que intentaba dar respuesta con su pensamiento y de la manera más racional e inteligente posible. La originalidad de este autor no radica tanto en su postura (heredera de una tradición germana de pensadores), sino la manera en que la amplió y lo que se adelantó en el tiempo a una sociedad que se iría configurando como él se la imaginaba: la llamada vertebración/invertebración. Lo cual suponía una paradoja, pero ese no es asunto de este artículo. Se hable de la manera en que se hable de él en estas líneas, siempre parecerá una visión simplista, pues su complejidad requeriría un tratamiento y una lectura mucho más profunda.

Vayamos, pues, al meollo del asunto. A una de las cosas que hay que atender es a la dicotomía propia de Ortega, no exenta de cierto maniqueísmo. En esta relación de cosas, habla de lo que se puede entender como “sensibilidad artística” y “sensibilidad humana”, distintas en esencia y confrontadas.Pongamos por caso el ejemplo gráfico que él mismo propone: fuera, tras el vidrio, se dispone un jardín. Si empleamos nuestra visión en contemplar la realidad del jardín no veremos el vidrio. Si, por el contrario, detenemos nuestra mirada en éste, no veremos con claridad la floresta. Pues bien, en un cuadro, como paradigma, podemos detener nuestra mirada en el aspecto formal, en la pincelada, en las veladuras y en las metáforas que siempre, sin duda, ocultan la realidad. O podemos obviar esas cosas, y tan sólo disfrutar del sentido y de la realidad de esa obra pictórica. Poder estético, en suma, que a ojos de Ortega es opuesto a la realidad, ya que estilizar es deformar lo real. Luego a mayor estilización mayor deshumanización. El camino del artista ha de ser la “voluntad de estilo”, léase como el dominio estético de cambiar la realidad.

El realismo, a juicio de Ortega, es propio del pueblo, vulgar y plebeyo; propio de las masas. Jamás en la Historia del Arte, añade, se buscó el realismo como en el arte decimonónico, con su naturalismo que huye del más elemental ornato y estilo para mostrar la realidad, y con su romanticismo, propio del autor que imprime sus pasiones humanas y fundamenta su arte en este sentimiento, haciéndose fácilmente entendible por todos a causa de su patetismo, sentimiento y drama. Por lo cual, concluye, el arte decimonónico es una monstruosidad.

Esto le da pie para hablar a su vez de arte impopular, diferenciándolo de no popular. Éste último puede llegar a calar en las masas, ya que no genera desprecio en las mismas; es innovador, por lo cual tardará un tiempo en “democratizarse”, pero es entendible. El impopular, sin embargo, goza del repudio del vulgo, y es repudiado porque no se comprende. Esto genera en el espectador un sentimiento de antipatía profundo, parecido al de “si no lo entiendo yo, no lo entiende nadie”. Esta persona no quiere ni pensar en que quizá si pueda ser comprensible, y la mera posibilidad de que él no lo pueda entender le produce escalofríos.

Interesantes son también sus reflexiones acerca de la objetivación de la obra de arte: vamos del mundo a la mente, dice, y no de la mente al mundo. Eso, efectivamente, es dar plasticidad, crear estética. La idea es el objeto, no el instrumento para llegar al objeto, lo cual es lo “humano”. No caben, pues –y es un juicio personal-, subjetivaciones a la hora de contemplar una obra de arte. Porque lo que se contempla ha de ser, a la fuerza, algo tan unívoco como la intención del artista. La única manera que éste tiene de no ser derrotado es pintar “su idea” de lo que representará. De esta forma lo que pinte siempre será verdad, se ha renunciado a pintar la realidad, se ha convertido en lo que es en esencia: un cuadro, pura irrealidad.

Dejo algunos fragmentos jugosos del libro, que para explicarse ¿quién mejor que el propio Ortega?

A mi juicio, lo característico del arte nuevo -desde el punto de vista sociológico- es que divide al publico en estas dos clases de hombres: los que entienden y los que no lo entienden. Esto implica que los unos poseen un órgano de comprensión negado, por tanto, a los otros; que son dos variedades distintas de la especie humana. El arte nuevo, por lo visto, no es para todo el mundo, como el romántico, sino que va desde luego dirigido a una minoría especialmente dotada. Cuando a uno no le gusta una obra de arte, pero la ha comprendido, se siente superior a ella y no ha lugar a la irritación. Mas cuando el disgusto que la obra causa nace de que no se la ha entendido, queda el hombre como humillado, con una oscura conciencia de su inferioridad que necesita compensar mediante la indignada afirmación de si mismo frente a la obra. El arte joven, con solo presentarse, obliga al buen burgués a sentirse tal y como es: buen burgués, ente incapaz de sacramentos artísticos, ciego y sordo a toda belleza pura.”

“Sin prejuicios no cabe formarse juicios. En los prejuicios, y sólo en ellos, hallamos los elementos para juzgar. Lógica, ética y estética son literalmente tres prejuicios […] Sin esta condensación tradicional de prejuicios no hay cultura”

“¿Dónde acaba la copia y empieza la verdadera pintura? ¿No pondremos sobre quien nos pinte cosas a aquel que nos pinte un cuadro?”

“La metáfora escamotea un objeto enmascarándolo con otro, y no tendría sentido si no viéramos bajo ella un instinto que induce al hombre a evitar realidades.”

Acerca del Romanticismo:

“En vez de gozar del objeto artístico, el sujeto goza de sí mismo; la obra ha sido sólo la causa y el alcohol de su placer. Y esto acontecerá siempre que se haga consistir radicalmente el arte en una exposición de realidades vividas. Estas, sin remedio, nos sobrecogen, suscitan en nosotros una participación sentimental que impide contemplarlas en su pureza objetiva.”

 

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27 Responses para “LA DESHUMANIZACIÓN DEL ARTE. José Ortega y Gasset.”

  1. big44 Says:

    Muy bueno el artículo, Logopita. Está bien reivindicar este tipo de libros y a este tipo de autores. Lo raro es que no hayan aparecido aún ni Javi ni Le_baron.

  2. Javi Says:

    Yo es que estoy cogiendo carrerilla, y no sé si Le_baron se habrá aprovisionado de coñac suficiente. El caso es que en muchas cosas estoy de acuerdo con Ortega. Yo este libro me lo leí hace un tiempo y me impactó, como casi todo lo que Ortega escribía, más por cómo lo dico que por lo que dice en muchas ocasiones. Y hablando de Ortega, sé que a Zen le iba a encantar eso del “perspectivismo” en la lucha que lleva por la búsqueda de lo objetivo y de la verdad. Pero ese es un tema que no viene mucho al caso del artículo.

  3. Le_Baron Says:

    Con Ortega no hay coñac que me inspire lo suficiente. Yo también me leí el libro hace -quizás demasiado- tiempo. Y si bien me impresionó, como siempre, quizás me quede sobre todo con la primera parte, la destrucción y la reconstrución de la realidad, de la percepción de esta. Y, desde luego, muy buen artículo, logopita -¿o sigues siendo mitopita?

  4. SuperAguirreMatalascañasyDaimelPatrimoniodelaHumanidad Says:

    Jejeje, a mí no es que me moleste, pero tened claro que habláis de racismo intelectual. Yo discrepo en este punto con Ortega, aun no perteneciendo a las élites intelectuales sí me veo capaz de entender el otro nivel que tiene el realismo y por supuesto cualquier otro tipo de arte (mi mente roza la perfección analítica), otra cosa es que me diga determinado tipo de arte más o menos; en el caso del arte contemporáneo mucho menos.
    Y tened claro que la mayoría del arte contemporáneo es basura, mensajes tontos para alienados visitantes de galerías en el que los únicos que se salvan son los que no lo entienden y los que, aun entendiéndolo, sacan algún beneficio defendiéndolo.

  5. javi Says:

    Ja, ja, ja… Pues ya verás cuando aparezca Zen por aquí.

    Bueno, yo la verdad es que el panorama actual lo desconozco en gran medida; la última vanguardia me es ajena y no puedo opinar tan siquiera. Pero de los tres primeros cuartos del siglo anterior, algo conozco, y si a eso te refieres, Aguirre, no puedo estar en mayor desacuerdo: no ver el arte a un cuadro de Picasso, por ejemplo, es desconocimiento claro o una negación del Arte. Además, ten en cuenta que Ortega dijo esto hace casi un siglo.

    Ortega seguramente te hubiera contestado que lo que te llega, más o menos según tus palabras, es lo que eres capaz de no solo comprenderlo sino también vivirlo. Es decir, que eres incapaz de ver la obra de arte en sí; lo único que deseas contemplar es algo que puedas subjetivizar en tu interior y hacerlo tuyo.

    Y volvemos a lo de siempre, fraudes en el Arte los hay, como en otros medios, claro.

  6. Zen Says:

    Sin desmerecer a Ortega vuelvo a no coincidir en algunas de sus apreciaciones como ya me pasó en las relativas a los nacionalismos que se discutieron en el foro y tampoco en algunas de Logopita. Incluso algunas apreciaciones me parecen absolutas barbaridades y explicaré el por qué más adelante.
    Empecemos con el análisis del texto desde mi punto de vista.
    El realismo es un Arte que persigue tratar de plasmar la realidad tal como es, con la mayor exactitud posible. Esa es la intención del realista, tratar de plasmar la realidad en un cuadro que conforma claro está irrealidad (pues es evidente y objetivo que el árbol que pueda aparecer representado en el lienzo no es real, es solo pintura y, en todo caso, solo un deshollinador lo puede hacer realidad) y esa será su verdad. Que el realismo no requiera de grandes esfuerzos para su comprensión no lo hace menos Arte si aceptamos que el Arte no está hecho para que lo comprendan sino como forma de expresar una visión propia, y es algo evidente que el relismo pueda ser más apreciado por la mayoría pues todos tenemos al alcance una idea más próxima de un árbol que una “ese” con dos puntos a cada lado plasmado en un lienzo cuyo nombre pueda ser “Sauce Llorón” sin dejar de entender que esa pueda ser la visión que de ese árbol tenga ese artista. El Arte no debe, creo, perseguir convencer, sino mostrar. Por este motivo no creo que haya un Arte propio del pueblo (lo de plebeyo me suena a un clasismo que no encaja en el actual orden histórico), más llano, y otro propio de una minoría dotada. Contemplar una obra de Arte abre el ámbito de la subjetividad, y se puede entar en ella o no, verla y apreciarla como tal sin más o tratar de analizarla, pues no ha todos transmite algo o lo mismo, sin perjuicio de que la obra y su estilo estén categorizados y conceptualizados. Igualmente alguien se puede deleitar con la simple visión de la obra sin tener que entenderla ni comprenderla. Si no caben subjetivaciones a la hora de contemplar una obra de arte no tiene sentido sentir escalofríos por no comprenderse, y si se sienten es solo una cuestión de inseguridad y temor al que dirán. No comparto tampoco la clasificación de Arte popular, impopular o no popular. En el artículo se dice textualmente “El impopular, sin embargo, goza del repudio del vulgo, y es repudiado porque no se comprende” y yo me pregunto ¿acaso debe comprenderse? Puede generar antipatía o no, también indiferencia, y pensar que como yo no lo comprendo no lo comprende nadie sin duda es una barbaridad y un claro error. Para mi la pintura abstracta está ahí, entiendo y respeto que esa es la forma de expresarse de ese autor por lo que puedo apreciar objetivamente su Arte sin subjetividades, pero entrando en estas puedo sentir y pensar que a mi no me dice nada y no siento humillación ni rabia al respecto, y pensar que que alguien sienta cosas al contemplarla y la comprenda, pues sí, la puede hacer dotada en este aspecto, pero no mejor, y no para todos los ámbitos, del mismo modo que algunas verdades puedan ser apreciadas por unas mentes y no por otras empapadas de subjetivismo. Como Aguirre pienso que es un argumento clasista.
    Y estoy totalmente en desacuerdo y me parece una barbaridad la afirmación “Esto implica que los unos poseen un órgano de comprensión negado, por tanto, a los otros; que son dos variedades distintas de la especie humana”. La especie humana es una y dicha especie goza de características que pueden ser comunes o no, darse en todos o en unos pocos, pero si tenemos que clasificar variedades de la especie humana por cada rasgo o característica no común estas serían ilimitadas.

  7. javi Says:

    ¡La madre de todos los ladrillos! ¡Qué sábana acabas de desenrollar, Zen!

  8. logopita Says:

    Zen, es que estás pensando en ti y no lo haces globalmente. Yo lo único que he expuesto es el “decir” de Ortega, y lo he intentado exponer de la mejor manera que he podido.

    Pero cuando hablas de “impopular”, insisto, no lo estás haciendo bien, pues invalidas ese término porque lo haces singular:

    Puede generar antipatía o no, también indiferencia, y pensar que como yo no lo comprendo no lo comprende nadie sin duda es una barbaridad y un claro error.

    Claro que es un claro eror, pero ¿acaso no se da esa postura? Mucho. Luego si es así, existe la antipopularidad de un tipo de Arte. Que tú lo consideres un error no quiere decir que no sea así.

    Y estoy totalmente en desacuerdo y me parece una barbaridad la afirmación “Esto implica que los unos poseen un órgano de comprensión negado, por tanto, a los otros; que son dos variedades distintas de la especie humana”. La especie humana es una y dicha especie goza de características que pueden ser comunes o no, darse en todos o en unos pocos, pero si tenemos que clasificar variedades de la especie humana por cada rasgo o característica no común estas serían ilimitadas.

    Pero Zen, ¿dice acaso Ortega que se traten de dos especies distintas? Sólo habla de variedad dentro de la misma especie, y variedad no es algo que entre dentro de ningún escándalo. Se refiere a variedad en cuanto a eso, y ya está. Qué ganas de verle los tres pies al gato.

    En cuanto al realismo… Bueno, la teoría de la metáfora creo que contesta todo lo que tú defiendes. Sin metáforas, o con metáforas escasas y apegadas a la tierra: realismo. Con metáforas manidas, dramáticas y simples, apegadas a la tierra y “con lastre”: romanticismo.

  9. asia Says:

    Esta cita se la debo a Mike Chan, que la tiene de cabecera en su blog:

    “Ningún gran artista ve las cosas como son en realidad; si lo hiciera, dejaría de ser artista.”
    Oscar Wilde.

  10. Zen Says:

    “Ningún gran artista ve las cosas como son en realidad; si lo hiciera, dejaría de ser artista.”
    Oscar Wilde.

    Es un buen ejemplo de opinión subjetiva que nada tiene que ver con lo que Arte es objetivamente.

  11. Zen Says:

    Logopita, la antipopularidad de un determinado estilo entra también dentro de la subjetividad y en nada tiene que ver con lo que el Arte es objetivamente. Por lo que en todo caso podrá ser no popular pues en algún momento puede apreciarse por la mayoría. La impopularidad me parece un ejemplo exagerado de ignorancia que se achaca a la masa, y que en nada tiene que ver tampoco con lo que Arte es objetivamente. Si aceptamos que el Arte muestra sin necesidad de que deba comprenderse, la actitud del que intenta comprender y no lo consigue está fuera del ámbito que determinaría si es Arte o no lo es o que tipo de Arte es.

    ¿dice acaso Ortega que se traten de dos especies distintas? Sólo habla de variedad dentro de la misma especie, y variedad no es algo que entre dentro de ningún escándalo. Se refiere a variedad en cuanto a eso, y ya está.

    Si es como afirmas el argumento me resulta de los más simplista, algo de cajón.
    ¿Existén, acaso, variedades iguales?
    Y no es que singularice, es que sacar conclusiones objetivas a base de generalidades es imposible.

  12. javi Says:

    Dejaos de complicaciones. Ortega hace una reflexión estética, y asimila arte con estética. Creo que ahí no tiene razón a no ser que se imponga la estética como fundamento sine qua non del arte, cosa que no comparto del todo.

    Tampoco tiene razón con su teoría de la estética, para la cual parte de un engaño: hábilmente asocia estética, estilizar y estilo, como si tuviesen la misma base. Estética, en esencia, significa sensible de ser percibido. Estilo, como estilizar, proviene de stylos: columna y también punzón para escribir.

    Pero bueno, por estas pequeñas cosas también es adorable Ortega. En su retórica hay mucho que aprender.

  13. Le_Baron Says:

    Y yo me pregunto, ¿cómo puede generar antipatía o indiferencia algo que no comprendemos, algo que no conocemos con la suficiente profundidad como para posicionarnos ante ello? Puede causar incomprensión, evidentemente. Pero claro, reconocer que no se conoce algo, que no se sabe de algo, es un anatema para el hombre-masa, así que pasa a descalificarlo, maniobra mucho más sencilla y que permite salvar el tipo. Creo que tiene razón mitopita cuando dice que opinas exclusivamente por ti -algo muy honrado y respetable-, pero que no afrontas la realidad del espectador común. Generalizar está feo, lo asumo, pero a veces es necesario.

  14. logopita Says:

    Y, desde luego, muy buen artículo, logopita -¿o sigues siendo mitopita?

    No puedo estar más de acuerdo contigo…

    Y sí, supongo que en estos casos logopita es más acertado.

  15. Zen Says:

    Generalizar está feo, lo asumo, pero a veces es necesario.

    Puff, panda de generalizadores subjetivistas…!!
    Así es imposible encontrar la Verdad. Jejeje.

    Por lo demás estoy de acuerdo contigo.

  16. CLAUDIO Says:

    Vaya, que asunto este de poder descifrar el arte moderno…interesantísimo!!!…
    Para nada soy filósofo y menos me considero artista, sin embargo si esta en mi camino tratar de entender el arte moderno (un simple aficionado), y no necesariamente para alardear en foros como este, tan simpáticos! … y concurridos por sugestivos participantes, con seudónimos alegóricamente bien pensados.
    Con el afán de participar en esta agradable discusión: creo, fielmente, que el arte se vuelve subjetivo cuando alguien tergiversa y/o quiere participar en algo de lo que no tiene mucha idea o conocimiento.

    Es muy cierto que clasificarlo (al arte) dentro de un sector socio-cultural es de mal gusto. Es por ello, que aunque de manera un tanto radical y ofensiva, Ortega diferencie dos variedades de espectadores… Ahora, ¿no es necesario hacer esta diferenciación cuando se habla de arte moderno?… y de esta manera poder ubicar la evolución artística y su significado en el desarrollo de la humanidad.

    Es interesante las agallas con las que dice: El arte no es para todos!… y desde mi postura, geográficamente tercermundista, es muy cierto. Cuando las personas no tienen idea de lo que ven y se olvidan simplemente de apreciar una composición, optan por criticar lo que ven. La crítica es parte del arte y de nuestra sociedad…Hay quienes critican por el simple hecho de hacerlo (quizás así se sienten mas vivos) y hay otros que lo hacen con el afán de perfeccionar algo (estos son los que suelen saber de que va el tema).

    Estudié un poco de historia en Europa y luego regresé al Perú, de donde soy y en donde disfruto de mi cultura y mi gente (muchas veces un tanto ignorantes en el tema artístico).
    Aquí el arte sigue siendo romántico y realista (quizás como definición nacional podría decir que nuestro arte es: una suerte de Arte Huachafo), ya que si las personas no lo entienden no hay ventas del producto artístico concebido, y esta realidad es propulsada por la ignorancia generalizada de la mayoría de mis paisanos. Este hecho me torna a repensar a Ortega y Gasset y consideró que es muy acertado en muchas de sus acotaciones y pensamientos.

    La intención, de mostrar una posible realidad artística de mi país, está estrechamente ligada al tema de discusión. Lo que he encontrado aquí es alucinante y si pienso lo que dijo Ortega podríamos evidenciar dos realidades en los espectadores y/o consumidores: Los Huachafos y los No Huachafos.

    P.D. Para el interesado: Huachafería esta mal definido cuando se le asocia a cursilería. Aquí les dejo un extracto que puede ilustrar rápidamente uno de los aspectos de nuestra huachafería nacional. (un poco largo, pero entretenido… desde algún punto de vista…)
    Un Champancito Hermanito?

    Huachafería es un peruanismo que en los vocabularios empobrecen describiéndolo como sinónimo de cursi. En verdad, es algo más sutil y complejo, una de las contribuciones del Perú a la experiencia universal; quien la desdeña o malentiende, queda confundido respecto a lo que es este país, a la psicología y cultura de un sector importante, acaso mayoritario de los peruanos. Porque la huachafería es una visión del mundo a la vez que una estética, una manera de sentir, pensar, gozar, expresarse y juzgar a los demás.La cursilería es la distorsión del gusto. Una persona es cursi cuando imita algo -el refinamiento, la elegancia- que no logra alcanzar, y, en su empeño, rebaja y caricaturiza los modelos estéticos. La huachafería no pervierte ningún modelo porque es un modelo en sí misma; no desnaturaliza patrones estéticos sino, más bien, los implanta, y es, no la réplica ridícula de la elegancia y el refinamiento, sino una forma propia y distinta -peruana- de ser refinado y elegante.
    En vez de intentar una definición de huachafería -cota de malla conceptual que, inevitablemente, dejaría escapar por sus rendijas innumerables ingredientes de ese ser diseminado y protoplasmático- vale la pena mostrar, con algunos ejemplos, lo vasta y escurridiza que es, la multitud de campos en que se manifiesta y a los que marca.
    Hay una huachafería aristocrática y otra proletaria pero es probablemente en la clase media donde ella reina y truena. A condición de no salir de la ciudad, está por todas partes. En el campo, en cambio, es inexistente. Un campesino no es jamás huachafo, a no ser que haya tenido una prolongada experiencia citadina. Además de urbana, es antirracionalista y sentimental. La comunicación huachafa entre el hombre y el mundo pasa por las emociones y los sentidos antes que por la razón; las ideas son para ellas decorativas y prescindibles, un estorbo a la libre efusión del del sentimiento. El vals criollo es la expresión por excelencia de la huachafería en el ámbito musical, a tal extremo que se puede formular una ley sin excepciones: para ser bueno, un vals criollo debe ser huachafo. Todos nuestros grandes compositores (de Felipe Pinglo a Chabuca Granda) lo intuyeron así y, en las letras de sus canciones, a menudo esotéricas desde el punto de vista intelectual, derrocharon imágenes de inflamado color, sentimentalismo iridiscente, malicia erótica, risueña necrofilia y otros formidables excesos retóricos que contrastaban, casi siempre, con la indigencia de ideas. La huachafería puede ser genial pero es rara vez inteligente; ella es intuitiva, verbosa, formalista, melódica, imaginativa, y, por encima de todo, sensiblera. Una mínima dosis de huachafería es indispensable para entender un vals criollo y disfrutar de él; no pasa lo mismo con el huayno, que pocas veces es huachafo, y, cuando lo es, generalmente es malo.
    Pero sería una equivocación deducir de esto que sólo hay huachafos y huachafas en las ciudades de la costa y que las de la sierra están inmunizadas contra la huachafería. El “indigenismo”, explotación ornamental, literaria, política e histórica de un Perú prehispánico estereotipado y romántico, es la versión serrana de la huachafería costeña equivalente: el “hispanismo”, explotación ornamental, literaria, política e histórica de un Perú hispánico estereotipado y romántico. La fiesta del Inti Raymi, que se resucita anualmente en el Cusco con millares de extras, es una ceremonia intensamente huachafa, ni más ni menos que la Procesión del Señor de los Milagros que amorata Lima (adviértase que adjetivo con huachafería) en el mes de Octubre.
    Por su naturaleza, la huachafería está más cerca de ciertos quehaceres y actividades que de otros, pero, en realidad, no hay comportamiento u ocupación que la excluya esencialmente. La oratoria sólo si es huachafa seduce al público nacional. El político que no gesticula, prefiere la línea curva a la recta, abusa de las metáforas y las alegorías y, en vez de hablar, ruge o canta, difícilmente llegará al corazón de los oyentes. Un “gran orador” en el Perú quiere decir alguien frondoso, florido, teatral y musical. En resumen: un encantador de serpientes. Las ciencias exactas y naturales tienen sólo nerviosos contactos con la huachafería. La religión, en cambio, se codea con ella todo el tiempo, y hay ciencias con una irresistible predisposición huachafa, como las llamadas -huachafísicamente- ciencias “sociales”. ¿Se puede ser “científico social” o “politólogo” sin incurrir en alguna forma de huachafería? Tal vez, pero si así sucede, tenemos la sensación de un escamoteo, como cuando un torero no hace desplantes al toro.
    Acaso donde mejor se puede apreciar las infinitas variantes de la huachafería es en la literatura, porque, naturalmente, ella está sobre todo presente en el hablar y en el escribir. Hay poetas que son huachafos a ratos, como Vallejo, y otros que los son siempre, como José Santos Chocano, y poetas que no son huachafos cuando escriben poesía y sí cuando escriben prosa, como Martín Adán. Es insólito el caso de prosistas como Julio Ramón Ribeyro, que no es huachafo jamás, lo que tratándose de un escritor peruano resulta una extravagancia. Más frecuente es el caso de aquellos, como Bryce y como yo mismo, en los que, pese a nuestros prejuicios y cobardías contra ella, la huachafería irrumpe siempre en algún momento en lo que escribimos, como un incurable vicio secreto. Ejemplo notable es el de Manuel Scorza en el que hasta las comas y los acentos parecen huachafos.
    He aquí algunos ejemplos de huachafería de alta alcurnia: retar a duelo, la afición taurina, tener casa en Miami, el uso de la partícula “de” o la conjunción “y” en el apellido, los anglicismos y creerse blancos. De clase media: ver telenovelas y reproducirlas en la vida real; llevar tallarines en ollas familiares a las playas los días domingos y comérselos entre ola y ola; decir “pienso de que” y meter diminutivos hasta en la sopa (“¿Te tomas un champancito, hermanito?”) y tratar de “cholo” (en sentido peyorativo o no) al prójimo. Y proletarias: usar brillantina, mascar chicle, fumar marihuana, bailar rock and roll y ser racista.
    Los surrealistas decían que en el acto surrealista prototípico era salir salir a la calle y pegarle un tiro al primer transeúnte. El acto huachafo emblemático es el del boxeador que, por las pantallas de televisión, saluda a su mamacita que lo está viendo y rezando por su triunfo, o del suicida frustrado que, al abrir los ojos, pide confesión. Hay una huachafería tierna (la muchacha que se compra el calzoncito rojo, con blondas, para turbar al novio) y aproximaciones que, por inesperadas, la evocan: los curas marxistas, por ejemplo. La huachafería ofrece una perspectiva desde la cual observar (y organizar) el mundo y la cultura. Argentina y la India (si juzgamos por sus películas) parecen más cerca de ella que Finlandia. Los griegos eran huachafos y los espartanos no; entre las religiones, el catolicismo se lleva la medalla de oro. El más huachafo de los de los grandes pintores es Rubens; el siglo más huachafo es el XVIII y, entre los monumentos, nada hay tan huachafo como el Sacre Coeur y el Valle de los Caídos. Hay épocas históricas que parecen construidas por y para ella: el Imperio Bizantino, Luis de Baviera, la Restauración. Hay palabras huachafas: telúrico, prístina, societal, concientizar, mi cielo (dicho a un hombre o a una mujer), devenir en, aperturar, arrebol. Lo que más se parece en el mundo de la huachafería no es la cursilería sino lo que en Venezuela llaman la pava. (Ejemplos de pava que le oí una vez a Salvador Garmendia: una mujer desnuda jugando billar, una cortina de lágrimas; flores de cera y peceras en los salones). Pero la pava tiene una connotación de mal agüero, anuncia desgracias, algo de lo que -afortunadamente- la huachafería está exenta.
    ¿Debo terminar este artículo con una frase huachafa? He escrito estas modestas líneas sin arrogancia intelectual, sólo con calor humano y sinceridad, pensando en esa maravillosa hechura de Dios, mi congénere: ¡el hombre!

    - Mario Vargas Llosa. Publicado en El Comercio, Lima, 28 de agosto de 1983.

  17. CLAUDIO Says:

    Por cierto, muchas gracias por el árticulo, Logopita. Espero compartirlo con mis alumnos.

  18. CLAUDIO Says:

    Considero de trascendental importancia: el seguir intentando encontrar la verdad!… estamos cerca!

  19. Ariodante Says:

    Como siempre, llego un poco tarde, pero, bueno, supongo que mas vale tarde que…pues eso. Zen, me gusta tu ardorosa respuesta. Aunque habria que puntualizar alguna cosilla. Hace muucho que leí esta obra de Ortega,pero lo que hay que tener en cuenta, a la hora de analizar y hacer un enfoque crítico de sus postulados, es el momento en que fue escrita. 1925, si no me equivoco. En ese momento, Picasso ya había inventado y casi abandonado el cubismo. Kandinsky creo que ya habia pasado a la fase Bauhaus, es decir, abandonado la primera abstracción lírica y pasado al constructivismo…El arte, en general, se había desmenuzado en múltiples versiones, las vanguardias, unas figurativas y otras no, pero ajenas todas al realismo, co lo que el mismo arte se había convertido en elitista: muy lógico, por otra parte. Asi que si Ortega lo dice no es porque él lo invente: el arte ya estaba siendo elitista, al menos la parte de arte vanguardista, que era la que él estaba viviendo y le estaba impactando. ¿Quien pintaba realismo en 1925? Pues aparte del Realismo socialista en la URSS, los pintores de todos los paises que no habian querido sumarse al carro de las vanguardias: los pintores tradicionales.
    Es absolutamente normal que Ortega, que era un hombre elegante, lógicamente elitista en el mejor sentido de la palabra, se decante por la vanguardia. Si hubiera vivido en nuestros días…probablemente hubiera dicho otras cosas. Pero no haremos filosofía-ficción. Lo cierto es que, con la invención de la fotografía y su posterior desarrollo, el arte realista quedaba en desuso, las funciones de la obra pictórica cambiaban totalmente, la pintura buscaba una nueva identidad, y la revolución de los impresionistas abrió la caja de Pandora: una vez rotas las normas…todo estaba permitido. Y de aquellas aguas, estos lodos. El tema es interesantísimo, pero como no sé si este hilo está activo y me va a leer alguien, casi lo dejo para más adelante, si alguien está interesado en seguir hablando de ello.

  20. Javi Says:

    En uso, en uso, Ariodante. El tema es apasionante y me parece que tu intervención/respuesta a Zen es muy acertada.

    Bienvenido, Claudio. Creo hablar en nombre de Logopita cuando te digo que me alegro de que este artículo te sirva en tus clases.

  21. CLAUDIO Says:

    Muchas gracias, Javi. Encantado de compartir este tipo de cyber-tertulia.

  22. Logopita Says:

    Pues efectivamente, Claudio, estoy encantado con tu intervención. Bienvenido.

    Como me ha encantado la explicación de “Huachafería”. Vaya, aquí en España no hay un término único que se adapte bien a eseconcepto. Es una especie de snobismo hortera con ínfulas de grandeza, si no he entendido mal.

    Ariodante, la verdad es que podías aportar luz a todo esto, se te ve con tablas. Me encantaría (aunque sea un juego de ficción) conocer lo que diría Ortega hoy en día acerca de las vanguardias. ¿Acaso se hubiera vuelto más reaccionario? Yo creo que sí, a no ser que la última hornada de artistas, cosa que desconozco, hayan inventado algo nuevo.

    Creo que el trabajo intelectual de hace un siglo hoy está ausente en la mayor parte del Arte. Supongo que el talento se refugia ahora en el diseño o en la publicidad. No sé.

  23. Ariodante Says:

    Logopita, no te me metas con Ortega…Si el pobre hubiera visto lo que hay que ver hoy día, creo que se hubiera vuelto a morir, con un simple y elegante “¡Sin comentarios!”.
    Bueno, tengo algunas tablas, si, en mis estudios juveniles -de los que ya ni me acuerdo, claro- hice Filosofía y Bellas Artes, con lo que algún poso me queda, si. En Hislibris tengo abiertos varios hilos sobre Arte, y alli hemos hablado de la figuración y la abstracción, y otras menudencias.
    Hoy lo que se reflexiona sobre el arte es poco: se usa más la llamada crítica de arte, que más bien embrolla que aclara, en mi humilde opinión, aunque hay algunas obras interesantes como excepción. Desde que el arte entró en el mercado, todo ha cambiado. No hay vanguardias. Las vanguardias murieron en los años setenta…o poco más.El carácter de las vanguardias era rompedor, como su nombre indica. Hoy todo arte está asimilado: por muy aparentemente rompedora que sea una obra, los museos, las instituciones, la asimilan inmediatamente, la financian, la publicitan…y la desarman de su aspecto de vanguardia. Por eso soy tan contraria a proteger, financiar, subvencionar la obra artística. Es su muerte. Y que el arte haya derivado al diseño y la publicidad no es de extrañar en absoluto. Yo no creo que haya sido asi en su totalidad, pero Andy Warhol ya abrió una puerta que nadie ha cerrado aún.
    Respecto a la huachaferia, tengo que confesar que me he perdido un poco con esa intervención tan larga, querido Claudio; intuyo algo unido al barroquismo, bizantinismo o al rococó, que claro, en estos tiempos va ligado a una cierta horterez: o sea, la huachafera es algo asi como una horterada…¿o no he entendido nada?

  24. CLAUDIO Says:

    Ariodante y Logopita:

    Si, “hortera” vendría siendo un adjetivo que le va bien (un tanto deshumanizado). Aunque la Huachafería es también una forma de ver las cosas en general, y citaba este comentario ya que podría confirmarse, con la huachafería, la frase de Ortega: “el arte no es para todos” (los huachafos no se enteran de que va).

    Pero, como lo propones (Ariodante), me parece interesante el tema del arte y su estado actual: inexistente y/o anunciar su muerte.

  25. Ariodante Says:

    No, no,Claudio; yo yo anunciaría la muerte del arte, porque estoy convencida de que no ha muerto. Pero las funciones sociales han variado completamente. Esto ha ido ocurriendo históricamente. Desde las épocas de los artístas anóminos en el medioevo, a los artistas que trabajaban bajo el mecenazgo, y por tanto bajo encargos, en el renacimiento y el barroco, a los artistas que se van independizando y tratan de vender su obra direstamente o por medio de los marchands, lo que implica su entrada en el mercado y la equiparación, a nivel social,y de la obra de arte al electrodoméstico o al automóvil. Con la consiguiente revolución (acordémonos de la Bauhaus) de los objetos cotidianos y de lo que se llamaba artesanía. La Bauhaus quiere que todo objeto fabricado con un uso práctico cotidiano, sea a la vez objeto artístico. esto llevó al desarrollo del Diseño, y las tiendas de muebles se llenaron y aun están llenas de muebles con un diseño muy artítico pero que a veces no coincide con la función y produce rupturas. Incluso se ha llegado a borrar la línea de demarcación entre lo que es arte y lo que es objeto funcional. El arte se ha apropiado del objeto cotidiano y funcional, y los objetos cotidianos llevan un diseño que los convierte en artísticos. Asi, en algún momento no te atreves a usar una vajilla porque est tan artística que te da pena que se rompa o se manche con el uso. Y tampoco te atreves a tocar un objetoi aparentemente cotidiano, si está en una galería, porque no estás seguro de que sea también un objeto artístico.
    Pero el arte existe: la necesidad de la expresión artística, de la creatividad,es algo que va con la naturaleza humana. Y también va que en unos se desarrolla más que en otros, como la música es algo que casi todo el mundo desea oir (variando las opciones musicales, claro) pero no todos están capacitados para producir ni para apreciar en igual medida.
    ¿La pintura va de capa caída? Es cierto que ha experiementado un bajón, pero no ha desaparecdo en absoluto. Lo qe pasa es que hay otros medios expresivos, que hay que valorar y no despreciarlos en redondo. Se está experimentando mucho y hay confusión y caos en el mundo artístico. Pero con tesón y con ganas, uno puede aprender a mirar, aprender a valorar y aprender que no es oro todo lo que reluce y que a veces los tesoros están escondidos.
    Bueno, perdonad este rollazo que os he soltado, pero es que es mi tema favorito…y aun asi, estoy un poco oxidada.

  26. CLAUDIO Says:

    Ariodante:
    te doy las gracias por tu magnífica acotación, la he disfrutado.

    “Pero con tesón y con ganas, uno puede aprender a mirar, aprender a valorar y aprender que no es oro todo lo que reluce y que a veces los tesoros están escondidos”.

    …reconfortantemente dulce, gracias!

  27. Ariodante Says:

    Me alegro, Claudio.

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