CAPÍTULO 68 DE RAYUELA, JULIO CORTÁZAR.

Pues sigamos empleando las palabras en hablar de palabras. Pero hoy no glosaremos las honestidades de Neruda, ni la clarísima concisión de Cervantes, ni las dignidades heroicas que Pérez-Reverte exhibe cuando se pone, con un par, a contarnos cómo un desesperado toma una bandera y se encarama al palo mayor delante de la armada de Nelson en pleno Trafalgar. Hoy vamos a hablar de palabras inventadas, recién creadas, nuevas; las que Cortázar nos soltó en el capítulo 68 de Rayuela, texto que siempre concebiremos como poema en prosa dentro de la proteica novela que se marcó el argentino.

“Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sústalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente su orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, la esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentía balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias”, Julio Cortázar, Rayuela.

Ahí lo tienen. Él le amala el noema, a ella se le agolpa el clémiso y ya está la ecuación en la pizarra, el clima creado, los pantanos rebosantes, las constelaciones en marcha. Dos seres van a reeditar el milagro de la carne, la hoguera sin vanidades; dos personas gramaticales, él y ella en este caso, se disponen a desperezar los genes que parecían dormitar tras siglos de civilización, lenguaje y construcciones megalíticas. ¿Cómo narrar, sin incurrir en salmodias repetitivas y en diez líneas, lo que ya ha sido narrado millones de veces? ¿Cómo evocar otra vez lo que los bisabuelos hicieron en su siglo, lo que los padres han hecho en su mitológica adolescencia de padres y los tataranietos seguirán haciendo cuando nosotros pertenezcamos ya, irrevocablemente, a los álbumes amarillentos del pasado?

Cortázar sabía que no podía emplear palabras existentes, manoseadas, exánimes, de modo que, con la parsimonia con que el ebanista doma la madera y con la diligencia con la que él relama las incopelusas y ella se tordula gustosamente los hurgalios, el escritor hipnotiza al lenguaje y le hace enloquecer. El vocabulario, en trance gozoso, rompe a articular vocablos venidos de no sabemos qué ruta de la seda: es entonces cuando las arnillas se espejunan, se apeltronan, ¡hasta se reduplimen! Y nosotros, sin saber qué demonios son las arnillas ni de qué forma éstas pueden alcanzar la espejunación, ya tomamos consciencia de la imagen de los dos amantes enroscándose en amalgaba de miembros y protuberancias, explorando veredas que conducen a los secretos mejor guardados por la tribu, a la estancia del sarcófago.

¿No los ven? A la luz de una lámpara de mesa, en una madrugada de sombras amarillentas en la que los libros asisten atónitos desde las estanterías y las paredes se caen solas, de pronto llega el clinón. El clinón, momento en el que los dos cuerpos, Cortázar y nosotros mismos sentimos el cosquilleo tentador de los esproemios del merpasmo, como una marea que sube, como una tortura de la que no quisiéramos librarnos; ahora es más patente que nunca que el lenguaje no nos sirve, así que arrojamos lejos palabras como sí, manta, no, alféizar, así o deidad . ¡Evohé, Evohé!, sólo nos vale el grito de los seguidores de Baco, un gutural ronquido de placer y agonía. Exiliadas las palabras conocidas, el cuerpo se da ya, sin ninguna atadura, a los ulucordios encrestoriados, a la sobrehumítica agopausa, sí, hasta el paroxismo, hasta quedar tendidos como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia.

Nosotros, ah, ya tan mayores, sólo podemos aspirar a leer a Cortázar, que no es poco. Pero a fe nuestra que aún nos extrayuntamos cuando recordamos de qué forma la fruta de la carne joven se balparamó, hizo temblar el troc y logró vencer al tiempo y a las marioplumas. Sólo desde el decadentismo somos capaces, a estas alturas, de tratar de tú a tú con un poema en prosa; sólo con palabras inventadas podemos responder a Cortázar; sólo desde el límite traspasado y otoñal de nuestras propias gunfias podemos poner cara de póker para sumarnos al argentino al grito de ¡Evohé! Sólo nos queda Cortázar, repetimos, pero que conste: qué crudelísimas carinias nos ordopenaron antaño, ay.

 

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14 Comentarios en “CAPÍTULO 68 DE RAYUELA, JULIO CORTÁZAR.”

  1. angelica Says:

    sigoo sin entender :/


  2. Marbenes Says:

    Qué gran artículo Angelcaído, he descubierto gracias al comentario de Angélica! Gracias, he pasado un buen rato leyéndolo.

    Nunca he conseguido leer “Rayuela”, y eso que cuento, o más bien sufro, con el consejo constante de mi pareja para quien es uno de sus libros referentes. Sin embargo, sí he leído muchos de sus artículos como para hacerme una idea del gran escritor que era. Quién sabe, quizá algún día lo consiga.

    Para terminar, una pregunta: ¿esas palabras a las que haces referencia, son realmente inventadas por él o son términos pertenecientes al “lunfardo”?

    Saludos


  3. angelcaido Says:

    Nunca he oído que esas palabras de Cortázar chamullaran lunfardo. Suenan a recién creadas, se les ven las costuras.


  4. Graciela Says:

    Angelcaido,
    Muy bueno tu artículo, se nota en tí el oficio!
    Cortazar es maravilloso, la Maga y Horacio personajes inolvidables.


  5. BELLA DEL SEÑOR - Albert Cohen | La2Revelación, reseñas, articulos y opinión Says:

    [...] Existen textos diferentes a todo lo que uno ha leído hasta el momento. Son escritos cuya lectura abre un paréntesis, provoca un «embalsamamiento» del tiempo dedicado a leerlos. De qué manera el primer otoño que leí Rayuela, de Cortázar, vuelve una y otra vez. Incluso las relecturas caen en el recuerdo de forma equívoca, y la memoria, caprichosa y zalamera, se retuerce haciendo coincidir todas las veces en una sola vez, en esa primera lectura. Hasta ahora, han sido unos cuantos los escritos que me han provocado ese tipo de sensaciones. Además de Rayuela, me vienen a la cabeza El Quijote, El Gatopardo, La conjura de los necios, La Busca, El Cuaderno Gris, La Odisea… Desde ahora, sumo otro título a esta curiosa especie de libros: Bella del Señor, de Albert Cohen. Nunca había visto a alguien escribir de ese modo. Qué elegancia, qué finura, qué paciencia. [...]


  6. IN VOGUE we trust « All your click are belong to us! Says:

    [...] descripciones del nuevo catálogo de Yves Saint Laurent. El resultado me parece genial; como aquel texto de Cortázar donde usa palabras inexistentes, pero aún así te comunica perfectamente cuál es la situación [...]


  7. Nahue Says:

    Un excelente capítulo. Leer a Cortázar es difícil, requiere de cierta postura para con el mundo y lo que se llama real; yo, al tratar de comprender todo esto descubrí un mundo interior fabuloso y creo que si no se “entiende” la lectura de Cortázar es porque damos por sentado lo que se llama el mundo real, lo que nos dictan nuestros sentidos, cuando en realidad deberíamos (por lo menos para poder leer a Cortázar) poner en tela de juicio todo lo que creemos saber y conocer.


  8. reflexologrado Says:

    Me parecen un poco apresurados los significados sobre el capítulo de rayuela, si bien Cortázar aplica otra gramática o leguaje (el Glíglifo si no me equivoco, inventado por él) el cual connota más que denotar, no implicaría simplemente una relación sexual, puede ser algún lenguaje erótico, mas no hace explicito nada; esa ideas que has generado es parte de las trampas que Cortázar maneja dentro de sus efectos narrativos; si bien te tira ideas como las de él le amalaba el noema sin saber que significa “amalaba” sabemos que el noema es él objeto de pensamiento como es dado objetivamente, por ejemplo: lo percibido, lo imaginado, lo recordado (puedes buscarlo en cualquier diccionario de filosofía para una mejor explicación); teniendo un poco más de conciencia con este significado creo que ya cambia mucho las posibilidades de significación de todo el relato.


  9. CEMENTERIO DE MONTPARNASSE: UN CANTO A RICARDO. | La Revelación, ocio, cultura y opinión Says:

    [...] cuando, en el 84, le pasó lo de morirse. Mármol blanco, humo de Ducados, abismo de niebla de Rayuela flotando en [...]


  10. Hola Says:

    Necesito traducir este texto!!
    Por favor ayudenme

    Necesito cambiar este texto!!
    para poder hacer un cuentoo!!


  11. Rebbeca Roddel Says:

    Siento que leer a Cotázar, principalmente Rayuela, siempre será dejar todo de lado, salir de nuestro “tonto pensamiento”, dejar de saber, para aprender más con mucho más pero llenándonos de menos, es simplemente sentir y flotar en nuestro mundo interior deconociendo lo que somos para ser un poco más, vaciar la cubeta sobre nuestra propia cabeza, y dejarnos llevar sin perder el enlace, ese punto donde tenemos conocimiento que terminamos nosotros y comienza Cortázar.


  12. Joe Says:

    Hola webmaster, visité sitio usted y me ha resultado muy útil para el intercambio de enlaces, como saben que los sitios se beneficiará en el motor de búsqueda como google search. Así que invitamos y solicitarle para enlace exchange (intercambio de enlaces de 3 vías).


  13. viridiana vixidiablita@live.com.mx Says:

    me parece que esta obra tiene mucho de importancia que transmite al autor todo sucede en torno al romance de horacio oliveira me parece que es una novela muy buena, lo que palantea este libro es la negacion a la realidad!!! lean rayuela!!


  14. Candela Says:

    ¡Muy buen post! Muchas gracias por compartirlo.


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