Reflexiones, meditaciones o soliloquios: una retirada hacia sí mismo, por Marco Aurelio.

Ha sido, y sigue siendo, el libro de cabecera de muchos presidentes de estado, pero seguramente sean faroles. Si realmente hubiera sido así hubiesen gobernado de distinta manera. Un poco a la imagen de este gran hombre, emperador del Imperio Romano allá por el siglo segundo de nuestra era. Coinciden muchas historias y novelas en situar tras la muerte de éste la decadencia del imperio. Como decimos, son solo historias y novelas, pero este gran personaje legó para la posteridad una obra cumbre: sus reflexiones o meditaciones, título de difícil traducción, pues ¿se puede traducir la hondura y los pensamientos intimistas en una sola palabra castellana?

        Estamos ante todo ante una empresa fácil: la de hablar de este libro.

        Y los que no lo conozcan lo tendrán aún más sencillo: Leerlo.

        Atentos:

        La obra se puede ojear, descifrar; leer, releer. Hoy la página decimoquinta, mañana la trigesimocuarta y dentro de un mes la tercera. Podemos empezar por el final y terminar por la mitad. Recordarlo para volverlo a olvidar. Y todas estas cosas se pueden hacer en pequeñas o grandes dosis, siempre que queramos.

        ¿Y por qué?

        Sobre todo porque es un buen libro, y porque, de manera amena y comprensible, nos cuenta cosas humanas, nos ayuda a comprender unas pautas vitales para aceptarlas o rechazarlas una vez meditadas, pues él no debe de ser el único en reflexionar, claro. Nos da sobre todo un punto de vista, un punto de partida.
        La obra, como su título indica, es un conjunto de reflexiones, de sentencias, de pensamientos…, en los cuales Marco Aurelio nos susurra a veces y otras grita:
        “Nadie pierde otra vida que la que vive, y no se vive más vida que la que se pierde, aunque vivieras tres mil años o treinta mil (…) tanto pierde el que vive mucho como el que poco, porque lo único que perdemos es el presente, lo único que tenemos. Lo que no tienes no se puede perder”.

        Por ello añade:
        “Actúa, habla y piensa como si fueras a abandonar la vida en cualquier momento
        ¿Y qué puede hacer el hombre ante tanta celeridad?:
        “Roba tiempo para aprender algo bueno y deja de dar vueltas. Tampoco te desvíes como quienes a fuerza de inactividad están cansados de vivir y carecen de un punto al que dirigir sus esfuerzos y sus ideas

        Aprender algo bueno, ni que fuera fácil:
        “Ahonda en el interior, porque ahí está la fuente del bien. Ésta brotará sin cesar si no dejas de ahondar . (…) Afortunado significa que se tiene una buena fortuna, y una buena fortuna son las buenas inclinaciones del alma, los buenos impulsos, las buenas acciones

        Pero… :
        “ya no discutas más qué es un hombre bueno: sé uno”.

        Bueno, de acuerdo. Él es así de bondadoso y recto. Él es un estoico:
        “Recuerda que solo se vive el presente, este instante fugaz. Lo demás o se ha vivido o es incierto. La vida es breve”. “El mundo solo es cambio; la vida no es más que opinión (Demócrito)”

        Interesante.
        Opinión: parecer. Todo es pasado o futuro y todo cambia, luego lo que acabo de hacer en unos segundos ya no es un acto. Ha quedado en mí como opinión de él. Empiezo a comprenderle:
        “Sin opinión no hay posibilidad de sufrir daño; sin posibilidad de sufrir daño no hay daño”.

        Está claro:
        “Cuando te aflija un dolor piensa en esto: no es malo, no lesiona la inteligencia que me dirige, pues no corrompe (…) En los mayores dolores, estas palabras de Epicuro pueden serte de ayuda: el dolor no es ni insoportable ni eterno, si recuerdas sus límites y no imaginas más de lo que es”

        Lo que tú consideres impropio siempre lo puedes rechazar, pues ya pasó; es un momento acabado. No te debe afectar, y con autocontrol lo evitas. Y con inteligencia.
        “Te matan, te cortan en pedazos, te persiguen con maldiciones. ¿debe esto afectar a tu inteligencia pura, sabia, equilibrada y justa? Es como si alguien insultara a una fuente cristalina y fresca. No por eso dejaría de manar agua potable. Si le echan barro o basura, lo diluirá con rapidez, lo arrastrará y quedará limpio de nuevo. ¿Cómo puedes tener en ti una fuente inagotable? Desarrolla tu independencia constantemente, con amabilidad, sinceridad y humildad.” 

       No logro entenderlo. A ver si con otro ejemplo:
        ”Lo bello, para serlo, no necesita de elogios: se basta a sí mismo. (…) ¿qué necesita lo que es realmente bello? Lo mismo que la ley, la verdad, la bondad y la honestidad. ¿En qué les afecta las críticas y las alabanzas? ¿será peor la esmeralda si no se la elogia?”

        Ahora comprendo. La vida. Los actos como opinión. La opinión no varía el estado de las cosas. No hay daño. El estoicismo en su cumbre. Pero… Amabilidad, sinceridad, humildad, justicia, bondad y honestidad, ¿qué son para Marco Aurelio?

        Espero que a esta alturas, tú, querido lector, ya hayas decidido ojear, descifrar, leer y releer Las Meditaciones de Marco Aurelio, empezar por el final y terminar por la mitad. Recordarlo para volverlo a olvidar. Ir por su texto como barco pesquero sin rumbo ni timón. En un mar de letras para que luego, lentamente, recojas redes, y en las redes pensamientos. Los de Marco Aurelio y los tuyos propios.

        “La gente se suele retirar al campo, a la costa o a la montaña. Tú mismo lo deseas a menudo. Pero es un tanto ingenuo, pues en cualquier momento te puedes retirar en ti mismo. En ninguna otra parte se encuentra más sosiego y quietud que en la propia alma.”

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16 Comentarios en “Reflexiones, meditaciones o soliloquios: una retirada hacia sí mismo, por Marco Aurelio.”

  1. Zen Says:

    Genial!!, fantástico!!, esto si que me despierta emociones y reflexiones. Budismo en estado puro, que digo… VERDAD en estado puro. Que grande este Maestro Zen Marco Aurelio.


  2. Javi Says:

    Pues no sé, Zen, pero poco se parece esta filosofía al budismo. Sobre todo en ciertos puntos. Y corrígeme si me equivoco, que ya sabes que poca idea tengo de budismo:

    “Lo bello, para serlo, no necesita de elogios: se basta a sí mismo. (…) ¿qué necesita lo que es realmente bello? Lo mismo que la ley, la verdad, la bondad y la honestidad. ¿En qué les afecta las críticas y las alabanzas? ¿será peor la esmeralda si no se la elogia?”

    Eso, Zen, es puro objetivismo. Lo bello, lo bueno, etc…, existen con entidad propia. No es bello porque a ti te lo parezca en mayor o menor medida, no es cuestión de “gustos”; en todo caso, habrá malos o buenos gustos.


  3. SuperaguirreQuesoConMembrillo Says:

    Con todo el dolor de mi alma, querido Zen, coincido con Javi. A mí tampoco se me parecen en absoluto.
    Por otra parte, qué alegría me das reconociéndote objetivista. Si es lo que yo digo, lo bello es bello y punto; y las emociones son otra cosa.
    Buen artículo.


  4. Javi Says:

    ¿Yo objetivista? De toda la vida, Aguirre. Por eso digo “la poesía es bella”. Lo malo es que la ignorancia me lleva al relativismo.

    Supongo que lo que ve de semejanza Zen con el budismo es el sistema estoico puro y duro en tanto en cuanto la superación del dolor y el sufrimiento y la vía hacia una verdad, pero en el caso del estoicismo lo que se busca es la virtud.


  5. Zen Says:

    El budismo no está basado en el subjetivismo. Establece la Verdad como algo objetivo por encima de subjetividades. Te dice como erradicar el sufrimiento inútil que nos atormenta de manera objetiva, pero deja la felicidad en el ámbito subjetivo pues no cada persona es feliz con lo mismo, por lo que esta afirmación pasa a ser objetiva. Lo objetivo está ahí, al alcance de todos, pero solo se puede llegar a traves de la subjetividad, y una vez alcanzada la comprensión las afirmaciones que se pueden considerar subjetivas por surgir de un sujeto, trascienden al propio sujeto pasando a ser objetivas pues serán así sea quien sea el que las pronuncie.
    El budismo entiende que las etiquetaciones, como por ejemplo bueno, malo, feo, bonito, te alejan de la Verdad al crearte estados subjetivos, respetables pero alejados de la Verdad objetiva por estar precisamente empapados de subjetivismo.
    ¿entonces alguien con diremos mal gusto (prefiero decir su gusto) no podrá ver y apreciar nunca la belleza? ¿Acaso no puede tener por bello cosas distintas a las fijadas en un canon?. La busqueda de la belleza está dentro del mundo subjetivo y esto es una afirmación objetiva.


  6. logopita Says:

    Este libro es una pasada. Y el artículo me gusta, me recuerda su texto y se lo acerca a los que no lo hayan leído.


  7. Luis Says:

    Vale, libros así ya apenas se leen, y eso que dice mucha gente habérselo leído.

    Imaginaros a todo el mundo hablando de “objetivismo” en vez del Gran Hermano. ¿Dónde iríamos a parar?


  8. big44 Says:

    Zen sei, ¿entiendes en realidad lo que dices? Eres un hacha abstacta.

    No obstante, si dices que la objetividad está ahí y que existe, entonces es correcto afirmar que algo es bueno o malo, bonito o feo, en la medida que te acerques a ello. Luego vienen las hostias y el que “yo estoy más cerca que tú”, “no, estoy más cerca yo”, pero esa es otra cuestión.


  9. javi Says:

    En la medida en que te acerques a ello es “opinión”, Big, y la opinión no deja de ser el intermedio existente entre la ignorancia y la ciencia. Claro, cuanto más se aleje una opinión de la ignorancia más se acercará a la objetividad, pero es cierto (no te acostumbres, Zen) que no deja de ser subjetiva en mayor o menor medida.


  10. Javi Says:

    Por cierto, tengo entre mis manos la nueva edición lanzada por Edaf. La titulan “A sí mismo”, y me parece un título muy apropiado. Lo siento por los que busquen esta obra en algún buscador, porque el nombre en castellano varía más que Mortadelo en un mal día; al menos de cinco maneras diferentes han traducido ya su título.


  11. Luis M Says:

    Jeje. Puese título al menos se deja traducir de estas maneras, unas con un poco más de éxito que otras. El caso es que sólo es cuestión de matiz. Lo peor es que hay otras traducciones de títulos que se las traen… Estoy seguro que el pobre traductor poco tiene que ver en esas elecciones.


  12. qwerty Says:

    ¿Budismo? Es estoicismo -juraría que tardío-.

    Lean un poco porfavor…


  13. logopita Says:

    Es evidente que el que no has leído -y si lo has hecho, no has entendido nada- eres tú. Por… favor.


  14. alumna frustrada Says:

    este libro es una carga total para quien no le interesa sequir una carrera apegada a la filosofia, si bien dentro de todo todas lo estan… nunca en mi vida leeria este libro.
    No logro entender con claridad lo que dice y necesito hacerlo porque sino no paso el curso.
    Dejense de quejarse y criticarse entre ustedes sobre el comentario que tienen del libro porque cada uno de nosotros tiene una opinion y va a cambiar por lo que un desconocido diga. Yo respeto sus razones para creer lo que creen pero yo tengo las mias.


  15. alumna frustrada Says:

    perdon, era NO va a cambiar


  16. Bety Castillo Says:

    Me parece una obra muy actual. Gracias a que le han dejado de tarea a mi hija leerla es que la estoy disfrutando. Es tan verdadera. Me hubiera sido de mucha utilidad en el transcurso de mi vida, pero es en este momento en el que llego y lo quiero disfrutar y aprovechar.


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