05 Feb

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Comments 22 Comments »Viviana Campos

PARMÉNIDES: UN REVOLUCIONARIO

«Parménides, Venerable y Eterno», titulaba el cartel que invitaba al coloquio. Y surge inmediata la pregunta: ¿Qué hizo este hombre para que 2.507 años después de su muerte, en esta parte del mundo, se convoquen estudiosos de todo el mundo a charlar sobre su pensamiento?

La respuesta: ni más ni menos que una revolución intelectual.

Adentrarse en el poema de Parménides es, sin dudas, una audaz aventura del pensamiento. Sabemos que se encuentra en Elea (Magna Grecia) Ca. 515/510. Fue discípulo de Jenófanes y, un dato importante, fue legislador.

Se conservan 154 versos de su poema que escribió en hexámetros al igual que Homero y que Hesíodo. He aquí la primera audacia, traducirlo; el sentido se nos escapa en algunos pasajes como el agua entre los dedos. Da la impresión que el lenguaje usual no le alcanzaba para abarcar la magnitud intelectual de su pensamiento. Recurre a la tradición épica, pero expresa algo nuevo y totalmente distinto.

La obra se compone de un proemio y dos partes: «Sobre la verdad», la primera, y «Sobre la opinión de los mortales» (o «Sobre la apariencia»), la segunda. Y así como a Homero y Hesíodo invocan a las Musas, encontramos en el proemio a Parménides que recibe de una diosa el anuncio de que le revelara dos tipos de conocimiento: La verdad sobre la realidad en primer lugar y, luego, las opiniones de los mortales que son falsas. Así Parménides es un ser privilegiado entre los mortales.

Nos cuenta que es conducido en un carro solar, guiado por las hijas del sol, en un viaje que llama «De la Noche al Día». En el transcurso se encuentra con una gran puerta guardada por la personificación de la justicia. Nadie la cruza sin su permiso. Una vez traspasada, lo recibe una deidad anónima que confirma su derecho a estar allí y le anuncia que le mostrará todas las cosas, la verdad y las falsas opiniones de los hombres. A través de este viaje iniciativo, y por boca de la diosa, Parménides, produce un momento único en el pensamiento occidental:

«Aquello sobre lo que se puede hablar y pensar tiene que existir.» (fr6)

Es importante pensar que el término que traducimos como pensar (noeîn) en la época de nuestro filosofo implicaba reconocimiento inmediato, «ver con la mente». No se refiere a pensar en algo que no existe, en algo imaginario. Su función propia es captar la verdad universal de forma inmediata e intuitiva. Es decir, en el idioma usual en la época que Parménides escribe, para los griegos en general, las facultades humanas del conocimiento incluían la aprehensión inmediata de la naturaleza verdadera de un objeto o una situación. Esta facultad era noeîn. Podría decirse que es comparable a la comprensión inmediata de las cualidades superficiales por medio de los sentidos.

«Una vez que se ha dicho que algo es, es. No puede atribuírsele que fue o será, darle un comienzo en el tiempo (…) Lo que es, es (…)

No es, es imposible, porque lo que no es, nadie puede conocerlo ni expresarlo (…)

Pues lo mismo es, lo que puede pensarse que lo que es» (fr3)

A esta cualidad, es a lo que se refiere porque el noeîn es una facultad infalible y verdadera. Por lo cual la diosa le dice que no debe confiar en los sentidos. Y he aquí que por primera vez en la historia del pensamiento se habla de lo engañoso de los sentidos.

Se produce un momento único, porque fue Parménides quien estableció por primera vez la distinción entre: perceptible (aisthetón) e Inteligible (noetón). Lo perceptible se identifica con lo corpóreo, lo que sentimos; lo inteligible, con lo incorpóreo e inmaterial. Es el primero en diferenciar los datos de los sentidos y del pensar que es conocimiento real y verdadero. Lo material o inmaterial no forman parte de su pensamiento, en su concepción la realidad no puede olerse, ni tocarse; en suma, no puede conocerse por los sentidos sino inferirse por un proceso de conocimiento dialéctico, como el que él, según explicara Platón, fue el primero en utilizar.

El segundo momento culminante en la revolución intelectual de Parménides aparece cuando detalla los signos del ser:

«Lo que es, es eterno, in engendrado, imperecedero, único, inmóvil, inmutable, no fue en el pasado, ni deberá ser, puesto que ahora es, todo a la vez, uno y continuo» (fr8)

Y es la primera vez que se hace la distinción entre tiempo y eternidad. Reconoce «lo eterno» como una categoría aparte de lo durable. Concebir algo como perdurable es situarlo en el tiempo. Es como decir que lo que es ahora lo fue desde hace miles de años y lo será en el futuro. Pero lo eterno «no fue, ni será: es», entonces la secuencia temporal desaparece.

El tercer impacto revolucionario es la negación del vacío. Comprendió y demostró que es imposible. Si se supone al ser como algo físico y tangible, solo puede hallarse vacío donde no hubiera ser. Pero donde no hay ser, solo puede haber, no ser. «No ser» no existe, por lo tanto, el vacío es inexistente.

Para Parménides, el punto culminante de su mensaje es la inmovilidad del ser:

«Si todo lo que existe es un único, continuo, no es posible en modo alguno que pueda cambiar de lugar eternamente por consiguiente, la realidad está confinada en sus límites. Lo que es ilimitado es esencialmente inacabado, incompleto (…) pero la realidad no puede ser incompleta. Eso significa que en cierta medida no es, pero no se la puede calificar como no siendo, la única elección posible es entre es y no es. Carente (de límites) es como decir no es.»

Y aniquila el concepto de realidad común y corriente en el celebre fragmento 8-34:

«Lo que puede pensarse (noeîn) y el pensamiento de que es, son lo mismo. Ya que sin lo que es, en cuya relación con la cual se expresa no hallarás pensamiento. Nada existe, ni puede existir aparte de lo que es, puesto que Ananke lo ha encadenado de modo que permanezca total e inmóvil. Por tanto, todas las cosas son nombres que los mortales han puesto, creyendo que son verdaderas, reales: llegar a ser y perecer, ser y no ser, cambio de lugar y alteración del color»

Todo pensamiento, dice, tiene que tener, tiene que poseer un objeto real, no se puede aprehender algo con la mente sin una aprehensión de su existencia, ya que el pensamiento depende de «lo que es», un objeto real para su desarrollo. Este objeto real es único, total e inmóvil. En consecuencia, llegar a ser, ni originarse y perecer, el movimiento en el espacio y el cambio son completamente irreales.

Dice la Diosa: «Así según las apariencias se originaron estas cosas que son y serán después, pasado el tiempo (…) los hombres para distinguirlas les han asignado un nombre diferente.»

Según Parménides no existe contradicción alguna en la idea de que los hombres erradamente hayan creado nombres para lo que no es real. Cuando «las bocas de los mortales» profieren los términos del cambio (el nombre de las cosas) están «no diciendo nada» y no puede decirse que sean capaces de noeîn . Lo que no es, no existe. Meros nombres sin contenidos conllevan una insuperable dificultad de expresión. Porque el ser se aprehende por intuición, no por los sentidos.

La diosa ha enseñado al elegido una realidad sobre la cual, todo lo que no sea una mente despojada de cuerpo (salvo el mismo filosofo) está en situación de incapacidad de aprehender. Es decir, le ha dado una realidad completamente distinta a al que los mortales suponen vivir y conocer, y a la que no pueden ignorar si quieren seguir viviendo. Parménides es el único que ha atravesado las puertas de la Noche al Día y «conoce» (noeîn) y tomará el mundo por el espectáculo engañoso de los sentidos.

El gran historiador de la filosofía W.K. Guthrie pone un ejemplo brillante para demostrar la amplitud intelectual del pensamiento parmenídeo. Dice Guthrie:

«Marx Planck contaba con la obra de generaciones de científicos que le precedieron cuando dijo “una distinción clara y coherente entre las magnitudes del mundo de los sentidos y las magnitudes analógicamente combinadas de la imagen cósmica es indispensable. Cuando pensamos que la necesidad de una distinción semejante llegó a ser captada por un hombre de principios del S V a.c. aún a pesar de que el status ontológico estaba invertido, empezamos a apreciar algo de la calidad extraordinaria de ese reducto de inteligencias pioneras que de la Grecia clásica”.»

Unos siglos más cerca, hace solo 25 años, durante un curso de filosofía para niños de entre 8 y 10 años, una vez tratados los presocráticos de manera teatralizada y lúdica, los chicos debaten:

—¿Por qué todo se les ocurrió a los griegos?

—Porque estaban contentos de vivir ahí —respondió un joven de 10 años.

Creo que algo de eso debe ser cierto, tan cierto como que pasarán siglos y seguiremos venerando a Parménides.

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22 Responses para “PARMÉNIDES: UN REVOLUCIONARIO”

  1. Joaquín González Álvarez Says:

    Muy bueno su trabajo Viviana Campos. En las primeras líneas me parece advertir en el pensamiento de Parménides algo similar a la “reducción eidética” de Husserll y al Conceptualismo de Pierre Abelardo que cito en mi “Abelardo y Eloisa…”en esta 2R.

  2. ARIODANTE Says:

    Interesante artículo, Viviana, aunque complejo y difícil para el lego. Parménides es muy oscuro y demasiado primitivo. En mi opinión, lo mejor de Parménides es la distinción entre verdad y apariencia. O sea, entre el conocimiento que nos viene de los sentidos y el que nos viene de la pura reflexión.
    Enseñar esto a niños tan pequeños me parece que, bueno, es anticiparse un poco. Si los adultos ya son reticentes a las ideas filosóficas, me refiero, que les cuesta entenderlas, a los niños qué me vas a contar. Pero bueno, entre eso y que estén mirando la tele…

  3. Viviana Says:

    Ariodante:
    En realidad enseñarles filosofía a los niños es una maravilla, yo he presenciado varios de estos talleres y comprenden mucho mejor que los adultos, claro que las cosas se imparten de a poco y con ejemplos y presentaciones acordes a su edad.
    con respecto a Parménides , hay toda una serie de estudios nuevos que ya reseñare en los cuales se demuestra que se han traducido los versos en un orden que no era el correcto. con la nueva traducción la cosa cambia, adquiere una coherencia y un valor inusitado

  4. Joaquín González Álvarez Says:

    No me había dado cuenta de lo de los niños. Ahora me uno al criterio de Ariodante.

  5. Javi_LR Says:

    ¿Os imagináis? Ya no se estilaría eso de “¿Estudias o trabajas?”, sino “¿De Parménides o de Heráclito?”.

    Yo, sin embargo, opino como Viviana (si es que opina ella algo parecido y por hacer agón): Si a un adulto le enseñaran de cero a leer, a explicarle que hay unos símbolos que equivalen a partes de sus palablas, eso… eso sí que le costaría. Bastante más que aprehender “el ser” pamenídeo. Todos sabemos del poder de abstracción infantil; son una esponja. Quizá no una abstacción reflexiva, pues la relacción lógica se va madurando, pero, insisto, el concepto del “ser”… no lo veo más complicado que otros conceptos matemáticos, por ejemplo, que sí te explican y recepcionas a corta edad de manera correcta.

    Ariodante, tú dices que “Si los adultos ya son reticentes a las ideas filosóficas, me refiero, que les cuesta entenderlas, a los niños qué me vas a contar”, pero haces un silogismo que no es válido, pues a esos adultos no se les ha explicado apenas conceptos filosóficos. Veríamos si, junto con los conjuntos, las sumas o las funciones, les explicaran “la universalidad”, “lo relativo”, “el ser”, “las categorías”, “las ideas”, “la forma”, “la materia”, etc. Puedo estar equivocado, pero desde luego todos esos conceptos nos serían tan (o tan poco) ajenos en edad madura como lo puedan ser las raíces cuadradas.

    Mil gracias por el artículo, Viviana, de verdad.

    Un saludo

  6. Viviana Says:

    Javi:
    Es tal cual vos los decís, los chicos adquieren los conceptos a la velocidad de la luz. Y el concepto de 4,no es mas complejo que el de ser.
    SAludos

  7. Joaquín González Álvarez Says:

    Pregunta para Viviana y para Javi:¿Cómo responden si le preguntan el concepto de 4?.

  8. Zen Says:

    Sencillamente genial. Felicidades por el artículo Viviana.

  9. Viviana Says:

    Joaquín:
    En Alemanía fue donde empezaron con esto, tanto es así que editaron un libro “Kant para los niños”.El metodo, por lo menos por Argentina es partir de la imginación, y del pensamiento “Mágico” que para los chicos es tan importante. De allí parten hasta llegar a conceptualizar. En tanto entes ideales, parece ser que los números se prestan mucho para ello.

  10. Joaquín González Álvarez Says:

    Muy bien Viviana, adelante y la invito a estar atenta a un trabajo mio próximo a salir(espero) en 2R titulado ¿Qué es el infinito? en el cual me refiero al concepto de 4. Lo había enviado antes de su comentario con la referencia a ese número. Si lo lee será un honor para mi.

  11. albatros-ojeroso Says:

    Ea, chicos, que ya había leído el artículo y dije, luego posteo, y cuando vuelvo, me encuentro que ya tenéis montado una tertulia filosófica… y se supone que aquí yo soy el filósofo… ¿o no? En fin, muy buen artículo (aunque creo que eso ya lo dijeron todos).

    Recuerdo que cuando llevé la materia de filosofía en el bachillerato y nos decían eso de que Parménides dijo que estaba “el camino de lo que es y que no puede no-ser” y todo el mundo medio convocaba la sonrisa burlona a la cara: ¡Anda, que el de Elea se quebró la cabeza para anunciar esto!

    Pero a mí siempre me ha dado que pensar esa afirmación. Me llamaba la atención ya el hecho de que tuviera que ser puesto por escrito, y aún que fuera una especie de revelación divina de la Diosa. ¡Quizá no lo tenían tan claro eso de que el ser fuera lo que es! Y eso es algo maravilloso… algo tan nuevo.

    Por eso es por lo que creo que los niños pueden filosofar mejor que cualquier adulto. Porque el niño aún no cree en la normalidad del mundo -como los que creemos firmemente que lo que es no puede no-ser- (aunque yo me resisto eso a llamarlo ‘pensamiento mágico’ sino que es más bien pura falta de conceptualización y reducción abstracta del mundo que tenemos nosotros los que ya nos arruinaron la vida y tenemos que estudiar licenciaturas de filosofía para aprender a olvidar todo lo que el resto de materias que a lo largo de los años hemos tenido que aprobar): el niño encuentra el mundo abierto y no tiene que romper ningún cerrojo para entrar al asombro vivo y desconcertante de ver a las cosas.

    Por cierto, recomiendo vivamente la traducción de don Agustín García Calvo en sus Lecturas Presocráticas I, que se preocupa tanto de la sonoridad de los versos al verterlos al castellano, y que es de los filólogos que tratan con más mimo todo lo referente a las traducciones. De todas maneras la ordenación de los fragmentos ha sido siempre un quebradero de cabezas para los editores desde que Hermann Diels los agrupara en sus Fragmente der Vorsokratier.

    Uf, es que a mi me ponen los presocráticos mogollón… (Perdonen lo prosaico de la expresión).

  12. albatros-ojeroso Says:

    Por cierto, don Joaquín que un discípulo de Parménides, don Meliso de Samos fue uno de los primeros -si acaso descontamos al buen Anaximandro de Mileto- que hizo uso del concepto de ‘infinito’ de forma lógica.

    “‘Lo que es’, puesto que no se ha generado, es, o sea no sólo era, sino también siempre será, y no tiene por tanto tampoco principio ni fin, sino que es infinito” (DK 30 B 2)

    Aunque por estos razonamientos -y seguramente también por haber combatido a la flota ateniense de Pericles-, Aristóteles lo puso a parir en sus escritos de Física.

  13. ARIODANTE Says:

    Efectivamente, los niños tienen una capacidad de aprendizaje enorme. Eso es obvio.Pero yo no me atrevería a decir, porque no soy experta en psicología, a partir de qué edad y a qué nivel pueden comprender realmenteel pensamiento abstracto filosófico. Efectivamente las matemáticas (que es pensamiento abstracto) las van aprendiendo -poco a poco, el primer día no les presentan algoritmos ni ecuaciones de segundo grado- pero no son exactamente equivalentes a la filosofía, que es abstracción pero con contenido semántico. Las matemáticas son abstracción pura. Según entiendo yo, la filosofía es una reflexión sobre lo que nos rodea e incluso sobre uno mismo, y para reflexionar sobre ello hay que descartar posiciones previas, prejuicios, etc. pero también hay que saber algo de eso sobre lo que pretendemos reflexionar. Hay que dejar la mente como la de un niño, si. Pero de ahi a decir que hay que ser un niño va una pequeñita diferencia. Groucho podía decirlo, sí, pero era humor. A un niño se le pueden ir dando píldoras filosóficas, si queréis, pero una verdadera reflexión filosófica requiere una madurez física y mental. Ya sé que estamos en una época en que prima lo joven, cuanto más joven mejor, los viejos somos unos plastas con una experiencia que no sirve para nada porque el ritmo de avance y desarrollo técnico nos ha dejado K.O. Vaale. Pero la reflexión filosófica que le enseñeis a los niños será un juego más. Y se lo pasarán estupendamente, que es lo que parece ser la consigna, hay que aprender divertidos, el esfuerzo aburre, y hay que llenar el horario con algo para que no se nos duerman. Pues hala, a aprender a Kant… Perdonadme, pero esto no me lo puedo tomar muy en serio. Quizás es cierto,Javi,y ya estoy gagá. Pero empecé a estudiar filosofía cuando tenía quince años, creo,seguí en la carrera y sólo en mis años más maduros he llegado a comprender algunas ideas filosóficas. Y una que me ha quedado más clara es la de la duda metódica cartesiana.

  14. Zen Says:

    Ufff, como está esto. Lo primero decir que sí: Albatros eres nuestro filósofo.
    Luego diré que coincido un poco más con Ariodante (salvo en la madurez física, creo que con la mental es suficiente). En época escolar no soportaba la Filosofía, apenas la entendía. No basta una explicación una hora al día para entender algunos de los conceptos expuestos. Se requiere reflexión y un cierto grado de comprensión sobre algunos asuntos para poder incluso reflexionar sobre temas filosóficos.
    Mi admiración por la filosofía vino después, en la carrera. Cuando empezaba a preguntarme muchas cosas que no tenían sentido de la misma y con asignaturas filosóficas de la misma carrera. Fue entonces cuando algunos conceptos se me antojaban más claros.
    Joder, ¿pero si pienso así teniendo en cuenta los argumentos de Ario quiere decir que soy ya un viejo? Lo dejo aquí, el ánimo me ha decaído al ser consciente de la afirmación.

  15. albatros-ojeroso Says:

    Uhm, quizá la cuestión sería definir ¿qué es filosofía? Para mí, por ejemplo, el sistema epistemológico que Kant construye para permitir el conocimiento no es filosofía. Es apenas un sistema más que pretende validar el conocimiento, nada más. De hecho para mí filosofía tiene que estar riñiendo constantemente con los sistemas, tiene que meterse entre los sistemas -que al fin y al cabo, Realidad tal y como está dada es a la misma vez un sistema y es la labor de la filosofía el asombrarse ante él para empezar a conocerlo (y conocerlo acaso será, acabar con su pretendida sistematicidad).

    Filosofía y aunque esto tiene muchas aristas: es más bien dejar de saber que lo contrario. Que ya lo decía Pitágoras cuando acuñó el nombre de filósofo: “Sabia sólo es la divinidad, parece que a nosotros no nos queda más que amar al saber.”

    Un poema que a mí me gusta mucho de uno de los mejores filósofos que ha parido el suelo este que pisamos: (Machado)

    Puedes coger cenizas del fuego heraclitano,
    mas no apuñar la onda que fluye con tu mano.
    Vuestras retortas, sabios, sólo destilan heces.
    ¡Oh machacad zurrapas en vuestros almireces!
    Medir las vivas aguas del mundio…, ¡desvarío!
    Entre las dos agujas de tu compás va el río.
    La realidad es la vida fugaz, funambulesca,
    el cigarrón voltario, el pez que nadie pesca.
    Si quieres saber algo del mar, vuelve otra vez,
    un poco pescador y un tanto pez.
    En la barra del puerto bate la marejada,
    y todo el mar resuena como una carcajada.

  16. ARIODANTE Says:

    uuyuyuyuy, ¿Zen de acuerdo conmigo? Aqui pasa algo…Quizás no me explicado bien. Jajajaja! Probablemente es eso. ¿Alguien me ha llamado vieja? ¿Yo misma? Habrá sido un lapsus: yo soy una “temporalmente sobrepasada”, jajaja, o “desafortunadamente delimitada por el tiempo” o a saber qué otra descripción se me podría aplicar, segun los tiempos que corren (o mejor, que vuelan). Efectivamente, la filosofía es mucho, Albatros, pero la historia de la Filosofía comprende a Kant además de a Parménides. Yo no soy kantiana, el cielo me libre, yo me tomo la filosofía con mucha filosofía, si es qque puede decirse esto. Los verdaderos filósofos, en general, han renegado de que la filosofía sea enseñable…a nadie.

  17. Viviana Says:

    ¡ Justamente ! Por eso existe la Mayeutica, y ese dar a luz los conocimientos es lo que se logra con los chicos de una manera efectiva.

    Albatros, usé “pensamiento Mágico” porque me resulto mas gráfico, fue un recurso para decir “faltas de rigidez, de conceptualización abstracta y heredada”

  18. ARIODANTE Says:

    No quiero desanimarte, Viviana, ya que te veo tan radiante, pero ¿realmente piensas que los niños vienen al mundo con un conocimiento previo de las cosas, que hay que sacar a la luz, en plan socrático? Es una opción, desde luego,pero ya te digo que a mí me puede la duda sobre la afirmación categórica.
    Los niños son algo maravilloso, nos hacen rejuvenecer,son la la alegría de la casa y todo eso.Por lo general.
    Mi contacto con los niños es muy distante, salvo en las pelis, y no quisiera creer que los niños pueden ser como los de “La cinta blanca”, de Hanecke, porque sería terrible. Pero tampoco creo que vengan al mundo con el pan, digo, con la filosofía bajo el brazo. Cielos, no! Me encanta la ingenuidad y la inocencia infantil. Eso es felicidad.
    Pero cada uno es libre de opinar, obviamente…

  19. Viviana Says:

    Ariodante
    Y mira , hay que ver como funcionan estas cosas para poder opinar. Si yo no lo hubiera visto personalmente, pensaría lo mismo que vos

  20. Javi_LR Says:

    Vaya, Ariodante. No estarás diciendo que la ingenuidad y la inocencia son ignorancia, ¿verdad? Eso es peligroso, pues el ignorante ¿diríamos que es feliz?

  21. ARIODANTE Says:

    Nooo, líbrenme los dioses de hacer semajante afirmación.

  22. ARIODANTE Says:

    Mejor dejemos el tema de la felicidad para otro día…Por ingenuidad e inocencia me refería a la frescura y la ausencia de prejuicios infantil. Aunque si nos ponemos a investigar, la edad de la inocencia y ausencia de prejuicios se ha rebajado enormemente, con la ayuda de las horas y horas que muchos niños dedican a la TV, y cuyo papel aleccionador es enorme. En ambos sentidos.

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