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	<title>La2revelación, reseñas, artículos y opinión &#187; Ariodante</title>
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	<description>Libros, Novela histórica, mitológica, ciencia ficción, clásicos grecolatinos…</description>
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		<title>LA HIJA DE ROBERT POSTE, Stella Gibbons</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Aug 2010 10:23:30 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ariodante</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Stella Gibbons (Londres, 1902-1989), escritora y periodista británica nacida en el seno de una familia de clase media, hija de un médico alcohólico con tendencias suicidas, y una madre débil, que soportaba la violencia de su esposo y sus continuas infidelidades, lo que le generó una infancia problemática. Primera hija de cuatro hermanos, creció en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><img title="LA HIJA DE ROBERT POSTE" src="http://www.la2revelacion.com/imagenesnews/hija_robert_poste.jpg" alt="LA HIJA DE ROBERT POSTE" width="99" height="147" align="left" />Stella Gibbons</strong> (Londres, 1902-1989), escritora y periodista británica nacida en el seno de una familia de clase media, hija de un médico alcohólico con tendencias suicidas, y una madre débil, que soportaba la violencia de su esposo y sus continuas infidelidades, lo que le generó una infancia problemática. Primera hija de cuatro hermanos, creció en Kent, donde su padre tenía la consulta. En 1921 empezó a estudiar periodismo y posteriormente, a partir de 1924, trabajó para la British United Press. Aunque se hizo famosa por esta novela, escribió otras veinticinco, además de relatos y poesía. En 1933 ganó el premio Femina-Via Hereuse. Tras la muerte de sus padres vivió con dos de sus hermanos en Hampstead. Trabajó para el <em>Evening Standard</em> y para la revista <em>Lady</em>. En 1933 se casó con el actor y cantante Allan Webb, viviendo el resto de su vida en una casa en Highgate. Gibbons admiraba a Austen y a Keats, mientras que satirizaba a Thomas Hardy y a D.H. Lawrence, a las Brontë, así como las obras de Mary Webb. En Virginia Woolf generó reacciones controvertidas, ya que también el espíritu elitista y <em>snob</em> de Bloomsbury es satirizado por su pluma, lo que no debió sentarle demasiado bien, aunque compartiera otras opiniones con Gibbons.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-1813"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Hay que destacar dos aspectos en la presente edición: en primer lugar, la maquetación de <strong>E. Redel</strong>, como siempre, impecable y muy atinada la imagen de «parravirgen» de la portada. En segundo lugar, el encomiable trabajo del traductor, <strong>J.C. Vales</strong>, francamente complicado con este texto, lo que podría explicar su tardanza en ser traducida.  La autora juega con el lenguaje, da muchísima importancia al significado de los nombres, tanto de personas, animales o cosas, que son como pistas para advertirnos de lo que se espera de cada uno; inventa términos como la famosa planta de efectos afrodisíacos <em>sukebind</em>, (que aquí se ha traducido como «parravirgen»), causante de los comportamientos primaverales <em>enredados</em> (<em>mollock</em>, otra palabra inventada). El propio título, que en el original es el nombre de la granja de sus enloquecidos parientes donde la protagonista se instala a la muerte de sus padres, <em>Cold Comform</em>, podría traducirse como «flaco o vano consuelo», y que la autora tomó de una granja real en los Midlands, a la que nadie había conseguido sacar adelante en años. Los nombres recibidos por animales u objetos (las vacas <em>Desnortada, Ociosa, Desgarbada</em>, el toro <em>Gran Negocio</em>) las cosechas o las diversas situaciones que se viven, todo tiene un significado y una intencionalidad. Efectivamente, en obras como éstas el lector ajeno a la cultura británica se puede perder un tanto porque es difícil captar las múltiples connotaciones y referencias a la propia literatura. Aun así, el esfuerzo de traducción consigue, con múltiples notas a pie de página, que aprovechemos al máximo la lectura.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Ante todo, <em>La hija de Robert Poste</em> es una parábola en tono de humor. Humor británico,  entiéndase. Evocamos a Evelyn Waugh, a Wodehouse, Jerome K. Jerome&#8230; Toda la obra rezuma situaciones absurdas y al mismo tiempo corrosivas, en las que la autora se ensaña con cierta tradición británica victoriana y con ciertas costumbres sociales, tanto las campestres como las de la sociedad londinense.</p>
<p style="text-align: justify;"><img style="margin-left: 4px; margin-right: 4px;" src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/hija_robert_poste2.jpg" alt="" width="189" height="200" align="right" />Flora, cual una moderna <em>Emma</em> de Jane Austen, o, por citar protagonistas del celuloide, la hermana de Macon en <em>El turista accidental</em>, no sabe qué hacer con su propia vida, pero necesita organizarle la vida a la gente. Es una persona acostumbrada al orden y no soporta el caos. Cuando se va a vivir con unos parientes del campo, parece trasladarse a varios siglos atrás. Aterriza en una  granja donde reina un clima enloquecido: una serie de personajes, la familia Starkadder (el nombre juega con la idea del nido de víboras) a cual más chiflado y peligroso, viven subsumidos bajo el poderoso influjo de la matriarca, la tía Ada, que desde su encierro voluntario en su habitación les mantiene en un puño, amargando sus vidas, con la excusa de su locura.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">La llegada de Flora trastoca la vida cotidiana. Flora, inmune a influencias ajenas, trata de introducir la cordura en un mundo lleno de violenta irracionalidad: miedos, deseos sexuales irreprimibles, obsesiones, tabúes, costumbres ancestrales, etc. Ella no se arredra: inasequible al desaliento, va uno por uno tratando de entender qué pasa allí y de arreglar asuntos, desbrozar el terreno y poner orden. Incomprensiblemente, a nadie se la han ocurrido ideas y soluciones obvias, hasta que Flora las pone en práctica o les persuade para que lo hagan. Comenzando por la jovencita Elfine, los primos Amos, Seth y Reuben, y llegando hasta la vieja tía abuela Ada. Simplemente Flora destierra los miedos que atenazan las voluntades de los habitantes de la fatídica granja. Llegando a un esperpéntico final en el que se lanzan al vuelo todas las campanas, incluida la propia Flora que, literalmente sale volando.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">En realidad es la granja, y el conjunto de sus moradores, el punto de mira central del libro, el objetivo a través del que se analiza una sociedad decadente y ruinosa, y Flora es únicamente la mano que prende la llama. Flora es una personalidad plana, pragmática y simple, de las que piensan que la línea recta es el camino más corto a cualquier parte. Y en cambio, viene a caer en un mundo retorcido, laberíntico, como la granja misma, donde cualquier decisión está ya tomada puesto que se rigen por el código de la tía Ada, que en su niñez <em>vio algo sucio en la leñera</em> y asegura que <em>los Starkadder siempre vivieron allí.</em> Frases que son como el <em>macguffin</em> de Hitchcock: lo de menos es qué significan, simplemente nos conducen por la trama.</p>
<p style="text-align: justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align: justify;">Con lo que tenemos una parábola social, además de una obra que reflexiona críticamente sobre el lenguaje y sobre la literatura y el arte. Ejemplo de ello son las conversaciones que mantiene Flora con el obseso sexual Mybug,  (escritor empeñado en demostrar que las Brönte eran unas alcohólicas que no escribieron nada y de cuyas obras fue su hermano Branwell el autor) o las que convierten a Seth en un descubrimiento cinematográfico, o las impagables descripciones de los bailes y la familia Hawk-Monitor, destinada a enlazarse con la Starkadder. (Halcones y víboras reunidos).</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">En cuanto a la forma, curiosamente la novela se ambienta en una mezcla de  tiempo futuro y pasado, en el que los carromatos de caballos alternan con los aviones particulares y las líneas de tren. Hay una intencionada confusión temporal en la que el pasado se deshace en el futuro, como un azucarillo en el agua, conforme lo vamos removiendo. La autora remueve así muchas ideas y puntos de vista que en su momento estaban en crisis -la obra se publicó en 1932- y trata temas tabú con mucha naturalidad, criticando tanto posiciones sociales de élite así como el papanatismo campestre y el de la clase media británica.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">Ariodante<br />
Agosto 2010</p>
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		<title>CAPE COD, Henry David Thoreau</title>
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		<pubDate>Tue, 10 Aug 2010 12:16:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ariodante</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El nombre del escritor, pensador, naturalista y gran caminante norteamericano Henry David Thoreau (1817-1862) es comúnmente asociado a Nueva Inglaterra, y, en particular, a la ciudad de Concord, condado de Middlesex, Estado de Massachussets. En la pequeña villa de Concord está ambientada la famosa novela Mujercitas (Little Women), escrita por Louisa May Alcott en 1868, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img title="CAPE COD, Henry David Thoreau" src="http://www.la2revelacion.com/imagenesnews/cape_cod.jpg" alt="CAPE COD, Henry David Thoreau" width="99" height="147" align="left" />El nombre del escritor, pensador, naturalista y gran caminante norteamericano <strong>Henry David Thoreau </strong>(1817-1862) es comúnmente asociado a Nueva Inglaterra, y, en particular, a la ciudad de Concord, condado de Middlesex, Estado de Massachussets. En la pequeña villa de Concord está ambientada la famosa novela <em>Mujercitas </em>(<em>Little Women</em>), escrita por Louisa May Alcott en 1868, hecho éste que ha dado a la población gran celebridad, siendo todavía hoy muy visitada por los turistas y el gran público. No resulta, sin embargo, tan popular el dato de que en esta recoleta localidad cercana a Boston, y en este mismo periodo, residieron magníficos intelectuales y admirables personalidades a partir de los cuales fraguó el núcleo de lo que ha llegado a denominarse el Renacimiento Americano.<br />
<span id="more-1780"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><img style="margin-left: 4px; margin-right: 4px;" title="Henry David Thoureau" src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/henry_david_thoreau.jpg" alt="" width="116" height="145" align="right" />Además de la saga de los Alcott, celebridades de la talla del filósofo y ensayista Ralph Waldo Emerson, el poeta Walt Whitman, el narrador Nathaniel Hawthorne, la periodista y activista por los derechos de la mujer Margaret Fuller, el abolicionista y aguerrido John Brown…, todos ellos dieron brillo y color a Concord, aunque no todos nacieron allí. Sí era natural de Concord otro de sus más afamados residentes: Henry Thoreau. Nacido en 1817, Thoreau cursa estudios en la Universidad de Harvard, lo cual supone sólo el primer escalón de la sólida formación humanista e intelectual de la que se beneficia, y que le conduce, en primera instancia, a ejercer de profesor en distintos centros de enseñanza de Nueva Inglaterra, para dedicarse posteriormente a la práctica de oficios menos rutinarios y sedentarios, y más de acuerdo con su naturaleza errabunda y, ciertamente, inclinada a lo silvestre. Liberado de la disciplina del aula, fija su residencia en una cabaña de Concord (que no quiere decir que <em>se asiente</em> en ella), cercana al lago Walden Pond. Desde allí, al tiempo que sigue leyendo a los clásicos y a sus contemporáneos, da los primeros pasos de una singular existencia errante, sin alejarse nunca de su poblado natal: tal era el poder de atracción que aquél terruño ejerce en su cuerpo y su mente. Posteriormente, pasa una temporada en la casa de Emerson, para acabar retirándose en la de su familia.</p>
<p style="text-align: justify;">Trabaja en la fábrica de lapiceros de grafito propiedad de su padre, ejerce muchos otros oficios, algunos de los cuales —topógrafo y agrimensor— le resultan muy útiles para la verdadera pasión que anida en su alma, o mejor, en sus pies: el oficio de cronista experto en marchas y caminos. Thoreau es, en efecto, autor de muy celebrados ensayos de naturaleza política y filosófica, como <em>Thomas Carlyle y su obra</em> (1847) y, sobre todo, <em>Desobediencia civil</em>, escrito en 1849 (prefirió ir a la cárcel, aunque sólo fuese una noche, a tener que pagar impuestos). Pero, por encima de todo, Thoreau es un apasionado de la naturaleza, de los paisajes de su distrito natal, sus dintornos y algunos contornos.</p>
<p style="text-align: justify;">Thoreau ama caminar, estar en movimiento, vadear ríos, coronar colinas, hablar con los lugareños que encuentra al paso, preguntarles por sus profesiones, costumbres y cuitas. Pero no le gusta <em>salir de viaje.</em> Para dar cuenta de sus excursiones y vagabundeos (verdadero espíritu, este último, del auténtico caminante), escribe una larga serie de relatos y crónicas de paseos, que pueden considerarse, al mismo tiempo, brillantes ensayos de geografía física y humana, de historia social y antropología cultural. <em>Walden</em> (1854) es acaso el libro más conocido de esta serie, junto a <em>Una Semana en los Ríos Concord y Merrimac</em> (1849), <em>Caminar</em> (1861) y <em>Cape Cod</em> (1865), texto que ahora paso a comentar.</p>
<p style="text-align: justify;"><img src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/cape_cod2.jpg" alt="" width="434" height="183" align="left" />Cape Cod fue de los primeros lugares colonizados por europeos en Norteamérica, además de Barnstable (1639), Sandwich (1637) y Yarmouth (1639). Descubierta en 1602, constituye el primer intento de los ingleses recién llegados al nuevo continente de fundar allí un asentamiento más o menos estable, desde el que avanzar en la colonización del país. Así pues, tocamos aquí una tierra que registra la huella del origen de la nación norteamericana. Una tierra, por lo demás, física y geográficamente muy inestable y poco firme. El Cape, como suele conocerse uno de los «cabos» por excelencia de EEUU, es un depósito glaciar en forma de hoz que experimenta cambios naturales constantes. Aquí más que tierra firme hay que hablar de «tierras movedizas», de suelo de arena, de lagunas, playas y aguas oceánicas por todos los costados. Más que tierra, desierto, Cape Cod es territorio de arenales con pocas rocas y piedras, en medio de agua de mar y bajo una pertinaz lluvia. Un territorio, en fin, que existe, a pesar de todo, empapado de su propia naturaleza con voluntad de permanencia.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Cape Cod</em> recoge distintas estancias de Thoreau en este enclave extraordinario, aunque el detalle de sus notas remite a una visita en particular realizada en octubre de 1849, coincidiendo con el verano indio, la mejor época del año para recorrerlo a pie, como tiene que ser. Caminante, por lo general, solitario, en esta ocasión está acompañado por su amigo Ellery Channing, con cuya hermana se ocupó, tras la muerte del autor, de la edición del manuscrito. Así relata Thoreau el propósito del texto en sus primeras líneas:</p>
<p style="text-align: justify;"><em>«Con el deseo de obtener un panorama mejor del que ya había tenido del océano, que —dicen— cubre más de dos tercios del globo, pero del cual quien viva a algunas millas tierra adentro puede que nunca tenga más indicios que sobre otro mundo, realicé una visita a Cape Cod en octubre de 1849, otra en junio siguiente, y otra más a Truro en julio de 1855; la primera y la última con un acompañante, la segunda, solo. En total, he pasado unas tres semanas en el Cape; dos veces caminando por el lado del Atlántico desde Eastham hasta Provincetown, y otra por el lado de la Bahía, exceptuando cuatro o cinco millas, y en mi andadura he atravesado la península media docena de veces; pero habiendo arribado tan fresco al mar, me he salado apenas.»</em> (pág. 11).</p>
<p style="text-align: justify;">Con la caminata a cuestas, Thoreau pinta un retrato narrativo rico en marinas y playas, islas y penínsulas, amplias bahías y breves llanuras, un relato de naufragios y de pescadores, de hombre curtidos por el aire marino y el trabajo duro. Los personajes del Cape aquí descritos viven del mar y para el mar. De sus aguas profundas recogen el fruto del trabajo, e incluso en las orillas hacen acopio de los restos que vomita el océano tras hacer la digestión de los barcos que ha devorado: pecios, maderos, ropas, objetos y aun cuerpos humanos que la mar devuelve al lugar de donde un día partieron.</p>
<p style="text-align: justify;">Para proteger la navegación de los hombres de la mar, vigilan la costa los faros del Cape. Uno destaca especialmente, cerca de Truro:</p>
<p style="text-align: justify;"><em>«Temprano llegamos al Highland Light, faro cuya blanca torre habíamos visto elevándose delante de nosotros sobre la playa durante el último par de millas.»</em> (pág. 122).</p>
<p style="text-align: justify;">Escenario de fábula, las rompientes laderas del faro principal de Cape Cod fue denominada «Land&#8217;s End Light» en la romántica y evocadora película de William Dieterle, <em>Retrato de Jennie</em> (1948), historia, en verdad, fantástica, poblada de fantasmas, sobre amores eternos e inmortalidad.</p>
<p style="text-align: justify;">Cape Cod, conocido en el pasado como Cabo del Bacalao (Codfish) y Cabo de Massachussets; para sus habitantes y visitantes, sencillamente el Cape: <em>«Aquí está el manantial de manantiales, la cascada de las cascadas. Una tormenta en otoño o invierno es el momento de visitarlo; un faro o la choza de un pescador, el verdadero hotel. Un hombre puede estar allí de pie y tener toda América  detrás de él.»</em> (pág. 226).</p>
<p style="text-align: justify;">Libro de infatigables caminatas y serenas contemplaciones, de sensaciones no exentas de apacibles reflexiones, diríase que desprende olor a salitre, bacalao seco y arándanos y que suena a rumor de olas desparramándose en las amplias playas de Cape Cod.</p>
<p><center><img src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/cape_cod3.jpg" alt="" width="306" height="228" align="center" /></center></p>
<p style="text-align: justify;">Ariodante<br />
Agosto 2010</p>
<p style="text-align: justify;"><em>CAPE COD</em>, Henry David Thoreau<br />
Introducción de Clifton Johnson de 1908<br />
Traducción de Héctor Silva<br />
Ediciones Baile del Sol, Tenerife, 2009</p>
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		<title>LAS VIDAS DE LOS MÁS EXCELENTES ARQUITECTOS, PINTORES Y ESCULTORES ITALIANOS DESDE CIMABUE A NUESTROS TIEMPOS, Giorgio Vasari</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Jul 2010 10:54:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ariodante</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Giorgio Vasari (Arezzo, 1511-Florencia, 1574) escritor, pintor y arquitecto italiano, conocido especialmente por su obra sobre la vida de los más importantes artistas del renacimiento italiano. Desde su infancia estuvo en contacto con artistas: trabajó en el estudio florentino de Andrea del Sarto y pasó a ser protegido de la familia Médicis. Entre las pinturas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><img title="LAS VIDAS DE LOS MÁS EXCELENTES ARQUITECTOS, PINTORES Y ESCULTORES ITALIANOS DESDE CIMABUE A NUESTROS TIEMPOS, Giorgio Vasari" src="http://www.la2revelacion.com/imagenesnews/vidas.jpg" alt="LAS VIDAS DE LOS MÁS EXCELENTES ARQUITECTOS, PINTORES Y ESCULTORES ITALIANOS DESDE CIMABUE A NUESTROS TIEMPOS, Giorgio Vasari" width="99" height="147" align="left" />Giorgio Vasari</strong> (Arezzo, 1511-Florencia, 1574) escritor, pintor y arquitecto italiano, conocido especialmente por su obra sobre la vida de los más importantes artistas del renacimiento italiano. Desde su infancia estuvo en contacto con artistas: trabajó en el estudio florentino de Andrea del Sarto y pasó a ser protegido de la familia Médicis. Entre las pinturas que se han conservado de Vasari destacan, en Florencia, los frescos del Salón de los Quinientos del Palazzo Vecchio,  y los de la cúpula del Duomo de Brunelleschi;  como arquitecto, entre los importantes edificios que diseñó se encuentran el Palazzo degli Uffizi de Florencia, destinado en un principio a oficinas de la administración florentina y ahora museo, y el corredor alto que une el Palazzo Pitti, a través del Ponte Vecchio con los Uffizi. Asimismo diseñó un gran número de palacios e iglesias en Pisa y Arezzo. Sin embargo, debe su fama a la literatura particularmente por su <em>Vidas de los mejores pintores, arquitectos y escultores italianos</em> (1550, revisado en 1568), impresionante conjunto de 133 biografías de artistas y arquitectos y uno de los primeros estudios sobre arte escritos por un artista eminente, y que constituye una fuente de información de primera mano sobre los artistas del renacimiento italiano.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-1708"></span></p>
<p style="text-align: justify;">La primera edición sólo incluía a artistas fallecidos, salvo Miguel Angel. Su edición revisada del 68 incluye su propia autobiografía junto a las biografías de otros destacados pintores aún vivos en el momento de escribirlo. Los artistas se distribuyen en tres partes –siguiendo el modelo evolutivo de las tres edades- desde Cimabue hasta Miguel Angel.</p>
<p style="text-align: justify;">Este libro supone la mirada evaluadora del <em>virtuoso</em> (en el sentido renacentista de la palabra) Vasari, así como su explicación y modo de enfocar la situación de las artes en un periodo tan trascendental: el renacimiento italiano. Su estilo de escritura, natural y desenvuelto, ha hecho de esta obra una de las más perdurables historias del arte que se hayan confeccionado hasta ahora, siendo de inevitable consulta para todo aquel investigador y amante del arte.</p>
<p style="text-align: justify;">La editorial Cátedra, que ya tiene una edición crítica (Madrid, 2002) de las <em>Vidas</em>, en esta edición ha optado  por seleccionar sólo treinta y dos biografías, aunque respetando el orden en que las colocó Vasari. También se han suprimido los textos dedicados al prefacio, a las técnicas artísticas y a los tres proemios, así como todo el aparato bibliográfico y cronológico incluido en la edición de 2002. Sin embargo, lo novedoso de esta edición recae en las 180 magníficas ilustraciones a todo color de las obras de los artistas seleccionados, lo que hace del libro, en formato 24x33cm un excelente ejemplar para cualquier biblioteca artística que se precie.</p>
<p style="text-align: justify;"><img src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/vidas2.jpg" alt="" width="321" height="195" align="left" />Acompañando a cada texto de Vasari, se incluye un texto complementario en el que se especifican temas como fechas y datos que sirvan para ubicar correctamente cada pieza artística. Vasari advierte  que su intención no consiste en un mero inventario de obras y artistas, aunque use la biografía como medio para hablar de ellos. Está también interesado en informarnos de datos sobre la formación artística, cuestiones técnicas, datos sobre clientela y mecenazgo, y asimismo establecer unos ciertos criterios de calidad, y aspectos estilísticos que definen una obra cohesionada dentro del conjunto de cada artista; igualmente, Vasari considera necesario juzgar actitudes personales y modos de vida, considerando que el artista, para lograr sus ambiciones, ha de adoptar una compostura profesional y social. El artista se ve así elevado a la dignidad de hombre notable, lo que repercute en elevar el nivel de aquellos que le promocionan, los mecenas y las ciudades. De hecho, en su dedicatoria a Cosme de Medicis, Vasari dice: «<em>mi intención, que no ha sido la de ganarme la fama como escritor, sino como artífice en alabar el ingenio  y avivar la memoria de aquellos que dieron vida y gloria a sus respectivas profesiones y no merecen que sus nombres y sus obras caigan en el olvido absoluto y la muerte.</em>» Olvido en el que se sumergen los artistas anónimos medievales, góticos y románicos, considerados como amanuenses, meros artesanos. Vasari cree que los artistas han dado un paso importantísimo, y que su trabajo ha de ser considerado a otro nivel superior.</p>
<p style="text-align: justify;">Las biografías comienzan, lógicamente, con Giotto, el innovador, el precursor: aquel que abrió la puerta a la novedad; no podría ser de otro modo. Y obviamente, acaban con Miguel Angel: pintor, escultor y arquitecto. De Giotto nos dice: «<em>Y fue realmente milagroso que en esa edad ruda e inepta surgiera el vigor de Giotto para pintar tan sabiamente que el dibujo, del que los hombres de aquel tiempo tenían poco o ningún conocimiento, resucitó completamente con él.</em>» De Brunelleschi nos dice, por ejemplo, que «<em>nos lo entregó el cielo para dar nueva forma a la arquitectura, extraviada desde hacía siglos</em>»<em>; </em>de Piero:<em> </em>«<em>lo importante que es imitar las cosas verdaderas, y referirse constantemente  a la naturaleza de lo copiado</em>»<em>; </em>a Botticelli lo describe como<em> </em>«<em>inquieto</em>»<em>;</em> finalmente, a Miguel Angel lo considera como encarnando «<em>la perfección de todas las virtudes</em>.»</p>
<p style="text-align: justify;">Entre uno y otro desfilan muchos: Ghiberti, Ucello, Masaccio, los tres Bellinis, Piero, Alberti, Verrocchio, Brunelleschi, Botticelli, el divino Rafael y el inquietante Leonardo. Por citar sólo a los más conocidos de los conocidos. De ellos, Vasari no sólo nos cuenta su vida, nos habla de su carácter, de su técnica, nos analiza sus principales obras, en fin, realiza una labor magistral.</p>
<p style="text-align: justify;">Ariodante<br />
Julio 2010</p>
<p><em>Las vidas de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos desde Cimabue hasta nuestros tiempos,</em> Giorgio Vasari</p>
<p>Selección y edición de Ana Ávila<br />
EDICIONES CÁTEDRA, 2005</p>
<p>ISBN: 84-376-2266-2</p>
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		<title>NOSTALGIAS EUROPEAS, UNA VIDA DE STEFAN ZWEIG, Jean-Jacques Lafaye</title>
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		<pubDate>Thu, 15 Jul 2010 12:59:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ariodante</dc:creator>
				<category><![CDATA[:: Literatura, autores]]></category>
		<category><![CDATA[:: Literatura: Comentarios de libros]]></category>
		<category><![CDATA[¬> Narrativa en otros idiomas]]></category>

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		<description><![CDATA[«La vida depende de la voluntad de otros; la muerte, de nuestra propia voluntad» (Montaigne, Ensayos). El 22 de febrero de 1942, en Petrópolis (Brasil), el escritor austríaco Stefan Zweig fue encontrado sin vida, pulcramente vestido, con su casa en orden. A su lado y también sin vida, su segunda esposa, Lotte. La declaración que [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><img src="http://www.la2revelacion.com/imagenesnews/zweig.jpg" alt="" width="99" height="147" align="left" />«La vida depende de la voluntad de otros;<br />
la muerte, de nuestra propia voluntad»</em><br />
(Montaigne, <em>Ensayos</em>).</p>
<p style="text-align: justify;">El 22 de febrero de 1942, en Petrópolis (Brasil), el escritor austríaco Stefan Zweig fue encontrado sin vida, pulcramente vestido, con su casa en orden. A su lado y también sin vida, su segunda esposa, Lotte. La declaración que dejó escrita como epitafio a su vida se puede leer <a href="http://argos.cucsh.udg.mx/18abril-junio01/18nquint.html"><span style="color: #800000;">aquí</span></a>.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-1663"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Jean-Jacques Lafaye</strong> (Saint-Germain en Laye, 1958) es escritor y ensayista francés. Ha dedicado varios artículos, conferencias y homenajes a la figura literaria y moral de Stefan Zweig, y contribuido a la edición francesa de su biografía sobre <em>Montaigne</em>. En 1999 publicó <em>12 vidas para la música, de Bach a Rachmaninov.</em> Como bien dice en su prólogo nuestro desaparecido filósofo Aranguren, <em>esta biografía  es más bien un ensayo con el que logra plenamente su propósito de adentrarse en el personaje, hasta la plena identificación con él.</em></p>
<p style="text-align: justify;"><img style="margin-left: 5px; margin-right: 5px;" src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/zweig2.jpg" alt="" width="324" height="218" align="right" />Efectivamente, Lafaye ha conseguido captar hasta tal punto el tono y el estilo de la obra de Zweig, que casi podría pasar por un ensayo supervisado por el gran autor vienés. En menos de doscientas páginas nos hace una biografía <em>impresionista</em>, como cita Roland Jaccard, en Le Monde. Es decir, leemos la biografía como si de una novela se tratara, aunque no  está novelada. Pero entramos perfectamente en la mente y en el corazón de este autor, tan contradictorio; profundo conocedor del alma femenina y sin embargo en su vida personal conflictivo con las mujeres; tan decidido transmisor de ideas democráticas y a la vez tan aristocrático en su vida; tan internacionalista y tan vienés; tan decidido con su trabajo y a la vez tan indeciso con su vida.</p>
<p style="text-align: justify;">Publicada esta obra en 1989, ha habido otras biografías posteriores, entre ellas, las memorias de Fridericke, su primera -y en su corazón, la única- esposa, la mujer en la que se apoyó sin grandes miramientos, pero que le fue absolutamente fiel, cosa que no se puede decir de él, por su carácter débil y su obsesiva necesidad de independencia. Pero al margen de lo que se haya podido decir en ellas, que en este momento desconozco, creo que la biografía de Lafaye es bastante objetiva, casi diría que se inmiscuye hasta lo más hondo en la intimidad del autor vienés, que le radiografía completamente, llega hasta la médula en su intento de mostrarnos una vida interior altamente desgarrada tras la apariencia de tranquilidad y poderío.</p>
<p style="text-align: justify;">La vida de Zweig está cortada en dos mitades: antes y después de la Gran Guerra. Antes de la guerra, el escritor, nacido en una acomodada familia judía vienesa, destacando desde muy joven por su enorme capacidad intelectual, vive en un mundo feliz, en una burbuja estética donde se puede dedicar a la literatura, al arte, la música, educado en los buenos modales, la elegancia, en fin, el <em> bon vivant </em>de la alta burguesía de fin de siglo del Imperio Austrohúngaro. En esos años de infancia y primera juventud, donde se consideraba a sí mismo, como buen miembro de la sociedad que le arropaba, poderoso y magnífico, creció en la idea de un paneuropeísmo flotando en la pax imperial, un ideal de unión de los grandes mitos culturales, las testas más laureadas poniéndose en comunicación para desarrollar una cultura universal. <em>«La unidad europea del espíritu, más allá de los estrechos nacionalismos, constituye un buen ideal para Zweig, el hombre de las contradicciones. Por un lado sigue siendo un vienés narcisista, el esteta del pesimismo, egoístamente preocupado por su arte, mientras que, por otro, quiere adherirse a los grandes problemas de su tiempo. Piensa en la humanidad como un precioso todo.»(p. 49)</em></p>
<p style="text-align: justify;">Además, el éxito le viene muy pronto; desde sus primeras publicaciones es reconocido como un gran escritor, lo que le catapultó, seguro de sí mismo, a viajar por una Europa aún gozosa y viviendo de las rentas del victorianismo y los últimos coletazos  imperiales. Creando fuertes lazos con muchos escritores, se codea con lo más florido de la intelectualidad; se deja admirar por las mujeres, con las que mantenía una cierta distancia, no quería compromisos que le ataran. Es hacia los treinta años cuando conoce a Fridericke, con la que mantendrá una relación que pasará por distintos niveles pero que perdurará hasta casi el último momento de su vida. Primero bastantes años de relación en la que ella, que estaba casada y con dos hijas pequeñas, oscila entre su marido y él. Una vez abandonado el marido, aún no se deciden a vivir completamente juntos, sino que lo hacen en mansiones independientes y no se casan hasta obtenido el divorcio, ya tras la guerra, cuando el ánimo de él empieza a doblegarse y su necesidad de apoyo moral empieza a ser enorme. Pero nunca fue una relación normal, dado el carácter obsesivamente independiente y a la vez inseguro de Zweig, que no soportaba la más mínima atadura, que viajaba constantemente y a cuyo ritmo no podía Fridericke, muy ligada a sus hijas, ajustarse.</p>
<p style="text-align: justify;">El conflicto bélico que destrozó económica y políticamente Europa a la vez que desmanteló ideas, mentalidades, y concepciones sobre la vida, desmanteló la magnificencia de Zweig. El hombre que se comía el mundo antes de la guerra,  el aristócrata, el hipersensible, dejó que el mundo le devorase a él después, convirtiéndole en un ser depresivo, inseguro, desnortado, incluso renegando de su propio pasado y de su historia, buscando cada vez con más ahínco, el dulce abrazo del ángel de la muerte. No fue un cambio radical,  de un día para otro, sino progresivo. Sin embargo, la segunda parte del decenio posterior a la guerra, y sobre todo, los años 26 y 27 destacan como los más fecundos de su vida literaria. Es en su trabajo en donde encuentra el verdadero refugio, y a partir de sus series biográficas desarrolla su verdadero estilo.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque algo se rompe en el interior del autor vienés cuando realmente asume el significado de aquella guerra, que, incluso en un primer momento, dejándose llevar por la marea belicista imperante, aceptó incluso celebrar y publicitar. Mucho se lamentó de haberlo hecho, y a partir del instante en que lo advierte, recrudece su militancia pacifista y sobre todo, su neutralismo, hasta situaciones incomprensibles. La ascensión de Hitler y del nazismo en Alemania le dan la puntilla. Primero incrédulo y luego ofendido, humillado, abandona su casa, su país y su familia, renunciando a todo su entorno, enviándolo al pasado, al ayer, no queriendo tener nada que ver con esa sociedad que estaba generando y preparando el genocidio y el holocausto.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde que se entera de las quemas de libros, incluidos sus libros, el terror ante lo que la humanidad había engendrado, la humillación de pertenecer a una humanidad capaz de herir tan profundamente su propio cuerpo social, le lleva a desear desligarse de todo, incluso de la propia vida. Y el hombre que amó y luchó por la interrelación de los distintos países, de la eliminación de fronteras y trabas, de la propagación de la cultura y la democratización de costumbres y anhelos, ve venirse abajo todo el edificio mental con la primera hoguera y el olor a papel quemado.</p>
<p style="text-align: justify;"><img src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/zweig3.jpg" alt="" width="379" height="241" align="left" />Autoexiliado en Inglaterra, donde se atrinchera, rodeado de algunos cientos de libros, lo poco que pudo rescatar de su inmensa biblioteca de Salzburgo,  se refugia en el trabajo, ayudado por su secretaria Lotte, y en esos terribles años produce unas de las mejores obras salidas de su pluma. La magnífica biografía de Balzac, la de Erasmo, la de María Estuardo, la lucha de Castellio contra Calvino, en ellas vuelca las opiniones que no quiere expresar de otro modo, desarrolla un mutismo ante lo que está sucediendo, que es criticado por muchos, y que responde a un feroz enrocamiento en su torre; en Londres, sólo se relaciona un poco con Freud, que está a punto de morir, pero apenas mantiene otras relaciones, allí no es conocido, ha de sufrir la humillación de ser austríaco, de hablar alemán, en una Inglaterra donde el alemán representa al enemigo.</p>
<p style="text-align: justify;">Su divorcio de Fridericke, que se queda en Austria por voluntad propia, atrapada entre su marido y sus hijas, que ya son mayores; su matrimonio con Lotte, la joven y devota secretaria que su propia esposa le coloca como sustituta de sí misma; su periplo americano, Nueva York, Buenos Aires, Brasil&#8230;esos últimos años de su vida, en la cincuentena, recayendo cada vez  más a menudo en sus delirios suicidas, exprime su obra hasta el máximo, pero al mismo tiempo se agota, ya no puede más. En Nueva York se reencuentra con Fridericke, modelo de fortaleza, que ha conseguido salir de Europa con sus hijas, y hay un impasse donde los tres -ambas mujeres y él- se relacionan y trabajan en relativa paz. Pero su espíritu está enfermo y finalmente parte para el Sur, a Brasil, donde pone punto final a su vida, aunque Lotte, como una Julieta desesperada, le siga inmediatamente a la muerte. <em>Con ese solo acto, Zweig justifica su vida entera. (&#8230;)Cuando la vida ha perdido su sentido, la muerte le ofrece otro. Con ese gesto de soberana independencia, alcanza la eternidad de las sublimes figuras trágicas.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Ariodante<br />
Julio 2010</p>
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		<title>TRIBULACIONES DE UN SICARIO, Elena Casero</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Jul 2010 10:00:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ariodante</dc:creator>
				<category><![CDATA[:: Literatura: Comentarios de libros]]></category>
		<category><![CDATA[¬> Narrativa en castellano]]></category>
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		<category><![CDATA[tribulaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Elena Casero Viana, (Valencia, 1954) autora levantina que, aunque su trabajo no tiene que ver con la literatura, ya tiene tres novelas en su haber: Demasiado tarde y Tango sin memoria, así como bastantes relatos cortos, algunos de ellos premiados. Tribulaciones de un sicario es una novela corta, que podría muy bien situarse en la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><img title="TRIBULACIONES DE UN SICARIO, Elena Casero" src="http://www.la2revelacion.com/imagenesnews/tribulaciones_sicario.jpg" alt="TRIBULACIONES DE UN SICARIO, Elena Casero" width="99" height="147" align="left" />Elena Casero Viana</strong>, (Valencia, 1954) autora levantina que, aunque su trabajo no tiene que ver con la literatura, ya tiene tres novelas en su haber: <em>Demasiado tarde</em> y <em>Tango sin memoria</em>, así como bastantes relatos cortos, algunos de ellos premiados.</p>
<p style="text-align: justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align: justify;"><em>Tribulaciones de un sicario</em> es una novela corta, que podría muy bien situarse en la estela del Eduardo Mendoza de <em>La Cripta embrujada,</em> y a la vez recoge la tradición de la novela decimonónica costumbrista como Galdós, <a href="http://www.la2revelacion.com/?p=13"><span style="color: #800000;">Blasco</span></a>, o <a href="http://www.la2revelacion.com/?p=26"><span style="color: #800000;">Baroja</span></a>.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-1640"></span></p>
<p style="text-align: justify;">De lectura fácil y rápida, atrapa desde el primer momento, el tono satírico pero a la vez con un deje entrañable: el personaje central, Anselmo, un pobre hombre, un hombre simple que nos cuenta, en primera persona cómo ha llegado hasta su situación. Y nos sentimos inmediatamente simpatizando con él, le disculpamos sus simplezas y lo miramos con cariño, como lo mira la autora.</p>
<p style="text-align: justify;">Hay asimismo una galería de personajes, que desfilan por la pensión de Doña Celia, una pensión popular, y por el imaginario pueblito mesetario perdido en el que hace mucho calor y nunca pasa nada, aunque un grupo de enloquecidos que se autoproclaman «sicarios» consiguen atraer a su maquiavélica red al ingenuo Anselmo, cuando sus mermados recursos económicos se agotan y ha de encontrar un trabajo a toda costa.  Poco a poco Anselmo va perdiendo su ingenuidad y descubriéndose a sí mismo, a la vez que descubre, mediante una complicada trama, los misterios de su pasado. Sus recuerdos de la niñez, ligados a la casa familiar de sus abuelos, ahora reconvertida en Museo y regentada por un personaje que centra su atención durante mucho tiempo y finalmente resulta ser alguien ligado a él de un modo que nunca hubiera podido imaginar.</p>
<p style="text-align: justify;">La narración tiene toques de novela negra, toques de costumbrismo, toques de humor, y algunos ecos <em>fellinnianos</em>; en general, el ritmo se mantiene muy bien, salvo en la parte final, en la que creo que la autora ha querido decir demasiado en poco tiempo acelerando el proceso con complicadas explicaciones, que en mi opinión, eran prescindibles, ya que pueden llegar a confundir un poco al lector y perder esa simplicidad con que va resolviendo cada parte de la novela. Simplicidad que le da una frescura y fuerte atractivo.</p>
<p style="text-align: justify;"><img style="margin-left: 8px; margin-right: 8px;" title="Elena Casero" src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/Elena_Casero.jpg" alt="" width="180" height="167" align="right" />De todas formas, ello no empaña en absoluto el conjunto, que resulta un producto altamente prometedor. Esperamos que la carrera de esta escritora aún poco conocida, llegue a cotas más altas, porque tiene talla, tiene fuertes anclajes en la literatura clásica española y sabe aprovechar nuestra tradición literaria.</p>
<p style="text-align: justify;">Muy bien tratada la psicología del personaje principal, su relación con las mujeres y sus recuerdos del pasado; sin embargo, creo que con el personaje de Antonio, que empieza a destacar mediada la narración, exagera en su radical cambio: a pesar de ser delirante en sus actuaciones, creo que le sobra un poco de <em>sobre-actuación</em>. Nicomedes, en cambio, queda un poco corto, cuando podría haberse alargado un tanto su papel. Aun así, son fallos menores, que no impiden el disfrute de una obra francamente divertida y  enternecedora a la vez. Muy atinada la elección de los nombres: Orencio, Rita, Matías, Nicomedes&#8230; así como la muy cuidada edición, a cargo de  <em>Editores Policarbonados</em>, que hacen una apuesta para promocionar autores noveles o apenas conocidos, y abrirles de par en par las puertas al público.</p>
<p style="text-align: justify;">Ariodante<br />
Julio 2010</p>
<p style="text-align: justify;">Editorial: Editores Policarbonados<br />
Colección: <em>Cortoletrajes</em><br />
ISBN: 978-84-936737-4-1<br />
Año edición: 2009<br />
Páginas: 174<br />
Género: novela corta</p>
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		<title>COLÓN, Felipe Fernández-Armesto</title>
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		<pubDate>Fri, 28 May 2010 11:34:07 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ariodante</dc:creator>
				<category><![CDATA[:: Literatura: Comentarios de libros]]></category>
		<category><![CDATA[¬> Narrativa en otros idiomas]]></category>
		<category><![CDATA[Colón]]></category>
		<category><![CDATA[Felipe Fernández-Armesto]]></category>

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		<description><![CDATA[Felipe Fernández-Armesto, (Londres, 1950) es historiador británico de origen español, hijo del periodista homónimo. Catedrático de Medio Ambiente en el Queen Mary College de Londres y miembro del Instituto Holandés de Estudios Avanzados. Desde 2005 ocupa la cátedra Príncipe de Asturias de la Universidad  de Boston. Una amplia bibliografía en su haber, destaca su interés [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><img src="http://www.la2revelacion.com/imagenesnews/colonarmesto.jpg" alt="" width="99" height="147" align="left" />Felipe Fernández-Armesto</strong>, (Londres, 1950) es historiador británico de origen español, hijo del periodista homónimo. Catedrático de Medio Ambiente en el Queen Mary College de Londres y miembro del Instituto Holandés de Estudios Avanzados. Desde 2005 ocupa la cátedra Príncipe de Asturias de la Universidad  de Boston. Una amplia bibliografía en su haber, destaca su interés por el descubrimiento de América, al que ha dedicado diversos ensayos y biografías.</p>
<p><span id="more-1511"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Esta es una biografía detallada y muy documentada, en la que trata de separar lo mítico y legendario de la realidad documentada en la biografía del Almirante. En el prólogo bilingüe, <strong>Hugh Thomas</strong> nos habla de los misterios en la vida de Colón, tanto de su origen como de sus restos, y las incertidumbres de gran parte de su vida, así como su carácter, profundamente perturbador (<em>disturbing personality</em>, dice Thomas); pero, a pesar de todas las críticas o interpretaciones divergentes, Thomas conirma rotundamente la hazaña colombina: Colón fue el descubridor de América.</p>
<p style="text-align: justify;">La edición que he manejado, perteneciente a una serie publicada por ABC en kiosko, en 2004, consta de nueve capítulos: en los tres primeros indaga sobre los turbios orígenes y los pasos previos de Colón, hasta su llegada a Castilla, y su intensa y larga búsqueda de patrocinadores para su proyecto. En los cinco siguientes narra los cuatro viajes, demorándose en uno de ellos para estudiar cómo se formó la colonia en La Española y los problemas que surgieron y que trajeron la desgracia sobre Colón, que del estrellato pasó a ser casi un delincuente. El último capítulo se ocupa de la decadencia y la muerte de Colón. Incluye, además, una cronología, una serie de mapas y láminas, un listado de abreviaturas, notas (donde se ofrece bibliografía citada),  índice de láminas,  y un índice analítico. Lo cual hace del libro una obra bastante completa, a pesar de su sencillez de edición.</p>
<p style="text-align: justify;">En el prólogo a la primera edición, el autor hace una breve declaración de principios: a primera vista, podría pensarse que Colón era, un<em> chiflado</em>, un excéntrico que escuchaba «voces» celestiales y que vestía de modo extravagante. Las versiones populares dan una imagen, por otra parte, de Colón como un adelantado a su época, como un incomprendido que veía más allá de lo habitual, etc. Hay que rascar un poco en la superficie para ver, tras la leyenda, quién era realmente este hombre, tratando de evitar los errores habituales al interpretar su figura y su epopeya marina. Sus propios escritos, de manejo inevitable al tratar de su vida, han de mirarse con mucho cuidado, ya que Colón tergiversaba y edulcoraba la realidad con fines promocionales, según el autor, y por tanto se ha de ser un tanto escéptico en su lectura. <em>El Colón que he encontrado</em>, nos dice Fernandez-Armesto, <em>el individuo lleno de ambición socia;, el torpe advenedizo, el autodidacto, intelectualmente agresivo pero fácilmente intimidado; el resentido que huye de las realidades que le perturban; el aventurero inhibido por el miedo al fracaso, es, así lo creo, coherente con los datos históricos, pero sin duda sería posible reconstruir la imagen de forma distinta a partir de los mismos datos.</em> El propósito del autor es dar a los lectores la oportunidad  de elegir por sí mismos entre las versiones más cercanas a la realidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><img style="margin-left: 5px; margin-right: 5px;" src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/colonarmesto2.jpg" alt="" width="271" height="181" align="right" />Sin embargo, quiere el autor dejar claro que rechaza tres posturas historiográficas: la tradición mistificadora, (que intenta revelar verdades supuestamente crípticas, ausentes de los datos objetivos), la tradición que utiliza la supuesta escasez de datos testimoniales como pretexto para un trabajo intuitivo de adivinación (reconstrucciones imaginativas); y la tercera, la que suscribe la leyenda inventada por el propio Almirante.</p>
<p style="text-align: justify;"><em>La mejor manera de ver a Colón – </em>afirma el autor<em>- es en los contextos a los que pertenecía: el mundo genovés de las postrimerías del siglo XV; la Lisboa y la Andalucía con fuerte presencia genovesa las que se trasladó en un período crítico de su carrera; la corte de los monarcas españoles, que fue su base de operaciones en la segunda mitad de su vida; el mundo de los exploradores y cartógrafos del Atlántico de su época; el de la especulación geográfica de la que estaba rodeado; y, en un trasfondo más remoto, el lento cambio del centro de gravedad de la civilización occidental del Mediterráneo al Atlántico.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Así, las ideas que nos quedan del panorama que nos presenta Fernández-Armesto es que Colón era, indudablemente genovés, y que se movía en los círculos económicos y comerciales genoveses, fuertemente afincados en Castilla; que siendo autodidacta, se había dedicado a leer profusamente sobre el tema que le interesaba: geografía, astronomía y la navegación; que por distintas razones había llegado a la idea de que navegando al Oeste se llegaría al Japón y a China. Y que tenía que encontrar la manera de conjugar su interno e inconsciente hábito comercial  con el de la exploración: debía conseguir un patronizador que le financiase la expedición que tenía en mente. La apertura de nuevas rutas le enriquecería y ascendería en la escala social, otra de sus ideas fijas, de ahí su ansia de títulos, prebendas y honores, que le hacía parecer más un trepador que un explorador genial. Efectivamente, era un explorador genial: porque esa faceta, que no explotó demasiado, era la que más le interesaba, y para la que estaba más capacitado: la administración y el gobierno de los territorios descubiertos no era asunto para el que estuviera preparado y de ahí los inevitables errores y fracasos que finalmente le llevaron  encadenado de vuelta a España.</p>
<p style="text-align: justify;">De su elección de ruta, unos creen que Colón estaba muy bien documentado y había estudiado el sistema de vientos atlántico (recordemos que años atrás había viajado a Islandia, vía Inglaterra por el norte, y a Madeira por el sur, en viajes comerciales); otros creen que Colón no tuvo elección: al estar a las órdenes de Castilla no podía salir de otro puerto que no fuera Canarias. Navegó directo hacia el Oeste.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong><em> </em></strong></p>
<p style="text-align: justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align: justify;"><em> </em></p>
<p style="text-align: left;">Mejoró la navegación por <em>estima</em>, y la astronómica tradicional; el Almirante fue más allá: utilizó un mapa; intentó realizar lecturas astronómicas exactas de la latitud y verificó la longitud  calculando la duración de un día solar. Descubrió ya en su primer viaje, las variaciones magnéticas y confirmó el sistema de vientos atlánticos. Contribuyó a cartografiar el nuevo mundo, aunque fuera Juan de la Cosa el que mejor lo consiguió. Pero el Almirante se mantuvo muchas veces entre el genio y la locura: cuando las cosas iban mal, surgían sus <em>visiones</em> y oía <em>voces</em>. Y quizás por ser un visionario, con tendencia hacia lo fantástico, le fue más fácil llegar donde llegó.  El problema fundamental es que, persuadido de que lo que iba a encontrar tenía que ser Asia, no fue consciente, salvo que algo intuyera en su último viaje donde exploró la costa continental desde Panamá hasta Honduras, de que lo que estaba descubriendo era otro mundo. Un mundo que no llevaría su nombre.</p>
<p style="text-align: left;">Ariodante<br />
Mayo 2010</p>
<p style="text-align: left;"><em>Colón<br />
</em>FELIPE FERNÁNDEZ-ARMESTO<br />
Prólogo de Hugh Thomas<br />
Traducción de Juan Faci</p>
<p style="text-align: justify;">
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		<title>VALENTIA. LAS MEMORIAS DE CAIUS ANTONIUS NASUS, Gabriel Castelló</title>
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		<pubDate>Thu, 20 May 2010 10:21:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ariodante</dc:creator>
				<category><![CDATA[:: Literatura: Comentarios de libros]]></category>
		<category><![CDATA[¬> Novela histórica]]></category>
		<category><![CDATA[Caius Antonius Nasus]]></category>
		<category><![CDATA[Gabriel Castelló]]></category>
		<category><![CDATA[Valentia]]></category>

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		<description><![CDATA[Gabriel Castelló Alonso (Valencia, 1972), Valenciano de nacimiento, pensamiento y convicción, comercial y escritor, amante de la Historia, las artes y de la libertad de credo y opinión. Desde muy joven siempre le han fascinado las culturas de la antigüedad, y más en especial la Roma republicana, según se autodefine en su blog. Aprovechando los [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><img title="VALENTIA LAS MEMORIAS DE CAIUS ANTONIUS NASUS, Gabriel Castelló" src="http://www.la2revelacion.com/imagenesnews/valentia.jpg" alt="VALENTIA LAS MEMORIAS DE CAIUS ANTONIUS NASUS, Gabriel Castelló" width="100" height="150" align="left" />Gabriel Castelló Alonso</strong> (Valencia, 1972), <em>Valenciano de nacimiento, pensamiento y convicción, comercial y escritor, amante de la Historia, las artes y de la libertad de credo y opinión. Desde muy joven siempre le han fascinado las culturas de la antigüedad, y más en especial la Roma republicana,</em> según se autodefine en su blog.</p>
<p style="text-align: justify;">Aprovechando los vaivenes políticos romanos, derivados de la guerra civil entre los seguidores de Mario y Sila, en los que se enmarca la rebelión de Sertorio, que supuso finalmente la entrada como <em>imperator </em>de Pompeyo el Grande en la península ibérica, el autor hace coincidir estos hechos con la fabulación de la vida de Caio Naso, nieto de uno de los veteranos fundadores de Valentia, <em>la Ciudad de los Valientes</em>.</p>
<p><span id="more-1481"></span></p>
<p style="text-align: justify;">La obra se estructura con un primer capítulo introductorio, de fuerte dramatismo, situado en el siglo III d.C. justo en el momento de la irrupción de un contingente de bárbaros que arrasan la ciudad, de la que entre otros, Tito, último descendiente de la familia Antonia, escapa y se parapeta tras los muros de la ciudadela de Sagunto para tratar de organizar la defensa desesperada frente al invasor del Norte. En este capítulo, lo poco que puede salvar Tito son unos rollos con la historia de su familia. Y en los descansos entre sus guardias en la muralla saguntina, comienza a leerlas; esa lectura compone el cuerpo central de la novela, a lo largo de la cual asistimos a la saga de la familia Antonia, y a las luchas políticas entre los pueblos ibéricos aliados a uno y otro bando romano.</p>
<p style="text-align: center;"><img style="margin-left: 20px; margin-right: 20px;" src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/valentia1.jpg" alt="" width="490" height="158" /></p>
<p style="text-align: justify;">Comenzamos a leer a Caio Naso, en su ancianidad, recordando su pasado; al principio, desde el momento en que conoce a Nunn, su mujer; y después remontándose a sus recuerdos infantiles, su imagen del abuelo Publio Antonio; de su padre, Caio Antonio Naso, que desarrolla la crianza y comercio de los vinos. A partir de ahí, la novela discurre más lentamente y nos muestra la vida cotidiana de la familia Antonia, de tradición vinícola, y su afinidad con la causa de Sertorio, y los sucesos en los que se ven involucrados, mezclados con los propios de la actividad comercial familiar, que lleva a Caio <em>el joven</em> a viajar por el Mediterráneo, en sus naves bajo el símbolo de la vid, mientras en la península ibérica los disturbios prosiguen. Este viaje da pie al autor a contarnos una serie de historias colaterales, a aventuras con piratas cilicios y peleas con camorristas tarentinos, describiéndonos las costumbres y tradiciones del mundo romano del momento. El fresco histórico se cierra con el desastre de la rebelión sertoriana y la escapada de Caio, desnortado y hundido, hasta el momento en que decide hablar de su pasado dirigiéndose al hijo que hace años se marchó a la siguiente guerra. Un epílogo, en forma de epístola del hijo, cuenta brevemente el renacimiento de la ciudad, años después de aquellos dolosos sucesos.</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">El autor ha realizado un verdadero y profundo esfuerzo de documentación e investigación sobre un tema  y una época que, a pesar de poseer gran cantidad de datos fiables, sigue siendo convulsa y turbia, sumida en las brumas del tiempo y de los conflictos sociales. Quizás la gran atención que ha puesto en documentarse le haya llevado a un excesivo afán de <em>mostrar</em> esa documentación. Prueba de ello es la cantidad de notas a pie de página que a veces son demasiado obvias y por tanto innecesarias, y que le dan un valor casi ensayístico a la novela.</p>
<p style="text-align: justify;">Otro efecto de este afán es que la cantidad de descripciones aportadas, muy interesantes e ilustrativas en su mayoría, a veces interfieren restando impulso en el desarrollo de la trama de la novela, rebajando el ritmo. Porque, no lo olvidemos, no estamos viéndonos con un ensayo ni con un tratado de Historia: la obra que se nos presenta es una novela,  más cerca quizás de la <em>historia novelada</em>, pero novela, en fin. Esa multiplicidad de datos, de términos romanos, de acotaciones, puede desvirtuar su apreciación por parte del lector. Quizás un filtrado de ese bombardeo de información hubiera sido pertinente: más fabulación y menos información. Porque capacidad fabuladora tiene el autor, indudablemente; y muy desarrollada. Pero ahora se trata de regularla, de pulirla, de dosificarla.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" style="margin-left: 20px; margin-right: 20px;" src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/valentia2.jpg" alt="" width="490" height="137" /></p>
<p style="text-align: justify;">La novela tiene dos niveles de lectura. La introducción y la parte final, más relacionados con los hechos históricos reales, cuyo tono es muy dramático, y todo el cuerpo central de la narración, en un tono mucho más distendido, gozoso, aventurero, y épico, en el que la imaginación del autor se expande con las peripecias del protagonista. El viaje del joven Caio circunnavegando el Mar Interior, Nuestro Mar, tiene inevitables connotaciones homéricas. Todo el desarrollo de la vida familiar, sus negocios, sus actividades, nos dan una idea de cómo funcionaban las cosas en la Edetania romana. Sus descripciones del paisaje, de las playas y montañas, los frutos y las comidas (podría compilarse un libro de recetas con la información culinaria que se nos aporta) y sus encuentros amorosos, son un <em>leit motiv</em> en toda la obra; nos ofrecen una imagen de un pueblo cuyo carácter es plenamente mediterráneo: lleno de alegría de vivir, de disfrute de los placeres, pero a la vez belicoso, emocional, de puñal y garrote a mano, como en la pintura de Goya. Este dionisíaco modo de vida se ve empañado  por la guerra. En la última parte, que es la más trágica, donde se describen las batallas, donde suceden los terribles hechos que destrozan la familia y la ciudad, Gabriel consigue implicarnos en la acción y emoción del combate y de las fatalidades que siguen. Impacta la terrible escena de la muerte de Sertorio, premonitoria de otra muy semejante, la de Julio César. Creo que el autor ha buscado repetir incluso hasta las palabras julianas para remarcar hasta qué punto las luchas civiles y fratricidas eran endémicas en Celtiberia y en Roma. Desgraciadamente ésta ha sido una tradición en el  país que heredamos de estos antiguos pobladores, belicosos y, al mismo tiempo, amantes del buen vivir.</p>
<p style="text-align: justify;">No es ésta una novela <em>complaciente</em>, aunque complace: al lado de la amistad y el amor, la buena comida y el trabajo, las batallas y los terribles resultados de la devastación y las periódicas luchas intestinas, se nos muestran con la misma emoción y fuerza que los encuentros amorosos: Eros y Thanatos, la vida y la muerte están muy unidas en esta obra, como en la realidad. Caronte siempre está al final del viaje, y hay que llevar la moneda para cruzar la laguna.</p>
<p style="text-align: justify;">Ariodante<br />
Mayo 2010</p>
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		<title>EL BUSCA DEL GRAN KAN, Vicente Blasco Ibáñez</title>
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		<pubDate>Wed, 12 May 2010 11:31:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ariodante</dc:creator>
				<category><![CDATA[:: Literatura: Comentarios de libros]]></category>
		<category><![CDATA[¬> Narrativa en castellano]]></category>
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		<description><![CDATA[Vicente Blasco Ibáñez (Valencia, 1867, Menton, Francia, 1928), escritor, ensayista, periodista, viajero, político, hombre de acción, como solía definirse. Realizó estudios de Derecho que no ejerció nunca, en la Universidad de Valencia, entre 1898 y  1907 participó en política como diputado republicano; más tarde marchó a París coincidiendo con la primera Gran Guerra, sobre la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><img title="EL BUSCA DEL GRAN KAN, Vicente Blasco Ibáñez" src="http://www.la2revelacion.com/imagenesnews/busca_gran_kan.jpg" alt="EL BUSCA DEL GRAN KAN, Vicente Blasco Ibáñez" width="99" height="147" align="left" />Vicente Blasco Ibáñez</strong> (Valencia, 1867, Menton, Francia, 1928), escritor, ensayista, periodista, viajero, político, hombre de acción, como solía definirse. Realizó estudios de Derecho que no ejerció nunca, en la Universidad de Valencia, entre 1898 y  1907 participó en política como diputado republicano; más tarde marchó a París coincidiendo con la primera Gran Guerra, sobre la cual escribió <em>Los cuatro jinetes del Apocalipsis</em>. De una grande y variada producción literaria, autor controvertido y versátil, consiguió en vida bastante éxito con la literatura, siendo incluso algunas obras suyas llevadas al cine en época temprana. Escribió su obra en castellano en su totalidad.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-1438"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><em>En busca del Gran Kan</em>, es la primera pieza de un proyecto literario alimentado por el autor que no llegó a realizarse más que en sus dos primeras partes, dada su muerte relativamente prematura (a los 61 años). El proyecto era una tetralogía sobre el descubrimiento de América: a esta obra sigue otra que trata sobre Alonso de Ojeda y el segundo viaje de Colón; la tercera trataría de Hernán Cortés y México, y la última se dedicaría a Pizarro y Núñez de Balboa. Las dos obras que consiguió escribir, se publicaron póstumamente, en 1929.</p>
<p style="text-align: justify;"><img class="aligncenter" style="margin-left: 20px; margin-right: 20px;" src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/gran_kan2.jpg" alt="" width="490" height="171" /></p>
<p style="text-align: justify;">Tanto los orígenes de Colón como sus restos son inciertos. Las pruebas documentales parecen indicar su nacimiento en Génova, en una familia de tejedores. Blasco, en un epílogo final, opina que el Almirante, con sus ansias de grandeza, probablemente le interesase cubrir con un discreto velo a sus ancestros, y aunque cercano a la muerte afirmó ser genovés, en realidad él se consideraba ciudadano del mundo. Por otra parte, según Blasco, que dedicó ¡dieciocho años! a investigar sobre el tema, Colón era un embustero compulsivo, falseaba incluso sus diarios, por temor a que otros los leyeran, y por intenciones ocultas que siempre barajó. Se imaginaba constantemente perseguido, sojuzgado, y siempre estaba a la defensiva y en guardia. Ni su hijo ilegítimo Fernando, ni Bartolomé de las Casas, que manejaron la documentación familiar y sus diarios de navegación, pudieron arrojar luz sobre aquello que el Almirante se empeñó en ocultar.</p>
<p style="text-align: justify;">Hablaba, como suelen los navegantes, varias lenguas y casi todas, mal. La española es la que mejor dominaba y escribía. No se le conocen escritos en italiano, curiosamente.</p>
<p style="text-align: justify;">Además de la oscuridad de la primera parte de su vida, Colón fue un personaje muy controvertido, y, como dice Blasco, «<em>vivió y murió ignorando la existencia de América, convencido de que había llegado muy cerca del Asia Oriental</em>».<em> </em>Tampoco como hombre de ciencia es que fuera especialmente destacado: «<em>no fue un Copérnico ni un Galileo</em>», nos dice Blasco. Era un autodidacta, carecía de formación académica y  sus intensas lecturas las hizo sin orden ni concierto. Su doctrina científica, basada en la ya admitida redondez de la Tierra, era simple: llegar a Asia navegando al Oeste. Su mayor cualidad fue esa testarudez que le hizo insistir e insistir hasta conseguir que se cumpliera su proyectado viaje.</p>
<p style="text-align: justify;">La novela desarrolla esencialmente la gestación de la idea, la preparación del viaje, y el viaje en sí: lo que se encontraron y lo que contaron y mostraron al volver. Escrita con prosa ágil, desde el punto de vista impersonal, a veces nos recuerda que nos habla desde su época, con reflexiones y análisis sociales, y a veces adopta el lenguaje deliciosamente arcaico del propio Almirante, usando términos, vocablos y hasta expresiones completas a la manera de la época que se relata. Blasco, en su narración se ciñe mucho a lo relatado en <em>El primer viaje</em>, de fray Bartolomé de las Casas, que a su vez resumió los <em>Diarios</em> de Colón. En algunos tramos parecemos estar leyendo un ensayo histórico más que una novela, pero Blasco alterna también partes de análisis sociológico con partes noveladas claramente.</p>
<p style="text-align: justify;">La obra se divide entres secciones: <em>El hombre de la capa raída; El señor Martín Alonso</em>; y finalmente, <em>El paraíso pobre</em>. Introduce el autor una ficticia pareja de jovencísimos amantes, el cristiano Fernando y la judía Lucero, huidos de Andújar, que al entrar por causalidad al servicio del Almirante como criados nos sirven para seguirle en sus andanzas, hacen de contrapeso de la historia principal, y dan pie a que Blasco se expansione sobre el problema ocasionado por la legislación de los Católicos Reyes sobre los judíos, consistente en: conversión o exilio, perdiéndolo todo. Este tema está latente en toda la novela, como un nubarrón tormentoso en el horizonte. Toda la larga introducción del principio sobre la situación del los judíos en España en el momento de su expulsión, así como el hecho de hacer coincidir en su salida a las tres naves colombinas  con los convoyes que transportaban el éxodo judío a Marruecos, indican la importancia que Blasco concede al esto.</p>
<p style="text-align: justify;">En esta primera parte, el futuro Almirante es un hombre pobre, desgastado, malhumorado, errante por cortes y castillos  tratando de convencer a algún patrocinador de su  proyectado viaje, que si bien transmite su entusiasmo, no convence con datos fiables a los expertos. Ni su experiencia como navegante ni como geógrafo e incluso cartógrafo atrae atención sobre sus propuestas, más bien lo contrario. Tampoco el momento es oportuno: en Portugal le niegan apoyo, a pesar de haber realizado varios servicios comerciales para ellos y estar casado con Felipa Muniz, perteneciente a una noble familia portuguesa; y en España, país más prometedor para él, todo estaba supeditado a la conquista de  Granada. Así que vemos al pobre Colón con sus raídas vestimentas, llamando a todas las puertas, sin obtener más que años de aplazamientos, vagas promesas, discusiones. Se instala en Córdoba, y comienza desde allí a lanzar sus redes para ir atrayendo apoyos importantes; muerta su esposa, y acogido en La Rábida su hijo Diego, vive unos años en feliz amancebamiento con Beatriz Enríquez, de baja extracción social. Blasco, gran mujeriego, describe con comprensión esos años y las íntimas emociones que pudo sentir Colón, ya maduro, con esta mujer mucho más joven que él, y que le trae al mundo otro hijo: Fernando.</p>
<p style="text-align: justify;">Finalmente, Granada cae. Colón vuelve a la carga, ahora bien pertrechado de personalidades en su favor. De esto nos habla Blasco en la segunda parte de la novela.</p>
<p style="text-align: justify;">El primer problema con que se enfrenta Colón es él mismo: su insoportable y altivo temperamento, su  arrolladora seguridad en sí mismo. Cuando el Católico rey Fernando escucha las pretensiones del navegante, al momento su reacción es la de mandarlo a tomar viento.  Sin embargo, la Reina, como mujer, se admira de este empecinado varón, insolente y empeñado en utópicas expediciones. Siente curiosidad, se asesora. El consorcio financiero de su banquero valenciano, Luis Santángel, y su confesor,  Fray Hernando de Talavera, así como otros nobles y eclesiásticos, hablan en favor de los inmensos beneficios que podría proporcionar a España este viaje: las riquezas que se puedan conseguir y la evangelización de los pueblos orientales, y el banquero está dispuesto a colaborar económicamente.  Y por otra parte, los consejeros sugieren que las desproporcionadas pretensiones de cargos y títulos, honores y prebendas que exige Colón, que molestan tanto a los monarcas, serán papel mojado si no hay tales beneficios. Así, se le permite que busque «<em>islas y tierra firme en la Mar Océana</em>».</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, el verdadero empuje que hizo realidad el viaje colombino provino de Martín Alonso Pinzón, jefe del clan familiar, de Palos (Huelva). Este gran piloto, armador y experto marino fue el eje sobre el que  se organizó la expedición. Conseguido el <em>placet</em> real, el dinero de Santángel y  la bendición de la Iglesia, Colón no pudo reclutar ni un solo marinero en Palos hasta que los Pinzones se pusieron de su parte. Martín Alonso movilizó a medio pueblo para cubrir las tripulaciones de las naves, que también corrieron de su cuenta.</p>
<p style="text-align: justify;">El 2 de agosto parten, finalmente, dos carabelas (<em>Pinta</em> y <em>Niña</em>) y una nao, la <em>Marigalante</em>,  rebautizada como <em>Santa María</em> porque el otro nombre sonaba frívolo. El viaje, vía Canarias, donde permanecen hasta el 6 de septiembre, se desarrolla sin complicaciones, mar y brisas favorables, aunque alargándose demasiado para las expectativas de la marinería, que en los últimos días anda revuelta. Acaba esta segunda parte con el grito de <em>¡Tierra!</em> Por parte de Rodrigo de Triana, al divisar la primera isla del grupo Lucayas, Guanahani, en la madrugada del 12 de octubre.</p>
<p style="text-align: justify;"><img src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/gran_kan3.jpg" alt="" width="291" height="194" align="left" /></p>
<p style="text-align: justify;">La tercera parte del libro narra el desconcierto y la decepción de Colón, a la vez que su sorprendida mirada ante el paradisíaco espectáculo que ofrecían las distintas islas, llenas de frutos y aves exóticas, indígenas desnudos y emplumados,&#8230;pero nada de palacios, oro ni especias, que era la mayor obsesión del Almirante y de toda la marinería. Aquellos ingenuos isleños, que fumaban hierbas desconocidas, les regalaban cocos y algodón, papagayos y tabaco. Erraban de una isla a otra, hasta que en La Española (Haití) encuentran más piezas de oro y consiguen reunir un pequeño botín. Pero encallada la nao capitana, perdido Alonso con la <em>Pinta</em> por un cambio de rumbo espontáneo, Colón decide volver, dejando unos cuarenta hombres acuartelados en un pequeño fuerte, a la espera de un próximo viaje. Comienzan sus controversias con Alonso cuando finalmente aparece, y se inicia el retorno, por una ruta distinta, más al norte, para aprovechar vientos favorables. Este viaje es más accidentado, con grandes tormentas, arribando a puertos portugueses antes que a españoles, originándose conflictos diplomáticos. Los Pinzones, verdaderos artífices materiales de la expedición, quedan en Palos, y muere Martín Alonso, molido y quebrantado tras infortunado viaje de regreso. Un entusiasta Colón con su séquito de indios emplumados, piezas de oro, frutos exóticos, aves y animalillos, y la propuesta de armar una mejor escuadra para volver pertrechados a un segundo intento, se presentan en Barcelona a rendir pleitesía a sus católicas altezas, que celebraron amablemente su retorno. La población en general, no prestó atención ni fue consciente de la importancia del evento.</p>
<p style="text-align: justify;">El libro, difícilmente localizable por descatalogado, es de factura penosa: a la cantidad de erratas se suma una página entera repetida. Letra minimalista y la eterna ausencia total de mapas. Una nueva edición, por parte de alguna editorial competente sería bienvenida.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="alignnone" src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/gran_kan4.jpg" alt="" width="113" height="113" /></p>
<p style="text-align: center;">
<p style="text-align: left;">Ariodante</p>
<p style="text-align: left;">Mayo 2010</p>
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		<title>EL HEREDERO DE TARTESSOS,  de Arturo Gonzalo Aizpiri</title>
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		<pubDate>Wed, 05 May 2010 11:15:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ariodante</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Arturo Gonzalo Aizpiri, (Madrid, 1963), doctor en Ciencias Químicas, durante doce años ha trabajado entre la gestión pública y privada, fue secretario general de Prevención de la Contaminación y el Cambio climático, y ahora es director de Relaciones Institucionales y Responsabilidad Corporativa de Repsol. Se estrena como autor literario con esta novela, fruto de seis [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><strong><img title="EL HEREDERO DE TARTESSOS,  de Arturo González Aizpiri" src="http://www.hislibris.com/imagenesportadas/herederotartessos.jpg" alt="EL HEREDERO DE TARTESSOS,  de Arturo González Aizpiri" width="100" height="150" align="left" />Arturo Gonzalo Aizpiri</strong>, (Madrid, 1963), doctor en Ciencias Químicas, durante doce años ha trabajado entre la gestión pública y privada, fue secretario general de Prevención de la Contaminación y el Cambio climático, y ahora es director de Relaciones Institucionales y Responsabilidad Corporativa de Repsol.</p>
<p style="text-align: justify;">Se estrena como autor literario con esta novela, fruto de seis años de esfuerzos y documentación. Aficionado a la arqueología y a la historia, gran lector de los clásicos, ha buscado como marco para su novela la España prerromana, a la que llama Ispania, llena de razas y tribus variopintas en pugna continua y a medio invadir por los cartagineses, que tras haber sido derrotados por los romanos en Sicilia, intentan saquear la península y conseguir una posición de poder. Cito al propio autor  hablando sobre sus motivos para escribir este libro:</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-1408"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><em>¿Pero de dónde surge el interés por ese albor de la historia de España? Diré que en ello tuvo mucho que ver mi padre, quien a lo largo de sus años de estudiante, y más tarde profesor, de latín y griego, construyó una maravillosa biblioteca de los clásicos que fue, y aún sigue siendo, el más frecuentado de mis paisajes literarios. Allí me encontré con la Hispania de Plinio y Pomponio Mela, con el relato de las guerras púnicas y el retrato de Aníbal de Tito Livio, y con un pasaje de Diodoro de Sicilia que se refería al desenlace del asedio de la ciudad oretana de Hélike por el ejército cartaginés de Amílcar Barca.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Bien documentado, como constata el autor del prólogo, director del Museo Arqueológico Regional de la comunidad madrileña, el libro está estructurado en cinco partes: <em>Voces de agua y fuego; Los jinetes de Tanit; La lámina de plomo; Hambre de destino</em> y<em> La cólera de Aquiles</em>. En total, veinticinco capítulos, aunque el último es muy corto, simbólico. Títulos todos muy bien elegidos y muy sugerentes; en los primeros nos sitúa en la época y la zona, una imprecisa parte que podría estar entre la serranía de Albacete y la de Cuenca, ya que la ciudad de Hélike, capital oretana, no está claro si se la identifica con Elche o con Elche de la sierra, en el nacimiento del río Segura, y Arecorata, la capital  de los ólcades, reino celtíbero al norte, en la serranía conquense. Todo ello lo aclara la Nota del autor, al final del libro.</p>
<p style="text-align: justify;">La narración gira alrededor de un hecho histórico: el sitio a la ciudad oretana de Hélike por parte del ejército cartaginés al mando de Amílcar Barca, acompañado por un jovencísimo guerrero que daría mucho que hablar en el futuro: Aníbal, su hijo. Pero desde los primeros capítulos, en los que imagina la vida en un pequeño poblado y los ritos de introducción del joven Gerión a la clase guerrera, nos sentimos atrapados por la acción, y nos dejamos llevar por la narración, que sin agobiarnos con demasiados detalles que no sabríamos cotejar, dada la poca publicidad de esa época histórica en España, nos lleva de la mano, a veces corriendo, haciéndonos partícipes de las emociones y de los sueños, del miedo y del dolor, así como del placer de una buena comida o una conversación agradable; la relativa ausencia de datos fiables de la época le permite al autor una libertad de movimiento y de ficción, que aprovecha precisamente para hacernos identificar con los personajes principales y contarnos una historia de aventuras, viajes, luchas, traiciones, amor y honor, defensa de un pueblo y muchas otras cosas más que aceptamos porque son universales y sólo sus manifestaciones son lo que cambia a través de los siglos.</p>
<p style="text-align: justify;">La novela desarrolla un excelente tono épico a la vez que le da algunas pinceladas de misterio, referidas al mundo tartésico, desconocido y ancestral, y al mágico, en las inmersiones de Anglea, sacerdotisa de Astarté, en sueños premonitorios y mensajes ultraterrenos. El ritmo de la acción, muy bien tratado, va <em>in crescendo</em>, desde un comienzo pausado y cotidiano hasta una urgencia febril en los últimos capítulos, desembocando en la explosión final. La batalla final, por cierto, está muy bien descrita, y consigue que participemos con el aliento contenido mientras nos adentramos entre el polvo y la sangre, perdonándosele algunas libertades ficticias en beneficio del efecto global.</p>
<p style="text-align: justify;">La <em>polifonía</em> con que el autor desdobla los puntos de vista nos permite distintos enfoques del mismo tema, por lo que captamos mejor lo que se nos está contando, ya que recibimos información de ambos bandos, no desde un único narrador omnisciente y universal, sino desde voces narradoras locales, que a veces llegan a ser subjetivas y escuchamos sus pensamientos.</p>
<p style="text-align: justify;">De este modo, podemos entender la fuerza de Amílcar y sus objetivos, el amor de Aníbal a su padre y a su país y sus juramentos de venganza; la valentía y la ansiedad de los defensores de Hélike, que intentan por todos los medios conseguir ayuda de pueblos hermanos enviando a sus más queridos líderes a tal efecto. Entendemos la mirada recelosa con que reciben los ólcades la llegada del oretano, su petición de ayuda, la necesidad de frenar al invasor púnico que representa una amenaza para el futuro cercano de los pueblos celtíberos.  Y hacemos un aparte en la relación creada entre el personaje de Gerión, el heredero de Tartessos, y Orisson/Argantio, también descendiente del mítico pueblo desaparecido. Se crea una complicidad entre ambos y el lector, que asiste a este secreto compartido  con verdadero interés y emoción. La aparición de Anglea, original mezcla de sacerdotisa y amazona, introduce otra pincelada casi fluorescente en el campo multicolor que se nos va mostrando, creando un atractivo triángulo.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque el personaje central es Gerión, o el eje Gerón/Argantio, se desarrolla todo un despliegue de personajes secundarios muy atractivos, así como unas descripciones del paisaje y de las costumbres muy jugosa, y en algunos momentos muy sugerente y poética, como por ejemplo, este fragmento:</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Era su hora favorita: el espacio infinito de la noche, cuajado de estrellas y enigmas, comenzaba a retirarse con los primeros resplandores rosados, dando paso a un cielo mucho más próximo, confortable y humano. Sólo en ese instante ambos mundos, el del día y la noche, el de la vida y la muerte, el de los dioses y los hombres, estaban presentes al mismo tiempo, como si uno pudiera transitarlos juntos, o elegir libremente cuál de ellos hacer propio.</em></p>
<p style="text-align: justify;">Una parte de los personajes pertenecen a unas culturas muy en contacto con la naturaleza, con los olores y sabores de sus prados y montañas, con los colores de sus cielos y sus bosques; aunque también se contempla el lado de aquellos otros que han desarrollado una cultura más ciudadana, más refinada, que aprecia y reconoce los avances técnicos y artísticos, que posee una lengua escrita, unos símbolos que le permiten relacionarse con su propio pasado y con otras culturas, como la griega. Las referencias a la <em>Ilíada</em> no carecen de importancia simbólica.</p>
<p style="text-align: justify;"><img style="margin-left: 5px; margin-right: 5px;" title="ARTURO GONZALO AIZPIRI" src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/aizpiri.jpg" alt="" width="140" height="184" align="right" />Todo ello es aglutinado por el autor de manera muy natural, sin descripciones farragosas, sin abrumarnos con demasiados detalles que nos frenen el desarrollo de la acción. Es una buena novela de aventuras, con movimiento ágil  y que, aunque ubicada en una época histórica, y sin romper los lazos con lo que se sabe que sucedió, se mueve con la libertad necesaria para que disfrutemos sin interrupciones ni lecciones de historia.</p>
<p style="text-align: justify;">La obra se cierra como un anillo con un pequeño hueco donde ambas puntas se rozan pero no se unen del todo: hay algunos cabos que quedan en el aire, discretamente dispuestos a una posible continuación, que no sería de extrañar.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo,  a pesar de sus logros evidentes, habría que anotar algunos puntos mejorables, por lo que haré algunas precisiones. La primera, en cuanto a la edición: el Índice está ausente. Tampoco hay un Glosario de personajes y sus relaciones entre sí, ya que el acúmulo de nombres extraños, no  habituales, algunos muy parecidos, hace que a veces, sobre todo en las primeras partes de la novela, nos confundamos o que finalmente optemos por darle más importancia a la acción ignorando quién es exactamente el que la está llevando a cabo, pero esto no es correcto.</p>
<p style="text-align: justify;">Y como siempre, el eterno tema de los mapas: únicamente tenemos un mapa muy genérico y vago de la península ibérica con algunos nombres de ciudades y una ubicación absolutamente ilocalizable, mapa más bien decorativo, como contratapa, que ilustrativo. Hubiera sido muy interesante, junto al glosario y a la nota del autor, que ciertamente es aclaratoria, un somero mapa de la zona donde ocurren los actos, y uno de la descripción del sitio de Hélike.</p>
<p style="text-align: justify;">Y en cuanto a la narración en sí, quizás adolece de ciertas ausencias, a concretar en una posible continuación: el nombre de Tartessos, citado en el título, apenas es tratado en la historia salvo como una referencia del pasado y con tintes oníricos. Es un tema muy atractivo precisamente por su misterio, como la Atlántida: es un reino que roza lo mítico por la ausencia de datos fiables. Y en ese punto sería muy bien recibido un desarrollo posterior, aunque fuera exclusivamente fabulación ficticia.</p>
<p style="text-align: justify;">En suma, una muy recomendable novela de aventuras, que llena un hueco en la novela histórica -el de los pueblos celtíberos- que pocos, salvo tangencialmente, han tratado de modo novelado.</p>
<p style="text-align: justify;">Enlace con entrevista:</p>
<p style="text-align: justify;"><a href="http://arturogonzaloaizpiri.blogspot.com/2009/08/agencia-efe-arturo-gonzalo-aizpiri.html">http://arturogonzaloaizpiri.blogspot.com/2009/08/agencia-efe-arturo-gonzalo-aizpiri.html</a></p>
<p style="text-align: justify;">Ariodante</p>
<p style="text-align: justify;">Mayo 2010</p>
<p style="text-align: justify;">
<p style="text-align: justify;">(Podéis leer también la <a href="http://www.hislibris.com/el-heredero-de-tartessos-arturo-gonzalo-aizpiri/"><span style="color: #800000;">reseña de Farsalia en Hislibris</a></span>.)</p>
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		<title>PROFUNDIDADES, Henning Mankell</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Apr 2010 10:01:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ariodante</dc:creator>
				<category><![CDATA[:: Literatura: Comentarios de libros]]></category>
		<category><![CDATA[¬> Narrativa en otros idiomas]]></category>
		<category><![CDATA[Conrad]]></category>
		<category><![CDATA[Henning Mankell]]></category>
		<category><![CDATA[novela negra]]></category>
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		<category><![CDATA[Wallander]]></category>

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		<description><![CDATA[Henning Mankell (Estocolmo, 1948), escritor y dramaturgo sueco, especializado en novela negra y creador del personaje del inspector Wallander, reparte su vida entre Suecia y Mozambique, donde es director del Teatro Nacional; está casado con la hija del cineasta Ingmar Bergman; recibió en 1992 el premio Glassnokkelen para novela negra nórdica, y en 2006 el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img title="PROFUNDIDADES, Henning Mankell" src="http://www.la2revelacion.com/imagenesnews/profundidades_mankell.jpg" alt="PROFUNDIDADES, Henning Mankell" width="99" height="147" align="left" /><strong>Henning Mankell</strong> (Estocolmo, 1948), escritor y dramaturgo sueco, especializado en novela negra y creador del personaje del inspector Wallander, reparte su vida entre Suecia y Mozambique, donde es director del Teatro Nacional; está casado con la hija del cineasta Ingmar Bergman; recibió en 1992 el premio Glassnokkelen para novela negra nórdica, y en 2006 el premio español Pepe Carvalho.</p>
<p style="text-align: justify;">En esta novela, Mankell abandona por un tiempo al comisario y se adentra en un mundo más perturbador: cercano al más oscuro y tenebroso de <span style="color: #800000;"><a href="http://www.la2revelacion.com/?p=179">Conrad</a></span>, un poco más al norte. La búsqueda interior, la desolación, la blanca inmensidad del Báltico y la inmensa soledad del protagonista, obsesionado con las mediciones de los espacios, de las distancias, de las profundidades marinas, obsesionado con la muerte, atrapado en un aislamiento emocional que le destroza su matrimonio y destroza a todo aquel que intente sobrepasar esas distancias que continuamente mide entre él y el mundo circundante.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-1334"></span></p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" style="margin-left: 13px; margin-right: 13px;" src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/mankell2.jpg" alt="" width="487" height="222" /></p>
<p style="text-align: justify;">Ciertamente con un eco conradiano, pero a su vez con la marca indeleble del  mundo nórdico, de las blancas soledades desérticas, del frío en el alma, de la  interminable noche invernal. El protagonista, un oficial de la marina sueca  experto en mediciones submarinas, es enviado a una misión en el Báltico, para  localizar nuevas rutas seguras entre los archipiélagos, ante la posibilidad de  que la guerra recién comenzada en Europa –estamos en 1914- afectase a Suecia,  por el momento neutral. Ya por el comportamiento peculiar del capitán Lars  Tobiasson-Svartman percibimos un halo perturbador e inquietante que le envuelve.  Su obsesión por cambiarse el apellido, su necesidad de aislamiento, su absoluta  incomunicación con su esposa, Kristina, su manifiesta repugnancia hacia la  suciedad, la enfermedad, su terror a la muerte, y al mismo tiempo su atracción  inconsciente por todo aquello que le agobia; todo esto ya nos describe un  carácter inseguro, débil, carente de identidad. Sin saber por qué, mientras con  su esposa mantiene una relación fría y distante, se siente atraído  irremisiblemente por una solitaria mujer, sucia y andrajosa, pero fuerte y  valiente, que vive asilvestrada y aislada en un islote perdido en el mar. Esa  atracción le lleva a cambiar su vida en función de volver a verla, llegando a  cometer delitos, acciones reprobables, en fin, pasando por encima de todo con  tal de conseguir su objetivo. El que ambas tengan una hija de él, y que ambas  lleven el mismo nombre tampoco es casualidad. Pero ¿cuál es su objetivo,  realmente? Porque parece que vuelva a reproducir su vida, la vida que abandona,  al convivir con esta mujer, Sara, que le atrae como una sirena, directamente  hacia el abismo, ese abismo insondable cuya profundidad no consigue medir.</p>
<p style="text-align: justify;">La novela es muy dura, es una inmensa parábola sobre el hombre actual, que ha  perdido pie frente al papel tradicional, ante el cambio producido en las  mujeres, ha perdido los papeles frente al mundo, agobiado por la fuerza del  elemento femenino, que asienta firmemente sus raíces en la tierra, la Mujer a  quien desea pero teme, porque es más fuerte que él, y sus ataduras le  aterrorizan: es una imagen del hombre desarraigado, que reacciona violentamente  contra todo aquello que le aterroriza, y lo que más le asusta, finalmente es él  mismo, por lo que toda su trayectoria es una huida, una escapada hacia delante,  pero el enemigo está dentro y no puede con él hasta que realmente lo reconoce y  lo enfrenta.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/mankell3.jpg" alt="" width="506" height="170" /></p>
<p style="text-align: justify;">La mujer es presentada como una fuerza de la naturaleza: Kristina, una  desconocida en realidad, de la que no puede imaginar sus pensamientos ni lo que  puede hacer en su ausencia, pero que reacciona como una gata para recuperar a su  hombre. Y Sara, es casi un animal, forma parte de la naturaleza, en simbiosis  con la isla en la que vive como un ánade o una serpiente. Pero tanto una como  otra saben lo que quieren y luchan por ello. Lars, el protagonista masculino no  lo sabe: está absolutamente perdido.</p>
<p style="text-align: justify;">El tema de la novela es la búsqueda de la identidad, la  contraposición de verdad y mentira, la afirmación del hombre solo, libre, pero a  la vez acosado por un mundo que le exige que se defina, que mida la realidad: el  <em>leit motiv </em>de toda la narración es la medición constante: su plomada,  con la que duerme abrazado por las noches, su continua marca de distancias,  reales o imaginarias, que acaba por confundirle realidad con ficción.</p>
<p style="text-align: justify;">Su tono es calculadamente gélido, como el invierno báltico, hasta el punto de  que al leerlo se siente un cierto malestar, una necesidad de arroparse o de  acercarse al fuego. Frases cortas, lanzadas como plomadas, capítulos cortos, que  van creando un distanciamiento entre el lector y lo que se nos narra. Cada vez  nos alejamos más del protagonista, cada vez nos sentimos como las dos mujeres  entre las que oscila como un péndulo, sin cesar de acercarse y alejarse, sin  solución de continuidad. La acción es lenta, salvo en algunos momentos en los  que se precipita el horror.</p>
<p style="text-align: center;"><img class="aligncenter" src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/mankell4.jpg" alt="" width="489" height="177" /></p>
<p style="text-align: justify;">Las imágenes que me sugiere su lectura me remiten a aquellas  viejas películas de Bergman, -suegro del autor- concretamente, <em>La vergüenza </em>(1968), donde la desolación imprecisa, el clima de guerra, una guerra  abstracta, dolosa pero incierta, esa atmósfera es la que en cierto modo me  resuena como un eco. También algunas imágenes de Edvard Munch, el pintor noruego  cuya obra más conocida es <em>El grito</em>, pero que tiene otras de un  asfixiante ambiente, un pintor que trata el tema de la muerte y el dolor, la  soledad y la tristeza, y que podría recordarnos algunos momentos de la lectura.</p>
<p style="text-align: justify;">Se lee casi de un tirón, y aunque deja un regusto amargo, considero que es  una buena novela, de factura simple y concisa, que nos lleva de la mano hasta el  final, un final que intuimos poco a poco pero no acabamos de creer hasta que lo  leemos.</p>
<p style="text-align: justify;">Ariodante<br />
Abril 2010</p>
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		<title>LA TIERRA DE DIOS, Claudia Casanova</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Mar 2010 10:56:36 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ariodante</dc:creator>
				<category><![CDATA[:: Literatura: Comentarios de libros]]></category>
		<category><![CDATA[¬> Narrativa en castellano]]></category>
		<category><![CDATA[¬> Novela histórica]]></category>
		<category><![CDATA[Claudia Casanova]]></category>
		<category><![CDATA[Dios]]></category>
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		<description><![CDATA[Claudia Casanova (Barcelona, 1974), escritora, traductora y editora, especializada en sus investigaciones sobre el medioevo europeo, autora de una primera obra, La dama y el león, ambientada en la Francia del siglo XII, de la cual La Tierra de Dios es secuela, si bien ésta se desarrolla casi en su totalidad en tierras españolas, en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img title="LA TIERRA DE DIOS, Claudia Casanova" src="http://www.la2revelacion.com/imagenesnews/tierradios.jpg" alt="" width="99" height="147" align="left" />Claudia Casanova (Barcelona, 1974), escritora, traductora y editora, especializada en sus investigaciones sobre el medioevo europeo, autora de una primera obra, <em>La dama y el león</em>, ambientada en la Francia del siglo XII, de la cual <em>La Tierra de Dios </em>es secuela, si bien ésta se desarrolla casi en su totalidad en tierras españolas, en plena Reconquista.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-1302"></span></p>
<p style="text-align: justify;">La época que sirve de marco y escenario de las aventuras es la que combina los reinados de Alfonso VIII de Castilla, Alfonso II de Aragón (yerno del intemperante Enrique II de Inglaterra, y la aguerrida Leonor de Aquitania) y Fernando II de León. En Europa impera Federico <em>Barbarroja</em>, a la greña con el papa Alejandro III, inquieto a su vez por el avance musulmán. El rey castellano intenta una alianza para combatir las tropas moras de Abu Yaqub Yusuf Al-Mansur, califa almohade, pero las cosas parecen torcerse por la intrusión de una conjura tras la figura del Mahdí, especie de <em>mesías </em>libertador para la causa musulmana, y una traición encubierta en las filas cristianas.</p>
<p style="text-align: justify;">La obra combina personajes y acción reales con ficticios, de los cuales hay dos listados al final de la novela, a los que se añade una bibliografía y un brevísimo comentario de la autora sobre el tono de la obra. Todo ello muy oportuno. Los personajes reales se habrían de ceñir a los hechos, cosa que no siempre ocurre; los ficticios, obviamente, son libres de desarrollar su propia aventura, y son éstos los que continúan una trayectoria que empieza en Francia, y que la autora nos relata en <em>La dama y el león</em>.</p>
<p style="text-align: justify;">Así, la joven Aalis de Sainte Noire, el capitán Auxerre, y su amigo el morito Hazim, confluyen en Rocamadour con la novicia mora Fátima y con un malvado guerrero, Al-Nasr y su guardia negra, cuyo objetivo es capturar a la morita, de origen y destino inciertos, cuya verde mirada enciende pasiones. A partir de ese momento, se inicia una persecución y huida llena de peligros que les llevará a Barcelona, a la corte del rey Alfonso, donde coincidirán con otros personajes: el paje Pelegrín, el cutre mercader Pere d&#8217;Arcs, el guerrero aragonés Blasco de Maza, el poeta y trovador Guillem de Berguedà&#8230; los cuales irán mezclando sus aventuras con las de nuestros jóvenes protagonistas, y a partir de este punto, el azar y los malvados perseguidores hacen bifurcarse sus destinos y unos seguirán su recorrido hacia Toledo, donde conoceremos la corte de Alfonso de Castilla; al médico judío Alfakhar, de cuya mano entraremos en el Scriptorium; nos sorprenderá la intrigante Dama Juana, de pasado turbulento, y por otra parte la aventura se dirige hacia Córdoba, donde reaparece el capitán Al-Assad, y el legendario Gerard <em>Sem Pavor</em>, (personaje mítico portugués, tratado con pinzas, y que daría para una novela entera, en mi opinión) en el Al-Kasr del califa Yusuf, donde las huríes alternan en los jardines con las panteras, los cocodrilos y leones, entre cantarinas y refrescantes fuentes y deliciosos perfumes de jazmín y azahar.</p>
<p style="text-align: justify;">Al mismo tiempo que nuestros héroes tratan de encontrarse de nuevo, tras la dispersión, somos espectadores de una trama política entre los reyes de Castilla, Aragón, Navarra y León, e incluso la larga mano de Enrique II Plantagenet trata de inmiscuirse en las eternas disputas hispanas, con su enviado Walter Map. Las dobles lealtades de algunos como Ermengol de Urgell, oscilante entre Fernando y Alfonso; las interminables rivalidades entre los nobles castellanos, como Nuño Pérez de Lara y su enemigo Rodríguez de Castro; así como las injerencias de las imprescindibles órdenes militares, en este caso la de Calatrava, cuyo gran maestre, Martín Pérez de Siones, encabeza la defensa de la frontera sur de Castilla con los reinos musulmanes.</p>
<p style="text-align: justify;"><img style="margin-left: 5px; margin-right: 5px;" title="CLAUDIA CASANOVA" src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/claudiacasanova.jpg" alt="" align="right" />A esta trama se une otra: la figura del Mahdí, que el califa de Córdoba espera como agua de mayo para unir a los ejércitos musulmanes y avanzar vencedor sobre las infieles tierras cristianas. Esa amenaza de un líder carismático musulmán, es localizada a su vez por el Papa, que envía a sus emisarios, Enrico Dándolo y el abad Hughes de Montfroid para evitarla a toda costa. Todas estas complicadas redes convergen en Córdoba, donde la acción se precipita y el enfrentamiento se hace inevitable.</p>
<p style="text-align: justify;">La novela, muy en la línea de la obra de Peter Berling, está bien documentada, aunque la autora se toma sus buenas licencias respecto a la historia real; el clima político es correcto, las aventuras tienen en general su interés, y la acción está dosificada para que vaya creciendo paulatinamente, aunque con algunos tramos donde, como el Guadiana, se queda un tanto en suspenso, por disgresiones relativas a los hechos reales, por una parte, y a las teorías mesiánicas musulmanas por otra. Probablemente esta es la parte más floja. La cuestión del Mahdí femenino es a mi juicio, bastante inverosímil y un poco introducida con calzador. Por otra parte, la autora quizás se ha explayado en exceso, sobre todo en la primera mitad del libro, donde hay disgresiones que distraen la atención de las aventuras, y ralentizan la acción, lo que frena el interés. Unas páginas menos y hubiera ganado mucho. A veces las elipsis son, como en el cine, más elocuentes que las imágenes mostradas al detalle.</p>
<p style="text-align: justify;">El primer problema con el que nos encontramos es la ausencia de un prólogo o una introducción donde se nos dé cuenta, aunque sea muy escuetamente, de los hechos anteriores y de la ligazón de los personajes de ficción entre sí. Porque no todo el mundo accederá al libro después de haber leído el anterior, y los autores de sagas o series suelen resolver este <em>handicap </em>de alguna manera: vía prólogo, vía contraportada, o en los primeros capítulos, por las conversaciones o simplemente por el propio narrador, que introduzca una mínima información. Sin embargo, en esta obra los personajes aparecen sin explicaciones, de golpe, sin que sea evidente la ligazón entre ellos. Y sólo a través de una larga espera de páginas y páginas conseguimos hacernos una somera idea de qué ocurrió en el pasado de algunos de ellos. El carácter de cada uno está superficialmente trabajado, y los dos personajes femeninos son, a mi juicio, poco creíbles. Hay, sin embargo, algunos momentos de fuerte tensión emocional, sobre todo en la última parte, donde se desvelan algunos secretos y la autora nos sorprende y emociona con dilemas de difícil resolución.</p>
<p style="text-align: justify;">De todas formas, en mi opinión, la mezcla de ficción y realidad, cuando la realidad de la época, bien novelada, daría para una novela o para toda una saga, es un poco rizar el rizo. O se crea un mundo imaginario donde es más fácil crear verosimilitud por el tono fantástico o épico, o se fabula la propia realidad, que da para mucho. La mixtura da resultados un tanto imprecisos. La autora, de hecho, se inclina más hacia la fantasía que hacia la fabulación histórica, desde luego, pero al estar tan engarzados con personajes reales, se puede producir confusión. Todo esto se podría resolver con un prólogo, sugerencia que espero se tenga en cuenta para próximas ediciones del libro, que estoy segura las habrá.</p>
<p style="text-align: justify;">Como partes a destacar: la presentación del libro es excelente, la portada muy atractiva, y el libro incluye planos de la época de las tres ciudades: Barcelona, Toledo y Córdoba, ejes de la acción. En suma, un producto que no deja de tener su interés, pero mejorable. Si prescindimos de estos detalles que he tratado de señalar y que al gran público probablemente no incomoden, es una novela de aventuras que se deja leer bien y que entretiene, a la vez que ilustra, más que sobre la Historia en sí, sobre el mundo medieval hispánico.</p>
<p style="text-align: justify;">Ariodante<br />
Marzo 2010</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
]]></content:encoded>
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		<title>CONFERENCIA DE CLAUSURA DEL SIMPOSIO SOBRE NOVELA HISTÓRICA, Carlos García Gual</title>
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		<pubDate>Tue, 16 Mar 2010 10:30:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ariodante</dc:creator>
				<category><![CDATA[:: Ensayos y estudios]]></category>
		<category><![CDATA[¬> Novela histórica]]></category>
		<category><![CDATA[Carlos García Gual]]></category>
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		<category><![CDATA[histórica]]></category>
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		<category><![CDATA[simposio]]></category>

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		<description><![CDATA[Carlos García Gual (Palma de Mallorca, 1943), es escritor, filólogo, crítico y traductor español, catedrático de filología griega de la Universidad Complutense de Madrid, y autor de una amplísima obra ensayística sobre novela histórica y sobre temas mitológicos. La conferencia con la que clausuró el I Simposio sobre novela histórica en Valencia, trató, fundamentalmente, de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img title="CONFERENCIA DE CLAUSURA DEL SIMPOSIO SOBRE NOVELA HISTÓRICA, Carlos García Gual" src="http://www.la2revelacion.com/imagenesnews/gual1.jpg" alt="" width="99" height="147" align="left" /><a href="http://www.la2revelacion.com/?p=69"><span style="color: #800000;"><strong>Carlos García Gual</strong></span></a> (Palma de Mallorca, 1943), es escritor, filólogo, crítico y traductor español, catedrático de filología griega de la Universidad Complutense de Madrid, y autor de una amplísima obra ensayística sobre novela histórica y sobre temas mitológicos.</p>
<p style="text-align: justify;">La conferencia con la que clausuró el I Simposio sobre novela histórica en Valencia, trató, fundamentalmente, de analizar y elegir algunas de las novelas históricas del XIX y el XX, marcando las diferencias entre las características de estilo y temas de cada siglo, así como situar el origen de lo que se viene llamando novela histórica.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-1255"></span></p>
<p style="text-align: justify;">Propiamente, la primera novela histórica como la consideramos actualmente, sería la de Jean J. Barthelemy: <em>Los viajes del joven Anacarsis </em>(1790); pero prácticamente pasó desapercibida, y realmente, la primera suele ser considerada <em>Los mártires del cristianismo de Chateaubriand</em>, en 1809. Pero el verdadero publicitador del género fue sir Walter Scott, en 1815, aunque a Scott le gustaban más las brumas del medioevo que el mundo grecolatino. Sir E. Bulwer-Lytton disparó las ventas, si podemos hablar en estos términos, con su <em>Ultimos días de Pompeya </em>(1834), y la primera versión de <em>Hipatia de Alejandría </em>a cargo de Charles Kingsley en 1850. A partir de ahí, <em>Salambó, Ben-Hur, Cleopatra, Thais, Quo Vadis? </em>y otras muchas, que no vamos a citar aquí ya que en las publicaciones de García Gual se pueden encontrar.</p>
<p style="text-align: justify;">El Romanticismo propició esa escapada literaria hacia el pasado, con unas características peculiares. La mayoría de los autores, empezando por el propio Chateaubriand, eran aristócratas y escribían para un selecto público que dominaba el latín y que había pasado por Oxford o cualquier otra prestigiosa universidad, que había viajado a Italia o a Grecia y visto sobre el terreno las ruinas romanas y griegas. ¿Qué les interesaba? Pues fundamentalmente el conflicto religioso de paganismo y cristianismo de la época romana, o las cruzadas en la Edad Media, ya que al menos en Europa (Francia, y algo menos en Alemania) la polémica religiosa llevaba mucho tiempo en candelero. Los amores dramáticos con finales felices, la recreación de personajes clásicos, y en fin, las descripciones detalladísimas de los escenarios del pasado, ya que, en esa época no todos habían podido viajar y no tenían otros medios de imaginarse los templos grecolatinos o egipcios.</p>
<p style="text-align: justify;"><img style="margin-left: 8px; margin-right: 8px;" src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/gual2.jpg" alt="" width="227" height="215" align="right" />La narrativa histórica del siglo XX introduce bastantes cambios en este panorama. A partir de los años treinta, en que Robert Graves comienza a publicar, van apareciendo una serie de grandes autores que tratan el tema histórico y mitológico: Thornton Wilder, <a href="http://www.la2revelacion.com/?p=251"><span style="color: #800000;">M. Yourcenar</span></a>, <a href="http://www.la2revelacion.com/?p=97"><span style="color: #800000;">M. Renault</span></a>, A. Koestler y H. Fast, H. Broch, <a href="http://www.la2revelacion.com/?p=960"><span style="color: #800000;">G. Vidal</span></a>, <a href="http://www.la2revelacion.com/?p=191"><span style="color: #800000;">Christa Wolf</span></a>, <a href="http://www.la2revelacion.com/?p=1153"><span style="color: #800000;">Gisbert Haefs</span></a>&#8230; todos ellos conforman un paisaje literario en el que ya no importa tanto el tema del cristianismo primitivo, los mártires ni las controversias religiosas, aumentan los temas mitológicos, y los grandes personajes de la Antigüedad: Alejandro, César, Adriano; también cambia el modo de escribir: del único narrador en tercera persona omnipresente y externo, se pasa a la polifonía narrativa, a los distintos puntos de vista, a las mezclas de primera persona y distintos personajes; se introduce la gente corriente, la vida cotidiana, aquello que no nos cuenta la Historia: los autores ya no son aristócratas, y se dirigen a un público medio, que ya tiene unas bases educacionales medias, y que, sobre todo, está ilustrado por las imágenes del cine, con lo que aproximadamente tiene una idea –aunque a veces no muy fiel o falseada- de lo que se le va a contar, y sobre todo, hace innecesarias las largas descripciones del diecinueve sobre arquitectura o paisaje, sobre ropas o detalles que ya todos han visto en las películas. Y la idea de que la historia no sólo la hacen los grandes personajes, sino todos y cada uno la sufrimos (o la disfrutamos), somos todos partícipes, en mayor o menor grado, lo cual puede hacer que el lector se identifique más fácilmente con la lectura que se le presenta. El siglo XX hace mucho hincapié en la psicología de los personajes, sean reales o ficticios, imagina sus sueños, sus deseos, sus sufrimientos, sus reacciones ante la vida.</p>
<p style="text-align: justify;">También otra característica se da en el siglo XX: se mezclan los géneros: dentro de un género histórico, la acción puede tener un mayor matiz de aventuras, o de investigación detectivesca o policíaca, como las historias de Conan Doyle (<em>Sir Nigel </em>o <em>La Compañía Blanca) </em>y también surgen las <em>series </em>, donde el personaje creado por un autor repite protagonismo, como en <a href="http://www.la2revelacion.com/?p=71"><span style="color: #800000;">Bernard Cornwell</span></a>, Scarrow, o la misma Lidsay Davies con su famoso detective Didio Falco.</p>
<p style="text-align: justify;">García Gual señaló en este punto que en estas mezclas existe un riesgo, que es el de considerar el momento histórico sólo como un decorado donde se desarrolla la acción, las aventuras o la investigación policíaca, siendo éstas lo más importante, por lo que ya si apuramos un poco la definición, se desvirtúa la noción de novela histórica propiamente, ya que ésta, aunque desarrolle aventuras y acción, el tema histórico debe tener tanta importancia y estar al mismo nivel que la narración que se nos cuenta.</p>
<p style="text-align: justify;">Entre el publico surgieron algunas preguntas, entre ellas, acerca de la frontera entre mitología e historia, haciéndose ver la necesidad de un buen estudio sobre la novela mitológica. Las perspectivas de la novela, mirando hacia el futuro, fue otra de las cuestiones planteadas: García Gual respondió asegurando que el futuro es el de la novela, cualquier clase de novela. Y la novela está asegurada, el público sigue reclamando historias, narraciones, novelas, y lo que puede ir variando son las técnicas y los temas. Siempre que se consiga ese equilibrio de calidad literaria que hace que una obra sea una buena obra, da igual al género en que la clasifiquemos.</p>
<p style="text-align: justify;">Finalmente acabó el acto con un parlamento del representante de la Universidad informando de una segunda edición del simposio para el año próximo, y anunciando la convocatoria del premio Valentia de novela histórica, reto para muchos autores noveles o no, y que tendrán un año para presentar sus trabajos. Esperamos con verdadero interés los resultados, que imaginamos acabarán por crear un ambiente muy favorable hacia la novela histórica, cosa que los amantes del género y de la literatura apreciaremos con placer.</p>
<p style="text-align: justify;">Ariodante<br />
Marzo 2010</p>
<p style="text-align: justify;"> </p>
]]></content:encoded>
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		<title>CUENTOS VAGABUNDOS, Gisbert Haefs</title>
		<link>http://www.la2revelacion.com/?p=1153</link>
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		<pubDate>Wed, 03 Feb 2010 12:06:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ariodante</dc:creator>
				<category><![CDATA[:: Literatura: Comentarios de libros]]></category>
		<category><![CDATA[¬> Narrativa en otros idiomas]]></category>

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		<description><![CDATA[Gisbert Haefs (Wachtendonk, Renania, 1950), autor, traductor y editor germánico, realizó sus estudios de filología inglesa y española en la Universidad de Bonn. Como él mismo cuenta en una entrevista, «he nacido en una familia católica, pasando mis años de escuela en un colegio de jesuitas – me había costado bastante trabajo ganarme la libertad [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: justify;"><img title="CUENTOS VAGABUNDOS, Gisbert Haefs" src="http://www.la2revelacion.com/imagenesnews/cuentosvagabundos.jpg" alt="" width="99" height="147" align="left" />Gisbert Haefs (Wachtendonk, Renania, 1950), autor, traductor y editor germánico, realizó sus estudios de filología inglesa y española en la Universidad de Bonn. Como él mismo cuenta en una entrevista, «<em>he nacido en una familia católica, pasando mis años de escuela en un colegio de jesuitas – me había costado bastante trabajo ganarme la libertad intelectual, y después de luchar contra el adoctrinamiento cristiano, no me apetecía dejar mi cerebro a los marxistas, sino pensar por cuenta propia. Entonces, la filología y la literatura</em>» fueron su elección universitaria. Ha trabajado como traductor independiente y más tarde como traductor y editor en alemán de diversos autores como Bioy Casares, Borges, <a href="http://www.la2revelacion.com/?p=356"><span style="color: #800000;">Kipling</span></a>, Conan Doyle, Chesterton, Mark Twain o incluso Bob Dylan y Brassens, ya que también, como un virtuoso renacentista, le interesa la poesía y la música, habiendo publicado en 1981 unos <em>Cantos Grotescos</em>, canciones que compuso, interpretó y editó en disco.</p>
<p style="text-align: justify;"><span id="more-1153"></span></p>
<p style="text-align: justify;">En España conocemos más su vertiente como autor de ensayo y novela histórica, pero hay otros aspectos de su amplia obra literaria que se nos muestran ahora, en esta compilación de cuentos que presentamos aquí. Y nos sorprendemos al descubrir casi a un autor desconocido, nuevo, distinto y muy atractivo. Siempre se ha dicho que es más difícil escribir un buen relato que una buena novela, porque ha de concentrarse en un breve espacio y ha de atraer y atrapar al lector para dejarlo satisfecho a su final. En España no hay demasiada tradición de relato, pero creo que precisamente por ello, podemos augurar que estas historias van a encontrar una acogida en hambrientos lectores de un género no muy abundante por estos lares.</p>
<p style="text-align: justify;">En estos dieciocho cuentos, de muy diversa factura, obras que ya han sido publicadas en Alemania anteriormente y de donde algunos personajes han sido recogidos en obras posteriores, encontramos un nexo de unión, vago, sutil y vaporoso: la inquietud y el desasosiego. Son narraciones inquietantes, ciertamente. Porque descubren tras una fachada de cotidianeidad, en algunos casos, o de normalidad, un mundo oscuro, agazapado cual monstruosa criatura a la espera de ser liberada.</p>
<p style="text-align: justify;">No es casualidad que Haefs haya traducido a Conan Doyle o a Kipling, o a Bioy Casares y a Borges, todos ellos con una faceta inquietante en sus obras. Traducir es como recrear una obra, recrear a un autor. Un buen traductor ha de meterse en la piel del autor al que traduce y adivinar qué ha querido decir; qué y cómo lo dice, realmente. Y en esa empresa ha de haber una simbiosis, una interrelación entre ambos. Leer entre líneas antes de verter al otro idioma, finalmente, la obra ajena, que, en una pequeña pero importante parte, el traductor hace propia, le impregna.</p>
<p style="text-align: justify;">El espíritu de Kipling sobrevuela muchos de estos relatos. También descubrimos un humor muy especial, muy borgeano, una mezcla de inquietud y de goticismo, como en <em>Monstruo </em>o <em>El anatomista azul</em>. Clima onírico, impactante, en <em>El fin de Jürgen Soberg</em>. Hay en algunos una cierta intención de sátira muy fina, de paradoja, como en la <em>Parábola con varios conocidos</em>. <em>Errores y virutas </em>toca el tema de las sectas pseudorreligiosas, que es reiterativo en varios relatos, como <em>En la frontera</em>.</p>
<p style="text-align: justify;"><img style="margin-left: 8px; margin-right: 8px;" title="GISBERT HAEFS" src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/Gisbert_Haefs.jpg" alt="" width="156" height="160" align="right" />Algunas narraciones se enmarcan dentro del más puro estilo de la novela policíaca, siendo altamente destacable <em>El triunvirato</em>, que me parece de una estructura y elaboración redonda (a pesar de ser triangular), y en menor grado, <em>Matzbach y un par de buenistas </em>, de la que destacaría este párrafo: «<em>Quien pone eufemismos en circulación, cambia el lenguaje, cambia el contenido de las palabras para mejorar el mundo conforme a su modelo, acaba llamando, probablemente pronto, “auto de fe” a la quema de herejes y “limpieza étnica” o, por qué no, “purificación religiosa de la población”, al genocidio.</em>»</p>
<p style="text-align: justify;">Otras, como <em>Un feliz acontecimiento </em>o como, sobre todo <em>Ángel en la penumbra</em>, a pesar de su apariencia de <em>dirty realism</em>, contiene diversas connotaciones, absolutamente terribles: el amor/odio al héroe, el repudio a los que nos protegen pero que necesitamos, a la inevitable herencia paterna, la mediocridad que no soporta al diferente, al que ayuda, precisamente porque se le necesita, el resentimiento contra todo ello&#8230; son relatos parabólicos, que lanzan una potente carga de profundidad contra una sociedad en franca decadencia, y algunos dejan un regusto de amargura, como el de <em>Retorno al hogar</em>, que es mucho más dramático y parece un mal sueño. Tanto el comienzo, con <em>El testigo</em>, como el final del libro, con <em>Los dones de los tres reyes</em>, tienen un marco de tema histórico judeocristiano, romano y, si se quiere, religioso. Y ambos son muy curiosos y con un toque de humor muy especial, francamente divertido.</p>
<p style="text-align: justify;">Sin embargo, se echa de menos al final de cada relato, la fecha en que fue escrito, que consideramos un dato más para ubicarlos, así como su título original. Tampoco una introducción o breve prólogo sobre la obra del autor hubiera sido desdeñable, al ser una colección de cuentos tan variopinta, y tan diferente a lo ya conocido de Haefs en España. Vaya, de todas formas, nuestra enhorabuena a Evohé por esta nueva publicación, que nos muestra otra cara de un autor que tiene aún mucho que contarnos.</p>
<p style="text-align: justify;">Ariodante<br />
Febrero 2010</p>
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		<title>EL ÁNGEL QUE NOS MIRA (LOOK HOMEWARD, ANGEL), Thomas Wolfe</title>
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		<pubDate>Wed, 27 Jan 2010 11:27:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ariodante</dc:creator>
				<category><![CDATA[:: Literatura: Comentarios de libros]]></category>
		<category><![CDATA[¬> Narrativa en otros idiomas]]></category>
		<category><![CDATA[ángel]]></category>
		<category><![CDATA[hogar]]></category>
		<category><![CDATA[silencio]]></category>
		<category><![CDATA[Thomas Wolfe]]></category>

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		<description><![CDATA[«Hay un gran silencio después de él.» F. Scott Fitzgerald Thomas Clayton Wolfe (Asheville, Carolina del Norte, 1900 – Baltimore, Maryland, 1938) fue el octavo hijo de W. O. Wolfe, tallador de piedra, y Julia Westhall; a los seis años su madre se trasladó con él a otra vivienda que convirtió en casa de huéspedes, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="TEXT-ALIGN: left"><img title="EL ÁNGEL QUE NOS MIRA (LOOK HOMEWARD, ANGEL), Thomas Wolfe" src="http://www.la2revelacion.com/imagenesnews/angelmirawolfe.jpg" alt="" width="99" height="147" align="left" />«Hay un gran silencio después de él.»</p>
<p style="TEXT-ALIGN: left"><em>F. Scott Fitzgerald </em></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify"><strong>Thomas Clayton Wolfe </strong>(Asheville, Carolina del Norte, 1900 – Baltimore, Maryland, 1938) fue el octavo hijo de W. O. Wolfe, tallador de piedra, y Julia Westhall; a los seis años su madre se trasladó con él a otra vivienda que convirtió en casa de huéspedes, y el padre con el resto de hermanos siguió viviendo en la casa natal. Hizo sus estudios en la universidad de Carolina, y más tarde en Harvard. En el verano de 1925, viajó a Europa y comenzó a escribir su primera novela, <em>Look Homeward, Angel </em>(traducida en España como <em>El ángel que nos mira)</em>, que se publicó en 1929. Wolfe tenía una tendencia a sobrepasarse en su escritura y alguien tenía que aligerar el texto, y la ayuda de Maxwell, su editor (y autor del prólogo del libro), fue crucial en la construcción de sus obras. Afortunadamente, lo que se cortaba de una obra aparecía en la siguiente, con lo que nada de lo que este prolífico autor escribía se perdía. Cuando estaba a punto de morir, Wolfe escribió a Maxwell una carta en la que reconocía lo valioso de su ayuda en el desarrollo de su obra.<br />
<span id="more-1103"></span></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify">Si cada familia es un mundo, y estamos acostumbrados a familias de dos o, como mucho, tres hijos, las familias numerosas son un universo polifónico. Habituados a cuartetos, ocho hijos, más los padres, constituyen toda una orquesta. Y si en una de esas familias hay un talento literario, encuentra materia para escribir largo y tendido. Es el caso de Thomas Wolfe. La corta vida de Wolfe ya es de por sí, suficiente material para la producción literaria. Con la inquietud en su largo cuerpo, Wolfe niño vagó por el país junto a su madre, que también era bastante itinerante. <em></em>Posteriormente se desplazó solo, cuando inició sus estudios universitarios y después, ya lanzado de lleno a la literatura, y no contento con recorrerse su propio país, inició un periplo por el continente europeo, donde se enamoró de la inevitable mujer casada. Lo que le atrajo múltiples conflictos que también le dieron pie a más expansiones literarias. Su prematura muerte a los 38 años, truncó una prolífica carrera. «<em>Llevaba enquistada en él la prueba del trágico defecto de los Gant: caminaba solo en la oscuridad, con la muerte y los ángeles oscuros cerniéndose sobre él, y nadie le veía.</em>»</p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify"><em><img style="margin: 8px;" src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/angelmirawolfe1.jpg" alt="" width="154" height="154" align="right" />Look Homeward, Angel</em>, que otros han traducido más apropiadamente <em>Mira hacia el hogar, Ángel</em>, (o <em>Vigila nuestro hogar, ángel</em>) es la primera parte de una serie de obras autobiográficas, desbordantes de emoción, cantidad de personajes, paisajes, ideas y pensamientos que Wolfe exudaba, más que escribía. Como una esponja había absorbido durante su corta vida cantidad de impresiones que llegado un momento comenzó a exteriorizar, por pura necesidad de espacio mental y emocional.</p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify">El ángel de piedra, como ángel de la guarda, siempre acompaña a la familia, pero hay otro ángel, aquel que dirige nuestras vidas: el ángel oscuro, que en nuestro interior nos acompaña por el camino que todos hemos de recorrer y a cuyo fin todos hemos de llegar.</p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify">Aunque su escritura es bastante lineal, es decir, no abundan los saltos hacia atrás en el tiempo, sus descripciones de determinados momentos le llevan páginas y páginas, en las que consigue que uno se sumerja dentro de la escena que se trata de desarrollar. Y una vez que lo ha conseguido, simplemente pasa a otra cosa. Es algo a lo que estamos acostumbrados en el cine: una mirada de <em>travelling </em>que va mostrándonos todo aquello que el autor considera relevante para que nos hagamos una fehaciente idea de lo que hay. Y luego, corta el plano y pasa a otra acción, quizás unos días, unos meses más tarde. El relato funciona casi a tiempo real en muchos momentos, minuto a minuto, sensación a sensación, olores, imágenes, sueños&#8230; «<em>Nosotros somos la suma de todos los momentos de nuestras vidas.</em>»<em> </em></p>
<p><img align="left" title="Dixieland / Antigua casa de Kentucky" src="http://www.la2revelacion.com/imgarticulos/angelmirawolfe2.jpg" alt="" width="256" height="198" align="center" /></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify">La novela, que es una saga familiar en una pequeña ciudad montañesa de Carolina del Norte, Altamont, se divide en tres partes: la primera abarca desde sus orígenes paternos (los Gant) y maternos (los Pentland); la larga lista de nacimientos, hasta llegar a Eugene, el último de ocho hijos, en la enloquecida casa paterna de Woodson St., dominada por la formidable figura del padre, con sus terribles borracheras y repentinas desapariciones, con sus retornos, que solían generar un nuevo vástago; la escapada del padre a California y la fallida aventura de su madre, Eliza, en St. Louis y la muerte de su hermano Grover («<em>En la pequeña y malograda figura que yacía allí, recordó de pronto la afectuosa cara morena, los dulces ojos, que solían mirarle desde arriba</em>»), que hunde las ambiciones de la madre y la hace volver; el retorno al pueblo y los comienzos de la vida en <em>Dixieland </em>, la casa de huéspedes en donde la madre se instala con Eugene, su pequeño, y con Ben el solitario, hasta sus doce años, cuando conoce por primera vez el Sur y las costas de Florida. El padre, Oliver Gant, sigue en la vieja casa con su huerto y su taller de mármoles, al cuidado de su hija Helen y su hijo Luke. Ben, el gemelo superviviente, oscila entre una casa y otra, vagando en los amaneceres soñolientos y hablando con su ángel. «<em>El mundo feliz no existe. El afán no tiene fin.</em>»<em> </em></p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify">La segunda, en la que desarrolla la fractura familiar, el comienzo de la guerra en Europa, la dispersión de los hijos, el casamiento de Daisy, los vagabundeos del conflictivo Stevie, que sigue la tendencia fluctuante de su padre; los trabajos de Ben y de Luke en el periódico, los intentos de Helen por abrirse camino como cantante y de despegarse de su amor al padre, y el complejo universo de <em>Dixieland</em>, por donde van pasando hijos y huéspedes a cual más extraño, los primeros estudios de Eugene en el colegio de los Leonard, su encuentro con la literatura y el misterio femenino; su amor por Louise, y finalmente su marcha a la universidad. «<em>Sí, plantado por última vez junto a los ángeles del porche de su padre, le pareció como si la plaza estuviera ya lejana y perdida; o, diría yo, era como el hombre que se planta en el monte sobre la ciudad que ha dejado, pero no dice &#8220;La ciudad está cerca,&#8221; sino que vuelve los ojos hacia la imponente cordillera lejana.</em>»</p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify">Y por último, en la tercera, el verdadero despegue de Gene: la vida universitaria; el despertar al sexo; la verdadera soledad, la ruptura los lazos con su familia y a su lanzamiento a la literatura y a vida, dramáticamente, como si se tirase de cabeza a una piscina vacía. «<em>No era un niño cuando reflexionaba, pero sí cuando soñaba, y era el niño soñador quien regía sus creencias. Quizás pertenecía a una raza humana más vieja y sencilla: la de los hacedores de mitos.</em>»<em> </em>En esta última parte, la muerte de Ben, su hermano favorito, el gemelo sobreviviente, que en realidad es un muerto en vida, solo y errabundo, triste y desgraciado, es aún más conmovedora y curiosamente es un anticipo de la propia muerte de Wolfe. Parece increíble cómo pudo describir lo que años después vendría a sucederle a él. Wolfe le escribió a su hermana Mabel: «<em>Creo que el Asheville que conocí murió cuando Ben murió. Nunca lo he olvidado y nunca lo olvidaré. Creo que su muerte me ha afectado más que cualquier otro evento de mi vida. . . Ben era una de esas grandes personas que quieren lo mejor y lo más elevado de la vida, y que no reciben nada, que mueren sin reconocimiento y sin éxito.</em>»</p>
<p style="TEXT-ALIGN: justify">El último y emotivo capítulo, la despedida de su ciudad natal y por ende, de su infancia, su conversación entre la penumbra del alba con el fantasma de su hermano desaparecido, mientras los ángeles de piedra vagan por el jardín, nos deja un regusto de melancolía y a la vez de esperanza. «<em>Y los ángeles del porche de Gant se inmovilizaron en duro silencio marmóreo, y a lo lejos despertó la vida, y hubo ruido de ruedas ligeras y un lento repiqueteo de herraduras. Y oyó el silbato del tren gimiendo junto al río</em>»<em>. </em>Toda una gran novela de iniciación, pero no sólo eso, sino un gran fresco de América, y a la vez, del Hombre y la Vida. <em></em>Maxwell, en el prólogo, nos dice que Wolfe era por naturaleza un vagabundo, deseoso de ver toda clase de lugares, y sus moradas no eran más que sitios necesarios en los que no arraigaba nunca. Era América lo que más hondamente le preocupaba, y yo creo que nos la reveló como ningún otro escritor lo hiciera para la gente de su tiempo y para los escritores y artistas y poetas de mañana. Ciertamente, tenía algo que decirnos.</p>
<p>Ariodante<br />
Enero 2010</p>
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		<title>CEZANNE. Lo que vi y lo que me dijo. Joachim Gasquet</title>
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		<pubDate>Tue, 29 Dec 2009 10:38:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ariodante</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Esta obra, una pequeña joya, editada por Gadir bolsillo y traducida por Carlos Manzano, es un retrato biográfico intimista y poético de la atormentada vida del pintor Paul Cezanne (Aix-en Provence, 1839-1906), al que todo el mundo valora por su pintura y el papel que jugó en el desarrollo de las vanguardias, pero pocos conocen [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img style="margin-left: 4px; margin-right: 4px;" title="CEZANNE" src="http://www.la2revelacion.com/imagenesnews/zezanne1.jpg" alt="" hspace="4" width="91" height="150" align="left" /></p>
<p style="text-align: justify;">Esta obra, una pequeña joya, editada por Gadir bolsillo y traducida por Carlos Manzano, es un retrato biográfico intimista y poético de la atormentada vida del pintor <strong>Paul Cezanne</strong> (Aix-en Provence, 1839-1906), al que todo el mundo valora por su pintura y el papel que jugó en el desarrollo de las vanguardias, pero pocos conocen sus sufrimientos y el esfuerzo que le supuso su trabajo; es más conocido el sufrimiento de Van Gogh, que, además de sus problemas mentales añadía la miseria económica al desarrollo de su vida y su trabajo pictórico. Cezanne, afortunadamente, no sufrió apenas penurias económicas, y se pudo permitir dedicarse a la pintura sin pasar hambre, y despreciar otros lujos que podría haberse permitido pero que ignoró, ya que valoraba muy por debajo de su verdadero lujo: pintar.</p>
<p><span id="more-1008"></span></p>
<p style="text-align: justify;"><strong>Joachim Gasquet</strong> (Aix-en-Provence, 1873-1921) novelista y poeta, conoció al pintor en 1896, con veintitrés años, y una desmedida admiración por su obra. Cezanne, al contrario, con cincuenta y siete años y muy avejentado, recibió la amistad y admiración de Gasquet como un soplo de aire fresco, como un rejuvenecimiento, que es lo que suele ocurrir con el trato amistoso entre jóvenes y mayores.</p>
<p><img style="margin-left: 4px; margin-right: 4px;" title="CEZANNE" src="http://www.la2revelacion.com/imagenesnews/zezanne2.jpg" alt="" hspace="4" width="230" height="196" align="left" /></p>
<p style="text-align: justify;">Lógicamente, la mayor parte del relato sobre su vida lo escribe el autor a partir de referencias de terceras personas o de lo que el propio Cezanne le comentó personalmente. La escritura de Gasquet es altamente poética, y se concentra en la parte artística de la vida del pintor de Aix. No busquemos, pues, detalles de otra índole en esta biografía, pues apenas se nos ofrecen. Sin embargo, lo que sí encontramos es un contacto personal, una emotividad que no puede darnos nadie que no haya convivido con la persona biografiada. Y aunque Gasquet, por las condiciones especiales de Cezanne, no pudo convivir demasiado tiempo con él, sí lo suficiente como para comprenderle y admirarle, para ser un fiel amigo y un amante de su obra pictórica.</p>
<p style="text-align: justify;">El libro está dividido en dos secciones: la primera, propiamente biográfica, y la segunda, fruto de sus conversaciones y relación epistolar con el pintor, escrita en modo dramatizado o tipo guión. Finalmente hay una brevísima Nota biográfica con los datos imprescindibles.</p>
<p style="text-align: justify;">Gasquet nos habla, sobre todo, del Cezanne-pintor, en la medida en que el Cezanne-hombre está vampirizado por el pintor. Casi no hay una vida aparte de su pintura. De hecho, Cezanne, en varias ocasiones le insiste en que quiere “morir pintando”. Sí que tuvo una vida donde hizo algunas otras cosas aparte de pintar, pero apenas sabemos de ello en esta biografía. Nos da a entender que estaba muy unido a su madre, de la que heredó su carácter apasionado. Sabemos que su padre trató de que estudiara Derecho y siguiera en el negocio familiar, un banco, pero que fue vencido por la tozudez del hijo que no soportaba hacer otra cosa que o fuera pintar. Que finalmente fue a París con una escasísima pensión paterna, que no consiguió aprobar el examen para entrar en Bellas Artes, que humillado, regresó a su casa y trató de trabajar en el banco; pero que no soportó esta situación y desesperado, volvió a Paris. Que trató a otros pintores impresionistas, que se pasó las horas muertas en el Louvre ante los Rubens y los Delacroix; sabemos que se casó con la modelo Marie Hortense Fiquet, con la que tuvo un hijo, Paul, y que vivieron muchas temporadas separados por la movilidad del pintor, que se pasaba la vida alternando París con la Provenza, e incluso, dentro de ella, en localidades distintas, y en compañías diversas. Pero no sabemos nada de sus relaciones con ella y su hijo. Podemos imaginarnos que ella no ocupaba un lugar importante en su vida, que probablemente se sentiría celosa de la Pintura, que era la verdadera amante de Cezanne. También se sentiría celosa cuando su marido se iba a temporadas con otros pintores a trabajar al aire libre, en el campo, durmiendo en granjas o en establos o en improvisadas chozas. Parece que hubo una cierta e inevitable rivalidad entre ella y su suegra, que pensaría en la pareja como un mal casamiento.</p>
<p style="text-align: justify;">Sabemos de su relación con el escritor Zola, que fue compañero suyo de colegio, y con el que le unió una gran amistad durante años, enfriada al publicar Zola su novela La obra, donde Cezanne se vio representado en un pintor fracasado. Nos habla de su admiración por Monet, al que consideraba como el mayor pintor vivo (de los históricos a quien más admiraba era a Rubens), de su amistad con Pisarro, que le hizo aclarar los tonos de su pintura, con Renoir, con quien compartió temporadas pintando&#8230;</p>
<p style="text-align: justify;">Pero, sobre todo, sabemos que el pintor de Aix era un solitario, que aceptaba la compañía de otros sólo en breves ocasiones, que no deseaba fama, no deseaba honores, lo único que deseaba era pintar. Incluso una vez acabado un cuadro, se olvidaba de él, lo dejaba en un rincón y ya empezaba a pensar en el siguiente. Era el acto de pintar lo que le apasionaba con una violencia tremenda. Era su búsqueda pictórica, la manera con la que él quería aproximarse a la naturaleza, que era su fuente y su destino, lo que realmente le apasionaba. &#8220;Se entregaba entero, se daba con toda su fuerza en cada una de sus pinceladas. Había que haberlo visto pintar, en una tensión dolorosa, una plegaria de todo el rostro, para imaginar el alma que ponía en su labor&#8221;, nos cuenta Gasquet.</p>
<p style="text-align: justify;">Y sin embargo, veía, desilusionado, cómo su arte dejaba atónitos y sorprendidos incluso a sus más íntimos. Y que el público se burlaba de sus obras, o se enfurecía. En las primeras exposiciones colectivas en el Salón de los Rechazados (<em>Salon des Refusées</em>) cuando empezaban a tolerar a los impresionistas, a él le consideraban raro, sus obras como inacabadas o confusas. Y esto duele. Le dolía mucho, y le hacía retraerse del contacto de la gente, desear la soledad, donde únicamente era feliz. Sólo cuando se reunía, en breves ocasiones, con pintores más jóvenes, se sentía animado, pues “los ojos jóvenes no mienten” como le comentaba a Gasquet.</p>
<p style="text-align: justify;">Hasta 1895, con cincuenta y seis años, no tuvo lugar su primera exposición individual, organizada por el <em>marchand </em>Vollard. En esa época ya se le empieza a aceptar, sobre todo por las generaciones más jóvenes, y su obra empieza a venderse bien y a reportarle beneficios económicos y fama. Y justamente entonces el pintor se refugia en su Provenza y se va aislando más y más de todos. No quiere que le distraigan, que le aparten de su naturaleza: &#8220;sus únicos amigos de verdad eran los árboles&#8221;, nos dice Gasquet. Los últimos seis años de su vida, de 1900 a 1906 los pasó en Aix. Su madre había muerto tres años antes, habían vendido la casa familiar, y él se concentró en su trabajo, soportando una diabetes agravada con los años, la soledad -ya que las relaciones con su mujer nunca fueron satisfactorias-, leyendo a <a href="http://www.la2revelacion.com/?p=72"><strong>Baudelaire</strong></a>, y pintando una y otra vez su montaña de Sainte Victoire.</p>
<p><img title="CEZANNE" src="http://www.la2revelacion.com/imagenesnews/zezanne3.jpg" alt="" width="450" height="93" align="center" /></p>
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