ZOMBIES, una antología de John Joseph Adams.
9 Feb 2010, por Dido :: Literatura: Comentarios de libros, ¬> Relatos y cuentos 9 Comentarios | 539 views
No me cansaré de reivindicar el papel oportuno del relato en estos tiempos acelerados en los que ya no nos queda paciencia para nada. Tiempos en los que la entrada apresurada en el blog sustituye al ensayo elaborado, tiempos en los que ya no se compran discos compactos, y mucho menos vinilos, porque sólo se bajan politonos, tiempos de zapping ligero, de fragmentos fugaces, de vulgares coitos interruptus de esos de andar por casa en lugar de eternos amores imposibles.
Tiempos que corren. Que vuelan.
Y paradójicamente en estos tiempos en los que se rinde culto a lo inmediato, encontramos ocasión para rascarle al reloj las casi tres horas que dura Avatar –película espectacular y muy entretenida-, pero casi nadie ha disfrutado los ocho minutejos de corto que Javier Recio Gracia ha bordado con La dama y la muerte. De igual manera no deja de sorprenderme que los tres tomos de Millenium sean un fenómeno de masas. Que lo sean los cuatro de Crepúsculo no tanto, porque, como decía el genio Boadella «cada día que amanece el número de tontos crece». Pero ese es otro tema.
Me sorprende que nos empeñemos en leer novela cuando el tiempo del que somos hijos nos empuja a ser infieles, a no comprometernos. Sin embargo, en lugar de refugiarnos en las diez o doce páginas de un relato que daremos por finiquitado antes de la última parada de metro, nos aferramos a la novela. No sabemos leer ya sin marcapáginas.
Para aquellos que leen a contracorriente, me permito una breve reseña de un libro de relatos.
En Zombies encontraremos las firmas de Stephen King, Dan Simmons, Joe Hill, Neil Gaiman… No es la primera ni será la última antología de este subgénero. Ni siquiera pretende ser la definitiva. Eso ya lo aclara en el prólogo John Joseph Adams, el encargado de llevar a cabo esta recopilación. Aquí más que nada se trata de hacer una buena selección sin repetirse, y en términos generales puede decirse que con Zombies sale bien del paso.
Como en cualquier antología de estas características hay altibajos, textos imprescindibles y bodrietes que no pasan de simpáticos. Muerte y sufragio, tiene, por ejemplo, un arranque prometedor que Dale Bailey no sabe llevar a ninguna parte y termina dilatándose hasta rozar el más puro disparate narrativo. El hombre del burdel, de George R. R. Martin, o Flores, de David J. Schow, tampoco aportan nada más al conjunto que la intención de resultar provocadores a fuerza de convertir el sexo explícito en el leit motiv del relato. Algo que sí logra Brian Evenson, con La Pradera, seis páginas, apenas veinticuatro párrafos sin concesiones que impactan directamente en el estómago del lector, toda una lección acerca de lo que puede conseguir un relato corto.
Pueden pagarse tranquilamente los veinte euros que vale esta edición de Minotauro. Y puede hacerse por tres razones. La primera es que ya sólo con la lectura de relatos como La pradera, Parto en casa o La foto de la clase de este año se habrá amortizado el gasto. La segunda es que, tal y como está el panorama de la literatura de terror, plagadita de vampiros y hombres lobo que en lugar de miedo provocan vergüenza ajena, el último reducto de lo espeluznante parece encontrarse entre las filas de los no muertos putrefactos. La tercera es que por lo que suele costar una sola novela, aquí encontrará treinta y un relatos, es decir, treinta y una historias tan válidas como la de cualquier novela larga –cuando no más-, sólo que más cortas. Ideales para la sala de espera de cualquier dentista.
Tags: antología, John Joseph Adams, relato, zombies












9 February 2010 a las 1:51 pm
Reivindico, por razones obvias, los libros de relatos. Son, con frecuencia, delicados joyeros llenos de piedras preciosas.
Buena reseña, Dido. Me quedo con estas palabras: “…la literatura de terror, plagadita de vampiros y hombres lobo que en lugar de miedo provocan vergüenza ajena…”. Genial.
9 February 2010 a las 2:01 pm
Magnífico Artículo. Pude leer el libro antes de Navidades y me gusto mucho. yo también comparto el gusto por los libros de relatos. Saludos.
9 February 2010 a las 2:25 pm
Qué buen estreno, Dido. Lo primero que tengo que decirte es que me alegro mucho de leerte por aquí. Yo soy un lector de relatos converso que he ido apreciándolos poco a poco, descubriendo auténtica joyas (entre muchos tópicos, todo hay que decirlo). Si me dan a elegir, prefiero el tipo de novela corta, alrededor de las 100 páginas, aunque a veces necesito algo más… rocambolesco, más chicha, más cotilleo, que sólo se encuentra en la novela larga, o como diría Haefs: sangre, sudor, lágrimas, semen y vino, los cinco liquidos fundamentales. Nacho (Historias) siempre dice que más allá de las 150 páginas es ya folletín, y no carece de razón. Pero la novela, a fin de cuentas, es eso: folletín, “deleitar y conmover”, y el escritor que intenta hacer otra cosa suele elaborar algo aburridísimo si no está tocado por las Musas y el Olimpo entero. Normal que digan algunos lumbreras que “la novela está muerta”. A ver si no quién les lee.
En cuanto a la sincera reseña, Dido, es redonda. Si Stikud rescata esa frase, déjame que me quede con el primer párrafo y con su punto y aparte: “Tiempos que corren. Que vuelan.”
Un saludo
9 February 2010 a las 3:11 pm
Chicos, chicos, os estáis adelantando, ¿que esto de novela contra relato no es para mañana y con unas mahous de por medio?
Muy buen, artículo Dido. ¡A por los largos amores imposibles!
9 February 2010 a las 4:09 pm
Muy cierto, Albatros.
10 February 2010 a las 1:13 pm
Pues felicidades por este extreno lleno de palabras sinceras. Casualidades de la vida, o tal vez no, ha querido el destino que te estrenases cuando en Hislibris se reseñaba una biografía tuya. Lo que son las cosas. Por una lado conocemos algunos de tus gustos literario y por otro tu legendaria trayectoria biográfica de manos de Isabel Barceló, traido allí por Ariodante.
Así pues, felicidades Reina y que sea el primero de muchos.
11 February 2010 a las 11:58 am
Buena reseña. No es el género de terror mi favorito, pero habrá que leerlo aunque sólo sea para ver qué se cuenta Neil Gaiman sobre el tema zombie.
Que por cierto, puestos a reivindicar el tema zombie, imprescindible reivindicar -como igualmente se hizo en la Hispacón de Huesca- el cómic “Los muertos vivientes” de Kirkman, un cómic acojonante en un mundo lleno de zombies pero en el que los monstruos -paradójicamente- resultan ser los humanos. Imprescindible, repito.
Y eso.
11 February 2010 a las 1:37 pm
Muy bien Dido. Es lo primero que leo de ti, y debo expresar que me ha gustado. Yo también soy un amante de la literatura gótica, y prefiero el cuento o el relato corto a la novela, sin desdeñar esta última, porque de vez en cuando uno se tropieza con una buena historia y, además, bien escrita, y ambas cosas juntas no son nada fáciles de encontrar.
Espero volver a leerte pronto, y enhorabuena.
11 February 2010 a las 10:04 pm
Muchas gracias a todos por vuestros comentarios.
El comic de Kirkman es un un referente dentro del género. Muy recomendable, sí señor.
Y todo un placer poder ponerte cara, Capayespada. Poder ponérsela al menos a un puñado de vosotros.