CAÑAS Y BARRO, Vicente Blasco Ibáñez. De Valencia para el mundo.

Dentro de la literatura española del siglo XX más valorada en el exterior, es Blasco Ibáñez (1867-1928), sin duda, uno de los escritores de mayor prestigio. Inmerso en escenarios valencianos, con diálogos y descripciones crudas, a veces crueles, mostró con una adelantada maestría la máxima pobreza de un país emergente con personajes que su único objetivo era sobrevivir.

Este abogado republicano, fundador del periódico “El Pueblo”, tuvo entre sus hazañas batirse a duelo tantas veces como libros escritos, de los cuales no siempre culminó victorioso, prueba de ello es la vez que casi pierde un ojo por un perdigón de su combatiente.

Millonario cosmopolita e inquieto, viajó a varios lugares del mundo, pero fue Argentina (1909) una de las tierras que más lo eclipsó, donde dio conferencias sobre la historia de la literatura española y también usó su paisaje para detallar en algunas obras. Como regalo al nuevo mundo, fundó dos pueblos con el nombre de Cervantes, figura muy apreciada para este escritor como literato pero también como militar, y Nueva Valencia.

Su literatura es rica en matices y en éxito, siendo tal vez Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis (1916) una de sus obras más famosas. También son obras de importancia La Barraca (1898), Los Naranjos (1900, obra elegida por Planeta como la mejor novela del año; “La Mejores novelas Contemporáneas, tomo II pág. 1 a 340, Editorial Planeta, Madrid, 1967), Cañas y barro (1902), La Catedral (1903), Sangre y arena (1908), entre otras obras de importancia en este cambio de la literatura española, Aquí vamos a recrear como manera de acercarnos a la personalidad del gran escritor, uno de sus trabajos principales, Cañas y barro, que inmortalizara en 1977 para una mini serie de la televisión hispanoparlante el director Rafael Romero Marchent y que Victoria Vera hiciera el odioso y a la vez memorable papel de Neneta.

Los Paloma son una familia muy conocida en la Albufera valenciana. Tío Paloma, llamado así por su impresionante puntería a la hora de cazar esas aves, es el primero de su dinastía. Un pescador del pantano, mañero, pero inteligente en lo suyo: sobrevivir de la pesca de la anguila en la España de fin de siglo. Todos le conocen, todos le respetan, aunque su máxima riqueza sea su conocimiento práctico de la naturaleza. Es capaz de matar diez aves en diez tiros, pero a la vez admitir que cinco son del señorito a quien acompaña y del que sabe congraciarse. El agua, y sólo el agua embarrada, mezclada entre las cañas del arrozal, son el único escenario del que se vale Blasco Ibáñez para describir a su Valencia rural y sus diferencias sociales.

Tío Toni, su hijo, odia el agua y el olor a barro. Considera que si se trata de tierra, que sea la del rellenado de una parte de la Albufera para dedicarse a ser labrador. La tierra es más rica que el agua, dice. Esto es tomado por una gran ofensa para Tío Paloma que vive maldiciendo a su hijo, la vergüenza de su familia. El tercero en esta dinastía es Tonet, también llamado el Cubano, por eso de irse a la guerra de independencia, a fines del siglo XIX, cuando los caribeños, ayudado por los norteamericanos quisieron ser libres de España. Tonet era en realidad un vago, amigo de la bebida y de descansar en la taberna Cañamel, donde no sólo degustaba los mejores vinos robados, sino que se devoraba con los ojos a la tabernera Neleta, la primera personaje femenino de la novela. Neleta había sido compañera de infancia y cuando crecieron, no sólo creció el amor fraternal. En una noche, perdidos en el bosque valenciano, descubrieron el amor juntos. Pero la ex novia del Cubano, se casó con el anciano y rico Tío Paco, dueño del Cañamel, que además hacía de usurero del pueblo. Amaba a Tonet, pero no cambiaría su futuro por amor, menos esperar seis años a su amante. Cuando el muchacho regresa, las cosas cambian y todos los ojos del pueblo se posan en los dos ex amantes. ¿Cómo reaccionaría el cubano al ver a su novia en manos del usurero? ¿Sería capaz la mujer de abandonarlo todo por el amor a su amado?, nos pregunta el autor.

La tierra y el barro no sólo son escenarios obligados, sino que son símbolos de una sociedad tradicionalista en años duros de hambre, envueltos en una atmósfera valenciana que hacen de esta novela una obra costumbrista amén de la profunda caracterización de los personajes, llenos de vidas y de una riqueza psicología impresionante.

Cruel, duro, sin esconderse nada, el autor valenciano deja plasmado un excelente trabajo que no escatima sentimientos a la hora de describir la tragedia que se avecina.

Como dato significativo de su pensamiento filosófico y político, agregamos para terminar, que Vicente Blasco Ibáñez vivió el IVº Centenerario del descubrimiento de América (1892) y que mientras la mayoría de los periódicos de época valoraban la valentía de Colón y realzaban su hazaña con orgullo nacional, Blasco criticó duramente a la monarquía y habló de un país pobre y atrasado, engañado en viejos recuerdos para ocultar su decadencia, tal vez signo de su viejo rencor cuando la cárcel y la pobreza.

 

Fuente: Biblioteca de Eibar, País Vasco

Ángel Mario Fernández (universoss)

 

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3 Comentarios en “CAÑAS Y BARRO, Vicente Blasco Ibáñez. De Valencia para el mundo.”

  1. Javi_LR Says:

    Bienvenido de nuevo, Universoss. Ya te tenemos por aquí de nuevo. Ya sabes, buen artículo este que compartiste.


  2. SuperAguirreOperaTuNariz Says:

    Creo que la vida de este hombre también fue digna de una buena novela, a ver si alguien se anima.
    Pd. ¡pero qué bonito es el naturalismo!


  3. La2revelación, reseñas, artículos y opinión » Blog Archive » TRIBULACIONES DE UN SICARIO, Elena Casero Says:

    [...] embrujada, y a la vez recoge la tradición de la novela decimonónica costumbrista como Galdós, Blasco, o [...]


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