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	<title>La2revelación, reseñas, artículos y opinión &#187; :: Tiempo y Literatura</title>
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	<description>Libros, Novela histórica, mitológica, ciencia ficción, clásicos grecolatinos…</description>
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		<title>ENSAYO SOBRE MOMO, DE MICHAEL ENDE</title>
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		<pubDate>Thu, 18 Feb 2010 11:08:48 +0000</pubDate>
		<dc:creator>TemplarWithin</dc:creator>
				<category><![CDATA[:: Ensayos y estudios]]></category>
		<category><![CDATA[:: Literatura: Comentarios de libros]]></category>
		<category><![CDATA[:: Tiempo y Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[¬> Narrativa en otros idiomas]]></category>
		<category><![CDATA[ensayo]]></category>
		<category><![CDATA[Michael Ende]]></category>
		<category><![CDATA[Momo]]></category>
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		<description><![CDATA[Una cualidad única, tan única y especial que sus aspectos de cualidad no están presentes realmente. El universo de Momo presenta el escuchar como una característica de increíble magnitud, gran parte de la introducción a la historia se dedica a vanagloriar a Momo por esta única y tan especial característica, pero, realmente, ¿por qué es [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img title="ENSAYO SOBRE MOMO, DE MICHAEL ENDE" src="http://www.la2revelacion.com/imagenesnews/Momo.jpg" alt="" width="99" height="147" align="left" />Una cualidad única, tan única y especial que sus aspectos de cualidad no están presentes realmente. El universo de <em>Momo</em> presenta <em>el escuchar</em> como una característica de increíble magnitud, gran parte de la introducción a la historia se dedica a vanagloriar a Momo por esta única y tan especial característica, pero, realmente, ¿por qué es que al escuchar se le carga tanta importancia? <strong></strong></p>
<p style="text-align: justify;">En más de un conflicto de los cuales se presentan al comienzo, este se resuelve a través de la simple presencia de Momo y su supuesta escucha, pero Momo realmente no participa de modo alguno.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Será entonces que representa algún simbolismo su presencia?</p>
<p style="text-align: justify;">¿Es alguna crítica desatinada que no soy capaz de comprender?</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-1195"></span></p>
<p style="text-align: justify;">En cualquier caso, se maneja la escucha como positiva y sin embargo, la escucha misma es la que condena a los personajes adultos a su sometimiento al mundo gris, pues estos son convencidos formalmente por el último.</p>
<p style="text-align: justify;">¿O es que acaso no escuchaban y solo oían?</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Momo</em> es una historia surrealista, y sin embargo en su condición de surrealismo resulta crítica, intencionalmente o no, de un mundo cada vez más consumido por sí mismo. Continuamente manejamos mal nuestro tiempo, ya sea por heteronimia o por autonomía, culturalmente somos de raíces productivas y todo lo que no compadezca ante la idea se transforma naturalmente en desperdicio.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Esto implica acaso que nuestro sistema no es capaz de mantenerse íntegramente a sí mismo?, o ¿es simplemente una forma de mantenernos cómodos y evadir la situación aceptando el hecho en cualquier dirección?</p>
<p style="text-align: justify;">De cualquier modo, la crítica se encuentra ahí, el manejo de nuestro tiempo.</p>
<p style="text-align: justify;">La historia propone de forma continua y no tan sutil, como el hecho de tomarnos el tiempo para hacer las cosas es bueno en contraposición a vivir de forma apresurada. Además, de forma deliberada, establece a los hombres grises con patrones clásicos de lo que implica el mundo empresarial, el máximo exponente del sistema.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Acaso esto implica una crítica al mundo que responde a las ideas anteriores?</p>
<p style="text-align: justify;">Seguramente, después de todo Ende había escrito el libro posterior a una era bélica de la que en un modo u otro fue víctima; es entonces solo natural que criticara aquello que resentía como agresor, sin embargo supondré esto como falso para permitirme elaborar una crítica más compleja, al menos eso espero.</p>
<p style="text-align: justify;">Retomemos pues, se presentan dos polos que podríamos suponer con un cierto claro oscuro de valores, sin embargo el autor es muy claro en la delimitación de ambos y no deja lugar a mezclas, solo existe el hombre gris y el hombre no gris. Y sin embargo, ambos polos presentan algún desarrollo para los existentes dentro de este, uno de tipo humanista, el otro de tipo industrial o práctico. Hay un detalle del que me gustaría hacer mención: si mal no recuerdo en cierta parte del libro se mencionaba que el tiempo es vida, también se menciona que los hombres grises no son humanos y se les presenta con ciertas cualidades de calidad maligna.</p>
<p style="text-align: justify;">Supongo que lo siguiente no tiene que ver con la intención del autor, pero la incógnita igual se presenta. Los hombres grises tomaban el tiempo de los hombres no grises, en esencia y de acuerdo al autor robándoles la vida. Si supusiéramos que los hombres grises realizaban esto por supervivencia, cosa que en realidad hacían, ¿no seríamos entonces nosotros las versiones grises de otros seres; la versión más gris de los hombres grises, en esencia volviéndonos el carbón de distintos universos?</p>
<p style="text-align: justify;"><img style="margin-left: 8px; margin-right: 8px;" title="MICHAEL ENDE" src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/ende.jpg" alt="" width="170" height="211" align="right" />En concreto los hombres grises dedican gran parte de la historia a adquirir tiempo, y toda culpa de la «perdida» del mismo se les adjudica a los mismos, esto en su equivalente simbólico implicaría que los personajes no son responsables de su «desperdicio». La idea me parece repulsiva, pero sin embargo es algo que no puedo evitar percibir, pues el tiempo es recuperado al desaparecer a los hombres grises, y en realidad nadie recupera su tiempo, solo lo readquieren sin necesidad de hacer nada.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Es entonces una propuesta, una vida de «tomarse tiempo» y vivir por vivir sin ninguna razón en específico más que la continuidad, con la esperanza de que lo primero engendre un mundo mejor fulminando lo segundo?</p>
<p style="text-align: justify;">He tenido la oportunidad de leer algunas críticas de este libro diferentes a la mía, y muchos coinciden en que es un libro inolvidable, crítico y de valores positivos, atribuyendo la mayoría de ellos a Momo. Por ejemplo, suponen que la razón de Momo para realizar su travesía para el tiempo, es por amistad y bondad; y sin embargo yo lo percibo como un acto de tremendo egoísmo.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Cómo es posible que regresar todo a como era antes sea un acto de bondad cuando la principal razón por la cual se hace es por una sensación de soledad?</p>
<p style="text-align: justify;">Esto es evidente cuando Momo busca nuevamente a Gigi Cicerone y a otros de sus amigos, y que nadie tenga tiempo para ella le orilla a actuar de ese modo.</p>
<p style="text-align: justify;">A excepción de Beppo Barrendero, que fue tiranizado para entregar su tiempo, todos los personajes decidieron deliberadamente en un punto u otro hacer consciente entrega de sus respectivos tiempos, aun suponiendo que esto se considere como un error y necesitase una solución. ¿Cómo es posible que se anteponga la bondad a la causa, si nadie lo percibía ni le interesaba en lo mas mínimo hasta después de hecho?, e incluso ahí ¿no representaría esto una especie de etiquetación <em>post factum</em>? ¿No es esto una conducta acrítica que nos lleva a hipocresías colosales como el nobel de la paz a Al Gore?</p>
<p style="text-align: justify;">En <em>Momo</em>, también se logra vislumbrar una resistencia al cambio. La novela comienza añorando tiempos pasados en la forma de anfiteatros, procede a compararlo con el presente del universo de Momo, entreviendo una preferencia por el primero en el proceso, y finalmente culminando la obra con una regresión al estado inicial de la misma.</p>
<p style="text-align: justify;">¿Una actitud ante el cambio, o una actitud contra el cambio?</p>
<p style="text-align: justify;">Esto puede implicar diversidad de significados, entre ellos considero que, tal vez sin intención, se percibe una actitud de estilo «Todo tiempo pasado es mejor», puede que esto sea insulso e incluso innecesario, pero en lo personal la historia no me agradó por diversidad de razones ya mencionadas, y deliberadamente decido adjudicarlas a esta actitud.</p>
<p style="text-align: justify;">De un modo u otro, el libro se centra en criticar el tiempo, no como concepto sino como aplicación, y ni todos los Jaques Derridas del mundo ni mis innecesarias observaciones podrían cambiar eso.</p>
<p style="text-align: justify;">Conclusivamente es un libro bastante meloso, de características surrealistas y dulzonas, conclusiones colocadas de forma aplastante y sin razón aparente, que busca criticar algo y que a pesar de todo es válido hasta hoy día, lo cual significa una de dos cosas:</p>
<p style="text-align: justify;">Michael Ende era un sociólogo vidente o.</p>
<p style="text-align: justify;">A pesar de haber cambiado tanto, no hemos cambiado nada.</p>
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		<title>EL TIEMPO Y LA LITERATURA</title>
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		<pubDate>Wed, 24 Jun 2009 12:27:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Joaquin Gonzalez Alvarez</dc:creator>
				<category><![CDATA[:: Ensayos y estudios]]></category>
		<category><![CDATA[:: Tiempo y Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[La posibilidad de viajes en el tiempo aviva la imaginación e incentiva la creación literaria. En su ensayo La flor de Coleridge, el escritor argentino Jorge Luis Borges, reproduce este fragmento: «Si un hombre atravesara el paraíso en un sueño, y le dieran una flor como prueba de que había estado allí, y si al [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img title="BORGES Y EL TIEMPO" src="http://www.la2revelacion.com/imagenesnews/Borgestiempo.jpg" alt="BORGES Y EL TIEMPO" align="left" />La posibilidad de viajes en el tiempo aviva la imaginación e incentiva la creación literaria. En su ensayo <em>La flor de Coleridge</em>, el escritor argentino Jorge Luis Borges, reproduce este fragmento: «Si un hombre atravesara el paraíso en un sueño, y le dieran una flor como prueba de que había estado allí, y si al despertar encontrara esa flor en su mano… ¿entonces qué?»</p>
<p><span id="more-339"></span></p>
<p>En el mismo ensayo y abundando en el tránsito a otro tiempo, Borges cita un pasaje de la novela inconclusa de Henry James, <em>The sense of the past</em> en la cual el protagonista encuentra un retrato de él pintado misteriosamente un siglo antes. Éste, intrigado, consigue trasladarse a la fecha del retrato y logra que el pintor haga su retrato aunque sospechando algo extraño en esas facciones futuras. En este caso se nos muestra además de viaje en el tiempo, una inversión de la secuencia causa efecto.</p>
<p>Otro ejemplo de acertada tergiversación literaria de tiempo y causalidad se nos presenta en la siguiente estrofa de Reginald Buller:</p>
<p>«Hubo una vez una joven que Brillante se llamaba<br />
Y mucho más veloz que la luz viajaba. / Un día partió<br />
En los caminos de la relatividad se adentró<br />
Y la noche anterior a su partida regresó.»</p>
<p>En los ejemplos anteriores se advierte la fantasía y en el último además lo humorístico, no obstante se pueden ensayar en obras de buena ciencia-ficción transgresiones de la insuperabilidad de la velocidad de 300 mil kilómetros por segundo de la luz para mostrar algunas situaciones interesantes que se presentarían si pudieran lograrse velocidades superiores a la de la luz.</p>
<p>En una obra de ciencia-ficción se podría presentar el caso de un buque que emite una señal luminosa roja cuando parte y otra verde cuando regresa. Alguien que parte de la tierra en una nave a velocidad mayor que la de la luz, percibirá primero por alcanzarla primero la señal verde que es la más rezagada y después alcanzará la roja, por lo cual, como conoce el código, pensará que el buque regresó antes de partir.</p>
<p>El astrónomo y novelista francés Camile Flanmarión creó una ficción en la que el protagonista Lumen abandona la Tierra a mayor velocidad que la luz por lo cual en su veloz alejamiento verá primero la escena iluminada de la Revolución Francesa y luego la del descubrimiento de América; para él el tiempo transcurre a la inversa.</p>
<p>En este contexto veamos otra situación curiosa. Dos personas situadas a cien metros una de otra están lanzándose una pelota. En un momento dado uno lanza al otro la pelota a una velocidad mayor que la de la luz. El otro la recibe y luego va viendo la pelota cuando estaba, digamos a setenta y cinco metros del lanzador, después cuando estaba a cincuenta metros del lanzador, después a veinticinco metros, a diez, a cinco, hasta que por último ve a su compañero lanzando la pelota. El efecto recepción de la pelota, se producirá, según el receptor, antes que la causa: el lanzamiento.</p>
<p>Si bien se analiza <em>sólo percibimos el pasado. </em>Cuando de noche miramos el cielo y localizamos la estrella Alfa del Centauro, la vemos no como es en ese momento sino como era cuatro años atrás, pues ese es el tiempo que demora la luz en cubrir la distancia de la estrella a la Tierra. Como la traslación de la luz no es instantánea, aún la proveniente de objetos cercanos demorará un tiempo que aunque sumamente corto, no nos permitirá nunca observar lo que nos circunda en el presente sino en el pasado. Un pasado nada remoto, pero pasado.</p>
<p>De la no instantaneidad de la propagación de la luz tenemos evidencia cuando en medio de una tempestad, al producirse una descarga eléctrica, vemos pronto la luz del relámpago pero algo mas tarde el ruido del trueno. Tal cosa se produce porque aunque la propagación del sonido tampoco es instantánea su velocidad es tan solo de 340 metros por segundo,</p>
<p>El extraordinario valor de la velocidad de la luz tuvo confirmación teórica a partir de las ecuaciones de la electrodinámica formuladas en el siglo XIX por Claerk Maxuell, monumental cración de la mente humana de cuya belleza matemática se han hecho eco la literatura y el arte.</p>
<p>Basada en la percepción del pasado debida a la velocidad de la luz, el escritor inglés Bob Shaw, publico un cuento de lo que podemos llamar ciencia-ficción seria, titulado <em>Luz de otros dias</em>, en el cual habla de unos vidrios de ventana que la luz demora años en atravesar. En la sentimental historia que se narra una ventana con ese tipo de vidrio permite a una familia ver a su través escenas de seres queridos que ya no están, en momentos felices imágenes de otros tiempos. Quizás el título de la naración y posiblemente su tema, inspiraron los versos del también inglés Thomas Moore que dicen:</p>
<p>«<em>A veces en el silencio de la noche cuando el cielo me encadena,<br />
traen los recueros la luz de otros días a mi memoria.</em>»</p>
<p>Pero no sólo en cuentos de ciencia-ficción es posible ver luz de otros días. La luz que una clara noche vemos procedentee de la estrella Pólux de Gemnis, demora 35 años en alcanzar nuestros ojos, por lo que aquellos y sobre todo aquellas que en plena y creadora adultez deseen ver sin necesidad de ilusorias evocaciones, señales de los tiempos de sus añorados quince, solamente tienen que mirar hacia Polux y a sus pupilas llegarán luces de otros días, imágenes de otros tiempos.</p>
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		<title>EL CÁNTICO CÓSMICO, LA ENTROPÍA Y EL TIEMPO, Ernesto Cardenal</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Apr 2009 11:59:01 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Joaquin Gonzalez Alvarez</dc:creator>
				<category><![CDATA[:: Literatura: Comentarios de libros]]></category>
		<category><![CDATA[:: Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[:: Tiempo y Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando se hace referencia al conjunto de la producción literaria de Ernesto Cardenal se evidencia, como sabemos, la generalizada opinión que señala como su más relevante creación al cántico cósmico. No sólo por su valor estético, sino porque en el extenso poema se conjugan, de manera excepcional, lo artístico-literario y un genial tratamiento lírico de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img title="EL CÁNTICO CÓSMICO, Ernesto Cardenal" src="http://www.la2revelacion.com/imagenesnews/Canticocosmico.jpg" alt="EL CÁNTICO CÓSMICO, Ernesto Cardenal" align="left" />Cuando se hace referencia al conjunto de la producción literaria de <strong>Ernesto Cardenal</strong> se evidencia, como sabemos, la generalizada opinión que señala como su más relevante creación al cántico cósmico. No sólo por su valor estético, sino porque en el extenso poema se conjugan, de manera excepcional, lo artístico-literario y un genial tratamiento lírico de lo científico y lo filosófico.</p>
<p>En el aspecto científico centraremos nuestra atención.</p>
<p><span id="more-322"></span></p>
<p>Se pondera, y con razón, la erudición que se advierte en el <em>Cántico Cósmico</em>.</p>
<p>Erudición que principalmente utiliza el autor, y esto es lo que deseo destacar, no para enunciar conceptos y ofrecer descripciones, sino para exponer sus reflexiones, sus inquietudes cognoscitivas, sus dudas, plantea problemas no resueltos, hace preguntas, o más bien se hace preguntas. Se ha dicho, acertadamente, que tan importante como dar respuestas es plantear interrogantes inteligentemente concebidas, en aras de incentivar la indagación.</p>
<p>Cardenal sugiere reflexiones, plantea preguntas, no ofrece respuestas definitivas. No oculta sus dudas y al hacerlo, algunos nos consolamos cuando vemos que son también dudas nuestras.</p>
<p>Puede decirse que el tema general de <em>Cántico Cósmico</em> es el Universo. El Universo y las ciencias que tratan de explicarlo.</p>
<p>Así se acude a lo largo del poema, detallada y profundamente, a distintas disciplinas: la astrofísica, la física atómica, la mecánica cuántica, la termodinámica y otras.</p>
<p>Tal como se indica en el título de nuestro trabajo, encauzamos el interés hacia el quizás más importante concepto de la termodinámica: el de entropía. En la entropía y en las más sobresalientes derivaciones de este fundamental concepto.</p>
<p>En éste, es uno de los cuales más profundamente incursiona el poeta. Se adentra en el concepto de entropía, el cual también es tratado en los textos como Segunda Ley de la Termodinámica, mediante una estrofa de emotivo lirismo que más tarde reproducimos y cuyo significado histórico adelantamos a continuación.</p>
<p>En un cementerio de Viena, inscrito en una tumba, en apariencia no muy distinta a las demás, aparece un epitafio al cual se refiere Ernesto Cardenal en la cantiga 35 con estos bellos versos:</p>
<p>«<strong>Por la Segunda Ley </strong></p>
<p><strong>ay, la Segunda Ley </strong></p>
<p><strong>Cuya ecuación está grabada como epitafio </strong></p>
<p><strong>en un cementerio de Viena </strong></p>
<p><strong>en mármol blanco: </strong></p>
<p><strong><img src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/canticocosmico1.gif" alt="" align="left" /></strong></p>
<p> </p>
<p><strong>en la tumba de Ludwig Boltzmann (1844-1906)</strong>»<strong> </strong></p>
<p>No es común que aparezca en un epitafio una fórmula matemática, pero sí ocurre con alguna frecuencia cuando se trata de monumentos funerarios destinados a matemáticos o físicos insignes. Este es el caso plasmado en los versos del <em>Cántico Cósmico</em>.</p>
<p>Ludwig Boltzmann, eminente físico austriaco, fue uno de los fundadores de la física molecular y de la termodinámica clásica y quien estableció la fórmula matemática que aparece en el aludido epitafio, la cual define el importante concepto de entropía.</p>
<p>¿Qué pudo inducir a un poeta, ya motivado para dirigir su inspiración hacia la maravillosa ciencia del Universo, a dedicar especial atención, con tan acertado alcance, de homenaje a alguien como Boltzmann?</p>
<p>Pensamos que fue lo atrayente de la historia personal del físico, no por lo íntimo o doméstico, sino por el hálito poético que trasmitió a la actitud ante la oposición obstinada a su proposición teórica de la existencia de las moléculas. Oposición por parte de quien, en esos momentos, ostentaba una autoridad científica por nadie discutida: el físico positivista Ernst Mach.</p>
<p>La autoridad concedida a una personalidad por seguidores fanatizados, hecho que históricamente tanto daño ha ocasionado al libre desarrollo del conocimiento científico, como es el caso del respaldo incondicional de Mach, logró afectar la debilitada psiquis de Boltzmann quien optó por el suicidio antes de renunciar a sus convicciones.</p>
<p>Muy poco tiempo después de la muerte de Boltzmann, a los 62 años de edad, el mundo científico comprobó la certeza de su teoría. A quien no pudo conocer su triunfo, se dedica en <em>Cántico Cósmico</em> la bella estrofa que leímos.</p>
<p>En el fundamental concepto de entropía, al cual tanto aportó Boltzmann, centraliza Ernesto Cardenal parte considerable de su <em>Cántico Cósmico</em>.</p>
<p>El concepto de entropía es uno de los más importantes, no sólo de la física sino también de las ciencias en general, y las consecuencias que derivan del mismo son innumerables y tan disímiles con sus consecuencias en diversos campos del quehacer científico, que cuando apareció por primera vez su definición como relación entre la variación de la cantidad de calor respecto a la temperatura, no podía nadie imaginar la trascendencia que alcanzaría en la propia física, la biología, la filosofía, la teología y recientemente en la informática donde se le define como pérdida de información.</p>
<p>Una de las formas de expresar la entropía es la que reproduce Cardenal en su <em>Cántico Cósmico</em> en la estrofa ya referida al citado epitafio.</p>
<p>Como Cardenal expone en dicha estrofa, y aunque aparezca extraño a los no especializados, el concepto de entropía está implícito en la Segunda Ley de la Termodinámica, la cual afirma que: <strong>el calor no puede pasar de una fuente fría a una caliente. </strong></p>
<p>Una consecuencia que corrientes filosóficas idealistas pretenden derivar de la Segunda Ley y por ende del concepto de entropía, es la que lleva a postular que en un momento dado todas las temperaturas del Universo se habrán igualado, con lo que cesará todo movimiento, circunstancia ésta a la cual se ha llamado <strong>Muerte Térmica del Universo. </strong></p>
<p>Argumentos de gran peso niegan la posibilidad de la Muerte Térmica pero aún hoy no faltan quienes sostengan esa hipótesis.</p>
<p>En el Cántico Cósmico, Cardenal hace la primera referencia poética a la Segunda Ley y a la muerte térmica de esta forma:</p>
<p>«<strong>La Segunda Ley de la Termodinámica </strong></p>
<p><strong>que nadie puede negar </strong></p>
<p><strong>un agotamiento final </strong></p>
<p><strong>Una muerte calórica del Cosmos.</strong>»</p>
<p>Una de las propiedades más citadas de la entropía es la de ser una magnitud que sólo puede crecer, lo cual ha conducido a que se le designe como la Flecha del Tiempo pues como a éste, sólo le es posible variar en una sola dirección.</p>
<p>Al crecimiento de la entropía y a la marcha del tiempo dedica Cardenal en su Cántico Cósmico múltiples referencias con el estilo que ya mencionamos de plantear interrogantes y evidenciar inquietudes cognoscitivas.<img title="Ernesto Cardenal" src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/Ernestocardenal.jpg" alt="Ernesto Cardenal" align="right" /></p>
<p>Es así que en la cantiga 6 nos convoca a reflexiones sobre el tiempo y el espacio como estas:</p>
<p>«<strong>Por otra parte </strong></p>
<p><strong>¿Será el espacio la materia y el tiempo la conciencia? </strong></p>
<p><strong>¿Y el espacio y el tiempo serán uno como cuerpo y alma?</strong>»</p>
<p>Y más adelante:</p>
<p>«<strong>¿Hacia dónde corre el espacio-tiempo?</strong>»<strong> </strong></p>
<p>En este verso maneja Cardenal la categoría espacio-tiempo de la Relatividad einsteniana.</p>
<p>Y de nuevo el tiempo y la Segunda Ley ahora en la cantiga 9:</p>
<p>«<strong>Pasado presente y futuro, es lingüística </strong></p>
<p><strong>¿Pero lo último que prevalecerá será </strong></p>
<p><strong>la Segunda Ley de la Termodinámica?</strong>»<strong> </strong></p>
<p>No obstante, la aceptación del crecimiento de la entropía con el tiempo, mucho se ha especulado sobre la posibilidad de que esto ocurra sólo en la zona que conocemos del Universo. El creador de la Cibernética, Norbert Wiener, admitía que en algunas partes del Universo sería posible que la entropía estuviera disminuyendo en vez de creciendo. En esa región del tiempo tendría un sentido contrario al del crecimiento de la entropía, sería un tiempo negativo, un tiempo que transcurre a la inversa.</p>
<p>Según Wiener, si en esas regiones de tiempo negativo, hubiera habitantes, no podríamos comunicarnos con ellos, pues al tratar de enviarles información le iríamos borrando la que ya tenían, pues la relación entropía-información sería para ellos contraria a la nuestra.</p>
<p>En la cantiga 35, vuelve Cardenal a darnos cuenta de sus meditaciones sobre el tiempo y la entropía:</p>
<p>«<strong>El tiempo es flecha en una sola dirección, </strong></p>
<p><strong>del pasado al futuro, del calor al frío, </strong></p>
<p><strong>del pasado caliente al futuro frío.</strong>»</p>
<p>Y luego en la misma cantiga:</p>
<p>«<strong>La irreversibilidad del tiempo. Esto es entropía.</strong>»<strong> </strong></p>
<p>Y unos versos más adelante:</p>
<p>«<strong>La vida ese orden surgido del desorden. </strong></p>
<p><strong>El movimiento del automóvil es igual a la energía que&#8230; </strong></p>
<p><strong>Igual que decir que la entropía crece y crece al reposo total. </strong></p>
<p><strong>Al estado de equilibrio que es sinónimo de muerte. </strong></p>
<p><strong>¡La termodinámica de no equilibrio es la que queremos!</strong>»</p>
<p>¡Cuánto encierra la última estrofa para movernos a la reflexión!</p>
<p>Habla del «orden seguido del desorden» y de «la termodinámica de no equilibrio».</p>
<p>Los dos entrecomillados por nosotros corresponden a temas que en los albores del siglo XXI constituyen focos principales de atención en las investigaciones del complejo interdisciplinario que han venido a conformar las distintas vertientes de la ciencia del movimiento. El complejo interdisciplinario que fundamentan los estudios de la moderna bioquímica mediante los procedimientos de la dinámica-no lineal, la teoría de las estructuras disipativas, la geometría fractal, la teoría del caos y los aportes teóricos de Ilya Prigogine, entre otros.</p>
<p>En una estrofa de la cantiga 36, Cardenal maneja términos que son comunes en tratados científicos modernos y que son fundamentales para procedimientos que citamos en el párrafo anterior, tan esenciales para la biofísico-química como estabilidad e inestabilidad:</p>
<p>«<strong>Saber como se volvió inestable el universo estable. </strong></p>
<p><strong>Si el equilibrio fue una realidad un día </strong></p>
<p><strong>¿Cómo pudo llegarse al divino equilibrio?</strong>»<strong> </strong></p>
<p>Cuando en 1989 Cardenal plasma en el <em>Cántico Cósmico</em> sus reflexiones sobre «el orden surgido del desorden», no habían alcanzado la actual relevancia unas teorías que hoy son temas, no sólo de obras científicas sino también literarias y que llevan como nombre teorías del caos y del fractal. Algo así como el desorden y el orden que nos menciona Cardenal. Y también «la termodinámica del equilibrio» citada en el cántico, acapara, junto con los tópicos citados, espacios en la literatura científica del milenio que comienza.</p>
<p>En 1989, fecha del <em>Cántico Cósmico</em>, no habían alcanzado esos temas y otros relacionados con la Termodinámica de no equilibrio, la relevancia que hoy tienen, pero ya los denominaban algunos especialistas y estudiosos, y sin dudas, Ernesto Cardenal intuyó su futura importancia y esbozó su premonición en la citada estrofa.</p>
<p>Entropía y tiempo son conceptos, que junto a otras de similar trascendencia, conforman el <em>Cántico Cósmico</em> el que además de obra literaria, de excepcionales características poéticas, científicas y filosóficas, constituye un verdadero documento en el cual se refleja algo de lo que cada vez somos más los convencidos: que debe quedar borrada la artificial línea divisoria que algunos trazan entre cultura artístico-literaria y cultura científica, ya que la cultura es una sola y que sus creaciones han de ser para el disfrute y enriquecimiento espiritual de receptores con diversos intereses estéticos e intelectuales.</p>
<p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; line-height: 200%; text-align: justify">Prof. Lic. Joaquín González Álvarez</p>
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		<title>ANIVERSARIO. Pessoa.</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Jun 2008 11:44:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>javi</dc:creator>
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		<category><![CDATA[:: Poesía]]></category>
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		<description><![CDATA[Hoy cumple años un amigo que anda preocupado con el tiempo. Coincido con él; me sumo a su odio por Cronos, ese voraz dios que engulle el suelo que pisamos sin piedad alguna. Nos gustaría corretear por ese firme, lugar de solaz y recreo, pisarlo y volverlo a pisar. Una y otra vez, sin límites. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.la2revelacion.com/imagenesnews/AniversarioPessoa.jpg" alt="" align="left" />Hoy cumple años un amigo que anda preocupado con el tiempo. Coincido con él; me sumo a su odio por Cronos, ese voraz dios que engulle el suelo que pisamos sin piedad alguna. Nos gustaría corretear por ese firme, lugar de solaz y recreo, pisarlo y volverlo a pisar. Una y otra vez, sin límites. Como si en verdad un mismo sitio pudiese ocupar todo punto del tiempo. Pero –ay– el movimiento es inconcebible sin el tiempo. Pensemos en nuestros actos como materia, como contenido, imaginemos que tienen densidad y peso. Ahora cojamos el tiempo y hagámoslo continente limitado. Si nuestros actos son muchos, no tendrán espacio en el tiempo pues éste está acotado. Ahora bien, aquí hay esperanza, porque&#8230; teniendo densidad, ¿no será mejor realizar cosas densas, aunque en menor número, que actos fluidos en mayor número?</p>
<p><span id="more-231"></span></p>
<p>Hoy cumple años un amigo, como decía. Un amigo que, como el que escribe estas líneas, tiene mucho movimiento. Y eso se paga en una moneda llamada tiempo.</p>
<p>Hoy leía algo de Pessoa. Pessoa es –permitidme el presente, pues el pobre es pasado– un tipo curioso. Al menos a mí me lo parece. Lea lo que lea de él me moviliza (extraño: a alguien que acabo de inmovilizar le atribuyo el hecho de movilizarme) tanto al rechazo como a la comunión, pero siempre aplaudiéndole.</p>
<p>Hoy leía:</p>
<p><em>En el tiempo en que me festejaban por el cumpleaños,<br />
</em><em>Yo era feliz y nadie estaba muerto.<br />
</em><em>(&#8230;)<br />
</em><em>Y de no tener las esperanzas que los otros tenían en mí.<br />
</em><em>Después, Cuando alcancé a tener esperanzas, ya no sabía tener esperanzas.<br />
</em><em>Después, Cuando alcancé a mirar la vida, perdí el sentido de la vida.<br />
</em><em>Si, lo que fui de supuesto en mí mismo<br />
</em><em>Lo que fui de corazón y parentesco,<br />
</em><em>Lo que fui de fiestas de media provincia,<br />
</em><em>Lo que fui porque me amaban y era niño<br />
</em><em>Lo que fui -¡Ay, Dios mío! Lo que sólo hoy sé que fui&#8230;<br />
</em><em>A qué distancia&#8230;<br />
</em><em>(ni lo encuentro&#8230;)<br />
</em><em>(&#8230;)<br />
</em><em>Deseo físico del alma de encontrarse allí otra vez,<br />
</em><em>Por un viaje metafísico y carnal,<br />
</em><em>Como una dualidad de yo para mí&#8230;<br />
</em><em>¡Comer el pasado con pan de hambre, sin tiempo de mantequilla en los dientes!<br />
</em><em>(&#8230;)<br />
</em><em>¡Detente, corazón!<br />
</em><em>¡No pienses! ¡Deja el pensar en la cabeza!<br />
</em><em>¡Oh, Dios mío, Dios mío, Dios mío!<br />
</em><em>Hoy ya no cumplo años.<br />
</em><em>Duro.<br />
</em><em>Se me suman los días.<br />
</em><em>Seré viejo cuando lo sea.<br />
</em><em>Nada más.<br />
</em><em>¡Rabia de no haber traído el pasado guardado en el bolsillo!<br />
</em><em>¡El tiempo en que festejaban el día de mi cumpleaños!&#8230; </em></p>
<p><img src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/AniversarioPessoa.jpg" alt="" align="right" />El mundo del devenir y del fluir constante solo conduce a dos finales. A dos contrarios. A la contemplación nostálgica del pasado perdido o a la alegría de la contemplación del presente. Pero ¡cuidado con el exceso de movimiento! La contemplación ha de ser calmosa. ¿Qué es el presente en este contexto? Nada, una fina línea que no existe y que separa un pasado ya perdido, destruido, y un futuro por construir y del que nada sabes. El presente, esa fina línea, no existe de menuda que es, y, sin embargo, es lo único real. “El presente es perpetuo. Llueve sobre mi infancia”, que diría Octavio Paz. Soy, soy y soy. Ni he sido ni seré sino que soy.</p>
<p>Hoy leía a Quevedo:</p>
<p><em>Ayer se fue, mañana no ha llegado,<br />
</em><em>hoy se está yendo sin parar un punto:<br />
</em><em>Soy un fue, y un será y un es cansado.</em></p>
<p>No tengo yo la rabia de Pessoa por no tener el pasado guardado en el bolsillo. El pasado no me interesa como acto pasado, solo como hecho presente. Si acaso, él es el que me ha construido, él es el que me ha formado. ¿Para qué lo quiero tener en el bolsillo si forma parte de mi naturaleza?</p>
<p>Hoy leía otro poema de Pessoa:</p>
<p>(&#8230;)<br />
<em>¡Aprovechar el tiempo!&#8230;<br />
</em><em>¡Ah, déjenme no aprovechar nada!<br />
</em><em>¡Ni tiempo, ni ser, ni memorias del tiempo o del ser!<br />
</em><em>Déjenme ser una hoja de árbol; titilada por brisas,<br />
</em><em>La polvareda de una carretera involuntaria y sola,<br />
</em><em>El surco dejado en la carretera por las ruedas en tanto no vienen otras,<br />
</em><em>El trompo del muchacho, que va parándose<br />
</em><em>Y oscila, en el mismo movimiento que el de la tierra,<br />
</em><em>Y estremece, en el mismo movimiento que el del alma,<br />
</em><em>Y cae, como caen los dioses, en el suelo del destino.</em></p>
<p>Qué trágico. Así que el suelo de mi recreo, ese tiempo en el que me proyecto, es sólo destino. Pero no, Pessoa, no. Tú eres un antihéroe. Te has rendido. ¿Qué hubiese hecho Sófocles si Edipo hubiera bajado los brazos? Déjame a mí intentar disfrutar de la densidad de mis actos, que me dan ¿sensación? de amplitud en el tiempo.</p>
<p>Hoy leía a Rilke:</p>
<p>Esta es la nostalgia: habitar en la onda<br />
y no tener patria en el tiempo.<br />
Y éstos son los deseos: quedos diálogos<br />
de las horas cotidianas con la eternidad.<br />
La eternidad&#8230; La quietud. Antes hablaba de Pessoa en presente, como si estuviese entre nosotros. Para mí es eterno. ¿Es un artificio la eternidad? ¿Acaso niega lo sucesivo?</p>
<p>Feliz cumpleaños, amigo.</p>
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		<title>EL RELOJ DE ARENA</title>
		<link>http://www.la2revelacion.com/?p=203</link>
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		<pubDate>Fri, 28 Mar 2008 11:52:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>angelcaído</dc:creator>
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		<category><![CDATA[:: Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[:: Tiempo y Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[La siguiente visión: ¿ha sido soñada, imaginada, es fruto del genio encerrado en los laberínticos pliegues del cerebro humano? ¿O quizá, en un arrebato platónico, surge como resultado de una labor memorística? En cualquiera de los casos, resulta una visión turbadora: un ciego, atildado con traje oscuro y apoyadas sus dos manos sobre un bastón, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.la2revelacion.com/imagenesnews/Elrelojdearena.jpg" alt="" align="left" />La siguiente visión: ¿ha sido soñada, imaginada, es fruto del genio encerrado en los laberínticos pliegues del cerebro humano? ¿O quizá, en un arrebato platónico, surge como resultado de una labor memorística? En cualquiera de los casos, resulta una visión turbadora: un ciego, atildado con traje oscuro y apoyadas sus dos manos sobre un bastón, observa con ojos blancos, blancos y ciegos, el funcionamiento de un reloj de arena. En medio de un desierto de libros —por ejemplo, el de la biblioteca de Babel— el individio observa desde su ceguera el paso de la arena a través del orificio del reloj. El ciego es Borges; la arena, el tiempo.</p>
<p><span id="more-203"></span></p>
<p>¿Cuántos años hace que Borges vio por última vez un reloj de arena? Es más: ¿cuánto tiempo de su peculiar vida empleó en observar el funcionamiento de ese artilugio? ¿Y cuánto dedicó a meditar sobre la caída de los granos de arena por efecto de la gravedad? Encontramos en <em>Nueva Antología Personal</em>, escogida y prologada por él mismo en 1967, el poema <em>El reloj de arena</em>. Nos detenemos sólo en algunos fragmentos del mismo, los que nos sirven para argumentar aquello que nos mueve a escribir estas líneas.</p>
<p>Comienza Borges:</p>
<p><em>Está bien que se mida con la dura<br />
</em><em>sombra que una columna en el estío<br />
</em><em>arroja o con el agua de aquel río<br />
</em><em>en que Heráclito vio nuestra locura.</em></p>
<p>&#8230;</p>
<p><em>Está bien, pero el tiempo en los desiertos<br />
</em><em>otra substancia halló, suave y pesada,<br />
</em><em>que parece haber sido imaginada<br />
</em><em>para medir el tiempo de los muertos.</em></p>
<p>En estos textos ya nos hemos ocupado anteriormente de la cuestión del tiempo en distintos poetas (<a href="http://la2revelacion.com/?p=107" target="_blank">Gil de Biedma</a>, <a href="http://la2revelacion.com/?p=98" target="_blank">José Hierro</a>, <a href="http://la2revelacion.com/?p=140" target="_blank">Pedro Salinas</a>, <a href="http://la2revelacion.com/?p=200" target="_blank">Horacio</a>, no recuerdo si <a href="http://la2revelacion.com/?p=162" target="_blank">Machado</a>&#8230;). Sin embargo, la tarea de hoy es distinta, por dos razones.</p>
<p>En primer lugar, porque no acaba uno de considerar a Borges un poeta, sino un prosista alucinado: un cruce entre filósofo, bibliotecario y cuentista del oriente que escribe en español por error, porque lo que le pedía el cuerpo era hacerlo en inglés.</p>
<p>En segundo lugar, porque si hay un tema eminentemente borgiano, quizá junto al de la identidad o la metafísica, es el del tiempo. O sea, que no es necesario forzar la preocupación del escritor por el tiempo: es que Borges vivió obsesionado por este asunto: pública y rabiosamente obsesionado. “Si se me dieran cien años más de vida, la mitad, los ocuparía en leer”, esa frase tan de Borges. O: “A mi vida le ha faltado vida y muerte”, por la que siempre pediremos el Nobel para él, no de Literatura, sino de Conocimiento de uno mismo, la máxima socrática.</p>
<p>Pero, en fin, Borges, en el arranque de su poema, admite la genialidad de los relojes de sol y de agua: estos segundos, como él sabía, fabricados por Hipatia de Alejandría con especial pericia. Sin embargo, la atención del escritor se dirige al reloj de arena, que parece, nos dice, hecho para medir el tiempo de los muertos. ¿Sigue habiendo tiempo después de la muerte? ¿Acaso es cuando comienza realmente el tiempo? ¿Ha previsto esto Stephen Hawking? ¿Hay tiempo después del tiempo?</p>
<p><em>Hay un agrado en observar la arcana<br />
</em><em>arena que resbala y que declina<br />
</em><em>y, a punto de caer, se arremolina<br />
</em><em>con una prisa que es del todo humana.</em></p>
<p><em>No se detiene nunca la caída.<br />
</em><em>Yo me desangro, no el cristal. El rito<br />
</em><em>de decantar la arena es infinito<br />
</em><em>y con la arena se nos va la vida.</em></p>
<p><img src="http://la2revelacion.com/imgarticulos/Elrelojdearena1.jpg" alt="" align="right" />Es cierto, hay un agrado en mirar la arena, como lo hay en la lectura de la misma frase: “Hay un agrado”. Porque, notemos, no dice Borges que experimente agrado, así, sin artículo, dicho como si el agrado fuese una idea, una sensación vaga, sino distinguiéndolo, haciéndolo peculiar y único: un agrado, un tipo de agrado, distinto al resto de sensaciones placenteras.</p>
<p>Y la arena, comportándose casi como un líquido, conformando los granos una marea, crea un remolino como el de Julio Verne tragándose al Nautilus, un Maelstrom irresistible, que hace que lo que está arriba pase abajo: ¿y qué es eso que hay arriba, sino el tiempo? Porque con la observación, con la demora tierna en ese agrado del que habla, a Borges se le va la vida. A tanto llega que, impulsada por las leyes de Newton, la arena cobra prisa, una prisa humana.</p>
<p>Y Borges, ahora sí, con un chute de metafísica capaz de hacer delirar a un registrador de la propiedad, se hermana con el Tiempo en mayúsculas, que él da en nominar como “tiempo cósmico”. Y empieza a verlo todo a la vez, como un Lama puesto de inciensos y extraños pastelitos:</p>
<p><em>En los minutos de la arena creo<br />
</em><em>sentir el tiempo cósmico: la historia<br />
</em><em>que encierra en sus espejos la memoria<br />
</em><em>o que ha disuelto el mágico Leteo.</em></p>
<p><em>El pilar de humo y el pilar de fuego,<br />
</em><em>Cartago y Roma y su apretada guerra,<br />
</em><em>Simón Mago, los siete pies de tierra<br />
</em><em>que el rey sajón ofrece al rey noruego.</em></p>
<p><em>Todo lo arrastra y pierde este incansable<br />
</em><em>hilo sutil de arena numerosa.<br />
</em><em>No he de salvarme yo, fortuita cosa<br />
</em><em>de tiempo, que es materia deleznable.</em></p>
<p>Frente a esos grandes acontecimientos de la Historia, qué podemos valer nosotros; acaso menos que la propia arena&#8230; Resulta simpático que Borges cite a Simón el Mago en esta enumeración de hechos condenados al olvido, aplastados por el tiempo. Pero sí, más allá de una nota de humor, no hemos de salvarnos nosotros, materia deleznable&#8230;Y ahí acaba el poema, aunque bien podríamos volver a leerlo, completo, que sería algo así como darle de nuevo la vuelta al reloj de arena y deleitarnos otra vez en el paso contrario, pero idéntico, simétrico, de los granos deshaciendo el camino andado previamente —o repitiéndolo, en una suerte de eterno retorno arenístico—.</p>
<p>Entonces (siempre volvemos a lo mismo, como la arena): ¿qué queda después de todo? “Sólo los dioses pueden prometer, porque son inmortales”, afirma Borges en otro momento de esta magnífica <em>Nueva Antología Personal</em>. Nosotros, los humanos, “sólo somos un sueño”. Como tales, y ante lo efímero de la existencia, Borges nos entiende como una ensoñación, un mero juego de realidades: ¿es la vida sólo un sueño, es real lo de después, hay realidad, o sólo tiempo?</p>
<p>“Somos el tiempo que nos queda”, sostiene el poeta gaditano Caballero Bonald. Sin embargo, para Borges, somos algo más. No sabemos aún qué, por qué ni de qué manera, pero el escritor se desdice, cambia de opinión —o quizá, complementa lo dicho con otro punto de vista—: “También el hombre puede prometer, porque en la promesa hay algo inmortal”.</p>
<p>Y hay tantas cosas dichas ahí, que por momentos uno siente la tentación de admitir en Borges una poética. Ay, si no fuera porque, en efecto, le faltó vida y muerte, si no fuera porque la luz se retiró de su prosa antes que de sus ojos, si no fuera porque la gigantesca capacidad de Borges prefirió disfrutar de la historia y del conocimiento en vez de arrojarse a la duda, a la poética.</p>
<p>Hay un peligro en ese modo de escribir, y Borges, kamikaze, optó por estrellarse contra la literatura, contra la fascinación ante las <em><a href="http://la2revelacion.com/?p=153" target="_blank">Mil y una noches</a></em>. A tal punto llegó, que pasó de lector a personaje de su propio cuento: un ciego en una biblioteca, un inmortal, como en su famoso relato, buscando el río que le devolviera a la senda de la muerte, a los granos de arena haciendo rafting por los meandros del tiempo.</p>
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		<title>CARPE DIEM, Horacio (Odas, 11).</title>
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		<pubDate>Wed, 19 Mar 2008 11:59:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Asia</dc:creator>
				<category><![CDATA[:: Literatura: Comentarios de libros]]></category>
		<category><![CDATA[:: Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[:: Tiempo y Literatura]]></category>
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		<description><![CDATA[Los tópicos son aquellos lugares, fácilmente reconocibles, a los cuales acudimos una y otra vez: lugares comunes, topoi según los griegos, loci para los latinos. Para las Matemáticas, los topos son categorías, algo que se adecúa muy bien al concepto. Es el sentido común de las cosas que nos rodean, prejuicios de los que partimos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.la2revelacion.com/imagenesnews/CarpeDiem.jpg" alt="" align="left" />Los tópicos son aquellos lugares, fácilmente reconocibles, a los cuales acudimos una y otra vez: lugares comunes, <em>topoi</em> según los griegos, <em>loci</em> para los latinos. Para las Matemáticas, los topos son categorías, algo que se adecúa muy bien al concepto. Es el sentido común de las cosas que nos rodean, prejuicios de los que partimos con frecuencia para emitir juicios, para valorar comportamientos. La Literatura, la pintura, la escultura, la retórica… con frecuencia acuden a ese terreno tan conocido por todos para sustraer las <em>pisteis</em> o pruebas en donde todos se puedan reconocer: la fugacidad de la belleza, cualidad contra la cantidad, <em>locus amoenus</em>, <em>beatus ille</em>, <em>carpe diem</em>… De Horacio nos vienen estas dos últimas, pero eso no quiere decir que no existieran. Ya eran lugares comunes antes que él los utilizara, pero les dio un brillo inigualable y los fijó.</p>
<p><span id="more-200"></span></p>
<p>Pero ¿qué es esto del <em>Carpe Diem</em>? En realidad es bien conocido por todos, ya digo que es un lugar común. Etimológicamente significa cosecha el día, figuradamente: disfruta el día, captura el momento en el que te encuentras.</p>
<p>Horacio nos dice<strong>: <em>Carpe diem</em></strong><em> quam minimum credula postero; </em>disfruta el día, no des crédito al mañana. Porque del mañana nada sabemos, ni siquiera nos es dado el poder conocerlo.</p>
<p>No pretendas saber, pues no está permitido, <br />
el fin que a mí y a ti, Leucónoe,<br />
nos tienen asignados los dioses, <br />
ni consultes los números Babilónicos. </p>
<p>El futuro son juegos de azar, mera especulación de magos babilónicos que no tiene por qué llevar a nada. Si existe el Destino o la Providencia, no baja ningún dios a concedernos su conocimiento.</p>
<p><img src="http://la2revelacion.com/imgarticulos/CarpeDiem2.jpg" alt="" align="right" />Mejor será aceptar lo que venga, <br />
ya sean muchos los inviernos que Júpiter <br />
te conceda, o sea éste el último, <br />
el que ahora hace que el mar Tirreno <br />
rompa contra los opuestos cantiles. <br />
No seas loca, filtra tus vinos <br />
y adapta al breve espacio de tu vida <br />
una esperanza larga. <br />
Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso. <br />
Vive el día de hoy, no fíes del incierto mañana.</p>
<p>Nada hay de cierto en el porvenir, ninguna seguridad. El momento, sin embargo, hemos de aprovecharlo. Y hemos de aprovecharlo porque el tiempo huye, <em>tempus fugit</em>, otro tópico. Y las huidizas edades son envidiosas del presente, porque en realidad no le poseen; las edades son solo pasado. Mientras pensamos en el mañana, indefectiblemente, el hoy se nos escapa. Y el mañana no existe, si acaso existirá, y tampoco eso es seguro.</p>
<p>Vivamos entonces el día, capturemos pues el momento. Nadie nos dice que lo hagamos con optimismo o siendo pésimos; a lo sumo, Horacio nos indica que hay que adaptarse a ello. ¿Y cómo te adaptas? Aceptando el hecho, eso lo primero. Mas ¿cómo se acepta?</p>
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		<title>GIL DE BIEDMA Y EL TIEMPO.</title>
		<link>http://www.la2revelacion.com/?p=107</link>
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		<pubDate>Mon, 01 Oct 2007 09:11:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>angelcaído</dc:creator>
				<category><![CDATA[:: Literatura, autores]]></category>
		<category><![CDATA[:: Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[:: Tiempo y Literatura]]></category>

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		<description><![CDATA[Dicen que, cuando a principios de los noventa Gil de Biedma murió de sida, la familia publicó en ABC una esquela afirmando que había sido el cáncer quien se lo había llevado. No creemos que esto importara gran cosa ya al poeta, que se encontraba fuera del tiempo. A nosotros tampoco nos importa demasiado, la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://www.la2revelacion.com/imagenesnews/GildeBiedma.jpg" alt="" align="left" />Dicen que, cuando a principios de los noventa Gil de Biedma murió de sida, la familia publicó en ABC una esquela afirmando que había sido el cáncer quien se lo había llevado. No creemos que esto importara gran cosa ya al poeta, que se encontraba fuera del tiempo. A nosotros tampoco nos importa demasiado, la verdad, porque donde de verdad está el interés no es en el Gil de Biedma de después de morir, sino en el de antes, y en su relación con el tiempo.</p>
<p><span id="more-107"></span></p>
<p class="textonews11" align="justify">Según <a href="http://la2revelacion.com/?p=72" target="_blank">Baudelaire</a>, “el artista sólo es artista a condición de ser doble y de no ignorar ningún fenómeno de su doble naturaleza”. ¿En qué consistió la doble condición de Gil de Biedma, qué dos yoes? Él mismo nos contesta: “el yo y el tiempo”.</p>
<p class="textonews11" align="justify"><em>Dejar huella quería<br />
y marcharme entre aplausos<br />
—envejecer, morir, eran tan sólo<br />
las dimensiones del teatro.<br />
Pero ha pasado el tiempo<br />
y la verdad desagradable asoma:<br />
envejecer, morir,<br />
es el único argumento de la obra.</em></p>
<p class="textonews11" align="justify">Más allá del humor, de la honestidad hacia el sexo y de la sensibilidad, que son enormes en él, a mí lo que me preocupa es el tiempo de Biedma, su mirada al mismo, la imagen que él mismo tenía al respecto, la de estar nadando en el estanque temporal. No sé si porque en realidad lo que me preocupa es mi propio tiempo y lo que hago con él, supongo que sí; pero es clarísima la forma en que este concepto (¿el poco tiempo, el riguroso tiempo, el irreversible tiempo?) engarza versos a lo largo de la obra del poeta: <em>“Y sobre todo el vértigo del tiempo / el gran boquete abriéndose hacia dentro del alma”. </em>Es el tiempo aquí, por tanto, como un robo, como esa sensación de ausencia que sintió Antonio Machado cuando, al cabo de los años, echó mano de un metafórico carcaj y comprobó torpe que las flechas se le habían caído por el camino, por el sendero del tiempo.</p>
<p class="textonews11" align="justify"><img src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/GildeBiedma3.jpg" alt="" align="right" />Y no solamente se trata de Biedma contra el tiempo, o siendo tiempo, sino a Biedma sufriendo el proceso desde principio a fin. Porque suponemos que, en principio, cuando joven ?cuando “muy joven”, diría él? aún no fue consciente del problema:</p>
<p class="textonews11" align="justify"><em>Que la vida iba en serio<br />
uno lo empieza a comprender más tarde<br />
—como todos los jóvenes, yo vine<br />
a llevarme la vida por delante.</em></p>
<p class="textonews11" align="justify">Estos versos campeaban en el Metro de Ciudad Universitaria, en <a href="http://www.larevelacion.com/el-tiempo-de-madrid/" target="_blank">Madrid</a> (supongo que aun siguen, no sé cómo habrán resistido los poemas a las obras faraónicas de esta ciudad). Uno acudía a sus clases de mus, a sus bares, a sus señoras lectoras entre bibliotecas, alguna asignatura medio interesante y el césped, e iba masticando los versos de Biedma sobre el humo de los primeros cigarros: <em>“Como todos los jóvenes, yo vine a llevarme la vida por delante”.</em></p>
<p class="textonews11" align="justify">Ah, Gil de Biedma, que ya fuera del tiempo, en poemas póstumos, se atrevió a contestar a Quevedo, y le dijo en <em>Amor más poderoso que la vida:</em></p>
<p class="textonews11" align="justify"><em>Amor que tiene calidad de vida,<br />
amor sin exigencia de futuro,<br />
presente del pasado,<br />
amor más poderoso que la vida:<br />
perdido y encontrado.<br />
Encontrado, perdido&#8230;</em></p>
<p class="textonews11" align="justify">Sólo ese amor podía concebir el poeta, un amor sin exigencia de futuro, presente, regalo del pasado, presente en el presente, más poderoso que la vida: que el tiempo, entendemos.</p>
<p class="textonews11" align="justify">Los poetas muertos se contestan entre sí, mientras que a nosotros nos llama la vida ?somos jóvenes aun, tenemos que llevárnosla por delante: es ella o nosotros?. Así que nos apartamos a nuestro propio tiempo literario, junto a Jaime Gil de Biedma, y acabamos firmando lo que él mismo firmó (no sabemos si en el apartado de Historia de España o de Historia Familiar):</p>
<p class="textonews11" align="justify"><em>De todas las historias de la Historia<br />
sin duda la más triste es la de España,<br />
porque termina mal. Como si el hombre,<br />
harto ya de luchar con sus demonios<br />
decidiese encargarles el gobierno<br />
y la administración de su pobreza.</em></p>
<p class="Estilo51" align="justify"> </p>
]]></content:encoded>
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